La rebelión sorora de las irlandesas para acabar con el veto al aborto

  • Las irlandesas se han movilizado en masa mediante el movimiento 'Home to vote' por el que miles de ciudadanas viviendo fuera de su país han volado hasta Irlanda para votar
  • Los datos definitivos dan el 66% de los votos al "sí"

Actualización con los datos definitivos de la votación

Los sondeos a pie de urna ya lo vaticinaban durante el viernes noche. Los datos publicados por The Irish Times hablan de un 68% de apoyo al "sí" en la votación que decidía la retirada de la Octava Enmienda de la Constitución irlandesa. Los de RTÉ, del 69,4% para el "sí". Hoy sábado, a media tarde, se han publicado los datos definitivos: el 66,4% de los irlandeses han votado "sí" a eliminar la Octava Enmienda de la Constitución. El articulado constitucional protege y consagra la vida del no nacido. Hasta ahora, el aborto en Irlanda está prohibido en casos incluso de violación, incesto o peligro para el feto. El dato de participación ha sido del 64,1%, el más alto desde el referéndum por la legalización del divorcio, en 1996.

Una campaña enconada, donde los partidarios del "sí" y el "no" se han trabajado las calles buscando el apoyo de los irlandeses, ha finalizado con la derogación de la legislación sobre aborto más restrictiva de Europa y una de las más duras del mundo.

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La tradición católica de Irlanda ha pesado durante todos estos años, más desde 1983, cuando se incluyó la Octava Enmienda en la Constitución. El atraso en materia de derechos reproductivos para las mujeres es evidente: en 1985, en España se aprobaba la primera ley del aborto que ya despenalizaba las intervenciones en caso de violación, peligro para la madre o peligro para el feto. La interrupción voluntaria del embarazo mediante píldoras abortivas está penada con hasta 14 años de prisión.

'Home to Vote': la rebelión sorora de las irlandesas

Mujeres manifestándose por el derecho al aborto. / London-Irish Abortion Rights Campaign

Subir la participación y que ganara el sí eran los objetivos de las partidarias por derribar el veto al aborto. Los últimos sondeos daban al "yes" el 44% de los votos, con un 17% de indecisos y un 32% de partidarios por el "no". El efecto sororo de la llamada de las irlandesas parece haber surtido efecto.

"¿Eres irlandesa y vives en el extranjero?", era el reclamo del movimiento Home to Vote que buscaba que las irlandesas se movilizaran para crear el mayor impacto durante la jornada del referéndum. A partir de esta acción, miles de irlandesas han viajado de vuelta a su país de origen para votar a favor del cambio legislativo en torno al aborto.

Otras, incluso, que no podían viajar por cuestiones personales o profesionales, se han ofrecido a pagar el billete a mujeres que no tenían recursos económicos pero sí podían volar de vuelta a Irlanda y ejercer su derecho al voto. En sus llamado a la ciudadanía, destacaron que esta votación representa un momento crucial "para las mujeres, los hombres trans y sus derechos reproductivos".

Más de 30.000 irlandeses emigraron solo entre abril de 2016 y 2017, sobre una población total de 4,7 millones. Y no es la primera vez que los irlandeses se movilizan a nivel internacional para volver a su hogar y votar en referéndum sobre derechos esenciales para la ciudadanía. Hace tres años, en mayo de 2015, hicieron lo propio en la votación sobre la legalización del matrimonio igualitario.

En aquel momento, los irlandeses habitando en el extranjero se unieron en Holyhead, en Gales y tomaron un ferry hasta Dublín. Otros llegaron a los aeropuertos del país. Todos, bajo el mismo movimiento Home to Vote que en 2018 ha hecho posible tumbar la legislación sobre el aborto más restrictiva de Europa.