Íñigo Errejón: “Queremos una revolución industrial verde en el sur de Madrid”

  • Entrevista al candidato a la Presidencia de la Comunidad por Más Madrid

La campaña de las municipales, autonómicas y europeas continúa rodando. En Madrid, se desarrollará una de las principales disputas electorales. Con el CIS visualizando una posibilidad de cambio en el gobierno de derechas a izquierdas, las esperanzas de estas últimas han crecido. Tres opciones principales entrarán en la Asamblea para intentar sumar y poner fin a casi un cuarto de siglo de gobiernos del PP en la Comunidad: PSOE, Unidas Podemos y Más Madrid. Esta última, la propuesta de Íñigo Errejón, acelera en campaña tras semanas en las que la política estatal ha copado todos los focos, con el punto culmen en las pasadas elecciones generales del pasado 28 de abril.

Íñigo Errejón (Madrid, 1983) es el candidato a la Presidencia de la Comunidad por Más Madrid y hace tándem con Manuela Carmena, que busca reeditar la Alcaldía en la capital. Desde que el pasado enero anunciara la plataforma conjunta con Carmena y se produjera un terremoto en Podemos, Íñigo Errejón había pasado a un segundo plano desde el que ha estado preparando, nos cuenta, a conciencia la campaña. Se muestra optimista con la posibilidad de la llegada de las políticas progresistas a la Puerta del Sol. En esta entrevista con cuartopoder.es, habla de sus expectativas electorales, de sus propuestas programáticas, de la difícil relación entre la institución y los movimientos sociales y del futuro del espacio del cambio, entre otros temas. Ayer, junto a Carmena, presentaba en la capital el Plan V, su medida estrella.

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— En la pasada Universidad de Otoño de Podemos, hablaba de la necesidad de constitucionalizar derechos incorporándolos al Estatuto de la Comunidad de Madrid. ¿Ve posibilidades reales de que haya una mayoría favorable a un cambio estatutario? ¿Qué derechos cree que hay que blindar en el Estatuto?

— Va a estar muy apretado. Creo que estamos rozando una mayoría para un gobierno progresista que ponga fin a 25 años de segregación y privilegios para unos pocos y de corrupción en el gobierno regional. Las mayorías para reformar el Estatuto son más amplias y tendremos que hacer más trabajo para convencer a todo el mundo de que, seguramente, la siguiente fase de evolución constitucional de nuestro país pasa por la constitucionalización de los derechos sociales y eso pasa por los estatutos de autonomías. En dos sentidos.

En uno, hacer coincidir federalismo con la garantía de nuevos derechos, asegurando que las comunidades autónomas son los garantes de una nueva oleada de derechos y que son fuentes jurídicas productoras de derechos, no como entidades subestatales, sino como entidades estatales que tienen la capacidad de producir derechos. Eso es para establecer un suelo mínimo de condiciones de vida sin las cuales hoy no se es ciudadano. Ahí, tenemos que constitucionalizar una seria de derechos de nueva generación, al medio ambiente, a los recursos naturales, al agua como bien público inalienable, a la biodiversidad.

"Estamos rozando una mayoría para un gobierno progresista"

Por otro lado, debemos incorporar al estatuto todo un corpus de derechos a la movilidad, vivienda, renta mínima… Son derechos sin los cuales ya hemos comprobado que no eres ciudadano. Uno puede ser titular del derecho a voto o a la libertad de expresión, pero si se le va la mitad del sueldo en alquiler, si no sabe qué va a ser de su vida, no tiene sustento o tiene miedo al mañana, no se es ciudadano de pleno derecho. Todo eso hay que incorporarlo en un corpus que nos permita ser una comunidad con esas prioridades. No puede ser que seamos la primera comunidad de España en PIB y que seamos de las más desiguales, con uno de cada tres niños en riesgo de pobreza. No puede ser, humanamente es aberrante y económicamente es un lastre, nos sale muy caro, nos hace perder mucho talento. Nos hace no ser una comunidad, sino una región quebrada, sobre todo geográficamente, entre el noroeste y el sureste.

Hay que reconstruirlo, tenemos que volver a ser una comunidad. Para eso, un estatuto diseñado para una comunidad sin mucha identidad propia regional, nosotros tenemos que construir una identidad de pueblo en Madrid y no la vamos a construir en base a peculiaridades que nos diferencien de otros, lo vamos a construir sobre la base de derechos sociales, ser madrileño es pertenecer a una comunidad que quiere asegurar la igualdad de oportunidades.

— Ha hablado de federalismo. ¿Hasta qué punto va por ahí la solución al conflicto catalán, al problema territorial?

"Recentralización y recortes han ido siempre de la mano"

— Hay que reconocer que en la cuestión nacional tiene dos vías de solución. En lo cultural e identitario, el reconocimiento de la plurinacionalidad. Una patria que se conforma de diferentes naciones que quieren ir juntas hacia un proyecto de futuro. Por otro lado, en el modelo de competencias hay que avanzar a que las comunidades autónomas tengan más capacidad de prestar protección social. Soy de los que piensan que la mayor fuente de arraigo e identificación con un territorio y proyecto político es que ese proyecto te pueda cuidar, te pueda hacer más libre.

Me importa mucho hacer énfasis en la palabra ‘libre’. La libertad, que ahora la utilizan mucho los neoliberales, es incompatible con la precariedad. Para ser libre hay que vivir sin miedo, hoy la gente tiene miedo a que te echen de tu barrio, a que tus mayores no tengan plaza en una residencia, a que te tengan que operar de cataratas y tarden un año en que te den paso en la lista de espera, que te despidan, tener que hacer horas extras sin poder quejarte, a que tus hijos tengan que irse de tu tierra sin poder ejercer en lo que han estudiado… Para que haya libertad, en su concepto republicano, tiene que haber un corpus de derechos que te garanticen que no te tienes que someter a los caprichos de nadie. No pueden haber ciudadanos de primera y de segunda. Eso, en mi opinión, pasa por fortalecer las comunidades autónomas como fuentes de derechos.

No sé si es la vía para solucionar todos los conflictos territoriales, es una vía para evitar el retroceso en derechos sociales y en las conquistas sociales de nuestros padres. Recentralización y recortes han ido siempre de la mano. Ha sido un mismo proyecto, el mismo proyecto que privatizaba, recortaba los derechos sociales, golpeaba a las mayorías, asfixiaba a los ayuntamientos y dejaba a las comunidades autónomas como entes subordinados y secundarios. Hay que recordar que en nuestro país la descentralización y el avance en derechos sociales han sido siempre el mismo camino, caminos paralelos. Hay que fortalecer las competencias autonómicas, las comunidades autónomas sostienen el grueso de los jirones que quedan del estado del bienestar. Blindar esas competencias e incluir derechos de nueva generación en los estatutos es una garantía de la posibilidad de una vida mínimamente feliz, sin miedo.

En el caso de Catalunya, la solución va a requerir, además, diálogo, empatía y, seguramente, tiempo. Tengo que reconocer que estoy en campaña y centrado en la reconstrucción de la Comunidad de Madrid. Me gustaría una Comunidad de Madrid más amigable con el resto de pueblos, que no insultara y tendiera puentes. Me ha gustado el ejemplo de la hermandad entre las ciudades de Madrid y Barcelona durante estos años. Me gustaría una Comunidad de Madrid que no entendiera que ser madrileño es insultar a otros pueblos, sino amar el conjunto de la tierra de Madrid, todas y cada una de sus localidades, y no como el PP que se ha centrado en un solo eje donde vivían ellos y para los que gobiernan, pero al mismo tiempo que Madrid fuera un motor de fraternidad.

En estos años en los que hacía falta más entendimiento, diálogo y empatía, hubiera estado bien que Madrid recuperara el papel de rompeolas de todas las Españas. Que hubiera ofrecido un ejemplo de que Madrid no es una tierra hostil o rencorosa, eso ha sido su gobierno, pero Madrid es una tierra de gente que viene de fuera, que se encuentra a pesar de sus orígenes y comparte proyecto de futuro. Me gustaría esa idea de un Madrid mestizo, diverso y más empático que podría ayudar a solucionar algunos problemas del encaje territorial de España.

— El emblema de Madrid dice que es villa y corte. ¿Se ve más la corte que la villa desde fuera?

"Se ha abierto una brecha enorme entre el Madrid real y el oficial"

— Sí, total. Se ha usado durante mucho tiempo Madrid como metáfora de Mordor. Como si Madrid fuera solo la calle Génova, la oficina de radio de Jiménez Losantos, la caverna… El Madrid castillo. Es injusto, eso no es Madrid. Madrid tiene más que ver con sus barrios, con la gente que madruga para desplazarse todos los días al centro en una Renfe que llega tarde o un metro abarrotado porque, como no ha habido proyecto territorial, no hay trabajo en las ciudades de la periferia de Madrid. Madrid tiene que ver con gente llegada de todos los sitios que ha peleado mucho en los barrios para tener servicios públicos, alcantarillado, agua, luz, hospitales, autobuses. Madrid es mucho mejor que el gobierno regional que ha tenido hasta ahora.

Cuando uno escucha esa pugna dialéctica entre Ortega Smith y Díaz Ayuso para ver dónde tienen que expulsar el Orgullo LGTBI, no solo es que sea repugnante, es que no tiene nada que ver con Madrid. Cualquiera que haya venido a Madrid y haya visto la fiesta del Orgullo LGTBI sabe que Madrid es una tierra que ama la libertad, la celebra y la festeja y pelea por la igualdad de derechos. Eso no se parece en nada a estos señores acomplejados que uno dice que hay llevar el Orgullo a la Casa de Campo como si fuera un zoo y la otra que no, porque allí hay familias, como si no hubieran familias en el Orgullo.

Madrid no es eso, se ha abierto una brecha cada vez más grande entre el Madrid real y el oficial. El sainete de la Gürtel, Púnica, los áticos, que representa el PP es mucho más carca que el Madrid real. En estas elecciones aspiro a que nos reconciliemos, a que tengamos un gobierno que se nos parezca. Además, me gustaría, supongo que es un rasgo de los madrileños, esa cierta chulería, que, cuando viaje por España, la gente no se acuerde de la política madrileña por los casos de corrupción. Me gustaría que se envidiara que hemos conseguido recuperar la sanidad pública, que un niño que nazca en Villaverde tenga las mismas posibilidades que otro del barrio de Salamanca, que tenemos laboratorios de innovación punteros en Europa en la transición ecológica…

Me gustaría sentirme orgulloso del Madrid moderno y libre que somos, que todavía no acaba de despuntar porque tiene que soltar lastre. Ese lastre tiene un nombre clarísimo: corrupción, chapuzas y desastre del PP y sus socios de Ciudadanos.

— Para esa labor que quiere ejercer de pegamento entre el centro de la ciudad de Madrid y las periferias de la región, entre el norte y el sur, ha propuesto el Plan V. Dentro de este plan, llama la atención la creación de campus de innovación en localidades del sur de la Comunidad.

"Nos inspira el  Green New Deal de Alexandria Ocasio-Cortez"

— Lo hemos llamado Plan V, por plan verde y porque no hay plan B, tal y como dicen los jóvenes que se movilizan contra el cambio climático. Solo tenemos este planeta y los científicos dicen que al ritmo que vamos de contaminación, de expolio de recursos y de la tierra, con este modelo de desarrollo, ya necesitaremos un planeta y medio. Eso significa que la crisis ecológica se está metiendo necesariamente en la agenda social. No tiene que ver solo con la destrucción de los casquetes polares, tiene que ver con calidad de vida, con las enfermedades por la polución del aire, la biodiversidad, la calidad del agua que consumimos, de los alimentos, con el mundo que le vamos a dejar a las generaciones siguientes…

De eso no se van a encargar los que ya tienen la vida solucionada. Justicia social y justicia climática van necesariamente de la mano. El empeoramiento del estado del planeta se ceba siempre con aquellos más humildes. Así que hemos decidido que Madrid lidere la transición ecológica en España, tenemos condiciones para hacerlo. Nos parece inspirador el Green New Deal que ha popularizado Alexandria Ocasio-Cortez y creemos que enfrentar la crisis ecológica es una urgencia y, también, una oportunidad.

Una oportunidad para generar una transformación de nuestra economía que cierre las brechas sociales y nos permita crecer de otra forma. Lo queremos hacer en el sur de Madrid con un cinturón verde, queremos producir una revolución industrial verde en el sur en diferentes sectores. En el sector de la producción de energías limpias y alternativas, es absurdo que haya países como Inglaterra y Alemania que produzcan más energía solar y fotovoltaica que nosotros teniendo peores condiciones. Queremos asegurar la producción de energía para asegurar el abastecimiento de los hogares, la conservación del medio ambiente y para generar empleos. Incluso la OCDE ha dicho que la economía verde va a ser el yacimiento laboral más importante de los próximos años.

No quiero que lleguemos tarde, como no quiero que lleguemos tarde necesitamos una comunidad, y un Estado, que emprenda, que abra líneas de negocio que pueden tardar dos años en ser rentables, por lo que necesitan un impulso público fuerte. Si no hay ese impulso, la economía de Madrid se puede centrar solo en el sector inmobiliario, en el sector servicios de empleo precario y la hostelería de bajos salarios y valor añadido. Eso no es un modelo económico, es un modelo de subdesarrollo, del pelotazo, de low cost. Madrid no tiene que competir por ahí, tiene que competir por arriba.

Hace falta no llegar tarde a la transición ecológica de la economía y a la economía digital. Hace falta un impulso público y la colaboración público-privada para hacer esa transformación de la economía en el sector de las energías limpias. También en el sector agroecológico. Se nos ha criticado que hayamos dicho que la compra pública de productos de la Comunidad de Madrid privilegie los productos que viajan menos, los productos que están hechos por cooperativas o por empresas de Madrid.

La señora Ayuso ha dicho que eso significa que los niños madrileños no van a comer pescado en los colegios. Creo que salvo Ayuso todo el mundo lo ha entendido. Claro que van a comer pescado, pero los garbanzos no tienen que viajar 2.000 kilómetros desde México cuando se producen aquí, que los quesos y los yogures que se producen en Guadarrama no tienen por qué venir desde 700 kilómetros. Queremos privilegiar la agricultura ecológica con técnicas de innovación y proximidad de empresas y pequeños autónomos madrileños. Es otro ejemplo de cómo el Green New Deal o el Plan V redistribuye riqueza, pues apuesta por la cercanía, lo pequeño, porque teje proximidad.

— También llevan una apuesta decidida por fomentar el transporte público para vertebrar la Comunidad de Madrid y por la vivienda en este Plan V.

"Nadie va a recordar de esta legislatura nada más que unas cremas robadas y un máster falso"

— El tercer sector sería el del transporte. Necesitamos volcarnos con el transporte público, sostenible y los medios de transporte eléctricos. Hay mucha innovación para desarrollar en este sentido.

El cuarto sector, efectivamente, el de la rehabilitación energética de las viviendas. Hemos calculado que podríamos llegar a ahorrar 1 euro por metro cuadrado en cada vivienda en la factura energética si nuestras viviendas estuvieran preparadas en el aislamiento que las recubren para perder menos calor en invierno y frío en verano, si tuviéramos que gastar menos en calentarlas y en enfriarlas. Se conseguirían muchísimos empleos y bajaríamos la factura a las familias.

Hay todo un campo en la transición ecológica de la economía, de innovación, de gestión de los datos, del transporte, de fomentar el consumo agroecológico de proximidad, que puede generar muchos empleos. Esto no es el apartado verde del programa. Acabo de hacer el prólogo de un libro, ¿Qué hacer en caso de incendio?, que me ha apasionado hasta el punto de que no es un apartado verde en el programa, sino que presentamos un programa verde. La crisis ecológica es la mejor y mayor oportunidad que tenemos para reequilibrar la balanza, cerrar la brecha social y generar empleos de calidad.

Tenemos que trabajar para repoblar. En el 60% del territorio de la Comunidad, vive el 6% de la población. Se habla de la España vacía, pero Madrid también. Lo de la villa y corte, cuando se habla de Madrid como corte, eso no se piensa. Madrid también está diseñada de una forma irracional, todo se concentra en dos o tres puntos a la que la gente acude todos los días, contaminando mucho, produciéndose embotellamientos. Tenemos que crear una forma de relacionarnos con el medio ambiente y con el trabajo más sana, limpia, saludable y justa. Hay muchas oportunidades de riqueza ahí, no me cabe la menor duda que será el futuro de las economías más progresistas de Europa. La única duda es si vamos a llegar a tiempo, para llegar a tiempo hace falta una Comunidad de Madrid que invierta.

El otro día, una empresa de geolocalización de datos, una startup madrileña, vivía de unos proyectos de investigación y no sabía si los iba a renovar. Abrió una ronda de financiación con diferentes fondos financieros de Estados Unidos para que le financiaran. Se lo financiaron con la condición de que se estableciera en Estados Unidos. Para ellos, será una buena noticia, porque les ha ido bien; para los madrileños, un desastre. Perdemos talento y esas ideas volverán en forma de patente y las pagaremos más caras aquí. Para que eso no suceda, tenemos que apostar por la transición económica y economía digital. Eso es invertir ahora. Eso no lo va a poder hacer un desgobierno que ha vivido al día, ha ido sobreviviendo semana a semana, y nadie va a recordar de esta legislatura nada más que unas cremas robadas y un máster falso.

— Estamos en pleno debate de si Unidas Podemos debe entrar en el gobierno, de si “las cosas se cambian con el BOE en la mano”. Supongamos que las izquierdas madrileñas logran mayoría en la Asamblea para gobernar. Según el CIS, el PSOE sería primera fuerza. ¿Qué ámbito de gobierno querría Íñigo Errejón?

"Ese CIS preguntaba a los madrileños antes de que Más Madrid arrancara"

— Creo que estamos mucho mejor de lo que decía el CIS. Aspiro a ser presidente de la Comunidad de Madrid. Ese CIS decía que Manuela Carmena puede revalidar el Ayuntamiento y que puede haber un gobierno progresista en la Comunidad. Ese CIS es importantísimo pero le haría dos comentarios. Ese CIS preguntaba a los madrileños antes de que Más Madrid arrancara, antes de las generales. Esta es nuestra campaña, para la que nos hemos estado preparando y es posible que otros partidos hayan arrancado esta campaña con la resaca y el cansancio lógico de arrastrar una campaña de las generales.

Esta es nuestra campaña y estamos marcando la diferencia. A los datos me remito. En las generales, que el CIS clavó, hubo un 46% de voto progresista en la Comunidad, todavía insuficiente para cambiar el gobierno, en esta hay un 52%. Hay una diferencia entre medias, y se llama Más Madrid. Somos la fuerza que ha metido electricidad y frescura a la campaña y que está decantando la balanza en favor de un gobierno decente, justo y limpio. Por tanto, yo aspiro a gobernarlo y, en ese sentido, al PSOE le están faltando un poquito de ganas. Si uno afronta el reto histórico no solo de ponerle fin a 25 años de robo, de saqueo y de maltrato de lo público del PP, no solo ganar las elecciones, sino de al día siguiente hacer justicia, de que las escuelas infantiles sean tan buenas en Orcasitas como en Goya, en Getafe o en Boadilla, eso no se hace arrastrando los pies, hay que ponerle pasión y ganas.

En esta campaña la pasión y las ganas las estamos poniendo nosotros. Creo que los resultados van a ser mucho mejores de lo que auguraba ese CIS. En el Ayuntamiento, creo que revalidará Carmena y en la Comunidad quiero ser presidente. Tengo la capacidad del empuje y la innovación porque hemos conseguido una lista y un equipo detrás que garantiza una izquierda que emociona y, a la vez, que funciona.

¿Cuáles serían las áreas prioritarias? Una agencia de vivienda que ponga fin a la barbaridad de que la gente se deje la mitad del salario en una habitación de 400 euros sin ventana exterior. Por tanto, intervenir el mercado de la vivienda para garantizar el derecho constitucional a la vivienda, poniéndole freno a los fondos buitres, garantizando que los ayuntamientos puedan poner techo en las zonas más tensionadas, movilizando vivienda vacía al mercado, un régimen de alquiler social. Las dos grandes cosas que el próximo gobierno tiene que afrontar de inmediato son vivienda y transición ecológica para garantizar que los ciudadanos tengan un proyecto de futuro. No es un proyecto de futuro si cobras 700 euros y pagas 420 por la casa. Los madrileños se van a Guadalajara o a Segovia, donde se está de maravilla, pero es que esta Comunidad expulsa a gente porque es hostil, difícil, vivir aquí. No se garantizan los derechos.

En el próximo gobierno tiene que haber una vicepresidencia de transición ecológica. No es una cuestión de renaturalizar la cuenca del Manzanares, que también, o la sierra de Guadarrama, que también, es que es la palanca para que Madrid acceda al futuro. Hay que crear empleos verdes y de calidad. Si hay mayoría para un gobierno progresista, va a haber gobierno sin la menor duda, y tiene que tener como eje central la transición ecológica de nuestra economía y la modernización de la economía.

Me parece fundamental la FP. Necesitamos reconfigurarla porque está enseñando oficios que han dejado de existir y no oficios que hacen mucha falta, como desarrolladores de contenidos en internet, de nuevas energías, de nuevas formas de movilidad, geolocalización, big data. Necesitamos que la FP se adapte al tipo de proyecto de economía de futuro que queremos para Madrid. No podemos desperdiciar ni un solo talento y, para ello, hace falta un gobierno fuerte. Al PSOE le faltan un poquito de ganas para ganar las elecciones y construir un gobierno fuerte.

— Le compro que fuera usted el presidente. ¿Dónde situaría a Ángel Gabilondo? ¿Isa Serra tendría cabida en ese gobierno?

— No tendría ningún problema con ninguno de los dos, ni con el PSOE, ni con Unidas Podemos. Si uno se pone a pensar en el reparto de sillas, las cosas salen mal, no lo he pensado. Creo que durante estos años me ha acompañado la coherencia de haber defendido siempre, cuando era fácil y cuando no, que las fuerzas progresistas se tienen que entender. En Madrid, que no nos quepa la menor duda, si las fuerzas progresistas suman, habrá mayoría progresista.

Quiero liderar el gobierno, tenemos la capacidad de crear un proyecto que emocione y justo y que tenga la capacidad de funcionar. Y no lo digo yo. Lo estamos poniendo en práctica en el Ayuntamiento de Madrid, que ha tenido muchas dificultades, pues ha sido un ayuntamiento que ha sufrido zancadillas de la Comunidad. Ahora quiero que vayamos de la mano, Manuela y yo.

— Estamos acostumbrados a que en las campañas se oigan muchas tonterías. ¿Qué le pasa a Díaz Ayuso?

"El PP es un partido en descomposición"

— No lo sé. No la conocía antes. No sé si ella es así en campaña o es así siempre. Me da la sensación de que el PP está en descomposición y han puesto a Díaz Ayuso para que el último apague la luz y cierre. No es descartable que en esa función de apagar y cerrar se equivoque de interruptor. Está siendo una productora de contenidos de humor cada semana. Es un absoluto desastre. El otro día decía que la prensa está contra ella. No me extraña.

El único debate que ella acepta, es el único al que no me dejan ir, yo los he aceptado todos. Aceptó el de Telemadrid una vez supo que a mí no me dejaban ir. Lo entiendo, pero si uno no está dispuesto a debatir y confrontar sus ideas, no debería ser candidato. Es un desastre. Cuando dijo que no se cerraba a la privatización completa de la sanidad pública, por cierto, la patronal de la sanidad privada dijo que estaba muy contenta con el PP. Claro, quienes no están contentos son los trabajadores de la pública y la ciudadanía madrileña que quiere blindar la pública. Le molesta no que existan empleos basura, sino que se les llame así. Nosotros no queremos combatir contra el lenguaje, queremos combatir contra la precariedad.

Dijo lo de los derechos de los no nacidos, muy del PP que los cigotos tengan derechos, pero una vez naces, ni escuelas infantiles, ni ayudas a la familia, ni ayudas a la vivienda… Dijo lo del Orgullo LGTBI, que no había que llevarlo ni siquiera a la Casa de Campo. Dijo que sentía nostalgia de los atascos en Madrid. Me parece que es un desastre, pero no me parece casualidad que esté ahí. El PP es un partido en descomposición, solo así se explica que hayan elegido a esta candidata.

— Dentro de estas cosas extrañas que se escuchan y ven en campaña, hay dos afirmaciones de Carmena especialmente polémicas. La primera: “Cuando acogemos inmigrantes, les hacemos seres humanos”. El centro de derechos humanos de Barcelona, Irídia, la ha calificado de “racismo institucional”.

"El ayuntamiento ha demostrado respeto a los derechos humanos de todos, hayan venido de donde hayan venido"

— Carmena no es una política, seguramente cuida menos las cosas que dice porque está centrada en transformar la realidad de los madrileños, vengan de donde vengan. Una de las cosas que más me emocionó es cuando explicó que la primera cosa que hacen los inmigrantes cuando llegan a Madrid es pedir un cargador y un enchufe para llamar a sus familias y decirles que han llegado bien, están sanos y salvos.

Tengo la sensación de que lo que decía con eso es que para poder vivir con dignidad se tienen que respetar algunos derechos y, por desgracia, a veces nos llegan madrileños, que llegan y por tanto son madrileños, privados de los derechos más elementales para vivir con dignidad. Y el ayuntamiento se pone manos a la obra. La dignidad humana también está en cómo te tratan, en si tienes acceso a los servicios municipales, cosa que ahora sí se puede hacer con la tarjeta de vecindad que se le ha dado a muchos inmigrantes aunque no estén regularizados. Es un ayuntamiento que ha demostrado un compromiso con el respeto a los derechos humanos de todo madrileño, haya venido de donde haya venido.

Lo que pasa es que se ha encontrado la nula colaboración de la entidad autonómica. Se ha visto en los menores no acompañados. El centro de Hortaleza es una verdadera vergüenza, saturación de ratios, se han denunciado malos tratos, chavales durmiendo en colchonetas, chavales a los que les dan un bocadillo por la mañana y les piden que no vuelvan hasta la noche… Eso genera dificultades de convivencia en los barrios. Todo eso porque la Comunidad de Madrid no cuida, no invierte, no hace su trabajo. El Ayuntamiento ha puesto mediadores para garantizar la convivencia y que esos chavales tengan sus derechos respetados y no se les trate como extranjeros, sino como niños, pues los derechos de la infancia tienen que ser respetados vengan de donde vengan y tengan el apellido que tengan.

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Íñigo Errejón. / María Artigas

— La otra es la apelación a que “los bancos no son los responsables de los desahucios en Madrid”.

"Los bancos han tenido mucha culpa del drama de los desahucios"

— Los bancos han tenido mucha culpa de la crisis económica y social que hemos vivido con el drama de los desahucios. Y lo han hecho, en muchas ocasiones, para dejar las casas vacías y poder especular con ellas. Es verdad que ahora se están dando otro tipo de desahucios, que no tienen con las hipotecas como con los alquileres. En algunos casos tienen que ver con fondos buitres, al final del fondo siempre están los poderes financieros, se llamen banco o fondo buitre.

Ha cambiado el tipo de desahucios, pero en nuestro país los bancos no han tenido un comportamiento ético. De hecho, a muchos los hemos rescatado con dinero público y luego algunos no han movilizado sus viviendas para favorecer a bajar el precio del alquiler y el derecho a la vivienda y otros no han favorecido créditos a las pequeñas empresas y autónomos. Algunos han vuelto a repetir los mismos comportamientos que les llevaron a la quiebra. Es como jugar en el casino: si ganas, para ti, si pierdes, te rescato yo y vuelves a hacer lo mismo. Si rescatas a un ludópata hay que decirle que tiene que cambiar sus comportamientos.

Sí, los bancos han generado mucho sufrimiento con los desahucios. Y los ciudadanos han tenido que cargar con los recortes, salarios de miseria, precariedad, la congelación de las pensiones y, además, con el rescate a los bancos. A los bancos hay que exigirles iniciativas de utilidad pública, de financiar iniciativas de generación de empleo, la transición ecológica, de ayudar a que la economía funcione. Para que funcione hay que ayudar a que las familias salgan de la crisis, solo se sale de la crisis mejorando la economía concreta, la del hogar, la de las neveras, si no, la actividad especulativa volverá a generar endeudamiento y eso generará otra burbuja.

— El sábado, colectivos sociales de Madrid se manifestaban contra un posible cierre de La Ingobernable. ¿Cuál es su opinión al respecto?

— El Ayuntamiento ha recuperado el edificio para el conjunto de los madrileños. Ha tenido muchas reuniones con el centro social, de lo que me alegro, no sé si otro ayuntamiento hubiera tenido tantas reuniones o habría adoptado soluciones represivas.

El Ayuntamiento tiene un proyecto de ubicar una biblioteca para mujeres con más de 30.000 libros y, al mismo tiempo, quiere abrirlo para colectivos vecinales sin ningún control, que luego se autogestionen. Estoy convencido de que las iniciativas autogestionadas pueden tener cabida, también una biblioteca para mujeres, iniciativas ciudadanas, públicas. Un uso público y sin control de sus actividades, faltaría más.

— Recuerdo en el último desalojo del Patio Maravillas que usted participó en la manifestación. ¿Qué le reconoce al movimiento okupa en el cambio social y en los movimientos sociales de Madrid?

"El movimiento okupa ha sido una escuela de militancia y de creatividad"

— Fue de los primeros que puso sobre la mesa la problemática de la okupación. Ha sido una escuela de militancia, de creatividad, de ocio alternativo, de formas comunitarias. Para mí lo ha sido, claramente. Fue de los primeros en poner sobre la mesa la problemática de la especulación, en reivindicar el derecho a la ciudad, es decir, la ciudad no como un tablero de monopoly, sino que fuera un ámbito vivible, compartible, donde tuvieran cabida iniciativas que no fueran exclusivamente mercantiles porque arrasarían con el centro de las ciudades, y por desgracia hemos comprobado que así ha sido.

Todos los movimientos sociales que tienen éxito van un poco más allá de sí mismos, impregnan y generan prácticas, discursos y actitudes que luego copian otros y se expanden. Hoy todo el mundo reconoce que la autogestión es más creativa. La capacidad de montártelo con gente de tu barrio o con intereses comunes, tener un espacio común para hace música, fotografía, taller de castellano para inmigrantes, para hacer una red de consumo cooperativa, para hacer un huerto agroecológico, para hacer una asesoría laboral por si sufres explotación o precariedad, un taller de nuevas masculinidades o una agrupación de mujeres, para un taller a vecinos contra la especulación…

El movimiento okupa ha sido germen de muchas iniciativas que se han ido desperdigando por la ciudad. Y tendrá que seguir. Ahí hay que reconocer que la relación entre quien hace política desde los movimientos sociales y quien la hace desde la disputa electoral e institucional no tiene por qué ser sencilla. Tiene que ser una tensión creativa. Un equilibrio inestable en el que uno aprieta, otro tira. Seguramente, en la disputa institucional tenemos las miras más cortas, estamos pensando en la siguiente legislatura, y alguien que está en un trabajo de más largo recorrido, de sembrar, de lo social, se puede plantear ir expandiendo horizontes para que las cosas que hoy parecen imposibles, mañana estén a la orden del día.

Los dos ejemplos que se me ocurren. El histórico, la insumisión y la objeción de conciencia, que empezó siendo algo lejano y consiguió que al final pareciera normal la supresión del servicio militar obligatorio. El feminismo, que empezó a trabajar expandiendo el horizonte cuando la agenda política oficial estaba muy lejos y ha conseguido politizar una serie de cuestiones que se veían del ámbito privado y hoy están en la agenda más importante de la política española. Eso lo ha hecho gente que no estaba peleando la coyuntura. Eso va a seguir haciendo falta, siempre hay que tener mano izquierda y sinergias para compatibilizar la militancia en los movimientos sociales y la militancia institucional y electoral.

Hay que partir de un principio solo: la humildad. Desde un colectivo de barrio no cambias el mundo y desde las instituciones tampoco. Necesitamos todas yas fuerzas y hay que ser humilde. Uno tiene que ser tan humilde como requieran sus conquistar concretas. Reconozcamos que los avances son poquitos solo desde el plano de la movilización social por fuera de las instituciones y que las instituciones tienen muchísimos límites que a veces te dificultan mucho avanzar. Un proceso de transformación no es armónico, es un proceso en el que se abren posibilidades para todo el mundo. Desde las instituciones se garantizan derechos, se desmercantilizan relaciones sociales, se conquistan nuevas posiciones que hacen que la gente viva con menos miedo y, por tanto, tengan más recursos, tiempo libre, para organizarse y luchar por nuevos derechos.

Un ejemplo, en las ciudades donde hay ayuntamientos del cambio, las fiestas han vuelto a ser fiestas vecinales. Se ha generado una posibilidad, otra vez, de agrupamiento de colectivos de jóvenes y vecinales en torno a las fiestas. Una conquista institucional ha abierto el camino a una mayor raigambre en el territorio, que a su vez luego le exigirá a la institución más. Es una especie de diálogo conflictivo en el buen sentido de la palabra, conquistas institucionales que facilitan conquistas sociales y conquistas sociales que empujan a la institución a que vaya más lejos.

Es esa “tensión creativa” de la que habla García Linera, vicepresidente de Bolivia. Asumir que la lógica de los movimientos sociales es distinta a la de la disputa del político en el Estado, incluso a veces puede ser contradictoria en sus tiempos y perspectivas, pero buscar formas de complementariedad y diálogo. Me parece muy ilustrativa la anécdota que se le atribuye a Franklin Delano Roosevelt, expresidente de Estados Unidos, impulsor del New Deal, con el que su país salió de la crisis con masiva inversión estatal, recuperación de la negociación colectiva, estímulos fiscales y restablecimiento de la capacidad adquisitiva de los salarios para estimular la demanda. En las reuniones con las organizaciones sociales, tras llegar a un acuerdo, decía: “Bien, ahora salgan ahí fuera y oblíguenme a hacerlo”.

Desde el lado de lo institucional, quizás una de las principales tareas sea producir las condiciones para que la acción colectiva, la comunidad, vuelva a ser posible. Precisamente porque lo que hace el neoliberalismo es fragmentar, dislocar, nosotros tenemos que sentar las bases de que se pueda reconstruir la sociedad.

— Empezábamos la entrevista recordando su última participación en la Universidad de Otoño de Podemos. ¿Aspira a volver a participar en una Universidad de Podemos?

— Me gustaría. Los espacios de reflexión en la izquierda me gustan siempre, junto con el compromiso con las políticas públicas, la eficacia y la capacidad de transformar las cosas desde la institución. La institución es tan importante que los ricos no la quieren soltar nunca, es decir, cuando alguien tenga dudas sobre si la institución es importante o no, que vea cuál es la relación de los privilegiados con la institución: quererla tenerla siempre amarrada. No se les puede regalar a los privilegiados, tiene que estar siempre al servicio del interés general, no del de los privilegiados. Junto con esta pasión, tengo la pasión de la reflexión, así que me encantará participar de todos los foros que se pueda.

— Hace unos días, entrevistábamos a Miguel Urbán, quien decía que tras las elecciones del 26 de mayo, se abrirá un momento de reflexión y recomposición del espacio político a la izquierda del PSOE. Reconocía que el espacio del cambio es más grande que Podemos. Afirmaba: “Quizás tengamos que construir un paraguas político donde existan diferentes realidades organizativas”. ¿Lo ve así?

"La mejor aportación para un espacio del cambio sólido es que tenga ejemplo"

— Es posible que Miguel tenga razón. Reconozco que se gana muchísimo tiempo para pensar en la política transformadora y en la posibilidad de crear gobiernos al servicio del pueblo cuando uno deja de invertir tanto tiempo en los debates internos y más de partido. Llevo mucho tiempo reuniéndome con gente, estudiando, preparando cosas, trabajando, desarrollando proyectos para Madrid. Se está notando en campaña que venimos con un semillero de ideas que ha habido que sembrarlo antes, regándolo, trabajándolo.

Quiero que mi mayor aportación al debate sobre el futuro del espacio político sea que Madrid sea un ejemplo. Cuando se tengan esos debates, se pueda decir, miren ustedes, en Madrid, con una nueva ley de contratación pública han conseguido que no vayan todos a las mismas tres empresas y reactivar el tercer sector de la economía social y solidaria y se ha fortalecido todo el tejido asociativo y ciudadano. Que en Madrid hayamos demostrado que con otra política cultural incorporamos a mucha más gente a la creatividad, o que se han desprivatizado servicios y hemos recuperado servicios sanitarios que se habían descuartizado.

El otro día estuve en una escuela infantil municipal que aplica lo que queremos hacer en la Comunidad. La compra de comida la hace a cooperativas y pequeños productores de Madrid, de cercanía, agroecológicos y sostenibles. Eso no es solo que los niños sean más sanos, eso está revitalizando la vida asociativa de nuestra Comunidad. Todo esto es un caudal al servicio de todo el posible espacio del cambio.

Entonces, ¿qué es lo mayor que le han aportado Manuela Carmena o Xulio Ferreiro al espacio del cambio? Los dos tienen reflexiones muy valiosas que aportar, pero lo más valioso no son reflexiones, han sido casos concretos que permiten que cuando hoy alguien se presenta a candidato en Alcorcón o Leganés, por ejemplo, pueda decir que lo hace con la misma eficacia que los compañeros. El momento más importante del proceso revolucionario no es la toma del Palacio de Invierno, es el día después, cuando se enciende la luz y se recogen las basuras. En ese momento es cuando los revolucionarios demuestran que tienen un proyecto alternativo.

Lo otro es el momento de la crítica y la destitución, a veces es más romántico, pero dura menos, es como la primavera, sube y baja. Es el segundo momento, quizás menos épico, el de la eficacia. El otro día en la presentación de Manuela decía la frase del expresidente de Uruguay, Pepe Mujica, “el mientras tanto”. En ese momento no somos portadores de una crítica a los poderosos, sino de una alternativa, de poner orden, de garantizar que no haya madrileños de primera y de segunda, de que la economía funciona mejor porque la desigualdad es un lastre para la economía, de encarar mejor los retos de futuro. Esa es la mejor aportación para un espacio del cambio sólido, que tenga ejemplo, que haya una referencia a cómo se hacen las cosas en Madrid. Si va a haber un paraguas, no sé cuál será la fórmula. Poner orden es lo más importante que se puede hacer para los de abajo, quien más necesita de las instituciones, reglas, normas y que esto no sea la ley de la selva son los de abajo.