Francisco Guarido: “Estamos a tiempo de anunciar que IU vuelve a ser lo que era”

  • Entrevista con el alcalde de Zamora, que revalida con mayoría absoluta
  • Única capital de provincia gobernada por IU

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Francisco Guarido (Zamora, 1958) revalida la alcaldía de Zamora para IU, esta vez con mayoría absoluta al conseguir más del 48% de los votos y 14 concejales. La mayoría absoluta se instala en los 13 ediles. En la pasada legislatura, IU consiguió ocho y gobernó en coalición con el PSOE. Guarido fue el anfitrión en 2016 de la Declaración de Zamora, por la cual militantes y dirigentes de IU expresaban a la dirección federal de Alberto Garzón su descontento con el modelo de confluencia con Podemos. Para Guarido, los resultados arrojados por las urnas este 26 de mayo son ejemplo de que IU debe reivindicarse por sí sola.

— ¿Cómo vivió la jornada electoral del pasado 26 de mayo?  

— En nuestro grupo siempre vivimos las jornadas electorales de la misma manera. Somos gente disciplinada, tenemos que tener apoderados en todas las mesas. Yo estuve en contacto, como candidato, con los apoderados. Después, por la noche, nos comenzaron a llegar resultados provisionales de los apoderados, contando las cien primeras papeletas. Vimos que la cosa era espectacular. Con un sondeo en tres mesas, en distintos puntos de la ciudad, nos dimos cuenta que sobrepasábamos cualquier expectativa que tuviéramos.

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— ¿Qué recuerda de una forma más especial, las elecciones de hace cuatro años, que le llevaron por primera vez a la alcaldía, o esta, con mayoría absoluta?

"Nos sorprendió el tsunami de confianza de la ciudadanía"

— Nos sorprendió en 2015 sacar ocho ediles, pero la sorpresa ha sido mayor en 2019. Los gobiernos suelen desgastar. Partíamos de una situación en 2015 muy complicada en el Ayuntamiento. Todos los ojos de la ciudad estaban focalizados en nosotros y teníamos la sensación de que nos íbamos a esforzar con una dedicación total, que íbamos a dar el do de pecho, pero no sabíamos si seríamos capaces de revalidar, en una sociedad que, a priori, no suele votar a IU.

A final del mandato, hicimos balance y vimos que los resultados de nuestra gestión habían sido muy buenos y que la gente iba a confiar en nosotros con la misma cantidad de concejales, pero lo que nos sorprendió el tsunami de confianza y generosidad que ha tenido la ciudadanía zamorana en nosotros.

— ¿Cuál ha sido la medida que han desarrollado en estos cuatro años que ha tenido mejor acogida por la ciudadanía?

— La sociedad zamorana está muy contenta con la gestión económica de las arcas públicas. Por otro lado, nos ha sorprendido la aceptación que ha tenido la aplicación de la ley de memoria histórica. La gestión económica es nuestra estrella, pero nos ha sorprendido cómo se ha asumido de forma tan pacífica la aplicación del 100% de la ley de memoria histórica.

— ¿Qué han desarrollado, concretamente, para aplicar esta ley?

— Destaco el reconocimiento de todos los depurados, empleados públicos, que fueron más de 45, con el asesinato de la mitad de los concejales socialistas que había entonces. Ese reconocimiento moral que posibilita la ley, fue muy grato ver que el PP lo apoyaba. Además, retiramos las distinciones y medallas a Franco y a destacados colaboradores de Franco, de Zamora, como Carlos Pinilla, una persona muy popular en la Zamora de aquella época. Era el conseguidor que traía cosas a la ciudad. A los jefes provinciales del movimiento, también. Esto lo apoyó Ciudadanos con la abstención del PP. También cambiamos el nombre de dos calles.

Yo creía que iba a generar una cierta fractura social. En el pleno no porque sabíamos que lo íbamos a ganar. Sin embargo, nos sorprendió la tranquilidad con la que se tomó aquello por parte de todo el mundo.

— ¿Qué espina se le ha quedado clavada después de estos cuatro años? ¿Qué no han podido hacer en esta última legislatura y es prioritario para la que viene?

"Renunciamos a remunicipalizar ciertos servicios"

— Renunciamos a remunicipalizar ciertos servicios. Teníamos muchas cosas que hacer y habríamos tenido que dedicar muchas energías a esto, con todo en contra. La normativa estatal, en contra, meter empleados en el ayuntamiento no es fácil. Mejoramos la situación de las contratas en cuanto a la calidad de los servicios.

Entramos en el Ayuntamiento y la situación era crítica, partíamos de una situación de deuda que colapsaba la economía municipal y partíamos de una inactividad de obras en la ciudad desde hacía cuatro años. La crisis famosa del pago a proveedores empezó en 2012. En esa situación, hemos puesto en marcha muchas obras que estaban paradas, como un nuevo parque de bomberos, la remodelación del mercado de abastos, una biblioteca pública en un edificio protegido, la renovación del Puente de Piedra, que tenía dificultades de conservación...

Todas esas obras las hemos puesto en marcha durante estos cuatro años y, para los siguientes, tenemos la expectativa de terminar todas esas obras que llevaban esperando 20 años en la ciudad. Creo que lo vamos a conseguir.

— ¿Cómo gestiona un alcalde de Zamora de IU la Semana Santa, que es importantísima en la ciudad?

— Desde el primer momento, lo dejamos meridianamente claro. Nosotros teníamos en el programa la separación de los actos civiles y los religiosos, y lo aplicamos. Desde luego, los concejales de IU y el alcalde, de manera estricta y con gran aceptación por parte de la sociedad y de las cofradías, no participábamos en las procesiones. La Semana Santa es un hecho religioso, pero también es un hecho cultural, etnográfico y turístico. Trae mucho dinero a la ciudad durante diez días.

Cortamos la relación que había entre el ayuntamiento y el hecho parcial religioso de la Semana Santa. El alcalde y los concejales de IU no participábamos en las procesiones, como he dicho, rompiendo una tradición muy establecida. También rompimos la participación en algunos rituales, como el famoso juramento del silencio que hace el alcalde, en nombre de la ciudad, postrado ante el Cristo de las Injurias, y dejamos de celebrar la adoración nocturna de la virgen en el salón de plenos.

Se tomó todo con bastante naturalidad, salen los concejales del PSOE en las procesiones, pero el gobierno no lo hará. Si la oposición quiere participar, nadie se lo va a impedir. La gente que es partícipe de estos actos no quiere ver allí simbología del poder, esa es mi opinión y creo que he acertado. No nos ha generado ningún conflicto con la sociedad.

— Durante esta pasada legislatura, se ha hablado mucho de los ayuntamientos del cambio. Cuando se hablaba de ellos, Zamora no aparecía integrada en este grupo. ¿Qué opinión le merece esto?

— Nunca se nos ha invitado. Creo que con ese nombre vienen a denominar un conjunto de alcaldes de la confluencia. Esto no es un ayuntamiento del cambio, es de izquierdas, de IU. No tengo distinciones, las del cambio también son de izquierdas, pero se les relaciona más con Podemos. Eso no nos ha preocupado.

— ¿Ha mantenido relación con estos alcaldes de izquierdas de cara a llevar a cabo iniciativas compartidas?

— No. Nunca he sido invitado a esas reuniones que se celebraban entre ellos, no he tenido la oportunidad de participar.

— En el año 2016, un grupo de militantes de IU críticos con el modelo de confluencia con Podemos, firmó la Declaración de Zamora. ¿Cree que está vigente el contenido de aquella declaración?

— Para nosotros, es plenamente vigente. La Declaración de Zamora es una declaración política de personas que consideraban que IU debería mantener su proyecto político, siglas, militancia, sedes. Ahora se ha confirmado que las confluencias no iban a más, no había ese efecto multiplicador, había, por el contrario, un efecto de resta.

La Declaración de Zamora se firmó en esta ciudad gobernada por IU, no por otra cosa, no éramos especialmente combativos en el seno de IU Federal, pues somos una organización pequeñísima, en la periferia de la periferia, contamos poco por el número reducido de militantes. Nos pareció simbólico hacerlo en Zamora. Creo que está plenamente vigente, hay un sector crítico en el seno de IU Federal representado en los órganos que mantiene esa posición y la mantengo.

— ¿Cuál es su relación con Podemos en Zamora?

"No ha habido relación con Podemos en Zamora"

— No ha habido relación. Al principio parecía que Podemos quería colaborar con el gobierno de IU en el Ayuntamiento. Aunque no obtuvieron representación en Zamora, había un círculo de apoyo al gobierno de IU.

Todo eso derivó, después, en críticas furibundas a nuestro gobierno, por lo que no ha habido posibilidad de ir más allá. Se han mostrado como un grupo de oposición desde fuera de la institución. Ahora, los resultados que han tenido, que no han llegado ni al 1%, creo que les han puesto el espejo de lo que han hecho estos años.

— El coordinador federal, Alberto Garzón, quiere seguir una hoja de ruta hacia una relación orgánica de IU con Podemos. ¿Cree que es la línea a seguir?

— Creo que es la línea equivocada. Eso es persistir y reforzar lo que se ha mantenido hasta ahora. Yo lo veo desde la distancia, no participo en los órganos de dirección, solo en la Asamblea Político y Social. No tengo tiempo para participar, mi dedicación es plena y exclusiva al ayuntamiento.

El otro día, cuartopoder.es publicaba un artículo que analizaba bien la situación. Se ha vuelto a la casilla de salida del año 2014, cuando IU tenía una posición electoral muy importante. Estos años ha habido un pico al alza que se ha desinflado. En las confluencias no se tiene más porcentaje de voto y la perspectiva futura no es nada halagüeña. Creo que lo que propone el coordinador federal es persistir en el error, pero entiendo que la posición mayoritaria de los órganos de dirección es esta, la democracia interna es así, por eso algunos dirigentes han pedido una asamblea extraordinaria, para saber si los militantes siguen pensando lo mismo que en el 2016.

— ¿Estaría a favor de la convocatoria de esa asamblea extraordinaria?

"Me parece sano celebrar una asamblea extraordinaria"

— Me parecería muy sano y democrático. Cuando las cosas van mal en los partidos, la búsqueda de soluciones se tiene que dar. Llevamos una dinámica en la que no salimos de los retrocesos electorales. El pedir una convocatoria de asamblea extraordinaria es congruente desde el punto de vista orgánico y político. Quizás en estos años, la posición de la militancia ha cambiado. Si las cosas fueran bien, se haría la asamblea cuando tocara orgánicamente, pero si van mal...

— En las autonómicas de Castilla y León, IU y Podemos han ido por separado, pero IU no ha obtenido representación. ¿La división ha restado?

— Creo que lo que ha ocurrido en Castilla y León tiene que ver con el efecto arrastre de lo ocurrido con Unidas Podemos en todos los lugares. José Sarrión ha hecho un extraordinario trabajo, valoro muchísimo lo que ha hecho él solo, como el único procurador de IU. Creo que le ha perjudicado la situación nacional.

Aquí IU no iba con Podemos, pero sí con otras confluencias como Anticapitalistas o el Partido Castellano. Creo que tampoco aportaban nada, un sucedáneo de confluencia, para aparentar que confluimos, pero no eran partidos significativos. Sarrión ha sido víctima del panorama estatal con las confluencias, él ha hecho méritos más que suficientes para seguir, es una tragedia para IU haber perdido a una persona tan trabajadora.

— ¿Le ha felicitado Alberto Garzón por su victoria?

— No he recibido ninguna llamada, pero no me preocupa ni se lo echo en cara, ni mucho menos. Cuando ha comparecido, habla de los resultados de las elecciones municipales y siempre cita el magnífico resultado de Zamora, como el de Rivas u otros lugares. Él sí se ha dado cuenta de que en Zamora hemos tenido un éxito especial. Me basta con que se haya dado cuenta, focalice en Zamora y nos incluya en sus análisis. Las llamadas son una cuestión protocolaria y no soy nada protocolario.

— Si hablara en algún momento con él, ¿qué consejo le daría el alcalde de la única capital de provincia gobernada por IU y por mayoría absoluta?

— Le diría que IU, como proyecto, tiene un recuerdo histórico de prestigio en el imaginario colectivo de la gente trabajadora. IU siempre ha sido minoritaria, es verdad, pero tenemos prestigio, en IU hay trabajadores de la política honrados. Eso hay que explotarlo, todavía estamos a tiempo. Aunque hayamos tenido poca visibilidad en el Congreso y estemos diluidos en una confluencia donde pasamos desapercibidos, estamos hablando de un recuerdo del año 2014 que no es tan lejano.

IU sigue siendo un proyecto muy respetado. Estamos a tiempo de presentarnos a pecho descubierto ante la sociedad, reconocer que no han ido bien las cosas electoralmente, pero anunciar que IU vuelve a ser lo que era, porque mantenemos una herencia política importante que no podemos tirar por la borda.

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