El grupo de Unidas Podemos se confabula ante las presiones que recibirán hasta la investidura

  • La consigna en el grupo confederal es el cierre de filas con Iglesias

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El tira y afloja entre PSOE y Unidas Podemos de cara a la investidura de Pedro Sánchez continúa y va subiendo la tensión. Pablo Iglesias, el pasado miércoles, en la inauguración de unas jornadas con trabajadores de servicios públicos en el Congreso, aseguraba que "el gobierno de coalición está más cerca que nunca", dando por hecho que los números así lo atestiguan, una vez que Albert Rivera parece enrocado en su "no es no" a Sánchez.

Iglesias pedía "confianza y paciencia" a "toda la gente que espera que haya por fin un Gobierno que se atreva a hacer las cosas que se prometen en la campaña". "Al final ocurrirá, aunque sea más tarde de lo que nos gustaría", preveía el líder de Podemos. Desde el grupo confederal lanzan un relato que va calando, acompañado en distintos actos con organizaciones de la sociedad civil, como ya pasó esta semana con los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, y con organizaciones ecologistas. Hay programadas reuniones también con pensionistas, colectivos de memoria histórica y con aquellos que trabajan por los derechos de las personas migrantes y refugiadas.

El relato que intentan que cale es que no hay alternativa a ese gobierno progresista de PSOE y Unidas Podemos y que si no sale en la primera vuelta de una investidura, saldrá en la segunda, en septiembre. Y que, por otro lado, el que más se juega en el precipicio de una nueva convocatoria electoral es el PSOE, que podría perder el Gobierno, por lo que, cuanto más se tensen las negociaciones y se dilaten en el tiempo, mayores podrán ser las exigencias de los de Iglesias.

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Por ese motivo, frente a los exabruptos del PSOE, que ha llegado a decir que si no se consigue la investidura en julio, se irá directamente a elecciones, pese a que hay quien piensa que el rey otorgará el mandato constitucional a Sánchez, de nuevo, en septiembre, para evitar unos nuevos comicios, la estrategia de Unidas Podemos es generar el ambiente propicio para que la investidura de Sánchez, previo acuerdo con el grupo confederal, parezca inevitable.

Iglesias se juega también mucho. Las encuestas hablan de que el PSOE mejoraría en una repetición electoral, así como el PP. El bipartidismo se reforzaría en un momento en el que la suma de los dos grandes partidos en el Congreso es menor que nunca. Fuentes de Unidas Podemos aseguran que los sondeos señalan que no les iría mal en una repetición, pero hay divergencia de opiniones al respecto. Iglesias, si no consigue que Unidas Podemos esté representado en el ejecutivo del Estado, pasaría por un mal momento. Es un todo o nada, consideran algunas voces del grupo confederal. Por ello, están convencidos de que irá hasta el final.

La presión es enorme sobre la coalición izquierdista y sus 42 diputados. Mediática y social. La sociedad no ve con buenos ojos tener que volver a las urnas por la incapacidad de los dirigentes políticos de llegar a acuerdos. Por otro lado, un repunte del bipartidismo podría hacer que muchos votos en provincias medianas y pequeñas volvieran al PP, fortaleciendo a los de Pablo Casado y otorgando al bloque de las derechas y ultraderechas un mayor número de escaños en el Congreso. Este bloque fue penalizado por la ley electoral por la dispersión del voto entre tres fuerzas políticas en estas circunscripciones. Además, la alta movilización del electorado de abril es difícil que se vuelva a repetir.

Sin embargo, Iglesias se siente arropado por los suyos. Tras una legislatura, la pasada, en la que las divergencias en el seno de la formación morada y en el grupo parlamentario y las peleas internas fueron una constante, el actual grupo es más compacto, sin voces disonantes. La dirección morada convocó primarias para los candidatos de las generales, ante la posibilidad de un adelanto de Sánchez, el pasado mes de diciembre, con poco tiempo para que las corrientes críticas pudieran optar a presentarse a las mismas.

La jugada fue perfecta, Sánchez adelantó las elecciones a abril y Podemos, en este sentido, tuvo "los deberes hechos". En plena campaña de las andaluzas, la corriente anticapitalista, dominante en Podemos Andalucía, estaba volcada en la campaña de Teresa Rodríguez y Adelante Andalucía para la Junta. El sector afín a Errejón miraba exclusivamente para su proyecto en la Comunidad de Madrid, por aquel entonces, todavía, dentro de Podemos. Luego, Más Madrid.

Irene Montero, portavoz en el Congreso de Unidas Podemos, ya advertía de esto a los diputados en la primera reunión del grupo cuando se constituyó el Congreso el mes pasado. El mensaje fue rotundo, Unidas Podemos debía entrar en un Gobierno conjunto del PSOE, tal y como se había prometido en campaña, para hacer valer los más de tres millones y medio de votos y asegurar que el ejecutivo cumple con un acuerdo programático de carácter social. Advertía a los diputados que las presiones serían enormes y que había que hacer piña.

"Cerrar filas", esta es la frase que repiten diputados de IU. Los de Alberto Garzón apoyan sin fisuras a Iglesias ante sus negociaciones con Sánchez. Distinto es que IU quiera entrar en un gobierno de coalición. Tendría que someter a referéndum entre las bases esta opción y está reciente la experiencia de cogobierno en Andalucía con Susana Díaz hace dos legislaturas. Podemos también tendría que someter a referéndum interno la opción de entrar en el ejecutivo, aunque de momento, no tienen fecha planteada por la consulta, pues "no hay ninguna propuesta concreta del PSOE" para preguntar a los inscritos sobre ella".

Las confluencias catalana y gallega tienen ritmos distintos. La dirección de Catalunya En Comú Podem plantea hacer un referéndum interno propio si Podemos celebrara el suyo en el ámbito estatal. Algo que, como se ha dicho, está parado. Por último, En Común, cuenta como portavoz con Yolanda Díaz, una de las diputadas más críticas con que el PSOE no cumpliera, en la pasada legislatura, parte de lo firmado en el acuerdo presupuestario.

Cierre de filas, por tanto, en el grupo confederal con Iglesias. Las presiones mediáticas y sociales irán aumentando conforme se acerque la fecha del debate de investidura en julio. Y, si cala el mensaje de que un fracaso de la misma desembocará en una repetición electoral, aumentará sobremanera la tensión. Iglesias está convencido de que los suyos le arroparán durante el camino. Unidas Podemos se confabula ante la presión que ya ha llegado y que ha de venir.

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