El Parlamento de Navarra les niega el perro de protección a las víctimas de violencia machista

  • La víctima alerta que la última decisión judicial dejará a su agresor y expareja en libertad el próximo mes de enero y lo único que busca Silvia es "no morir"
  • El Parlamento convocó una sesión de trabajo, pero el desacuerdo entre grupos parlamentarios ha echado atrás la modificación legislativa que permitiría el uso de 'pepos' por parte de víctimas de violencia machista en la Comunidad Foral

Silvia Pascual había sentado un precedente en la Comunidad Foral. Estaba reclamando cambios legislativos en Navarra para poder llevar a su perra de protección, Sugi, allá donde ella vaya. Silvia es víctima de violencia machista y durante los últimos dos años en los que su agresor ha disfrutado de algunos permisos penitenciarios y condenas finalizadas, no ha podido descansar. Aprobar una medida así abría la puerta no solo a Silvia, sino a otras mujeres víctimas de violencia machista en situaciones similares.

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El caso de Silvia se remonta a veinte años atrás, como ya contamos en cuartopoder.es, y la última petición de esta mujer era que hubiera una modificación legislativa en la Ley de Violencia de Género de Navarra, pionera en el Estado, que le permitiera llevar un perro de protección con ella. Desde que todo ocurrió, Silvia no ha podido salir sola a la calle, de esto hace más de 18 años. Reclamaba algo “sencillo” como “introducir un pequeño cambio legislativo”, que a ella le daría la libertad de poder salir a la calle con sus hijos, con quienes nunca ha podido “siquiera ir de compras a un centro comercial”.

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La situación de Silvia requería una decisión rápida. La víctima alerta que la última decisión judicial dejará a su agresor y expareja en libertad el próximo mes de enero y lo único que busca Silvia es “no morir”. Las visitas al juzgado cuando su agresor se encuentra en libertad son constantes, porque él ha roto en menos de dos años catorce pulseras de geolocalización de obligado uso cuando éste se encuentra en la calle.

El Parlamento de Navarra convocó una sesión para escuchar su testimonio y el de otra víctima de violencia machista que tenía reivindicaciones claras. Por parte de Silvia, una ampliación de los métodos de protección para las mujeres que contemplara perros entrenados para ello. Por parte de Lorea, una garantía de vivienda social para las víctimas de violencia de género que se quedan sin hogar al huir del agresor.

Tras la sesión, todos los grupos parlamentarios presentes se comprometieron a revisar la legislación y a intentar proveer a Silvia de un mecanismo legal para poder llevar a su perra Sugi con ella. Sin embargo, la propuesta elaborada por el grupo parlamentario Podemos-Ahal Dugu Orain Bai finalmente solo ha recibido el apoyo de los grupos PSN y UPN, unos apoyos insuficientes en el Parlamento de Navarra, gobernado por un cuatripartito (Geroa Bai, Podemos-Ahal Dugu Orain Bai, EHBildu y Ezkerra-IU).

La modificación legislativa sentaría un precedente en Navarra y abriría la puerta a otras mujeres con necesidades similares a las de Silvia, pero es algo que tendrá que esperar tras el paso atrás del resto de grupos parlamentarios. Un uso de perros de protección que ya está regulado en otras partes del Estado como Aragón o Murcia, donde las mujeres pueden hacer uso de los llamados ‘pepos’ como mecanismo de defensa alternativo a una vigilancia policial o escolta. Para obtener un perro de protección de este tipo, Silvia ha tenido que recurrir a una entrenadora privada, “con un alto coste acarreado y sufragado por mí”, clara ante cuartopoder.es, y superar una serie de test de idoneidad para poder llevar a su perra Sugi sin que ésta suponga un peligro para otras personas y que a la vez sea un mecanismo de protección y defensa de Silvia.

No es la primera vez que los perros de protección entran en el Parlamento de Navarra. En el año 2015, a petición de la actual presidenta de la Mesa del Parlamento, Ainhoa Aznárez, se convocó una exhibición de perros de protección en el edificio parlamentario. En aquel momento estaba recién aprobada la legislación sobre violencia machista de la Comunidad Foral, una legislación pionera y que llevó la delantera en el Estado español y que recientemente ha sufrido modificaciones para adaptarla a las nuevas necesidades de las víctimas de violencia machista.