NEGOCIACIONES DE INVESTIDURA

PSOE y ERC: sin acuerdo y condenados a entenderse

  • La buena noticia para los negociadores es que el próximo martes, 3 de diciembre, los representantes socialistas y los miembros de ERC volverán a verse las caras
  • Los independentistas catalanes necesitan tiempo y un buen argumento que ofrecer a bases y a votantes. Los socialistas necesitan condiciones “razonables”
  • En el PSOE siguen pensando que puede haber gobierno antes de las vacaciones de Navidad. En ERC, son menos optimistas

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Tras tres horas de reunión, socialistas e independentistas catalanes salieron sin acuerdo, pero con la convicción de que quieren alcanzarlo y, muy probablemente lo consigan en los próximos días o semanas, porque “estamos condenados a entendernos”, según comenta un miembro de la dirección socialista cuartopoder. La alternativa, según esta misma fuente, “es una nueva convocatoria electoral, a la que concurriría una ultraderecha más crecida que nunca y un PP incapaz de embridarla”.

La buena noticia para los negociadores es que el próximo martes, 3 de diciembre, los representantes socialistas y los miembros de ERC volverán a verse las caras, sabedores de que, su incapacidad de ponerse de acuerdo podría, de repetirse las elecciones, servir en bandeja el gobierno a la derecha, con una ultraderecha muy fuerte y un PP dependiente de la misma. La mala noticia es que todos tienen que decir “digo” donde dijeron “Diego”, asumir críticas y exponerse a que sus rivales políticos les destrocen, ya sea al grito de botiflers, en el caso de ERC, o de “golpistas” y “rompedores de España” en el de los socialistas. De ahí que ni unos ni otros se atrevan a acelerar el proceso de “entendimiento” y consecución final de un acuerdo. Ayer tan solo quisieron admitir que están “al principio” del proceso. Ahora hay que escenificar “avances”, consecuciones arañadas al rival, que permitan justificar la existencia de un acuerdo no sólo de investidura, sino un pacto que vaya más allá, con presupuestos incluidos, que es lo que quiere el PSOE.

Ambos partidos, que otrora cogobernaron en Cataluña, en base a un acuerdo sobre el que el eje izquierda/derecha era el que regía las políticas en el Ejecutivo catalán, no creen que, en esta ocasión, las políticas de izquierdas, el desmantelamiento de la reforma laboral, la profundización del Estado del Bienestar y las políticas sociales en general, sean lo suficientemente cautivadoras para su parroquia y potenciales votantes.

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En el caso de ERC,  sus dirigentes confiesan en público que están “hartos” de sus socios de gobierno en la Generalitat y, en especial, del inefable Quim Torra y sus monsergas. Sin embargo, son conscientes que, siendo Torra y solo él quien está capacitado para adelantar las elecciones catalanas, sería una locura servirle en bandeja al Molt Honorable el argumento de que ERC se ha vendido a España por un plato de escudella o, incluso, a cambio de nada, porque, en el peor de los casos, podrían aparecer ante sus potenciales votantes como unos pagafantas. Las elecciones las carga el diablo y cualquier tropiezo podría dar al traste con esa nueva vía que vislumbran algunos de los dirigentes de ERC, que esboza una nueva alianza en el gobierno de Cataluña, tras la celebración de elecciones, en el que ERC ostentaría la presidencia, cogobernando con el PSC y los comunes de Ada Colau.

Los independentistas catalanes necesitan tiempo y un buen argumento que ofrecer a bases y a votantes. Los socialistas necesitan condiciones “razonables” (que no traten de imponerles en el diálogo conceptos como la autodeterminación, o cuestiones que no están en su mano, como la liberación de los políticos catalanes presos). Ambas formaciones se creen condenadas a entenderse, pero no saben todavía cómo acometer ese entendimiento de manera que no les cause un destrozo entre su propia parroquia. En ERC tendrán que serrar alguna de esas cuatro patas sobre las que se sustentaría el acuerdo que diseñaron, mientras que en el PSOE, a cuya delegación negociadora se ha sumado el secretario de organización del PSC, Salvador Illa,  ya han empezado con los “digoDiegos”. Cuando antes decían “conflicto de convivencia”, ahora dicen “conflicto político”, tal como pide ERC. Y es que París bien vale una misa… y conseguir la investidura de Pedro Sánchez, incluso dos.

En el PSOE siguen pensando que puede haber gobierno antes de las vacaciones de Navidad. En ERC, son menos optimistas. Pero la convicción en ambos partidos es que, más pronto o más tarde, habrá acuerdo y gobierno de Pedro Sánchez, con el beneplácito, en forma de abstención, de ERC.

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