El día que a Cifuentes le mentaron la bicha

Alrededor de un agónico mes después de estallar el Caso Cifuentes y su polémico máster, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha arrojado la toalla y ha anunciado su dimisión. Pero no ha sido el máster lo que ha obligado a adelantar su salida del gobierno, sino un par de botes de crema que, según su versión, aparecieron “por error” en su bolso hace años, en 2011, en un supermercado. La publicación de las imágenes en las que se ve al personal de seguridad conduciendo a Cifuentes a una sala en la que abren su bolso y extraen las cremas ha sido la última puñalada recibida por Cifuentes, pero la más certera. Esa historia del supermercado la persiguió durante años. Si bien no se habían publicado imágenes, no era la primera vez que a Cristina Cifuentes le mentaban la bicha. Le mencionaron un supuesto problema de cleptomanía en un programa de televisión. Lo recuerdo perfectamente, porque yo estaba sentada a su lado.

Fue en TVE, el 31 de mayo de 2016, siendo Cifuentes Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, cuando acudió al programa “La Noche en 24 horas”, que entonces dirigía el periodista Sergio Martín. Ella era el personaje invitado y, junto a las preguntas del director y presentador del programa, se sometía también a las cuestiones que los colaboradores del programa tuviésemos a bien formularle. Después, había otro tramo en el que nuestro colega Pepe Hervás le hacía un resumen de los publicado en las redes sociales sobre Cristina Cifuentes.

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Hervás hizo una reseña de lo que de ella se decía a través de la red y mencionó la palabra “cleptomanía”. En ese momento, Cifuentes se puso lívida, apretó las mandíbulas y trató de disimular su enojo, mientras el bueno de Hervás seguía glosando, ajeno al efecto provocado, los comentarios que la entonces Delegada del Gobierno despertaba entre los usuarios de redes sociales.

Faltaba poco para concluir la entrevista con Cristina Cifuentes, pero desde ese momento, ella se mostró tensa y cortante, se le borró la sonrisa con la que nos había obsequiado hasta entonces, y todos los presentes nos dimos cuenta de que el mero comentario, no la lectura de una noticia, ni mucho menos la publicación de un vídeo o unas imágenes sobre su persona le habían molestado muchísimo a Cristina Cifuentes. Apenas concluyó la entrevista, Cifuentes se puso en pie para abandonar el plató y musitó algo parecido a “parece mentira … esto en una televisión pública…”. Cifuentes se fue, hierática y con cara de pocos amigos, ante el estupor de los presentes.

Aquella fue la primera vez que le mencionaron en público el asunto de las cremas… hasta hoy. Ella sabía que esa chusca historia le perseguía, pero jamás imaginó que se fueran a publicar unas imágenes que, de seguir el protocolo habitual, ya tendrían que haber sido destruidas hace años. Quizás algunos de sus compañeros, que jamás fueron sus amigos, han decidido asestarle el último golpe a quien en Génova 13 ya habían expedido un certificado de defunción, de su muerte política, se entiende.

La ya ex presidenta de la Comunidad de Madrid ha insinuado que detrás de ese vídeo hay una historia de espionajes y actitudes mafiosas. Son las que algunos de sus compañeros del PP madrileño emplearon en sus dominios, para atacarse unos a otros, empleándose a fondo en sus luchas intestinas. Ahora, un material que había dormido el sueño de los justos durante años ha visto la luz. Pero no ha sido para forzar la dimisión de Cifuentes, que ya estaba concedida y pactada con la cúpula nacional del PP, sino por el puro placer de la venganza. Ya lo dijo el que democratacristiano alemán Konrad Adenauer “Hay enemigos, enemigos mortales y compañeros de partido”. Cifuentes, para su desgracia, está rodeada de este tipo de “compañeros”.

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