Sánchez presenta el acuerdo europeo como vacuna contra extremistas y euroescépticos

  • Este miércoles el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha acudido al Congreso a explicar el acuerdo logrado en los consejos europeos  
  • Ha optado por obviar el discurso técnico y ha dado una pátina histórica al acuerdo, en una UE donde crecen los extremismos
  • "Hasta los más euroescépticos no tienen más que callar", expresaba la socialista Adriana Lastra 

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Este miércoles, el Congreso ponía el broche al curso político con la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para informar sobre los acuerdos del Consejo Europeo. El líder socialista apostó por una intervención de fuerte contenido político, obviando la parte más técnica. Para Sánchez, los 140.000 millones de euros que vendrán a España son mucho más que la posibilidad de paliar los efectos de la covid-19. Es la confirmación de la vigencia del proyecto europeo frente a unos populismos y una extrema derecha que ha crecido en toda Europa tras la crisis de 2008. "Europa tiene hoy razón de ser. Está viva y se mantiene unida".

Al principio de la comparecencia, Sánchez ha pedido a los diputados que analicen el acuerdo "con perspectiva histórica". El presidente ha comenzado haciendo un paralelismo de la reparación que se negocia tras la covid-19 con la reconstrucción que se hizo necesaria tras la Segunda Guerra Mundial, para recordar que ya en plena pandemia, el Gobierno español solicitaba un Plan Marshall europeo. Pero el socialista  también ha querido trasladar la idea de que con estos acuerdos, recogen "el testigo de aquellos estados que hace años se unieron".

Estos acuerdos se han firmado en un contexto de preocupación sanitaria, económica y social, pero también tras una década donde han crecido los extremismos y en la que, por primera vez, un país ha elegido salir de la Unión Europea, como ha sido el caso de Reino Unido. Ante esta situación, estas negociaciones se presentaban como una reválida al proyecto europeo, una cuestión de vida o muerte política. Por ello, el presidente del Gobierno apostó por reforzar esta idea y hacer una comparación entre la crisis sanitaria de 2020, gestionada por el Gobierno de coalición, y la financiera de 2008, un rotundo "fracaso". Donde hubo "rescate", hoy hay acuerdo europeo y "donde hubo "troika y hombres de negro", hoy hay diálogo "multilateral", ha recordado el presidente.

Y de esa austeridad, este panorama político. Sánchez ha querido enmarcar en el austericidio la subida de la extrema derecha en toda Europa, haciendo un 'viaje' por los extremismos europeos. Ha recordado que en las elecciones federales de 2009, Alianza por Alemania consiguió un 0,1% de los votos, mientras en 2017 ascendió al 12%. En Italia, en 2008 la ultraderecha no llegó al 10% y además los votos estaban localizados en una zona específica. En 2018, la Liga Norte de Salvini ya obtuvo 17% de los votos en todo el país, llegando a tener un 34% en las europeas. En 2012, el Frente Nacional ya obtuvo más del 17% del voto, pero en 2017 incluso llegó a disputar la segunda vuelta a Macron. Lo mismo ocurre en Suecia. En 2007, apenas tenía un 1,5%, mientras en 2018 se convirtió en tercera fuerza política.

Sánchez también ha incluido a Vox en este recorrido por los extremismos europeos. "Los partidos de ultraderecha ni siquiera alcanzaban las dos décimas", recordaba el presidente sobre 2008 ante un hemiciclo donde hoy son tercera fuerza política. Ante esta referencia directa, los de Santiago Abascal han arrancado a aplaudir.

Este efecto secundario también es compartido por el PSOE. Así lo ha expresado su portavoz Adriana Lastra, que en un largo discurso, en el que también ha habido críticas al PP, reiteraba esta idea de manera mucho clara: "Cuando esa Europa social cree en sí misma, cuando esa Europa común actúa como una comunidad, hasta los más euroescépticos, los que hasta el día anterior la insultaban y denostaban, no tienen más remedio que callar o que aplaudir cínicamente".

El entendimiento en España

El resto de fuerzas políticas han mirado con escepticismo el entusiasmo del presidente del Gobierno. Incluso, el portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, se ha quejado de que no respetasen la distancia de seguridad en la bancada socialista: "El PSOE no ha cumplido por atronar con aplausos al presidente".

Sánchez no ha concretado en qué se gastarán esos 140.000 euros adicionales que vendrán a España, pero sí ve otra oportunidad histórica de dar un "salto de competitividad" en los próximos años, a través de la economía verde y la digitalización. De hecho, lo ha comparado con el uso que se hizo en los 80 y 90 de los fondos de cohesión para modernizar España. "En 1990 no teníamos ni una línea de Alta Velocidad", ha recordado sobre el liderazgo español actual en esta materia.

Aún así, Sánchez también ha aprovechado para apelar a los partidos de la oposición. El pasado miércoles, el Congreso tuvo que votar los cuatro dictámenes de la reconstrucción. Dos salieron holgados (Sanidad y Unión Europea), mientras cayó Políticas Sociales, un varapalo para el Gobierno. Este miércoles se volvió a votar el de Reactivación Económica.

Por eso, el presidente ha aprovechado el pacto europeo para pedir lo mismo en España. "Europa debía entenderse con Europa, y España debe entenderse con España. Si en Europa se puede, en España se debe poder. Debemos hacer que se puedan llegar a acuerdos", ha explicado el presidente.

Por el momento, Vox ha anunciado que presentará una moción de censura en septiembre para la que, en principio, no hay mayoría alternativa en el Congreso. Como efecto colateral esperable, pondrá en apuros al 'popular' Pablo Casado al presionarle para recavar su apoyo y cohesionará la mayoría de la investidura que llevó al poder al Gobierno de coalición al darles a elegir entre Abascal o Sánchez.

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