Del Sáhara a la UE: los escollos en política exterior entre Podemos y PSOE

  • Los socialistas desconfían de meter en el gobierno a los morados, que defienden, por ejemplo, "la relajación inmediata de los corsés fiscales impuestos por Bruselas"
  • Durante los últimos meses también ha habido discrepancias en otros temas como Venezuela o el Sáhara Occidental

Catalunya y Política exterior. En estas dos áreas se comprometía el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, a firmar un documento de lealtad al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a cambio de poder entrar en un gobierno de coalición. Aunque la cuestión catalana acapare toda la atención mediática, las diferencias en la acción exterior de España también son sustanciales.

En los delicados equilibrios de la diplomacia, cualquier matiz puede tomar dimensión de crisis. Por eso, las discrepancias en materia internacional dentro de un mismo gobierno pueden ser importantes. Según PSOE y Unidas Podemos en las negociaciones para la investidura no se han logrado constituir equipos negociadores de manera oficial, por tanto, no se ha podido profundizar en los contenidos ni pactar los desacuerdos, que es igual de importante que cerrar consensos.

Aún así, el PSOE presentó a la prensa el pasado 8 de julio una propuesta base de programa para empezar a negociar, donde también se hablaba de política exterior. En el documento se incluían promesas de impulso en la Unión Europea de un "establecimiento de un Salario Mínimo Interprofesional", un Seguro Europeo de Desempleo,  la "consolidación efectiva del Pilar Social de la UE" o la creación de un Seguro Europeo de Depósitos, entre otros muchos. También se proponía la modificación del Sistema de Acogida e Integración de refugiados y los Acuerdos de Marrakech. Sin embargo, este documento no ha llegado a ser discutido.

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El debate mediático sobre política internacional suele estar eclipsado por la arena nacional, pero durante los últimos meses, se han sido varios los episodios que demuestran los posibles descosidos entre PSOE y Podemos. Estos son algunos de ellos:

La Unión Europea

Los discursos euroescépticos son minoritarios en España y ninguna de las formaciones cuestiona la permanencia de la UE. Podemos nació con una posición más crítica con este organismo y algunos socialistas aún recelan sobre sus posturas con respecto a las directrices presupuestarias que vienen de Bruselas.

En su programa electoral para las generales, en materia de política exterior, el PSOE propone seguir construyendo la Unión con avances en el diseño como "la eliminación de la exigencia de unanimidad" en determinadas políticas o que el Parlamento Europeo co-decida "en la práctica totalidad de las materias con el Consejo de Ministros de la Unión Europea".

En el programa morado se mantienen algunas reivindicaciones derivadas de la crisis económica en la que nació Podemos. Piden, por ejemplo, la "reestructuración coordinada de las deudas públicas en el marco de la zona euro". De hecho, proponen acabar con las medidas de austeridad, lo que significa "la relajación inmediata de los corsés fiscales impuestos por Bruselas", la adopción de planes comunitarios de inversión pública y social a través del Banco Europeo de Inversiones o "la colaboración europea para recuperar los fondos del rescate bancario", entre otras muchas propuestas.

Los tratados de libre comercio

El pasado septiembre, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sorprendió a todos con sus palabras en el Global Progressive Forum, que se desarrolló en Montreal, donde fue recibido por el primer ministro canadiense Justin Trudeau. El líder socialista alabó el Tratado de Libre Comercio entre la UE y Canadá (conocido como CETA) calificándolo "como el modelo a seguir". En junio de 2017, su partido había evitado votar a favor en el Congreso de los Diputados y, tras algún bandazo, había optado por la abstención. Una vez llegado a la Moncloa, el presidente parece haber cambiado, de nuevo, de opinión.

Podemos, en cambio, siempre ha mantenido su oposición al CETA. De hecho, incluyeron su compromiso en su programa electoral para las generales, exigiendo "la transparencia y la democratización en la adopción de nuevos tratados internacionales, especialmente, de tratados comerciales como el TTIP y el CETA". Además, su pretensión era obligar a que estos acuerdos fueran "siempre sometidos a control parlamentario y, en su caso, a referéndum vinculante".

Esta disparidad de opiniones se volvió a ver en la aprobación del tratado con Japón (JEFTA) en el Parlamento Europeo, en el que los socialdemócratas votaron 'sí', mientras Izquierda Unitaria lo rechazó. En este caso, no se sometió a examen en la cámara española.

El Sáhara Occidental y Marruecos

Ambos partidos incluyeron en sus programas electorales un apartado dedicado a la situación del Sáhara Occidental. En el caso del PSOE, se compromete a promover la solución del conflicto "a través del
cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas", que garantizan el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui. Más allá de apelaciones genéricas, lo harán "favoreciendo el diálogo entre Marruecos y el Frente Polisario".

En la política exterior de Pedro Sánchez, Marruecos es un "socio estratégico" con el que aspira a estrechar relaciones. Por eso, en la práctica, los socialistas priorizan esta relación, incluso, vetando en la Mesa del Congreso un debate en la cámara sobre esta cuestión. De hecho, una de las primeras peticiones que Unidas Podemos le ha hecho en la cámara recién constituida al ejecutivo en funciones es "que se implique en el conflicto del Sahara".

En su programa, los morados aportan una batería de soluciones, que pasan por apoyar "con acciones concretas el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui", establecer "relaciones diplomáticas de alto nivel con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)" o "aumentar las partidas de ayuda humanitaria para los campamentos", entre otras muchas.

Venezuela y la estrategia en América Latina

La autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela dividió a los países entre el reconocimiento y la prudencia. En el caso del Gobierno de España, le dio un ultimátum de ocho días al presidente Nicolás Maduro para que convocara elecciones y finalmente terminó reconociendo a Guaidó el pasado 4 de febrero. Los comicios no se han producido.

Unidos Podemos fue crítico con esta decisión y no dudó en calificar la autoproclamación de Guaidó como un "golpe de Estado" en Venezuela. De hecho, Iglesias aseguró que el Ejecutivo les reconoció tiempo después que este reconocimiento fue un "error", tal y como informó EFE.