EDUCACIÓN EN PANDEMIA

Cámaras para grabar las clases: ¿innovación necesaria o control al profesorado?

  • El nuevo curso escolar trae nuevas estrategias para dar respuesta a la educación de pandemia, entre ellas, la posibilidad de retransmitir las clases por streaming
  • La Comunidad de Madrid asegura que adquirirá 6.100 dispositivos para las emisiones y 70.000 dispositivos móviles para modernizar la educación
  • Plantea algunos retos, como la necesidad de asegurar el derecho a la imagen o la protección de datos

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La vuelta a las aulas está siendo un mar de incertidumbre para alumnos, profesores y padres. Los centros han tenido que reorganizarse en los primeros días de septiembre, desdoblar algunas clases y poner en marcha algunos proyectos innovadores de manera abrupta e improvisada. La pandemia de la covid-19 trae novedades, como la posibilidad, de forma voluntaria, de que los profesores den clases en directo gracias a internet a los alumnos que no puedan asistir a clase. Pero esta herramienta no está exenta de retos. Los repasamos.

La Comunidad de Madrid es la región que ha hecho una apuesta más decidida por las clases online. Según la Consejería de Educación, adquirirá 6.100 dispositivos que permitirán la emisión de las "clases en directo" y 70.000 dispositivos móviles para dotar a los alumnos y los centros del material necesario. Se ha apostado por la semipresencialidad en los últimos cursos de la ESO. En su caso, además, se plantean hasta cuatro escenarios que varían según la situación epidemiológica.

La enseñanza online no es novedosa, pero su aplicación de forma masiva a los colegios e institutos públicos sí. "Tenemos reservas en cuanto a la protección de datos, el derecho a la propiedad intelectual y a la propia imagen. Qué tratamiento se hace y dónde van", explica José María Ruiz, secretario de Pública No Universitaria de la Federación de Enseñanza de CCOO. Los profesores que quieran grabar y retransmitir sus materias tendrán que dar su consentimiento expreso. Ante las inquietudes que pueda generar, la Comunidad de Madrid ha asegurado a este medio que "está estudiando" con el departamento de Protección de Datos la fórmula más adecuada para hacerlo.

Chus es profesora de Lengua en un instituto de Madrid. En su caso, no optará por grabar sus clases por muchos motivos. "Es difícil que cada alumno tenga un portátil para él solo en casa", pero además cree que los jóvenes pueden distraerse más si pierden presencialidad. Además, confiesa que tiene cierta pérdida de sensación de control si se graban sus clases y se cuelgan en internet, como con todo el contenido que se sube a la red.

Durante este curso, las administraciones tienen el reto de combinar el derecho a la salud del alumnado con su derecho a la educación, pero el sindicalista cree que han llegado tarde, un sentimiento que comparte una buena parte de la comunidad educativa.  "Hace seis meses, los profesores sacaron lo mejor de ellos para enfrentarse a la situación", recuerda. De marzo a mayo, usaron sus ordenadores de casa, su móvil para llamar a los padres, su conexión a internet y sus horas extra para 'salvar' el curso cuando la pandemia sorprendió a todos, pero meses después, cree que la improvisación ya no es admisible.

Helena es profesora de Latín y Griego en 4º de la ESO y Bachillerato I y II y tampoco optará por las clases online por motivos parecidos a los de Chus: "Quita mucha espontaneidad en los profesores y los alumnos", explica. Cree que rompe la dinámica de grupo y que imposibilita las "clases participativas" en las que ella interactúa con sus alumnos. Al menos, hasta hoy tampoco ha tenido noticias de nuevos medios para sus clases. "Nos han abandonado a nuestra suerte", lamenta.

Más tecnología, pero también más profesores

Aún así, José María Ruiz apuesta por la presencialidad y la bajada de ratios en las aulas para que los niños, aunque las tecnologías puedan suponer una buena herramienta complementaria. Luis del Saz, ingeniero informático y profesor de Informática en FP, comparte también esta opinión: "El mayor problema para integrar tecnología o para cualquier innovación pedagógica choca frontalmente con unas aulas masificadas. Este es el verdadero problema de la enseñanza en España. Necesitamos más profesores y menos alumnos por aula", explica. Esto no solo requiere de talento y tiempo, también mejores condiciones laborales y más medios: "Los pedagogos modernos se golpean el pecho hablando de sus innovaciones teóricas, pero sin ratios bajas son imposibles de aplicar".

Además, los profesores tienen reservas respecto a qué se hará con su imagen. Hace solo unos meses, estalló la polémica cuando el partido ultraderechista Vox propuso implantar un "pin parental" para poder vetar contenidos en la escuela, poniendo a los profesores en el centro de la diana.

Luis del Saz recuerda que existe la ley de autoridad del profesor de la Comunidad de Madrid: "Grabar las clases pone en entredicho de facto esta autoridad, pues puede servir para fiscalizar su labor, lo que supone una pérdida de confianza en el docente, que en la pública, recordemos, tiene que superar carrera, aportar méritos y presentarse a concurso oposición". 

85 millones de euros en digitalizar las aulas

Estos primeros días de septiembre, algunos profesores están haciendo cursos para mejorar su manejo de Educamadrid, la plataforma donde los docentes comparten el material con sus alumnos. La Comunidad también ha mejorado el sistema, sobre todo en lo relacionado con las aulas virtuales, que dieron fallos durante el confinamiento, y en la realización de los exámenes orales a distancia.

Desde Educación, aseguran que también "se ha creado una plataforma con el currículo digital online de las materias troncales" para que los profesores puedan organizar la enseñanza a distancia con todo tipo de recursos digitales, en castellano y en inglés. Calculan que podrían alcanzar los 690.000 alumnos desde 5º de Primaria hasta Bachillerato. En total, los recursos previstos para tecnología y digitalización de las aulas alcanzan una inversión de 85 millones de euros, según aseguran desde la Consejería.

El sindicalista José María Ruiz ha estado hablando con algunos centros estos días: "Algunos no tienen un ancho de banda, ¿dónde van a colgar las clases?", se pregunta. La Comunidad de Madrid asegura que para evitar problemas ha adquirido nuevos servidores, cabinas de almacenamiento y electrónica de red, con el fin de reforzar "la elevada concurrencia" que estaba soportando durante esas fechas el servicio. También se ha incrementado la capacidad de almacenamiento por cuatro, la capacidad de proceso de datos por 3 y la velocidad de transferencia de datos por diez.

Del mismo modo, también prometen mejorar la conectividad, dotándola de una simétrica de entrada/salida a 10 Gb/s y adaptar la electrónica de red para permitir la gestión del tráfico de datos sin incidencias. "Además se procederá a la implantación de redes de alta velocidad a través del proyecto Escuelas Conectadas que posibilitarán la utilización de estos nuevos recursos", explican desde la Conserjería.

Una buena enseñanza 'online'

Que haya ordenadores en las clases no significa que haya educación online. Educar a distancia exige de recursos, formación y cierta cultura digital. La situación precovid ya era precaria. "En general en los centros suele haber en la mayoría de las aulas ordenador para el profesor (no muy actualizado), proyector y bastantes pizarras digitales, pero esto es estrictamente para enseñanza presencial", asegura Del Saz.

Durante su carrera como profesor de Informática en FP, Del Saz ha puesto en marcha varios proyectos. Siendo jefe de estudios, logró montar junto al director "un sistema para poner los partes disciplinarios desde el móvil del profesor, reduciendo considerablemente la inmediatez de las comunicaciones, el cálculo de estadísticas que necesita la Administración, el Claustro y el Consejo Escolar y el gasto de papel". Sin embargo, reconoce que esos proyectos eran puntuales y se hacían siempre a base del esfuerzo y tiempo libre de los docentes: "Hay mucha resistencia a la tecnología aún en algunas personas. Pero todo lo innovador que se hace en los centros siempre es en base al esfuerzo de unos pocos héroes".

La covid-19 lo ha acelerado todo, pero las tecnologías hay que incorporarlas de manera eficaz para que tengan sentido. "Para el streaming docente, las aulas necesitarían instalar una cámara, pero también necesitarían, para hacerlo bien, un operador de cámara que enfoque al profesor, cambie a la pizarra, haga zoom o conmute la imagen al PC. Otra opción es, como en Youtube, cuadrito con el profesor y fondo con la pantalla del PC. Pero para escribir a mano en pantalla, necesitarían bien tableta gráfica o bien tablet con puntero. La pantalla, no obstante, no soporta bien poder escribir en directo un reguero de fórmulas como las de matemáticas. No hay nada de eso en los centros hoy", concluye.

 

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