Por qué es necesario rescatar un ministerio dedicado en exclusiva a la Igualdad

  • El 8M marcó un antes y un después en la forma de configurar la política, la economía, la cultura... pero también reveló partes oscuras, datos y estadísticas de lo lejos que aún estamos de la igualdad
  • La violencia de género es la cara visible de la desigualdad entre hombres y mujeres, pero hay mucho más por avanzar

Pocas personas olvidarán la jornada del 8 de marzo de 2018. El próximo 8 de marzo será difícil vincularlo solo al Día de la Mujer y no llevarlo al recuerdo de la jornada histórica vivida hace apenas unos meses. El trabajo conjunto, la sororidad y la visilibilización del descontento de las mujeres fueron los focos de esa jornada: la indignación de las mujeres había llenado las calles.

Ahora, tres meses después de aquel momento, no se sabe si siguiendo el rastro de indignación de las mujeres o la iniciativa de José Luis Rodríguez Zapatero, quien ya hace diez años instauró el Ministerio de Igualdad (no sin polémicas mediante), para disolverlo dos años después amparado en los recortes, el ministerio se rescata en solitario. Ahora, la cartera que cubrirá asuntos de mujer volverá a funcionar. De nuevo, con polémica por su puesta en marcha. La titular de la cartera será Carmen Calvo, quien además tendrá el cargo de Vicepresidencia.

El nombre de Calvo ya sonaba para tener un cargo dentro del nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. Y la cartera de Igualdad quizá tenga que ver con su trabajo y elaboración del apartado en materia social en el programa Por una nueva socialdemocracia, documento con el que Pedro Sánchez se presentó a las primarias del PSOE en 2017. En este documento, entre otros asuntos, Calvo expuso la oposición de la candidatura a los “vientres de alquiler”. Desde ese momento, Calvo ostentó el cargo de secretaria de Igualdad del PSOE.

Preparación y conveniencia de Calvo para dirigir la cartera de Igualdad aparte, se trata de un ámbito en el que hay mucho por cambiar. Hay cientos de iniciativas que están en el debate del movimiento feminista pero que aún no han llegado al Parlamento: en el caso del feminismo es más cierto que nunca que la sociedad va mucho más avanzada que la política. La visión de género aún no ha atravesado las paredes del Hemiciclo.

Dolors Montserrat, anterior titular de la cartera de Sanidad, Seguridad Social e Igualdad, finalizó su mandato con una reprobación días antes de que la moción de censura acabara con el gobierno de Rajoy. Su gestión del Pacto contra la Violencia de Género, insuficiente y con un “incumplimiento grave y reiterado”, fue el motivo para iniciar la queja por la labor de Montserrat. El nuevo Ministerio de Igualdad tiene asuntos por delante que abordar en materia de derechos de las mujeres.

Pacto contra la Violencia de Género

El Pacto contra la Violencia de Género sacó a miles de mujeres a la calle el 16 de mayo para exigir el cumplimiento del apartado presupuestario. El movimiento feminista alertaba: sin los 200 millones de euros pactados y después incumplidos, el documento contra las violencias machistas se quedaba en “papel mojado”. “No se puede cumplir con el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Esos 200 millones, que, aun siendo insuficientes, servirían para responder a parte de las 213 medidas del Pacto”, afirmaban en su manifiesto.

El Gobierno de Rajoy tuvo que recular y finalmente incluyó la partida de 200 millones en los PGE. Unos PGE que serán enmendados en el Senado por el grupo popular, que puede hacer que se reviertan partidas exigidas y conseguidas por los movimientos sociales.

Ya es momento de hablar de la brecha salarial

Contra el criterio de Rajoy, quien cuestionado por medidas encaminadas para acabar con la brecha salarial solo acertó a decir “no nos metamos en eso”, la diferencia de retribución que perciben los hombres y las mujeres aún pervive. Rajoy no creía que fuera una cuestión que competa al Gobierno. Sin embargo, la puesta en marcha de políticas puede ayudar a corregir la grave desigualdad entre hombres y mujeres.

La Comisión Europea no lo cree igual, puesto que emitió una recomendación en 2014 a los Estados miembro para atajar y acabar con la brecha salarial. En la actualidad, hay una diferenciad del 22,4% entre el salario que percibe un hombre y una mujer.

No significa que las empresas paguen menos a sus trabajadoras, sino que el techo de cristal, la ocupación de las mujeres en empleos más precarios o peor pagados y la contratación a tiempo parcial son bases de estas diferencias. Entre otras diferencias a atajar a nivel laboral, con la visión de género por medio, se encuentran los pagos de pluses por peligrosidad. Están establecidos para trabajos masculinizados, como el trabajo en almacenes, en grúas… pero no por el manejo de productos químicos de alta toxicidad, que suelen ser herramientas de trabajo de las mujeres.

El acoso sexual en el trabajo, sin protocolos

El movimiento #MeToo puso en el eje temático el acoso sexual que sufren las mujeres en el trabajo. La protesta, encabezada por actrices, directoras, modelos… sirvió para ejemplificar lo que muchas callan décadas o incluso toda la vida: el acoso sexual por parte de un compañero o un superior.

La realidad española es bastante desoladora: hay pocos protocolos en las empresas y la vergüenza a exponerse tiene un papel fundamental en este lugar. Sentar las bases para realizar protocolos de empresa encaminados a evitar y a atajar los casos de acoso laboral es otra de las medidas que el Gobierno de Rajoy dejó en el olvido y que el nuevo Ministerio de Economía debe retomar.

La violencia sexual

El caso de La Manada puso encima de la mesa un problema judicial, social y político: el Código Penal español solo aplica el delito de agresión sexual cuando media violencia. En el caso de La Manada, la misma superioridad numérica de los agresores no fue considerado como violencia en sí misma.

En la UE, solo nueve países reconocen que el sexo sin consentimiento es violación y España no está entre ellos. Lo denunció Amnistía Internacional al conocerse la sentencia de La Manada y avisaron: “¿Qué mensaje envía esta actitud a quienes perpetran estos actos? ¿Qué dice esto a nuestras sociedades, donde se sigue culpando abrumadoramente a las supervivientes de las agresiones sexuales que sufren?”

 

Mapa que muestra los países que reconocen que el sexo sin consentimiento es violación. / Ana Isabel Cordobés, cuartopoder.es

La violencia machista

Aún quedan numerosos aspectos que abordar en materia de violencia machista y feminicidios. 2017 acabó con 99 feminicidios y asesinatos machistas. En 2018, hasta junio, van 38, según el recuento realizado por Feminicidio.net. Y es un asunto de extrema gravedad: los feminicidios son la mayor causa de muerte de las mujeres entre 15 y 44 años.

Los puntos de encuentro familiar (PEF), las custodias en casos de violencia machista, la falta de medios para denunciar, o el funcionamiento del 016 son algunos de los ámbitos a tratar. El teléfono de atención a víctimas de violencia machista está en el aire, después del cambio de empresa adjudicada (Atenzia) y la denuncia de las trabajadoras sobre las condiciones que plantea esta nueva empresa responsable.

Los permisos de paternidad y maternidad igualitarios

Si bien tiene conexión con asuntos laborales, dotar a las legislaciones del trabajo de visión de género también permite observar una desigualdad enorme en cómo se aborda la paternidad y maternidad. Las plataformas que velan y luchan por permisos de paternidad y maternidad igualitarios han alertado sobre las reformas “revestidas de igualdad”. Piden 16 semanas de baja para padres y madres, igualitarias e intransferibles, de manera que el peso de los hijos recaiga tanto en la figura del padre como de la madre.

Buscan que exista la figura del padre corresponsable y no “de ayuda”. Alertaron precisamente de las propuestas “con apariencia de igualdad” como las realizadas por PSOE y Ciudadanos con el Gobierno anterior. La propuesta de PPiiNa pretende acabar con la “división sexual del trabajo” y, entre otras, con los posibles problemas de incorporación de las mujeres al mercado laboral después de la maternidad.

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