COVID-19

Catarsis general por la lucha contra el coronavirus

  • La libertad de circulación de la ciudanía queda restringida
  • La población afronta los próximos tiempos adaptándose a un nuevo modo de vida

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Catarsis generalizada en el Estado español y en buena parte del planeta. La epidemia del coronavirus, la expansión sin tregua del Covid-19 y las respuestas para combatir la enfermedad abren un escenario incierto, imposible de analizar en estos momentos. El Consejo de Ministros debatía ayer durante siete horas las primeras medidas que cubren esta declaración del estado de alarma durante los próximos 15 días, con posibilidad de prolongarse durante más tiempo, si el Congreso de los Diputados así lo decidiera. Debate acalorado en el seno del Gobierno, cuentan las crónicas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparecía entorno a las 21 horas desde La Moncloa para lanzar un mensaje a la sociedad que se cuadra ante una causa común, vencer al coronavirus, enemigo público número uno, para lo cual verá restringida su forma habitual de vida en las próximas semanas, al menos. Restringidos los movimientos, restringida la socialización entre personas, restringidas las competencias de administraciones. Todas la estructura civil y militar, pública y privada, se ponen bajo el liderazgo del Gobierno de España con el objetivo de frenar la pandemia que tiene el epicentro en Europa y que sacude a España con especial virulencia.

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y todas las policías autonómicas y locales quedan bajo las órdenes del Ministerio del Interior. La libertad de circulación de la ciudadanía queda restringida a situaciones concretas. Se permite al Gobierno requisar todos los bienes necesarios para la prestación de servicios de seguridad y esenciales.

Al mismo tiempo, se desarrollan medidas de contención en el ámbito laboral fomentando la prestación laboral no presencial. Se suspende la actividad educativa presencial y la comercial minorista no alimentaria o de productos de primera necesidad. Cierre de todos los espacios culturales, artísticos y de ocio, se suprimen las fiestas y eventos populares. También habrá medidas de contención en actividades de culto, ceremonias civiles y religiosas.

El Gobierno priorizará aquellas medidas destinadas a mejorar el Sistema de Salud estatal y para asegurar el suministro de bienes y servicios de primera necesidad para proteger la salud pública. El Gobierno garantiza el sistema de movilidad y el suministro alimentario.

Drásticas medidas que restringen el modo de vida de la ciudadanía y los usos sociales desarrollados hasta el momento. Medidas coercitivas que serán sometidas al examen de los diputados en el plazo de 15 días. Descontento, hasta el momento, en el nacionalismo e independentismo vascos y catalán, el decreto del estado de alarma conlleva una inminente recentralización de competencias.

Críticas desde sectores de la izquierda al Gobierno por la falta de referencias a la paralización de desahucios y a políticas concretas de protección social a los sectores más vulnerables, así como por la mención velada a la flexibilización de políticas laborales y por la dotación de mayor capacidad de acción a las Fuerzas Armadas y policiales. Críticas desde las derechas y ultraderechas de PP y Vox, que piden contundencia frente a los nacionalistas periféricos e independentistas. El Ciudadanos de Inés Arrimadas muestra su apoyo a Sánchez.

Catarsis social, catarsis general. A las 22 horas de ayer, en un sinfín de calles de pueblos y ciudades del Estado, los balcones y ventanas se llenaron de gente que protagonizó una sonora ovación al personal sanitario que combate la epidemia día tras día, también a otros trabajadores que ponen el cuerpo y lo siguen exponiendo para que las primeras necesidades sigan cubiertas: cajeros, reponedores, personal de limpieza, transportistas, vendedores...

La catarsis aristotélica se refería a que el espectador de una tragedia, por un proceso de mímesis con lo que les ocurría a los personajes en el teatro, de compasión y de temor, sufría un proceso de purificación que le hacía afrontar el futuro de una manera completamente distinta. Catarsis porque ya nada volvía a ser como antes de la tragedia.

Hoy, no hay teatros, no hay espectáculos, emisor y receptor rara vez podrán coincidir en las coordenadas espacio-temporales durante este nuevo periodo. Hoy, a través de las pantallas la comunicación. Y la sociedad pasará esta cuarentena confinada en hogares. Hoy, el Covid-19 sitúa frente al espejo a toda una sociedad. Catarsis general, pues tras esto, y ante el incierto horizonte que se dibuja, los espectadores del espejo, o los protagonistas de la función, no volverán a ser lo que fueron. Todo habrá cambiado. El Estado español declara el estado de alarma, la población afronta los próximos tiempos adaptándose, por el momento, a un completamente nuevo modo de vida.

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