Irlanda y el final de la ley del aborto más restrictiva de Europa

DUBLÍN.- O’Connell Street, menos de una semana para el 25 de mayo y Dublín inundada de carteles: en cada farola, al menos tres carteles. El próximo día 25 Irlanda decidirá si da el primer paso para eliminar una de las legislaciones sobre el aborto más restrictivas del mundo y la más dura de toda la Unión Europea. La ley actual no permite las intervenciones ni en casos de violación, incesto, ni en malformaciones del feto. El día 25 de mayo los irlandeses decidirán, en un referéndum donde se prevé la victoria del ‘sí’, si esta legislación se flexibiliza y se adecua a las del entorno.Cada farola en Dublín sostiene dos o tres carteles por el sí y el no. Datos estadísticos para el “no”. Casi todos traídos de Gran Bretaña, donde el aborto es legal. Gran Bretaña es la vía de escape para las irlandesas que necesitan un aborto, como lo fue para algunas españolas en la década de los 70 y 80: allí van, según datos estadísticos irlandeses, más de 3.000 mujeres al año. 165.438 irlandesas lo han hecho entre 1980 y 2015, según datos de la oficina de salud británica.

Mensajes sobre la compasión, la necesidad de regular de manera pública algo tan privado como un embarazo (deseado o no) en los carteles por el sí. Irlanda posee una de las legislaciones más restrictivas al respecto, “es una vergüenza”, comenta una de las cientos de mujeres que, durante semanas, han estado en las proximidades del GPO (General Post Office), uno de los icónicos edificios de la Irlanda de la independencia en 1916, y a unos metros del Hospital Rotunda. El Rotunda fue el primer hospital de maternidad del mundo, inaugurado en 1745 después de observarse las condiciones de escasa salubridad e higiene con las que las mujeres parían.

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“Es un asunto de mujeres y por eso sigue sin legislarse”, apunta la vocera del movimiento por el ‘yes’ que reparte octavillas y pines debajo del Spire, el monumento más alto del mundo. La complejidad del asunto llega hasta la Constitución irlandesa, en la Octava Enmienda, incluida en 1983 después de un referéndum donde la inclusión de la enmienda ganó por un 63% de los votos. El respaldo legal se encuentra en el Protection of Life During Pregnancy Act 2013, que vino a sustituir a los delitos de aborto contenidos en el Offences Against the Person Act, de 1861.

La legislación del aborto actual en Irlanda impide la intervención incluso en casos de violación, malformación del feto o, en ciertos casos, problemas de salud para la madre. Es, en el momento, la legislación más restrictiva que existe en la Unión Europea y ya ha sido objeto de críticas, incluso por organismos de carácter internacional como la ONU. El Comité de Derechos Humanos de la ONU pidió una modificación de la ley en 2011. El Gobierno irlandés, por su parte, respondió en aquel momento que la Constitución refleja de forma “equilibrada y proporcionada” este tema “profundamente moral.”

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Las encuestas previas al referéndum del próximo día 25 abogan por el “sí”. Los últimos datos, publicados por el diario The Irish Times dan al “sí” la victoria con un 44% de los votos. En las últimas semanas, los partidarios del sí han caído tres puntos, mientras que los del “no” han ascendido cuatro puntos hasta el 32%. El porcentaje de indecisos es alto: un 17% aún no sabe qué votará.

Cartel de la asociación ROSA frente a la Abbey Presbiterian Church, una de las más combativas por el “no” y el Museo de los Escritores de Irlanda. / A. I. C.

La legislación irlandesa actual sobre el aborto contempla hasta 14 años de prisión por tomar o distribuir píldoras abortivas. En el lado constitucional, la Octava Enmienda favorece la protección del no nacido desde el momento de su concepción: le otorga carácter de ciudadano desde el primer segundo.

El caso Savita, rostro del “yes”

Savita Halappanavar era una joven dentista de 31 años. En la semana 17 de gestación, Savita acudió a su centro médico con un fuerte dolor abdominal y con problemas en su espalda. La situación médica era de riesgo para la joven y para la criatura, después de que rompiera aguas a las horas de ingresar en el centro médico. Su facultativo comprobó que el corazón de la criatura latía, dejó a Savita en observación y retrasó la posibilidad del aborto. A las pocas horas, la situación de Savita empeoró de manera abrupta hasta que entró en un choque séptico, y de ahí a un fallo multiorgánico que le provocó la muerte el día 28 de octubre de 2012, una semana después de ingresar.

El rostro y el caso de Savita han sido protagonistas en la campaña del “sí”, para incluir y legislar de manera más laxa el acceso al aborto. El caso Savita incluso ha sido el ejemplo tomado por numerosos representantes médicos para relatar por qué es necesario, también desde el punto de vista de la salud de la mujer, repensar la legislación del aborto. “Queda comprobado que las disquisiciones legales retrasaron a los doctores en su decisión para intervenir e interrumpir el embarazo, una decisión que cualquier médico de otro país habría tomado”, afirma el profesor Sabaratnam Arulkumaran, expresidente de la Federación Interancional de Obstetricia y Ginecología.

El padre de Savita, Andanappa Yalagi, ha sido uno de los principales impulsores de la campaña del “sí” a una legislación más flexible. “Espero que los irlandeses voten sí al aborto. Mi hija murió por esta ley del aborto”, ha afirmado durante la campaña.

El “sí” y el  “no”

“Tener que viajar a Inglaterra otorga días extra para repensarse la decisión y decidir no abortar”, agumentan los grupos pro-vida irlandeses. Consideran que “muchos padres le deben la vida de sus hijos a la existencia de la Octava Enmienda”. Según el último estudio elaborado por la asociación ProLife Campaign, fundada en 1992, calculan que “100.000 niños han salvado su vida gracias a la existencia de la Octava Enmienda” en los últimos veinte años. Atacan con dureza a los partidarios de eliminar la Octava Enmienda, ya que consideran que los cambios en legislaciones deben ir encaminados a “proteger los derechos humanos”.

En el caso del “sí”, consideran que hacer viajar a las mujeres para practicarse un aborto menoscaba su derecho a decidir sobre su maternidad. Además, destacan los “abortos inseguros y no regulados, que continuarán dándose por toda Irlanda cada día”, con el consiguiente peligro para la salud femenina y, consideran, votar “no” significa “interferir en una decisión personal de las mujeres sobre ella y su familia”.