Una moción para un Madrid desde abajo

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Raúl Camargo e Isabel Serra *

La semana pasada Cristina Cifuentes declaró algo nerviosa ante  la Comisión de Corrupción de la Asamblea de Madrid. El caso Púnica puede ser su tumba política y por eso la presidenta se mostraba tan tensa en su comparecencia. Quizás también fue porque tuvo que confesar que no sabía, que no conocía, que no leyó, que no recuerda.

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Que la corrupción pueda llegar a acabar con el gobierno del PP después de veintidós años de manejar los destinos colectivos de Madrid como si de un negocio privado se tratase no es algo que sorprenda. Que la corrupción sea parte de las formas del gobierno del Partido Popular, tampoco. Púnica, Gürtel, Tarjetas Black, Lezo… Los investigadores se están quedando sin imaginación para encontrar nombres para sus tramas.

Han sido veintidós años los  que han tenido para convertir la región en un nicho perfecto del capital financiero, una ciudad global a la altura de la producción de beneficios sin cortapisas; de esos que acaban en sedes localizadas en paraísos fiscales. Todos estos años, las políticas públicas se han alineado con estos intereses anclados en el sector turístico-inmobiliario: facilidades crediticias e hipotecarias; casi “liberalización” total de los mercados de suelo; destrucción del parque público de viviendas –muchas vendidas a fondos buitre– y marginación del alquiler, etcétera. Así como el más espectacular programa de construcción de autovías y trenes de alta velocidad que haya conocido Europa.

¿Y qué tiene que ver el modelo Madrid del PP con la construcción de la ciudad global? En la gestión, todo; por algo los hospitales públicos de gestión privada se han concedido en empresas participadas por fondos de capital riesgo. Así como muchos otros servicios públicos que se concedían de forma fraudulenta a cambio de fondos que al PP le servían para ganar las siguientes elecciones. De esta manera, quedaban sellados también los intereses del gobierno con los de las oligarquías locales que son las verdaderas beneficiadas por el Madrid “global”. Parece paradójico, ¿no?, un capitalismo neoliberal fuertemente anclado en el gasto y la deuda públicas que, además, consigue la privatización de sectores clave de los que depende el bienestar de la mayoría de la población.

Un Madrid cada vez más polarizado

El paisaje social que queda tras este festín es el de un Madrid con unos 25 desahucios al día, unas disparadas tasas de paro y una brutal precariedad laboral que se agudiza progresivamente. El gobierno regional no solo no construye más viviendas sociales, sino que sigue autorizando operaciones de venta a fondos buitre. Los servicios públicos son nichos de mercado más que una oportunidad de aumentar el bienestar de la mayoría. Lo podemos comprobar diariamente en los techos de los hospitales que se vienen abajo o en las protestas por la situación laboral de los trabajadores sanitarios. En la educación gastamos un 15% menos en educación que en 2009 y sigue reduciéndose, en una comunidad que pese a ser rica es la que menos gasta en educación por habitante y la que más porcentaje del presupuesto de educación destina a la concertada.

Para nosotros, esta moción es una manera de decir basta. La corrupción ha sido el detonante de la propuesta, pero acabar con el modelo Madrid del PP es lo más importante. Que nos digan que “carecemos de sentido institucional” en esta situación, con las instituciones sirviendo a intereses privados en una región de las más desiguales del Estado es casi un halago.

Este el punto de partida. El de llegada, está por hacer junto con la sociedad movilizada y muchos ciudadanos/as que se organizan para poner propuestas sobre la mesa, para poner sobre la mesa alternativas. A partir de su trabajo hemos recogido un programa con 500 medidas para empezar a construir ese otro Madrid. Un nuevo Madrid donde podamos democratizar la economía y devolver derechos, con un plan de rescate ciudadano dirigido a una situación que, pese a los indicadores macroeconómicos, todavía es de emergencia social. Un Madrid que recupere y blinde los servicios públicos para que nunca más sean privatizados o recortados. Simplemente recuperando los impuestos que han dejado de pagar  los ricos podríamos recaudar hasta 3.200 millones de euros más para financiar este programa.

Pero el cambio en Madrid nunca será únicamente una cuestión solo de programa, sino sobre todo de movilización. Lo que esta moción quiere ser es el punto de partida de un viaje conjunto con la sociedad organizada, de una oportunidad constituyente, verdadero impulso que podrá dar nacimiento a un Madrid soñado, pensado y construido desde abajo.

(*) Raúl Camargo e Isabel Serra, son diputados de Podemos en la Asamblea de Madrid.
1 Comment
  1. florentino del Amo Antolin says

    Estamos dormidos o que?. Las movilizaciones, junto el debate en las Cámaras, es el comienzo de limpieza institucional. Un viaje conjunto con la sociedad organizada desde abajo, con impulso Constituyente y renovador. Hay tarea, sus raíces son profundas ancladas en un fango pegajoso. No hay dolor, son tantos años aguantando esta trama en saqueos públicos.. Que un poco más no importa, si la liberación se consigue con armas nacidas de las mismas manos de quien las empuña. Madrileñas, Madrileños vuestro empuje será definitivo y comenzará la reversión del saqueo Nacional. Fuerza1.

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