NEGOCIACIONES ENTRE PARTIDOS

Presupuestos generales, catalanes y barceloneses, tres patas para una investidura

  • Las negociaciones entre ERC y PSOE para la investidura miran más allá, la aprobación de los PGE
  • ERC necesita a los comunes para sacar adelante las cuentas catalanas, y viceversa en el consistorio barcelonés

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"Evidentemente estamos en contacto, nos estamos reuniendo con todos aquellos que pueden empujar y facilitar esa investidura, porque para nosotros lo prioritario es que la investidura salga y que se dé un Gobierno que esté dispuesto a no dar la espalda a Catalunya". Cuando el portavoz de En Comú Podem en el Congreso, Jaume Asens, pronunciaba estas palabras la semana pasada, algunos se echaron las manos a la cabeza en el grupo confederal. La discreción se ha impuesto en Unidas Podemos y confluencias sobre las negociaciones de gobierno, también sobre las negociaciones que PSOE y ERC mantienen de cara a la posible investidura de Pedro Sánchez.

Son socialistas y republicanos los protagonistas, ahora mismo, en llegar a un entendimiento que acabe con el bloqueo gubernamental en España tras la repetición electoral de noviembre, pero también con acordar un recorrido que comience a buscar una solución política al conflicto entre Catalunya y el Estado. Unidas Podemos ha aceptado el papel de facilitador y de un sugerente segundo plano. Sin embargo, Asens aclaraba algo que era evidente y que pasaba desapercibido: los contactos entre ERC y comunes existen, son constantes y permanentes. En distintos niveles.

Y es que mientras los focos se sitúan en Madrid, las conversaciones son cruzadas. Tres administraciones se ven ven afectadas y una estrategia política dibujada. El tridente, Gobierno del Estado, Generalitat de Catalunya y Ayuntamiento de Barcelona. La estrategia, la de ERC: ensanchar la base del independentismo a través de la gestión y del desarrollo de políticas sociales desde el Govern, para lo cual, la política de alianzas de los republicanos ha de mirar no tan solo al independentismo, a JxCat y CUP, sino también al catalanismo de izquierdas que se encuentra en comunes y en el PSC.

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Es final de año, es momento de hablar de presupuestos en todas las administraciones de cara al año que viene. De este modo, a nadie se le escapa que mientras que en Madrid se van sucediendo las negociaciones de investidura entre PSOE y ERC, también entre PSOE y otras fuerzas políticas necesarias para sumar una mayoría que permita a Sánchez continuar en la Moncloa, se habla también de financiación de políticas públicas que debe estar recogida en el proyecto presupuestario del 2020. Los últimos presupuestos del popular Cristóbal Montoro como ministro, los de 2018, que fueron aprobados por el gobierno socialista surgido tras la moción de censura, son los que siguen en vigor actualmente. El fracaso de Sánchez para sacar adelante unos nuevos presupuestos en 2019 llevó a España al adelanto electoral de abril.

No solo es la investidura, por tanto, lo que está en juego en las negociaciones, es la viabilidad de una legislatura y de un gobierno PSOE-Unidas Podemos que, si consiguiera sacar adelante los presupuestos del 2020, tendría garantizada una estabilidad durante al menos dos ejercicios más. Hay que tener en cuenta que la fragmentación del Congreso evita mayorías alternativas de cara a poder sacar adelante una moción de censura contra Sánchez, pues la fuerte presencia de la ultraderecha de Vox, con 52 diptuados, en la bancada del Hemiciclo dificulta que otras formaciones de signo contrario se pusieran de acuerdo con los de Santiago Abascal para echar a Sánchez.

Al mismo tiempo, Pere Aragonès, vicepresident de la Generalitat y conseller de Economia i Hisenda, también coordinador nacional de ERC, pelea por sacar adelante los presupuestos de la Generalitat para el año que viene. Los últimos presupuestos catalanes aprobados por el Parlament fueron los de 2017, todavía con Carles Puigdemont como president, las cuentas que recibieron el apoyo de la CUP. Los anticapitalistas hicieron de tripas corazón y apoyaron medidas de carácter neoliberal con tal de asegurarse que el 1-O saldría adelante. En 2018, se prorrogaron las cuentas, el año empezaba con el artículo 155 aplicado y el autogobierno catalán intervenido. En 2019, ya con Joaquim Torra como president, el gobierno de coalición de JxCat y ERC no ha conseguido apoyos para sacarlos adelante.

Con la CUP autodescartada de seguir apoyando al ejecutivo independentista, al que los anticapitalistas tildan de autonomista, el apoyo de los comunes serían necesario para sacar adelante las cuentas del 2020. Unas cuentas que, si no se aprobaran, agilizarían mucho más un adelanto electoral en Catalunya del que se habla mucho desde hace bastante tiempo. Así, la presidenta de Catalunya En Comú Podem en el Parlament, Jéssica Albiach, mantiene notorias negociaciones con ERC. Los comunes se muestran satisfechos porque han alcanzado con los republicanos un preacuerdo en el ámbito fiscal, sobre todo en fiscalidad verde, pero reconocen que están lejos en otras cuestiones como guarderías, vivienda, lucha contra la violencia machista y transporte público.

Fuentes de Catalunya En Comú aseguran a cuartopoder que hay relación entre lo que pase en Madrid y lo que pasará en Catalunya. ERC tiene la capacidad de facilitar un gobierno progresista en Moncloa con sus 13 abstenciones en un debate de investidura. Los ocho votos de Catalunya En Comú serían necesarios para que el gobierno de Torra, apoyado por los 34 diputados de JxCat y los 32 de ERC, obtuviera la mayoría absoluta (68) y salieran adelante las cuentas. Pero, aún más, tendrá relación lo que pase en el Ayuntamiento de Barcelona. La carambola puede hacer que haya o no presupuestos a ambos lados, o en ninguno de los dos, de la Plaça de Sant Jaume.

La tercera pata, el Ayuntamiento, también podría verse involucrada de toda esta operación. Ada Colau es alcaldesa en un gobierno municipal de coalición de Barcelona En Comú con el PSC de Jaume Collboni. Juntos suman un total de 18 concejales, 10 comunes y ocho socialistas. ERC, que fue la fuerza más votada en las elecciones de mayo, también tiene 10 concejales. Hay negociaciones y encuentros para sacar adelante las cuentas municipales del 2020. El bloqueo también ha sido una constante en el consistorio barcelonés en este ámbito. Los presupuestos del 2019 nunca se llegaron a aprobar y se sigue con la prórroga de los del 2018.

Un tridente: investidura de Sánchez y Presupuestos Generales del Estado; presupuestos de la Generalitat; presupuestos del Ayuntamiento barcelonés. Una estrategia, la de ERC, de buscar alianzas que vayan más allá de JxCat, que miren a la izquierda de comunes, e incluso, PSC, romper con la política de bloques por la cuestión independentista. Lo que se cuece en las reuniones de PSOE (y PSC) y ERC (además de Unidas Podemos y comunes en un segundo plano) va más allá de la investidura de Sánchez. ERC se debate entre priorizar el entendimiento con las izquierdas o las pulsiones nacionalistas.

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