ANÁLISIS

Por qué Vox no triunfa en Galicia

  • El partido ultraderechista, con 52 diputados en el Congreso, no tiene representación en Galicia
  • "A mí la oposición de Vox no me gusta", despacha Feijóo, que conserva el liderazgo del centro derecha gallego de manera incuestionable

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Cuando la curva de la covid-19 ha dado un respiro, se ha puesto en marcha la máquina electoral en dos regiones: Euskadi y Galicia. Ambas comunidades autónomas abrirán sus urnas el próximo 12 de julio en un escenario absolutamente diferente al que reinaba cuando se suspendieron. Los líderes que salgan de las urnas tendrán que pilotar la reconstrucción. En Galicia, y tras tres legislaturas, el 'popular' Alberto Núñez Feijóo aspira a renovar el liderazgo, que no está en cuestión dentro del espectro de centro-derecha. ¿Por qué Vox hace temblar al presidente del PP, Pablo Casado, mientras el gallego esquiva la embestida?

El PP gallego puede presumir hasta ahora de que Vox no ha logrado penetrar en su sistema político. "No tiene ni representación parlamentaria, no han tenido ni un solo concejal en ningún ayuntamiento, no tiene ningún diputado, ni ningún senador", presumía Feijóo en la Cadena Ser el pasado viernes, exhibiendo poderío frente a una ultraderecha que permanece fuera de las instituciones gallegas. Y según los sondeos, puede que siga siendo así.

El gallego se muestra convencido de que Vox no es una amenaza a su liderazgo.Según una encuesta de NC Report para La Razón, el PP ganaría las elecciones gallegas con mayoría por un 46,2% de los votos (39 a 40 escaños), mientras Ciudadanos y Vox se quedarían fuera del Parlamento autonómico. La crisis del coronavirus no solo no ha desgastado al gobierno regional, sino que parece reforzado. En esta encuesta, el partido socialista de Gonzalo Caballero quedaría lejos, con el 22,8% de los votos (18 y 19 escaños), que les serviría para mejorar, pero no sería suficiente. El Bloque Nacionalista Galego (BNG) asciende a la tercera posición,  con el 15,9% de los votos (11 escaños). Galicia en Común se conforma con el 7,6% y con unos 6 diputados, según esta encuesta.

"Para que un elector vote a Vox, primero tiene que desanclarse de su voto anterior", explica Erika Jaraiz, profesora de Sociología y Ciencias Política de la Universidad de Santiago de Compostela. El votante natural de Vox sería, en este caso, el PP. Por eso, la experta cree que Feijóo irá a las elecciones "apoyado en la competitividad y el voto útil que supone la posibilidad de una mayoría absoluta frente a una alternativa de coalición de izquierdas". Además, cree que el "efecto Vox" podría llegar a estas elecciones ya desinflado. Mientras Casado y los líderes autonómicos se enfrentaron en 2019 a una ultraderecha en aupada por la crisis catalana, la tendencia podría empezar a revertirse tras la crisis sanitaria. "La competición vuelve a hacerse centrípeta", estima.

El galleguismo del PP

Erika Jaráiz cree que el "discurso nacionalista español excluyente" es otro de los factores que explican las dificultades de Vox para entrar en aquellos espacios en los que existen "identidades compartidas". El PP, aunque es un partido conservador, no tiene este conflicto en Galicia como sí ocurre en otros territorios: "El hecho identitario ha sido asumido por todos los partidos, aunque tenga expresiones diferentes".

"Vox no tiene implantación territorial, como le ocurre a otras formaciones, en tres comunidades históricas: Catalunya, País Vasco y Galicia", explica Lluis Orriols, profesor y vicedecano de estudios de Ciencia Política, de la  Universidad Carlos III de Madrid. Sin embargo, intuye que puede ser por motivos distintos. Mientras en Catalunya el espacio del nacionalismo español estaba ya ensanchándose con Ciudadanos, en el País Vasco esta cuestión está ligada también a cuestiones económicas, como los fueros.

En el caso de Galicia, Orriols cree que el PP ha sabido desactivar "la confrontación nacionalista", que sí aviva acaloradas discusiones en otros territorios del estado. Los de Abascal no han conseguido abrir grietas dentro del bloque del voto conservador, como tampoco lo logró hacerlo Ciudadanos. Feijóo defiende explícitamente el estado de las autonomías y ha sabido surfear esa confrontación de "centro-periferia" que marca la agenda política a nivel nacional, mientras Vox promete acabar con el estado de las autonomías.  "Nuestra forma de ser españoles es ser gallegos", una frase ya pronunciada por Manuel Fraga.

De hecho, esta máxima resume bien el carácter de ese PP "galleguista" y "marcadamente distinto" que Orriols cree un dique político contra proyectos como Vox. "El PP gallego tiene una naturaleza que trasciende a Feijóo. Su mérito también es que se mantenga esa naturaleza y no haya caído en la búsqueda de otros perfiles", explica sobre el proyecto político a largo plazo que lleva cultivando el PP gallego durante décadas.

Críticas a Vox

Con la tranquilidad que da no depender de Vox tras las elecciones, Feijóo no escatima a la hora de hacer crítica contra los de Abascal: "A mí la oposición de Vox no me gusta. La de mi partido me parece muy razonable", explicaba en la citada entrevista radiofónica. El líder autonómico hacía una diferenciación entre el comportamiento de Vox y la oposición de Estado que ejercer Casado en el Congreso. Mientras los primeros han votado que no a los estados de alarma, se han levantado de la mesa de reconstrucción y celebran manifestaciones en coche en plena desescalada, el PP ha facilitado hasta cuatro estados de alarma, el último con su abstención, antes de empezar a votar "no".

Esto no significa que Feijóo no mire de reojo a Vox y apele al voto útil para concentrar al centro derecha bajo las siglas del PP, pero la inquietud es distinta. El líder autonómico teme que los votos de Ciudadanos y Vox no lleguen al escaño y, por tanto, se pierdan para el bloque conservador. "El problema de Vox es que sólo tiene dos opciones: o apoyar gobiernos del PP o dejar que gobierne la izquierda. Para lo primero los votantes prefieren votar al PP, y para la segundo, también. Por eso, a medida que a los votantes del PP se les va pasando su enfado con su partido habitual, volverán a votarlo", explica Erika Jaráiz sobre la dificultad de retener el voto de los de Abascal, como ya ha ocurrido con otros partidos que han emergido en los últimos años como Podemos y Ciudadanos.

El líder de los ultras, Santiago Abascal, no ha tardado en intentar contrarrestar este relato: prometiendo apoyar a Feijoó tras las elecciones para evitar un "gobierno de extrema izquierda". Con este mensaje, el dirigente de extrema derecha intenta espantar el fantasma del voto útil. "Vox sabía de su derrota y trata de convencer a algunos votantes del PP que votar Vox no pone en riesgo el gobierno de Feijóo. Pero de salida eso es reconocerse como derrotado", apunta la profesora. Aún así, sí cree que tiene sentido a la hora de "economizar" recursos: "Vox no va a apostar a las elecciones gallegas porque sabe que no tiene nada que ganar". "


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