¿Por qué el PSOE acepta debatir con Vox?

El debate electoral de los candidatos a la presidencia del gobierno es uno de los momentos cumbre de la campaña. Los aspirantes se miden frente a frente con sus propuestas en uno de los medios con más alcance: la televisión. Este jueves, el PSOE ha comunicado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se sentará en la misma mesa con los líderes del PP, Ciudadanos, Podemos y… Vox. El Comité Electoral del partido ha tomado esta decisión después de una reflexión, pero ¿por qué le interesa a Sánchez medirse con Santiago Abascal?

El CIS

El PSOE tenía varias ofertas de debate encima de la mesa: desde el cara a cara con Pablo Casado hasta un debate a cuatro en Televisión Española. Pese a que Sánchez siempre se ha erigido defensor de los medios de comunicación públicos ha optado por la oferta de una televisión privada como es Atresmedia. De hecho, las explicaciones oficiales sugerían unas condiciones ‘ad hoc’ para sentarse con Abascal: » Fuerzas políticas que presentan candidaturas en todas las provincias de nuestro país y que, según la encuesta preelectoral del CIS conocida esta semana, superan el 10% de intención de voto a nivel nacional». Con esta explicación quedaban también fuera un puñado de fuerzas extraparlamentarias como PACMA.

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El PSOE no ignora la influencia política que está adquiriendo Vox. No solo fue parte fundamental a la hora de formar gobierno en Andalucía, capitaneado por PP o Ciudadanos con su apoyo parlamentario,  sino que también está arrastrando a ambos partidos hacia posiciones extremistas en sus discursos, según estiman los socialistas. Por tanto, aunque los de Abascal tenga solo representación en el Parlamento andaluz, sus propuestas tienen una repercusión política y mediática que trasciende su representación real.

Además, el CIS les otorga  de 29 y 37 escaños en el Congreso, una cifra decisiva para conformar el bloque de la derecha. José Félix Tezanos, que dirige esta entidad, ha manifestado su percepción de que existe «voto oculto». Todas estas proyecciones le hacen pensar a los socialistas que Vox es una fuerza que ya no se puede ignorar.

La competición en las derechas

Felipe Sicilia, portavoz del Comité electoral, justificaba la decisión en Ferraz este jueves. El exdiputado ha esgrimido que actualmente la derecha «no tiene una figura clara que pueda representar el liderazgo» de la alternativa, una bofetada para Pablo Casado, hasta ahora líder de la oposición.

Por tanto, los socialistas creen que con esa «pluralidad» de alternativas lo mejor era medirse en un debate a cinco, donde PP, Ciudadanos y Vox tuvieran que competir por el protagonismo de la derecha.

La presión mediática

«El partido socialista no se plantea llevar a Vox a un debate, son los medios de comunicación los que están planteando de manera insistente que Vox tiene que estar», explicaba la vicesecretaria del PSOE, Adriana Lastra, en una entrevista con este medio el miércoles. El PSOE aún no había hecho pública su decisión, pero la ex portavoz parlamentaria reconocía que la duda interna existía.

Desde la entrada de Vox en el Parlamento andaluz, la formación ha acaparado una atención mediática inusual para una fuerza extraparlamentaria. Los periodistas han husmeado en sus candidatos, trayectoria o propuestas para esclarecer quiénes están tras esta fuerza emergente.

Por tanto, su capacidad para acaparar la agenda mediática se ha disparado, ya sea atacando al feminismo o haciendo propuestas disparatadas como el uso de las armas para la autodefensa. Todo genera un titular.

Abascal, el antagonista

El PSOE se sitúa esta campaña como una alternativa a la involución de las tres derechas (PP, Ciudadanos y Vox). Durante la precampaña ha reforzado la imagen institucional y positiva frente a la crispación que generan estos tres partidos. Por tanto, el debate podría ser una buena oportunidad para resaltar ese contraste entre derecha e izquierda.

Además, Vox hasta ahora ha preferido centrar su campaña en las redes sociales y no exponer la imagen de su líder a las preguntas críticas de los medios de comunicación. En un debate, se vería obligado a hablar de pensiones, eutanasia, paro o cualquier tema que trasciencia mucho más allá de la identidad nacional. La pregunta da ahora la vuelta, ¿favorecerá a Abascal sentarse en la misma mesa que Sánchez, Pablo Iglesias, Pablo Casado y Albert Rivera?