El poli bueno y el poli malo: la estrategia política que abunda en el Congreso y falta en Madrid

  • Según el CIS, la gestión del coronavirus parece no desgastar al PSOE, a pesar de las abundantes críticas de la oposición
  • Mientras Sánchez ha mantenido el perfil institucional, Lastra ha sido la encargada de contrarrestar los ataques en el Congreso
  • En la Comunidad de Madrid, el PSOE ha optado por una oposición moderada que ha pasado desapercibida en los medios

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Los cara a cara parlamentarios se han convertido en un clásico de los informativos durante los días de Pleno en el Congreso. Pese a la insistencia en la nueva página inaugurada por la política española con el Gobierno de coalición, hay viejas estrategias que se mantienen en el tiempo. Es lo que ocurre con el reparto de perfiles entre el moderado y el duro, un clásico parlamentario que hoy protagonizan Pedro Sánchez y Adriana Lastra, y con menor éxito Pablo Iglesias y Pablo Echenique o Pablo Casado y Cayetana Álvarez de Toledo. Por el contrario, el PSOE de Madrid busca ahora ese perfil más bronco que haga oposición a la madrileña Isabel Díaz Ayuso y que acompañe a Ángel Gabilondo sin que su imagen de hombre moderado se vea afectada.

La crisis de la covid-19 no ha supuesto un paréntesis, sino un punto y seguido en la dinámica de tensión que ha caracterizado la nueva legislatura. Ante una oposición dura contra el Gobierno, el PSOE colocó a un peso pesado del partido para hacer de cortafuegos. Adriana Lastra, vicesecretaria general, asumió la portavocía del grupo parlamentario con un doble papel: ser la conseguidora última de los acuerdos en un Congreso más fragmentado que nunca y ser azote de una derecha partida en tres, formada por PP, Vox y Ciudadanos. Sánchez abre informativos con sus anuncios presidenciales, mientras los discursos de Lastra son aplaudidos por los militantes y compartidos en redes sociales. Mientras Sánchez aseguraba en Moncloa que no ha polemizaría con ningún presidente autonómico en pleno estado de alarma y pedía acuerdo, Lastra llamaba "cacatúa" al 'popular' Teodoro García Egea en el Congreso. Dos estilos diferentes del mismo partido.

El último CIS parece indicar que la gestión de la pandemia, pese a todas las críticas, no pasa excesiva factura al PSOE. Por el momento, parece que la estrategia parlamentaria funciona, al menos en la encuesta realizada por José Félix Tezanos. "No sabemos cómo va a funcionar en condiciones normales este Gobierno", remarca Jesús Palomar, profesor de la Universidad de Barcelona. De los cinco meses de gestión de Ejecutivo  de coalición, tres han estado ocupados por la pandemia.

"La división de roles es un clásico del sistema parlamentario. Se intenta separar la figura del presidente o del presidenciable, que intenta convencer a un electorado más amplio y moderado, de la función del portavoz parlamentario, que representa a sus votantes y refuerza sus convicciones con reafirmaciones más partidistas", explica sobre Javier Lorenzo Rodríguez, politólogo, investigador Colegio de Politólogos y sociólogos de Madrid y profesor  de la UC3M.

Es un clásico de la política española y los ejemplos son abundantes. Felipe González tenía a Alfonso Guerra, José María Aznar a Álvarez Cascos y Mariano Rajoy a Rafael Hernando. "Hay otra figura que desde hace años se está practicando: es hacer oposición a la oposición desde el gobierno. Hay que criticar a la oposición no solo cuando ataca, sino también dejarles la pelota en su tejado", explica Pere Oriol Costa , catedrático de Comunicación Política de la Universitat Autònoma de Barcelona. Aun así, el profesor confiesa que no le gusta el símil de "poli bueno" y "poli malo" del titular de este texto por hacer demasiada referencia a esos interrogatorios policiales tan cinematográficos.

El veterano experto recuerda que este tándem no solo funciona durante la legislatura, sino también tiene su utilidad en el periodo electoral: "Hay que ganar elecciones. Al cabeza de lista no se le debe poner nunca en una posición negativa. Es la persona que ha de ganar los votos de los indecisos y tener un papel positivo". Sin embargo, una vez entrada la legislatura, alguien tiene que ser la voz que ponga sobre la mesa aquello que el presidente del Gobierno, por su posición institucional, no puede decir: "En esa posición positiva, no puede dejar que la oposición vaya colocando ideas, imágenes y estereotipos de manera gratuita".

El "látigo" contrataca en el turno de réplica del Congreso, protagoniza titulares y polémicas mientras reserva a los presidenciables una apariencia más institucional. Esto tiene riesgos, ya que su imagen se ve más expuesta y sufre riesgo de quema: "Es difícil que la opinión pública cambie su percepción. Estos perfiles raramente pasan luego al liderazgo, pero se mantienen en el tiempo y tienen mucho poder. Ni Guerra, ni Álvarez-Cascos, ni Rafael Hernando sustituyeron a sus números uno.

Cuando el tándem no funciona

Aún así, los expertos creen que la estrategia de la tensión constante pasa factura a los políticos, en su conjunto, ya que puede profundizar en la desafección. En la oposición también opera este reparto de roles entre el líder del PP, Pablo Casado, y la portavoz parlamentaria, Cayetana Álvarez de Toledo, que suele interpelar a la vicepresidenta primera Carmen Calvo en las sesiones de control. "Uno intenta cubrir el flanco de centro para competir con Ciudadanos y la otra el de Vox, la derecha más extrema. Por primera vez el PP tiene un oponente a cada lado",  explica Palomar.

"El líder puede atacar de vez en cuando directamente, pero lo que no puede es estar todo el rato con crispación de manera permanente", analiza Costa sobre Casado. En el caso de los dirigentes de la oposición, cree que los papeles no están coordinados, lo que puede resultar contraproducente: "Álvarez de Toledo da la sensación de que va por libre". Eso sí, apunta a otra dualidad muy útil para el mensaje político del partido. La dirigente popular representa el "espíritu de FAES" y la tutela del expresidente Aznar tan presente aún en la formación.

El paso de ese liderazgo más duro hacia el perfil institucional no siempre es sencillo, aunque la ciudadanía lo exige. En el caso de Podemos, es Echenique el que ha asumido el rol de "azote". Sin embargo, a veces Pablo Iglesias conserva los tics del ácido político que desafió al PSOE en los primeros años de Podemos. Su última polémica, por la tuvo que rectificar, fue decir que "a Vox le gustaría dar un golpe de estado, pero no se atreven". Costa estima que cometió dos errores: se diluye su papel "de futura alternativa de Sánchez" y legitima a Vox como interlocutor.

Cuando no hay poli

Una de las evidencias que ha dejado la crisis de la covid-19 ha sido el contrapoder que ha supuesto para el Gobierno central algunos liderazgos autonómicos, como el de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. "En esta crisis, se ha visto el alto nivel de descentralizacion. Ayuso e incluso el alcalde Almeida han tenido una proyección nacional sobresaliente, por encima de lo habitual. Casado juega con esta tensión", explica Javier Lorenzo. Tampoco es nuevo, Esperanza Aguirre ya lo hizo cuando era presidenta en la Comunidad de Madrid.

Aunque para contrarrestar el fuerte liderazgo de Ayuso hubiera correspondido una oposición dura, el socialista Ángel Gabilondo no se ha apuntado a la estrategia del desgaste, incluso cuando muchos le invitaban a presentar una moción de censura para la que no dan los números sin Ciudadanos. Sin embargo, el perfil moderado del socialista ha hecho que su actividad pase desapercibida en los medios de comunicación.

Gabilondo tiene un estilo reflexivo y no pretende hacer carrera en el partido tras una gran trayectoria académica y política. Es un perfil que funcionó bien para las elecciones, ya que acabó ganando las autonómicas de 2019 aunque no lograse gobernar. Sin embargo, este es un momento político diferente, donde el Gobierno central está en tensión y sufriendo una estrategia de hostigamiento por parte de la oposición. Es un referente político y moral para el PSOE, pero el partido necesita un perfil más combativo que dé titulares y cortes para televisión y redes sociales.

Tal y como publicaba Eldiario.es el pasado lunes, la cúpula socialista está ya buscando ese poli malo que pueda convertirse en ese látigo de una Ayuso con serios problemas internos y de gestión en su gobierno.


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1 Comment
  1. Miguel says

    Poli bueno,poli malo ,o poli » aún peor….» , da igual , son todos polis ; además y todos ellos con los mismos objetivos prestan servicio en la misma comi.
    Salud y suerte.

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