ANÁLISIS/RESULTADOS 10N

PSOE y Unidas Podemos: la coalición que no fue, debilitada en las urnas

  • PSOE pierde 750.000 sufragios, Unidas Podemos, 700.000

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Si en la fracasada legislatura el gobierno de coalición era, para Pablo Iglesias, "una oportunidad histórica", en esta se convierte en "una necesidad histórica" para frenar a la ultraderecha. Vox será la tercera fuerza parlamentaria con 52 escaños tras conseguir la confianza de más de tres millones y medio de personas. Frente al auge con fuerza del postfranquismo, el plan de Iglesias vuelve a ser entrar en el gobierno para condicionar al PSOE y llevar a cabo políticas sociales y de izquierdas, para poner en práctica los artículos de contenido social de la Constitución.

Las cosas a veces tardan más de lo esperado en conseguirse. Este fue uno de los mensajes principales de campaña de Unidas Podemos. Paciencia, si no se consiguió tras los resultados de abril, el momento será ahora, venían a decir. El momento de unir "la valentía de Unidas Podemos" con "la experiencia del PSOE" para sacar adelante un "gobierno de coalición" en el que cada fuerza política que lo componga esté en él de manera proporcional a los votos otorgados por la ciudadanía. Este es el marco discursivo en el que se va a mover Iglesias en las próximas semanas.

Pero Unidas Podemos en general, e Iglesias en particular, están debilitados. Han perdido la friolera de 700.000 votos en estas elecciones, lo que se traduce en siete diputados en el Congreso. El grupo confederal pasa de 42 a 35. El espacio del cambio en el parlamento se ha reducido a la mitad desde que entrara con fuerza en las elecciones generales de 2015 y 2016. Ahora, Iglesias, Garzón, Montero, Belarra y compañía verán desde el escaño cómo son la cuarta fuerza, por detrás de Vox, una ultraderecha que con fuerza estará representada en el Hemicilo, que no será fuerza de gobierno y que podrá jugar a seguir siendo partido outsider y continuar repelando votos sin mancharse las manos.

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Iglesias y su estrategia de imponer el gobierno de coalición tendrá detractores en las izquierdas. Los críticos se empezarán a escuchar estos días. Además, la entrada de Íñigo Errejón en el Congreso, mucho más floja de lo esperado, con un discurso posibilista azuzando el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos, puede apretar en favor de que ese acuerdo llegue, pero dificultar que el resultado de las negociaciones sean del gusto del equipo dirigente de Podemos. Por parte de IU, Garzón hacía ayer hincapié en que "si no queremos que la extrema derecha siga creciendo en los barrios populares, habrá que abandonar el neoliberalismo", sin hacer referencia expresa a si esta forma de llevar a cabo políticas de izquierdas es desde dentro del gobierno o no.

"Gobierno progresista liderado por el PSOE", "sí o sí". Este es el compromiso que Pedro Sánchez adquirió ayer en su parlamento en la sede de Ferraz ante una militancia que le reclamaba "con Casado, no", una vez que Rivera desaparece del panorama político, y "con Iglesias, sí". "Liderado por el PSOE", una expresión que abre la puerta a que el gobierno no sea monocolor, es decir, abre la posibilidad de una coalición. Pero los números son los números, y el Congreso está todavía más fragmentado que en la anterior y fallida legislatura.

El PSOE puede manejar dos opciones a gran escala: o buscar un entendimiento con Casado y el PP, ya fuera en base a una gran coalición o abstención del PP que facilite el gobierno socialista, o buscar un entendimiento con fuerzas independentistas, regionalistas y territoriales. Las opciones y sumas son variadas. Podría no depender de los escaños independentistas ni del PP, ya que Casado tiene difícil facilitar un gobierno de Sánchez con Vox tan fuerte. Esta opción sería: acuerdo con Unidas Podemos, Más País, PNV, Coalición Canaria, Partido Regionalista Cántabro y Teruel Existe. Y la abstención de Ciudadanos.

Para ello, Sánchez tendrá que tragarse algún sapo. En el debate electoral de la semana pasada, Sánchez negó tres veces a Iglesias y a la izquierda. En primer lugar, habló de llegar a un acuerdo parlamentario por el cual la lista más votada sea la que conforme gobierno, es decir, se alejó de la posibilidad de gobiernos de coalición. En segundo, propuso prohibir referéndums ilegales en el Código Penal y que los entes de radiotelevisión públicos se elijan por dos tercios de los parlamentos autonómicos para apretar a TV3, mientras Iglesias intentaba buscar puentes de diálogo con el independentismo, Sánchez los derribaba.

Por último, el presidente en funciones anunciaba que el próximo diseño del ejecutivo contaría con una Vicepresidencia económica para Nadia Calviño. Calviño es un perfil próximo a la doctrina de Bruselas, de marcada tendencia neoliberal, algo que distancia la posibilidad de entendimiento con los confederales. La ciudadanía de izquierdas ha castigado a quienes no se pusieron de acuerdo la pasada legislatura, tras semanas de negociaciones, para llegar a un acuerdo y evitar la repetición electoral. El PSOE ha perdido tres escaños y 750.000 votos. Unidas Podemos, siete representantes y 700.000 sufragios. La coalición progresista que no fue, castigada en las urnas.

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