LAS IZQUIERDAS

El PCE en la encrucijada sobre si IU ha de entrar en el gobierno de coalición

  • Este sábado el PCE celebra un Comité Central para decidir si participar en el futuro gobierno de Sánchez
  • El partido decidió posicionarse en contra de entrar en septiembre

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El anuncio el pasado martes de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias de un preacuerdo para conformar un gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos en la próxima legislatura pilló por sorpresa a la mayoría de este país. Incluso los partidos que se ven afectados y que podrían formar parte de esa coalición han de recomponer sus tiempos internos para adecuarse a la nueva escena. Así, IU celebrará mañana sábado una Asamblea Política y Social para decidir si entra o no en el gobierno de coalición y sentar las bases del referéndum para consultar a la militancia. Pero, previamente a esta reunión, el Comité Central del PCE se reunirá, el sábado por la mañana, para decidir sobre la misma encrucijada

El secretario general, Enrique Santiago, leerá su informe político favorable a participar en la coalición gubernamental con el PSOE. Tras esto, los dirigentes comunistas debatirán, aceptarán o enmendarán esta posibilidad.

El PCE y su centralismo democrático ponen en juego que algunos de los nombres que aparecen en las quinielas de algunos medios de comunicación para formar parte del próximo Consejo de Ministros puedan agarrar una cartera en el gobierno de coalición. Lo que decida el PCE, en buena medida, será lo que decida IU pocas horas después. Y suena como ministrable el coordinador federal de IU, Alberto Garzón.

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Tras un sondeo realizado por cuartopoder por distintas federaciones territoriales, no parece fácil que la decisión definitiva del Comité Central sea vetar que haya ministros comunistas y de IU en el próximo gobierno, pero el debate está abierto. De hecho, los dirigentes del partido deberían cambiar una decisión del último Comité Central, celebrado en septiembre, en el que el partido se mostró en contra de que IU entrara en un gobierno de coalición con el PSOE.

"Nuestra posición, acordada por este Comité Central, ha sido que IU no formaría parte de un Gobierno de España con el PSOE, aunque apoyaría la formación de dicho gobierno si se diera el caso (opción refrendada mayoritariamente por las bases de IU en la consulta de julio". Esta es la actual posición del partido, a expensas de que el Comité Central la modifique en la reunión del órgano de este fin de semana. Esta decisión es previa a las elecciones del 10 de noviembre, es del pasado septiembre.

Hay argumentos en todos los sentidos. Por un lado, quien ve que el que por primera vez desde la II República haya presencia comunista en el Gobierno del Estado puede ayudar a desarrollar políticas de izquierdas en favor de los derechos de la clase trabajadora. Pero, por otro lado, también hay críticos con esta postura gobernista, aduciendo que se ha pactado un gobierno de coalición sin un programa previo y que ante las políticas neoliberales que puede poner en marcha el PSOE, el PCE debería ser oposición desde la izquierda, en las instituciones y en la movilización social.

Algunos dirigentes del PCE recuerdan experiencias previas de gobierno conjunto con los socialistas en municipios o comunidades autónomas. El caso más palpable fue el cogobierno en Andalucía, presidido por Susana Díaz y vicepresidido por Diego Valderas. Cuando IU presionó para que se llevaran a cabo más políticas sociales, Díaz rompió el acuerdo y convocó elecciones para pactar con Ciudadanos la legislatura siguiente. IU fue arrollada por la entrada de Podemos de Teresa Rodríguez, con un discurso muy impugnatorio con el PSOE-A, en el Parlamento andaluz. Sería la posterior llegada de Antonio Maíllo al frente de IU Andalucía y la apuesta por Adelante Andalucía, un proyecto que situaba al PSOE-A como un adversario y no un aliado, la salida a aquel entuerto.

Otras opiniones dentro del Comité Central no serán opuestas a entrar en el ejecutivo de Sánchez, pero sí con un tono muy crítico. "No olvidar la calle, la movilización social y empujar desde el gobierno y el conflicto en un mismo sentido, para llevar adelante políticas de izquierdas valientes que ayuden a frenar el ascenso de la ultraderecha entre algunos barrios y capas populares", esta sería la posición intermedia: debatir cómo y para qué estar en el ejecutivo. Interesante encrucijada la de las izquierdas que tienen la oportunidad de llegar al Consejo de Ministros, pero que mantienen un discurso impugnador con el régimen.

Por otro lado, otros creen que no hay lugar fuera del gobierno, una vez que Podemos va a entrar. Esto podría suponer romper con la unidad y el grupo parlamentario confederal de Unidas Podemos, pues sería complicado hacer oposición desde el mismo. Y fuera de la unidad de las izquierdas, hace mucho frío, tal y como se ha visto en las pasadas elecciones en el caso de Más País.

1 Comment
  1. Florentino says

    … Con todos los respetos para cada uno de los participantes de tal Comité Central y la Asamblea Política y Social de IU… El NO-DO se emitía en blanco y negro, nos acostumbramos al inicio de la película que nos metiesen la propaganda franquista, sus pantanos, su clero y su «grey»… Las noblezas bien trajeadas, comulgando con ruedas de molino y fueron tejiendo esos apellidos rimbombantes retocados con guiones y adjetivos superlativos. Naciendo una hornada de vencedores de la nueva «Santa Cruzada»: Condes, marqueses, duques, nuncios, ilustres, señores, señoritos, gañanes… Para la gran casa ducal ¡ España !. Todos con prebendas y de pagos olvidados.
    Nos sometieron a la burla más exótica, refrendar un texto de sometimiento, de inculpación y de complicidad con lo más florido del «pensil» franquista; esa santísima constitución y sus padres putativos, nos metieron en un traje mortuorio lleno de nactalina, otros cuarenta años y llegados hasta aquí, viendo cómo hemos llegado y como estamos… ¿ Solo una reflexión ?. Las capillas hay que cerrarlas, unificando criterios (que no culpas), para revertir, o, ir revirtiendo en lo posible tanto daño social, desigualdades que fueron fabricadas por aquellos mismos que han fabricado siglas de partidos, para blanquearse ellos mismos… ¡ Todos somos PP !. Nada más pensar que el bipartidismo fué una sigla de engaño, que generó parte de los problemas actuales… Y que nos pueda sorprender otra vez…
    Ahí, debemos centrar el trabajo, dejando los laureles en las sienes al final de las soluciones; porqué solo queda trabajar por los demás ( eso no cambió ). Que sea un tiempo de tejer complicidad y arrimar el hombro al nuevo escenario por crear con nuestro impulso y vuestras soluciones… ¡ Es la hora, ya !.

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