Cuando “Pablo” era el “señor Iglesias”: acuerdos y desacuerdos entre PSOE y Unidas Podemos

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"El proyecto político es tan ilusionante que supera cualquier tipo de desencuentro que hayamos podido tener durante los últimos meses". Con esta frase, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, daba por cerrada la página del bloqueo y abría una nueva etapa en su relación con Unidas Podemos, con quien ha firmado un preacuerdo de gobierno de coalición. Con la rúbrica de ambos líderes se manda un mensaje potente al cansado electorado progresistas: las izquierdas españolas sí se pueden entender.

El documento ocupa apenas dos páginas y es una declaración de intenciones que tendrá que desarrollarse."Pedro Sánchez sabe que podrá contar con toda nuestra lealtad", ha prometido el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en su encuentro en el Congreso. Durante las próximas semanas, ambas formaciones tendrán que limar asperezas en la concreción de los documentos, a la vez que consiguen el apoyo o la abstención de otras fuerzas. En la ecuación de la investidura aún hay muchas incógnitas. La historia de Unidas Podemos y el PSOE es una cronología de encuentros y desencuentros. Este martes, Sánchez e Iglesias han vuelto a ser "Pedro" y "Pablo".

Las elecciones del 10 de noviembre: el reencuentro

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La firma del preacuerdo tras las elecciones del 10 de noviembre se ha hecho de manera exprés. Se ha producido en menos de 48 horas de conocer los resultados electorales y con absoluta discreción. Durante las negociaciones de junio, las conversaciones iban muy avanzadas en la parte programática, pero encallaron en el reparto de sillones en el Consejo de Ministros. Ahora, parece que será cuestión de nombres. La ministra de Economía, Nadia Calviño, podría pasar de ser el objetivo de las críticas de Unidos Podemos a ser la vicepresidenta económica de un gobierno con Pablo Iglesias.

La mañana poselectoral: el PSOE no descarta la coalición

En la rueda de prensa del lunes en Ferraz, el secretario de Organización, José Luis Ábalos, evitó descartar un gobierno de coalición con Unidas Podemos y se limitó a advertir de que los escucharían. Con el PP no dudó en descartar hasta una posible abstención. El también ministro de Fomento en funciones aseguró que el PSOE había escuchado el mensaje de los españoles.

Unas horas antes, en la misma noche electoral, Iglesias había sido muy duro en la interpretación de resultados: "Se duerme peor con 50 diputados de Vox que con ministros de Podemos en el Gobierno".

La campaña electoral del 10N y el insomnio de Pedro Sánchez

En esa noche, Iglesias hacía referencia a una de las frases más duras que Pedro Sánchez dedicó en precampaña a los miembros de Unidas Podemos. En una entrevista en La Sexta en septiembre, declaró que con ministros de Podemos en áreas clave, él no hubiera "dormido tranquilo", al igual que el "95% de ciudadanos".

Después de las negociaciones fallidas de las elecciones del 28 de abril, PSOE y Unidas Podemos no dudaron en desacreditarse en el contexto de competencia electoral. Unidas Podemos tampoco se ha ahorrado reproches, llegando a afirmar que Sánchez quería un pacto con las derechas. "Mi error fue confiar en la palabra de alguien que mentía", decía Iglesias por esas mismas fechas. El pacto era ya imposible y España ponía el rumbo a nuevas elecciones.

Las negociaciones poselectorales del 28 de abril: ruptura de puentes

Pero si hay un periodo en el que se rompieron los puentes, ese fue el de las negociaciones electorales que siguieron al 28 de abril. Aunque ambas fuerzas comenzaron a trabajar con sus equipos negociadores, las conversaciones se comenzaron a torcer con las filtraciones y el cruce de acusaciones. Pedro Sánchez llegó a personalizar en Pablo Iglesias el escollo para una coalición con el partido. Éste último acabó dando un paso atrás y arrastrando al PSOE a una coalición que, en principio, no deseaba. Finalmente, las negociaciones naufragaron y desembocaron en la investidura fallida de Pedro Sánchez en julio.

Un año de cooperación: de la moción de censura a los presupuestos

La relación de ambas fuerzas durante la campaña del 10 de noviembre nada tienen que ver con las de los comicios de abril, donde se respiraba una mejor relación. PSOE y Unidas Podemos venían de casi un año de cooperación, que empezó con la moción de censura de junio de 2018 que desalojó a Mariano Rajoy y colocó a Pedro Sánchez en la Moncloa. Comenzó así un periodo de cooperación en el Congreso con el grupo morado, una sintonía que tuvo su momento de esplendor en la firma de un acuerdo para el proyecto de Presupuestos Generales del Estado que no llegaron a aprobarse y cuyo fracaso sentenció la legislatura. Aún así, dejó una evidencia: PSOE y UP podían llevar a buen puerto unas negociaciones.

2014 a 2017: los años de la competición

Desde que Podemos nació en 2014, se convirtió en un claro rival electoral para el PSOE. En 2015, Iglesias cometió el "pecado original" que después recordarían durante años los socialistas: rechazó investir a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. En 2016, los morados llegaron a ser un claro rival para unos socialistas en declive. En marzo, Iglesias pronunciaría en el Congreso otra de las frases que todavía recuerdan los socialistas, cuando acusó a González de tener las manos manchadas de "cal viva". La defenestración de Pedro Sánchez como líder del PSOE y su resurgimiento en las primarias de 2017 recolocaron el tablero político.

Este septiembre puede abrirse una nueva página política, pero aún queda mucha tinta que recopilar para poder escribirla.

 

1 Comment
  1. Florentino says

    … Cuarto Poder narra en esta crónica, desencuentros y ciertos encuentros… ¡ Como vía paralela en un tiempo nuevo, con urgencias para los demócratas políticos de verdad !. No guardar los reproches, para el curso que viene; todo pasó. Iglesias, el sábado de reflexión anticipó, que los reproches habían pasado al olvido, como las estrategias electorales… ¡ Se han visto retratados en las necesidades de esa mayoría social !. » El rumbo cambiarás andando y alivio… Alentando». Nadie en su sano juicio, piensa: Cuánto peor, mejor !. En algún caso quizá, pero en este es de extrema gravedad. No oxigenar instituciones, enrocados en una Gran Coalición, restando a la soberanía popular sus decisiones, generando, división, e incumplimientos Constitucionales; en definitiva robar el derecho popular, como es su soberanía.
    Seguro que habrá altibajos, pero compensará al ser la primera experiencia de una coalición… ¡ Cuándo en este Estado, se han hecho muchas de cloacas y sucedáneos, que nos han traído hasta aquí !. Sería un atropello el desoír a las urnas y ponerse de la parte obscura, del capitalismo depredador fáctico. Hay un camino por andar, descubrir… Y ¡ descubrirse mutuamente, con Iglesias, sí !.

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