Recorrido histórico por el 20N: del acto oficial al ‘exilio’ a El Pardo

  • Este 20N, la misa funeral organizada por la familia y la Fundación Francisco Franco se traslada de la capital a El Pardo
  • El 20N se aleja de la capital ante la negativa de los jesuitas de reeditar la misa funeral que se celebraba desde 2017 en la Iglesia de San Francisco de Borja
  • El aniversario de la muerte de Franco se ha vivido con diferente intensidad desde 1976, presidido por los Reyes, hasta la relativa revitalización del pasado año

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Gobierno, altas jerarquías oficiales de las instituciones y militares ocupan la parte principal de la basílica. En la trasera, mil jefes y oficiales de los tres ejércitos y civiles. Al frente, también, la familia de Franco. Presiden los reyes. La ceremonia se celebra siguiendo un estricto protocolo, sólo roto cuando los monarcas, que oraron una vez terminado el funeral ante la tumba del dictador, se dirigieron acto seguido "en tono visiblemente afectuoso, hacia doña Carmen Polo, a la que la reina pidió con un gesto que evitase la reverencia que había iniciado y la invitó a que les acompañase hasta las escalinatas de entrada de la basílica".

Era otro 20N, el del año 1976. En aquel primer aniversario tras la muerte del dictador, el funeral "en sufragio del excelentísimo señor don Francisco Franco Bahamonde, jefe de Estado, y en el de todos los españoles que dieron su vida por España" tuvo carácter oficial, tal y como relataba El País al día siguiente. Se celebró, además, en la basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, esa misma que 43 años menos un mes después ha visto cómo los restos de Franco salían camino de Mingorrubio desde aquella tumba ante la que oraron los reyes don Juan Carlos y doña Sofía.

Una "profanación" para la familia, que este 20N de 2019, junto a la Fundación Francisco Franco, organiza la tradicional misa en la Iglesia de la Inmaculada Concepción, en El Pardo, a las siete de la tarde. La Fundación, además, convoca otras 14 misas en otras tantas localidades españolas, aunque ha cancelado un acto por la mañana en Mingorrubio, "exclusivamente" para los miembros de su patronato.

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El 20N "oficial" se aleja de la capital ante la negativa de los jesuitas de reeditar la misa funeral que se celebraba desde 2017 en la Iglesia de San Francisco de Borja, en el distrito de Salamanca. "La familia se acercó a pedirlo en 2017 y se les dijo que sí, siempre que no fuera un acto político. Y el año pasado se convirtió en un acto político.

"Este año, como no se cumplen las condiciones, se les ha denegado", explican fuentes de la Compañía de Jesús. Después, la familia realizó la misma petición en la iglesia de los Doce Apóstoles, según confirman en esta parroquia, pero aunque todo se puso en marcha, finalmente tendrá lugar en el Pardo.

La negativa de los jesuitas dio pie a un sentido texto del presidente de la Fundación, Juan Chicharro, indignado por lo que calificaba de "ignominia". Lo cierto es que en la misa del pasado año hubo una sucesión de loas no sólo al hombre "de sonrisa impenetrable", sino a su "insuperable obra" -la "clase media, la industria, los bosques"-, que culminó con varios de los asistentes entonando el Cara al Sol y gritando "¡Franco, Franco, Franco!" en la calle de Serrano, a la puerta del templo.

Lo cierto, también, es que la misa aniversario por la muerte de Franco ha tenido distintas ubicaciones en estas cuatro décadas, en las que el 20N se ha celebrado, si celebrado es la palabra, con distinta intensidad.

Aquel 20N del año 1976 del primer aniversario, se acababa de aprobar la Ley de Reforma Política, y a la ceremonia oficial en el Valle de los Caídos -que permaneció 24 horas cerrado- se sumó un segundo funeral también organizado allí por la Fundación Francisco Franco. Hubo, además, diversos actos en provincias, en Barcelona, por ejemplo, donde contaba ABC que ese mismo Cara al Sol resonó en Vía Laietana.

Se organizó, incluso, misa en Nueva York, en Brooklyn, con más de mil fieles. A Madrid llegaron autobuses desde otros puntos de España para una gran concentración organizada por la Confederación Nacional de Excombatientes en la Plaza de Oriente, y aquello desembocó en marchas hacia la Dirección General de Seguridad, donde se colocó la bandera a media asta, las Cortes y Presidencia del Gobierno.

Asistentes haciendo el saludo fascista tras la misa del 20N celebrada el año pasado. / Ana Goñi

Actos en el Valle de los Caídos

Los años posteriores siguieron celebrándose misas en el Valle y grandes concentraciones en Madrid y en provincias, y a la Confederación de Excombatientes se unieron formaciones como Fuerza Nueva, FE de las JONS y la Fundación Francisco Franco. En 1978, unas 3.000 personas acudieron a la misa de la mañana del 20N, pero hubo 30.000, según la agencia EFE, en otra ceremonia organizada por la Fundación también en el Valle, y la Plaza de Oriente quedó "repleta", con una "auténtica marea de banderas desplegadas" en la manifestación de la Plaza de Oriente (fuentes citadas en ABC hablan de más de 150.000 asistentes). Allí, escucharon, entre otros, a Blas Piñar, el presidente de Fuerza Nueva: cuando las instituciones se resquebrajan, dijo, al pueblo sólo le queda "la oportunidad de convencer a sus gobernantes para que atiendan a la fuerza de la razón y a la razón de la fuerza".

"Caudillo Blas Piñar", le gritaban en 1980 en Sevilla, en un acto por el V aniversario de la muerte de Franco (y el XLIV de la de José Antonio), al que acudieron entre 15.000 y 20.000 personas, según ese periódico. Más de 30.000 se reunieron en Madrid, también en los Caídos, aunque tenían otros lemas: "'Suárez, traidor, cantaste el Cara al Sol!", "¡Ejército al poder!". Se avecinaba el Golpe de Estado del 23F de 1981.

Los que volvieron a corear aquel "¡Ejército al poder!" un año más tarde, 1981, en el Valle de los Caídos (cerca de 14.000 personas en las dos misas celebradas, según Europa Press) sabían ya del fracaso de Tejero. A la concentración en la Plaza de Oriente, convocada para el 22, la precedió la tensión entre los organizadores y el Ayuntamiento de Madrid (con Tierno Galván al frente), que puso trabas a la colocación de la tribuna y colocó unas vallas publicitarias que fueron vistas por aquellos como una "clara manera de crispar los nervios". Europa Press contabilizó 150.000 personas aquel día; el Ayuntamiento, 190.000; el Gobierno civil, de 250.000 a 300.000.

"¡Tejero, libertad!", se escuchó entonces, y la concentración se cerró con enfrentamientos con las fuerzas de orden público en las calles de Madrid, especialmente Gran Vía. El Gobierno Civil inició expediente sancionador contra Fuerza Nueva y los organizadores, por "uso indebido de uniformes y símbolos, y por realizar desfiles paramilitares y otros actos graves de alteración de la normalidad ciudadana".

El 20N de 1982, Fuerza Nueva se disolvía como partido político tras el fracaso electoral ante el triunfo socialista y el "traidor" (el epíteto es suyo) Fraga. Los actos del 20N, aquella década, siguieron teniendo sin embargo relativa fuerza. En el 83, a la misa asistieron entre 5.000 y 10.000 personas, hubo incidentes cerca de la calle Goya de Madrid (un joven disparó con balas de fogueo contra un coche de policía) y la convocatoria de la concentración en la Plaza de Oriente fue prohibida por el Ayuntamiento, como lo sería en los años siguientes.

En el 84, la manifestación bajo el lema "En defensa del 20N", transcurrió desde Colón hasta la plaza de San Juan de la Cruz, donde permanecía en pie la última estatua ecuestre del dictador en la capital: hubo 100.000 personas, según Europa Press, con la duquesa de Franco y el propio Blas Piñar al frente. Al término, un centenar de detenidos.

Las escenas se repiten en esos años centrales de los 80, con lemas y discursos que quizá hoy no parezcan tan lejanos como los "chicos y chicas uniformados con camisas azules" que, según ABC, llenaban esa misma manifestación en el 85, décimo aniversario de la muerte del dictador. Se habló en ella del "triste espectáculo de una España dividida", mientras en la cabecera, en una enorme bandera de España se podía leer: "Yo soy la única bandera de todos los españoles y me veo despreciada ".

Menos gente, más disturbios

En los últimos años de la década, los actos fueron haciéndose menos numerosos y más comunes los disturbios posteriores. A la concentración de 1986 asistieron 70.000 personas, según Europa Press; a la del 87, 25.000; a la del 89, 10.000, según la misma agencia, y tan solo 1.000, según EFE. En ellas, se señalaba también a los medios: "Los de El País, a ver lo que decís", se escuchó en alguno, mientras en otro, un equipo de TVE fue empujado a la fuente de la calle Vitrubio y agredido después. En el 88, las crónicas hablan de un coche y papeleras incendiadas en el barrio de Salamanca, con adolescentes en motocicleta enarbolando banderas con el águila imperial.

En 1991, la misa seguía en el Valle y la concentración convocada por los excombatientes volvió de la estatua de San Juan de la Cruz a la Plaza de Oriente, con 7.000 asistentes (Europa Press). Hubo cruces gamadas que los organizadores pidieron retirar, y llamadas a la libertad de Tejero y Sáenz de Ynestrillas y a favor de un frente común en una extrema derecha que, sin embargo, cada vez estaba más dividida.

Aquel 1991, mientras Franco era aclamado en la Plaza de Oriente, la "extrema izquierda", los autodenominados "grupos antifascistas" intentaban también manifestarse, ellos en Tirso de Molina. Es la tónica de los 20N en los 90: manifestaciones de derecha e izquierda, a menudo con escaramuzas posteriores, división de la extrema derecha y actos cada vez menos numerosos. En el 96, por ejemplo, a la consabida misa en el Valle (3.000 personas) se suma una concentración en la Plaza de Oriente con Blas Piñar y 2.000 asistentes; otra en San Juan de la Cruz con Ricardo Sáenz de Ynestrillas y apenas 300 personas; y una tercera de la Coordinadora Antifascista que concentró en Atocha cerca de un millar.

Una década después, en 2007, la ceremonia del Valle se quedó sin Cara al Sol ni banderas preconstitucionales (con asta) en el interior de la basílica. Así lo pidió la Fundación Francisco Franco, organizadora del acto, ante el temor a que les "cerrasen el Valle". Era la época Zapatero, y un mes después entraría en vigor la Ley de Memoria Histórica, que prohibiría la celebración de actos en el Valle "de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo".

Aquel 2007, el ambiente del 20N estuvo especialmente crispado, y no sólo por esta ley: el 11 de noviembre un menor, Carlos Palomino, moría asesinado cuando acudía a una contramanifestación antifascista. En la Plaza de Oriente la extrema derecha de la vieja escuela, la de Franco y José Antonio, reunió sólo a unas 500 personas, mientras que el día 24, otra en repulsa por la muerte de Palomino y prohibida por la delegación de Gobierno reunió el doble, y hubo más de 21 concentraciones convocadas en España, de signo contrario.

Del Valle a las iglesias

En el año 2009, el Valle de los Caídos dejó de acoger la tradicional misa-funeral. La Fundación la convocó en San Jerónimo el Real, y luego pasaría por otras iglesias, como la de Santa Gema, San Fermín de los Navarros o, en 2017 y 2018, San Francisco de Borja, donde no se celebrará este año. Ha seguido habiendo concentraciones, en la Plaza de Oriente (apenas llegaron a un centenar de personas en 2016), en Callao (convocados por Falange, en 2017) y en el Valle de los Caídos, donde han coincidido en ocasiones marchas partidarios de Franco y defensores de la Memoria Histórica, "rezos por España" y actos por la exhumación del dictador (el pasado año).

Este 2019, los actos promovidos por la Fundación se quedan en El Pardo y otras provincias. A las 11, en la misa diaria del Valle de Los Caídos, se rezará por las almas “de todos los caídos” durante la Guerra Civil, si repite la fórmula del pasado año. Habrá, además, el sábado 23 otra misa, ésta en la capital organizada por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, que anuncia después una ofrenda floral en Mingorrubio.

En cuanto a las concentraciones, en Delegación de Gobierno tienen por ahora constancia de la tradicional Marcha de la Corona desde la calle Génova hasta Moncloa y de ahí al Valle en memoria de José Antonio Primo de Rivera, organizada el 22 por La Falange, y otra convocada el 24 de Callao a la Plaza de Oriente, en un "acto de afirmación nacional" y "contra la ley de memoria histórica y la profanación del Valle de los Caídos".

De signo contrario, el 23 por la tarde, tendrá lugar una manifestación por "30 años de ofensiva antifascista" de Ronda de Atocha a Tirso de Molina, y el domingo 24 Foro por la Memoria estará en Cuelgamuros "contra la impunidad del franquismo". La única convocada para el mismo 20 de noviembre tiene como protagonista a Buenaventura Durruti, el anarquista muerto en 1936.

En 2018, cerca de un millar de personas acudieron a la misa aniversario en la capital, y la manifestación (también de Callao a Oriente) tuvo cierta notoriedad con la irrupción de las activistas de Femen. Este año, está por ver si el traslado de los restos del dictador tiene mayor repercusión en la asistencia a estas convocatorias. Las celebraciones en el aniversario de la muerte de Franco terminarán "únicamente cuando nos entierren", dijo hace más de tres décadas Luis Valero Bermejo, presidente de la Confederación Nacional de Combatientes. Él no podrá verlo y la Confederación se disolvió, de hecho, en 2011; sin embargo, aquí sigue el 20N.

1 Comment
  1. Miguel says

    Que duda cabe que el apaño ese que llaman transición del 78 no fue más que una » transacción» traducida en la más que rentable estafa y engaño del planeta.

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