ELECCIONES 10N

Héctor Illueca: “Valencia puede desempeñar un papel central en la resolución del conflicto territorial”

  • Entrevista con el cabeza de lista de Unides Podem por València

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Primer día oficial de campaña electoral, ayer los candidatos pegaban los carteles y daban el pistoletazo de salida a una campaña más corta, tan solo una semana al tratarse de unos comicios repetidos. El factor catalán es el que marca el compás de los mítines, las movilizaciones tras la sentencia del Tribunal Supremo no cesan. En este contexto, el PSOE ha optado por derechizarse y sacar su vertiente más nacionalista española, Unidas Podemos intenta perfilar su discurso más social y frenar la opción Errejón, que no pasa por buenos momentos según las encuestas. Hablamos con Héctor Illueca (València, 1975), cabeza de lista de Unides Podem por la provincia valenciana.

Illueca es inspector de trabajo y ha formado parte de movimientos sociales durante los últimos años, como el Frente Cívico Somos Mayoría de Julio Anguita. En la cortísima legislatura que fue desde abril hasta que se disolvieran las cortes el pasado septiembre, fue uno de los nombres que sonaban por parte de Unidas Podemos para ocupar algún ministerio si se llegaba a un acuerdo de gobierno de coalición con el PSOE. No fue así, pero ha continuado siendo punta de lanza para Pablo Iglesias, sobre todo en materia de pensiones o en la crítica a medidas laborales y económicas de los socialistas. En la pasada campaña de abril, Illueca determinó en buena medida el discurso de Iglesias, que se refería una y otra vez a un artículo publicado en cuartopoder, pues suele colaborar en este medio, en el que defendía que aquella elecciones formalmente generales eran, a su modo de ver, "materialmente constituyentes" por lo que estaba en juego. ¿Qué hay en juego en las de este mes?

- Negociaciones con el PSOE, investidura fallida, repetición electoral. ¿Hay margen para volver a intentar un gobierno de coalición con el PSOE?

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- Estas elecciones plantean una disyuntiva absolutamente clara. Solo hay dos alternativas posibles. La primera, una gran coalición que aglutine al PSOE con el PP o Ciudadanos o los dos, dependiendo de los resultados, para garantizar una gestión neoliberal de la crisis que está por venir y para asegurar que se va a aplicar a fondo el criterio del déficit público y garantizar el pago de la deuda a los acreedores internacionales en detrimento de los compromisos contraídos por el Estado con sus ciudadanos, pensionistas, niños en las escuelas o enfermos.

La segunda posibilidad de esta disyuntiva será un gobierno progresista y nosotros tenderemos la mano el día 11 a otras formaciones para tratar de conformar un gobierno de coalición estable, solvente, proporcional a los votos y sin vetos. La situación que hemos vivido estos meses no se puede volver a producir. Esta es la disyuntiva que va a marcar el 10N, el país elegirá un camino u otro, pero lucharemos por la segunda posibilidad. Hay indicios de que Pedro Sánchez ya ha elegido la primera opción, estuvo mendigando el voto de Ciudadanos y PP durante el proceso de investidura y el otro día Felipe González y Mariano Rajoy ya anunciaban esta posibilidad. Veremos cuáles son los resultados.

- En todo caso, estamos viendo a un PSOE volcándose a la derecha, con un lenguaje más duro que en abril. ¿Esto dificulta la posibilidad de un pacto postelectoral?

"La mochila austriaca significa que los trabajadores se paguen el despido"

- Sin duda. Cualquier acuerdo tiene que tener como premisa un acuerdo programático. Este es más difícil cuando comprobamos que el Gobierno ha enviado a Bruselas el Programa Nacional de Reformas de la ministra Calviño que incluye la mochila austriaca. Esta propuesta ya estaba en el acuerdo que suscribió el PSOE con Ciudadanos en el 2016 y en el acuerdo de investidura del PP con Ciudadanos.

Es decir, es una propuesta en la que están de acuerdo los tres partidos y fundamentalmente significa el despido libre, la capitalización del despido, que los trabajadores vayan pagando el despido mes a mes con su salario. ¿Cómo puede un socialista decirle esto a los trabajadores? Desde luego, esto dificulta mucho cualquier posibilidad de acuerdo, no obstante lo vamos a intentar. Veremos los resultados y las posibilidades que se abren.

- Hablaba en abril que aquellas elecciones tenían un componente de constituyente. Unos meses después, repetición electoral. ¿Sigue palpable esa crisis de régimen?

- Sin ninguna duda. Entonces dijimos que eran unas elecciones materialmente constituyentes porque estaba en juego no solo elegir a los diputados del Congreso, estaba en juego si se consolidaban las grandes transformaciones que habían tenido lugar en España durante la última década y que han vaciado de contenido los derechos sociales. Habían derogado una parte sustancial de la Constitución Española, la que tiene que ver con el derecho a la vivienda, los derechos laborales, un sistema fiscal progresivo basado en el principio de igualdad... Se jugaba si esto se consolidaba o no, como no han podido consolidarlo por los resultados de abril, porque Unidas Podemos sigue siendo una fuerza central para constituir gobierno, nos han hecho repetir las elecciones.

En estas elecciones se juega, además de consolidar esas transformaciones, algo fundamental que lo adelantó Sánchez en el debate de investidura. Tiene que ver con el propio proceso de investidura y con la transición hacia un sistema que será materialmente mayoritario. Cuando PSOE y PP plantean abiertamente que tiene que gobernar la lista más votada, que con apenas un 25% de los votos tiene que ser posible acaparar todo el poder, en el fondo están diciendo que el sistema parlamentario del 78 ya no les vale para seguir gobernando y hay que cambiarlo hacia un sistema mayoritario. Si se modifica el artículo 99 como se está proponiendo, España será formalmente un sistema parlamentario, pero materialmente un sistema mayoritario. Se trata de cerrar constitucionalmente esa transición en la que España es formalmente un estado social pero materialmente un estado neoliberal.

- En aquel artículo hablaba de cómo esta crisis se manifestaba de especialmente también en el conflicto territorial. Ahora la crisis se ha profundizado tras la sentencia del Tribunal Supremo. ¿Cómo valora la respuesta que está dando el PSOE a este conflicto?

"No veo el espíritu del 78 en los episodios de violencia que se han producido estos días"

- Sobre esto hemos sido muy claros. Creemos que el único camino para poder construir un modelo territorial en el que todos podamos identificarnos y sentirnos cómodos es el diálogo. Lo venimos diciendo en los últimos años y los acontecimientos nos van dando la razón. Esta posición entronca directamente con lo que fue la Constitución del 78. Hubo un solo aspecto que desbordó en aquel momento a los actores del diseño constitucional y fue precisamente la construcción del modelo territorial. A partir del caso de Andalucía y de otras comunidades autónomas donde había un sentimiento muy fuerte popular favorable a la autonomía.

El desborde popular hizo que se fuera mucho más allá de las previsiones iniciales en la construcción dialogada de un modelo territorial en circunstancias mucho más difíciles que las actuales, donde las enemistades políticas eran mucho más profundas que las actuales. Si entonces fuimos capaces, ahora debemos serlo en mayor medida. El pueblo español tiene la capacidad y madurez democrática para afrontar estos problemas y construir una vertebración territorial en la que todos nos sintamos cómodos.

Esta es nuestra posición y he de decir que en ese espíritu de 1978 no veo los episodios de violencia que se han producido estos días, pero tampoco algunas posiciones políticas que pretenden construir un modelo territorial compartido a base de sentencias jurídicas o a garrotazo limpio. Creo que de esa forma no es posible una nueva síntesis política que incluya Catalunya en España, espero que nuestra posición se vaya abriendo camino.

- Hablaba de que la respuesta al conflicto está siendo a golpe de sentencia. ¿Cree que la sentencia del Tribunal Supremo agrava más la situación? 

- La solución al problema catalán ha de encontrarse a través del diálogo, si no es así la situación se agravará. Quiero reflejar, no obstante, que la sentencia ha dejado sin discurso a buena parte de los sectores más extremistas y conservadores del panorama nacional que venían hablando de rebelión desde hace meses y se ha demostrado que no hubo ni rebelión ni violencia.

Creo que hay una parte de la población española, no solo de izquierdas, que no ve bien una declaración de independencia o que puede, incluso, estar enfrentada radicalmente a este posibilidad, pero que no entiende que puedan imponerse temas tan severas a personas que no incurrieron en ningún tipo de violencia según se desprende de la propia sentencia. Por lo tanto, lo fundamental es entender que la solución del conflicto catalán es política y que solo puede alcanzarse a través del diálogo y no mediante sentencias judiciales.

- Y en esa propuesta de diálogo, como valenciano. ¿Cree que el País Valencià puede jugar un rol de puente entre Catalunya y el Estado? ¿Puede ayudar a establecer puntos de entendimiento?

"València está siendo un laboratorio de la política española desde hace años"

- Sin ninguna duda, porque València está siendo un laboratorio de la política española desde hace años. Fue el primer lugar en el que el PP empezó a ceder posiciones de poder y ser derrotado en elementos electorales. En segundo lugar, es el sitio en el que con más éxito se ha ensayado la posibilidad de un gobierno de coalición progresista, pluripartidista, en un escenario muy complejo y donde se ha hecho un esfuerzo enorme de entendimiento para pactar un programa y unos equipos para llevarlo a cabo. Creo que València tiene un protagonismo que le puede llevar a desempeñar un papel central en la resolución del conflicto territorial.

Lo fundamental es empezar un diálogo que ponga sobre la mesa los problemas fundamentales. Hay que hablar de la financiación autonómica, de mejorar un un sistema de financiación obsoleto. Hay que hablar también de un Senado antidemocrático y antifederal, de competencias que Catalunya quiere asumir y no hay que seguir escurriendo el bulto... En definitiva, articular un modelo territorial a través del diálogo. Lo mismo que hicimos en 1878 pero poniéndolo al día para satisfacer las expectativas que hay en nuestro país.

- En las últimas semanas hemos visto a muchos jóvenes movilizándose en Catalunya, la llamada Generación 14O, y se habla de que estas movilizaciones van más allá del conflicto nacional. Son jóvenes que aseguran una falta de expectativas de futuro. ¿Contempla un componente de clase en estas movilizaciones?

- Sin ninguna duda. El propio movimiento independentista, cuando eclosiona, tiene un componente importante de canalización del descontento social en un sentido nacional. Quiero recordar que Artur Mas en un momento determinado tuvo que entrar en helicóptero en el Parlament porque tenía el 15M en el cogote. De alguna manera, el nacionalismo fue capaz de canalizar un profundo descontento social por la gestión neoliberal de la crisis que entonces se estaba produciendo hacia un malestar nacional. Lo que era descontento social se convirtió en descontento nacional. Ahora también está pasando en Catalunya.

Además, hemos visto movilizaciones enormes estos días que tienen otro componente fundamental, el componente antirrepresivo. La gente no entiende una pena tan elevada cuando hablamos de episodios en los que no hubo violencia. Esas manifestaciones deben ser escuchadas con todo el respeto.

- Le hemos visto en las últimas semanas en distintos actos con pensionistas. ¿Qué es lo más urgente de abordar, si llegaran al gobierno, en esta materia de los pensionistas?

"Pacto de Toledo es, junto a la de Secretos Oficiales, la única comisión donde las deliberaciones son secretas"

- Hay tres cosas importantes que tienen que ver con el Pacto de Toledo, la comisión parlamentaria que discute sobre pensiones y de la que fui vicepresidente en esta legislatura frustrada. La primera cuestión tiene que ver con la composición del Pacto de Toledo. Las pensiones son el tronco de nuestro sistema de protección social y ahí no solo tienen que estar los políticos, tiene que estar representada la sociedad civil, las organizaciones de trabajadores, los pensionistas con sus propios representantes. Tienen que poder acceder a la información y participar en las deliberaciones para que los políticos les tengan en cuenta.

En segundo lugar, hay una cuestión de procedimiento que me interesa resaltar. Las deliberaciones del Pacto de Toledo, mucha gente no lo sabe, son secretas. Los diputados deben conservar un deber de secreto sobre el contenido de esas deliberaciones a las que además no pueden acceder los periodistas. Esto es incomprensible, es la única comisión junto a la de Secretos Oficiales donde las deliberaciones son secretas. ¿Por qué? No tiene justificación. A lo largo de esta campaña estamos emplazamos a las demás fuerzas políticas a que se comprometan en que en el futuro las deliberaciones del Pacto de Toledo sean públicas. Si no, alguien podría pensar que estas fuerzas políticas no van al Pacto de Toledo a defender los intereses de los pensionistas, sino otro tipo de intereses que pretenden priorizar el ahorro colectivo frente a que nuestro pueblo viva con dignidad en el último periodo vital.

En tercer lugar, una cuestión de objetivos. La derogación de las reformas en materia de pensiones, la del 2011 del PSOE, y la de 2013 del PP, que han colocado en una situación muy complicada a muchísimos pensionistas del presente y del futuro. Nuestra voluntad es garantizar los derechos constitucionales de los pensionistas, el objetivo de cualquier fuerza política no puede ser otro que no pase por garantizar esos derechos. Eso significa garantizar las pensiones con arreglo al IPC por ley y el principio de suficiencia. Mejorar pensiones que son miserables. Quiero ser muy claro, nuestra fuerza política no estará en ningún acuerdo, incluyendo el Pacto de Toledo, que no pase por garantizar los derechos de los pensionistas. Si el Pacto de Toledo es útil para garantizar esos derechos constitucionales, estaremos, si deja de ser útil a esos derechos y sirve a otro tipo de intereses, estaremos con los pensionistas.

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