CONGRESO

PP y PSOE perfilan su relato de la ruptura ante los nuevos Pactos de la Moncloa

  • PP y PSOE se enfrentaron en el Congreso con el telón de fondo de 15.000 fallecidos por el covid-19
  • Ni los socialistas creen realmente que el PP acabe suscribiendo unos pactos de Estado para reconstruir España, ni el PP está por la labor de hacerlo  
  • En el PSOE los esfuerzos se centran en demostrar que, pese a sus votos a las prórrogas del estado de alarma, el PP solo pretende “tumbar al gobierno al precio que sea”
 

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Se acabó la contención. PP y PSOE se repartieron leña ayer, con el telón de fondo de 15.000 fallecidos por el covid-19, más de 150.000 personas contagiadas y la sospecha de que las cifras reales son mucho peores que las oficiales.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, logró ayer luz verde para su petición de prórroga del estado de alarma hasta el 26, pero a diferencia de la declaración inicial, VOX votó en contra de la prórroga propuesta por el Ejecutivo, mientras que el PP la apoyó, tras el agrio debate protagonizado por su líder, Pablo Casado,  y la portavoz socialista, Adriana Lastra.

El presidente del PP, Pablo Casado, abrió fuego con un “España se merece un gobierno que no nos mienta”, tras la intervención inicial de Sánchez, en la que insistió en la necesidad de alcanzar unos nuevos Pactos de la Moncloa. Casado se apuntó a la tesis, que esgrimió con mayor dureza aún el portavoz de VOX, Santiago Abascal, de que el Ejecutivo falsea  supuestamente las cifras de muertos por el covid-19. Además, le reprochó haber desoído las recomendaciones de la OMS y dejar desprotegidos a los trabajadores del sector sanitario, haber tomado medidas económicas que son el equivalente de “achicar agua en medio de un naufragio con un colador”, de forma unilateral, o de haber confinado al Parlamento.

La réplica se la daría la portavoz socialista, Adriana Lastra,  a quien, obviamente, le habían dado luz verde desde Moncloa para repartir unos buenos mandobles a la cofradía de la gaviota y a su líder, Pablo Casado. Así, Lastra introdujo su sucesión de reproches a la ultraderecha de VOX, pero en especial al propio Casado con un “quien tiene la lengua larga debe tener el lomo duro” y se dedicó a tratar de azotar ese lomo con fechas y documentos que, desde su punto de vista, desmentirían las acusaciones de Casado, al que llegó a acusar de llevar 15 días “vomitando bulos”.

Después fue Sánchez quien, en un tono más sosegado, advertía a Casado que “no se deslice por ahí…” en alusión a las insinuaciones sobre la presunta ocultación de cifras de fallecidos y contraponía el supuesto “confinamiento del Parlamento” del que le acusa el PP, con el cierre de la Asamblea de Madrid o del Parlamento Andaluz. 

En su réplica, Casado señaló que el PSOE había “volado todos los puentes de acuerdo”: “¿Estos son sus Pactos de la Moncloa? - continuó Casado- El portazo que ha dado a esos Pactos ha retumbado en toda España”. 

Con o sin portazo, el presidente del Gobierno se aventuró a anunciar que seguramente volverá a pedir una nueva prórroga tras el 26 de abril, cuando el debate llevaba ya varias hora en marcha, por lo que habrá que ver si el PP va a llevar hasta las últimas consecuencias las amenazas de su líder.  

Tanto en el entorno de Casado como en el de Sánchez utilizaban sus móviles para hacer llegar a los periodistas mensajes, acusándose mutuamente de “querer aparentar lealtad y tratar de sembrar odio, mentiras y manipulaciones contra el Ejecutivo”, los de la hermandad del puño y la rosa, y de no querer “acuerdos ni reeditar los Pactos de la Moncloa, sino seguir manteniéndose en el Gobierno, haciendo y deshaciendo, mintiendo y manipulando a su antojo”, según los indignados del PP. 

Lo cierto es que, como ya publicó cuartopoder.es, ni los socialistas creen realmente que el PP acabe suscribiendo unos pactos de Estado para reconstruir social, sanitaria y económicamente España tras la crisis del coronavirus, ni el PP está por la labor de hacerlo. Pero ambas formaciones tienen su relato “en construcción” y todo su empeño puesto en demostrar que su rival no mira por el interés general, sino por el propio. En los cuarteles generales de socialistas y populares perfilan estrategias y argumentos.

Desde el PP, que sigue declinando su participación en esos Pactos de la Moncloa, pretenden culpar a Sánchez de que su “fiasco” de pactos no es sino “una maniobra de imagen para tapar su incompetencia al frente del gobierno y de la crisis del coronavirus”. En el PSOE los esfuerzos se centran en demostrar que, pese a sus votos a las prórrogas del estado de alarma, el PP solo pretende “tumbar al gobierno al precio que sea”, independientemente del interés general y de que sus argumentos y acusaciones sean “falsas” e “injustas”.

Y en ese contexto, la representante de Coalición Canaria en el Congreso, Ana Oramas, señalaba a un PP que prefirió “que se hundiera España, que luego ya vendrían ellos a reflotarla” (en alusión a una frase que ella misma atribuye a Cristóbal Montoro) para lanzar a renglón seguido una pregunta retórica a Sánchez y Casado: “¿Pero es que ni ante una crisis como esta se pueden poner de acuerdo?”.


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