Acampada para evitar que desahucien a una familia con tres hijos, incluido un bebé

  • Josefina y Richard se quedaron sin trabajo y decidieron ocupar una casa vacía de un banco
  • Cuatro años después se enfrentan por séptima vez a un intento de desahucio sin alternativa, aunque han solicitado una vivienda pública hasta en 17 ocasiones

Actualización a las 10.10 h.: se paraliza el desahucio

El bebé de Josefina y Richard vivirá con 19 días de vida su primer desahucio. Es el miembro más pequeño de una familia que completan dos niñas más, una de 10 y otra de cinco. La crisis barrió con los  trabajos de esta pareja e inició la debacle que aún les arrastra. No pudieron pagar su alquiler y tuvieron que ocupar la vivienda vacía de un banco. Han pasado cuatro años, tres comunicaciones del comité DESC de la ONU, 17 solicitudes de una vivienda pública y siguen en el mismo punto. Antes de que hayan acudido a desahuciarles este miércoles a la calle Benimamet (Villaverde, Madrid), el juzgado ha decidido paralizarlo. Allí lo han celebrado los activistas de Stop Desahucios que habían acampado para impedirlo.

"Nosotros hemos trabajado siempre, aunque fuera con contratos temporales que se renovaban. Pagábamos un alquiler de renta libre de 520 euros hasta que un día, como a miles de españoles, la crisis llamó a nuestra puerta y vinieron los recortes de plantilla". Así relata Josefina el punto de partida de una historia que este miércoles escribe su siguiente capítulo. Ella trabajaba como dependienta y su pareja como mediador cultural. Primero llegó el paro, después el agotamiento de la prestación de desempleo y los subsidios. Hasta que dejaron de poder pagar: "No podíamos dejar a deber más a nuestro casero. Un vecino del barrio nos habló de esta vivienda, que llevaba cuatro o cinco años vacía. Nos vimos entre la espada y la pared". Entonces, hicieron las maletas y se fueron a ocupar.

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Josefina a veces suspende el relato. Suspira o se le humedecen los ojos. Apenas han pasado dos semanas desde que tuvo a su bebé y aún sufre las secuelas propias del posparto y de una infección posterior. No tiene mucho tiempo para lamentarse. Alterna la atención a los medios con recoger las cosas que le quedan en casa y dar alguna toma de leche al bebé.

Desahucio en Villaverde
Activistas por el derecho a la vivienda acampan en esta vivienda de Villaverde (Madrid) para evitar el desahucio. / S.M.

Hace cuatro años, esta pareja se vio obligada a ocupar una vivienda del BBVA, con el que asegura que ha intentado negociar (sin éxito) un alquiler social. Mercedes Revuelta, activista del movimiento Stop Desahucios, corrobora que han presentado hasta cuatro propuestas para regularizar su situación. En marzo de 2018, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales solicitó al Gobierno español la paralización cautelar del desahucio por no existir una vivienda alternativa, una petición que ha reiterado en dos ocasiones más. Durante estos años, ambos han solicitado 17 veces una vivienda pública sin éxito.

 Tras los intentos de negociación con BBVA, se enteraron de que la vivienda había sido vendida a la empresa Cerberus, que la transfirió al gestor de activos inmobiliarios Haya Real Estate. Desde cuartopoder.es se ha intentado contactar con las tres entidades para conocer su versión, pero no ha habido respuesta.
Desahucio en Villaverde
Carteles colocadas en la acampada de Villaverde. /Stop Desahucios

Convencidos de que el artículo 47 de la Constitución les ampara, Richard y Josefina han solicitado todos los recursos a su alcance, asesorados por los movimientos sociales de vivienda. "Este trabajo no tendría que estar haciéndolo la PAH. Son los fondos de inversión y las administraciones los que tienen que ponerse de acuerdo junto con el Estado Español. No entendemos por qué estas viviendas no se venden al gobierno de España para que pasen a ser parte de un parqué de vivienda pública. Todas las viviendas con las que están trapicheando los fondos de inversión y la banca española tendrían que estar en manos del gobierno de España y, por tanto, de toda la ciudadanía", zanja la activista Mercedes Revuelta.

Tras tantos años de lucha, Josefina solo quiere dos cosas: un trabajo y un techo: "Si nos hacen un alquiler social vamos a pagar todos los meses. Estoy deseándolo desde hace años, eso significaría darle una seguridad a mis hijas".

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