Tres claves para entender la campaña de las elecciones de Andalucía

  • ¿Será el fin del susanismo, entendido como una corriente de derechas dentro del PSOE
  • La entrada en el juego de Adelante Andalucía y la primera gran batalla de las derechas, otros aspectos a tener en cuenta

Las elecciones en Andalucía del próximo 2 de diciembre abren un nuevo ciclo electoral. Tras estos comicios, medio año después, en mayo de 2019, llegará la celebración conjunta de las elecciones europeas, municipales y autonómicas en la mayoría de las regiones. Es por ello que estas andaluzas están adquiriendo una relevante presencia mediática en todo el Estado y, por otro lado, la cercanía de ella hace modular los discursos de las fuerzas políticas también a nivel estatal.

Hacemos un breve repaso en cuartopoder.es por los principales partidos que concurren a estos comicios al Parlamento Andaluz y la Junta de Andalucía y lo que se juegan, al mismo tiempo a nivel estatal. Analizamos en cinco claves las elecciones andaluzas para ayudar a comprender qué nos encontraremos, y por qué, en la próxima campaña electoral.

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La capacidad de resistencia del susanismo

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Es, sin duda, un examen para Susana Díaz. Una vez que la presidenta de la Junta tuviera que volver a San Telmo tras su idilio con Ferraz, vapuleada por el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la duda no está en si el todopoderoso PSOE andaluz ganará las elecciones, sino en qué niveles de fuerza electoral mantendrá. Algo que se leerá tanto en clave andaluza como en clave interna, en el partido.

En la primera de ellas, tras décadas de gobierno socialista, este partido puede obtener los peores resultados de su historia en la comunidad andaluza. En el imaginario colectivo, ronda la idea de que la Junta es el PSOE y, más recientemente, se personaliza en Díaz. La consolidación de Ciudadanos como opción política en todo el Estado y, al mismo tiempo, de Podemos y su confluencia específica con IU, Adelante Andalucía, pueden suponer que esta costumbre esté llegando a su fin. Andalucía se abre, finalmente, al multipartidismo. El juicio de los ERE, que revisa la historia reciente de poder andaluz, estará presente en la campaña. ¿Hasta dónde podrá resistir el socialismo andaluz mutado, en los últimos años, en susanismo?

En el segunda clave, la interna en el PSOE, todavía cabe preguntarse si se ha olvidado la sociedad del duro enfrentamiento que protagonizó Díaz contra Sánchez hace menos de dos años. Dos modelos de partido, dos ideas de la socialdemocracia ante la crisis de esta a nivel europeo, que se han demostrado reales una vez que Sánchez, a raíz de la moción de censura, se ha visto obligado a mirar a su izquierda y hacia partidos territoriales para gobernar. Frente a este modelo, Díaz ha seguido gobernando con los apoyos de Ciudadanos hasta hace pocas semanas. ¿Hasta qué punto podrá ser Díaz beligerante con el partido naranja en campaña? ¿Hasta qué punto podrá hacer gestos a la izquierda de Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo cuando la legislatura ha sido un desencuentro constante? ¿Qué horizonte tiene Díaz, una vez pasadas las elecciones, de cara a buscar pactos por la gobernabilidad? ¿Adoptará el modelo Sánchez de encontrarse con las izquierdas o mirará hacia la derecha en busca de una gran coalición? ¿Seguirá el susanismo o, a pesar de seguir Díaz al frente, se verá obligada a cambiar su proyecto político?

Adelante Andalucía

El “matrimonio de conveniencia” feliz que escenifican Rodríguez y Maíllo apela a dos grandes ideas que repite en precampaña y nos encontraremos en la campaña. En primer lugar, que su proyecto no tiene intención de buscar un gobierno conjunto con el PSOE andaluz, pero que, si de ellos depende, no gobernará la derecha en Andalucía. Se decantan por calificarse como un proyecto rupturista y sitúan al socialismo andaluz como un adversario con el que romper. Por otro lado, que es un proyecto eminentemente andaluz y que quiere hablar de los problemas de Andalucía, apelando a un andalucismo de nuevo cuño. Separándose, de este modo, del nacionalismo español que ha exhibido Díaz durante los momentos más calientes de la cuestión catalana y, al mismo tiempo, de los proyectos independentistas. La idea de Adelante Andalucía es recuperar las competencias que se recogen en el Estatuto andaluz y que no han sido desarrolladas todavía, es decir, mejorar el autogobierno para Andalucía y, por otro lado, ser punta de lanza para un proyecto federal para el resto del Estado.

Existe un 12%, según encuestas internas de Adelante Andalucía, del electorado del PSOE que no votaría al PSOE pero tampoco a una formación distinta definida, como Podemos o IU, y que sí se puede sentir apelado por el voto a un proyecto nuevo, como es Adelante Andalucía, que no sólo es una confluencia entre Podemos e IU, sino que incluye a elementos ecologistas, aunque cayera finalmente Equo, y andalucistas, como Izquierda Andalucista o Primavera Andaluza. La intención, como decíamos, de Rodríguez y Maíllo es clara: que en campaña se hable de Andalucía, de los problemas sociales. Veremos si los dirigentes estatales de ambas formaciones que bajen durante la campaña cumplen esta voluntad.

La primera gran batalla de las derechas

Desde que el pasado 21-D Ciudadanos fuera la fuerza más votada en Catalunya y el PP obtuviera unos pésimos resultados, la lucha entre las derechas ha sido descarnada para atraerse al electorado neoliberal y conservador. La victoria de Pablo Casado en las primarias del PP supuso también un giro de esta formación hacia la extrema derecha, asemejándose en algunos aspectos de su discurso, como en lo referente a Catalunya y a la inmigración, con algunas de las extremas derechas europeas que afloran como setas. La llegada de Vox no ha hecho más que azuzar la carrera hacia la derechización y que se olviden del centro.

Por primera vez desde entonces, se enfrentan en una contienda electoral. Por primera vez, Casado puede ser derrotado por Rivera en las urnas y Rivera por Casado. Está en juego, cuando las encuestas a nivel estatal están más que ajustadas, quién llevará la posición simbólica de cabeza en este espectro. Todas las subidas de tono que se pueden observar durante los últimos días por parte de estos, hay que plasmarlas dentro de la precampaña andaluza: Alsasua, manifestación a finales de noviembre en Madrid, convocada por Ciudadanos, para advertir al Gobierno de que serán beligerantes si hubiera indultos a los presos políticos catalanes una vez fueran condenados en el juicio en el Tribunal Supremo. Casado todavía tiene la casa por barrer, véase el caso Cospedal, Rivera quiere adelantarle y que ese adelanto se plasme en Andalucía. Está el peligro de que en Andalucía se acabe hablando más de Catalunya, véase la importante presencia de Inés Arrimadas en la campaña, que de la propia Andalucía.