ENTREVISTA

Clara Serra: “Más que nunca hace falta un feminismo que hable a los hombres”

  • Entrevista con la ex diputada de Más Madrid y activista y ensayista feminista

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Clara Serra (Madrid, 1982) abandonó, de momento, la política el pasado mes de octubre. Dejaba, entonces, su acta de diputada en la Asamblea de Madrid, en el grupo parlamentario autonómico de Más Madrid. Íñigo Errejón había tomado la decisión de presentarse con Más País a las elecciones generales, y concurriría no solo por la circunscripción de Madrid, sino también por varias más. Entre ellas, Barcelona, compitiendo con los comunes de Ada Colau. En su marcha, lanzó duras críticas al proyecto de Errejón, acusándolo de ser un proyecto que primaba los hiperliderazgos y de no desarrollar prácticas feministas y democráticas en su organización interna.

Desde entonces, se ha mantenido en un segundo plano, pero el pasado viernes aceptaba debatir en una librería de Madrid con el youtuber Un Tío Blanco Hetero (UTBH). Ambos, con posiciones totalmente contrarias, se retaban a una discusión con público sobre feminismo el pasado 13 de diciembre. El vídeo se ha hecho público ahora.  La convocatoria no estuvo exenta de polémica. ¿Debía una feminista entrar al trapo y dar pábulo a posiciones machistas? Por el contrario, ¿era mejor mantenerse al margen? ¿O discutírselas? Clara Serra responde a las preguntas de cuartopoder.

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- Siempre ha sido una persona que ha apostado por el diálogo como punto de encuentro en el conflicto territorial entre Catalunya y el resto del Estado, así como por un modelo plurinacional del Estado. ¿Cómo valoras que el Tribunal Europeo haya dictaminado que se haya vulnerado la inmunidad como eurodiputado de Oriol Junqueras?

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- Es un golpe duro para la Justicia española. Lo que dice la sentencia del TJUE es muy grave: el Tribunal Supremo habría vulnerado los derechos de Oriol Junqueras. En muchos momentos, la cúpula del poder judicial ha actuado de manera corporativa y además se ha autopresentado como la defensora de la unidad de España por delante del Estado de Derecho. En parte, eso tiene algo que ver con la imagen deteriorada que tiene la justicia española entre parte de la ciudadanía y, particularmente, en Catalunya.

- Pablo Iglesias ha tuiteado sobre esto: “La apuesta por la judicialización del conflicto político en Catalunya ha alejado un escenario de resolución y ha deteriorado la imagen de nuestra Justicia”. ¿Ninguna crítica al Tribunal Supremo, o en favor de la regeneración de la Justicia española? ¿Lo comparte?

"La sentencia forma parte de nuestro ordenamiento jurídico"

- Desde mi punto de vista, hemos de plantearnos esta sentencia como una oportunidad y no como una humillación a nadie. La sentencia forma parte de nuestro ordenamiento jurídico de la misma manera que el derecho interno.

Es una oportunidad para reconocer que algunas cosas se han hecho mal y que se ha de buscar salidas jurídicas y de diálogo viables. Más que nunca la única salida es el diálogo.

- En un reciente artículo en eldiario.es, decía que Podemos, si entra en el gobierno de coalición con el PSOE, "no puede conformarse con subordinarse a la manera tradicional de ordenar el tablero político, desplazando un poco 'a la izquierda' las posiciones del Gobierno". Esto es, debe marcar la dirección política en algunos temas. ¿En qué cuestiones concretas considera que debe ser el espacio del cambio quien adopte la dirección política y no relegarse a lo que marque el PSOE?

"Hace falta un feminismo alternativo al del PSOE"

- Siendo ambiciosos, en muchas cosas: en las políticas de empleo, en la manera de entender el trabajo, la conciliación, el tiempo libre y los derechos laborales, en la transición verde de la economía o en las políticas educativas y culturales. Todas esas cuestiones necesitan el impulso de rumbos nuevos. Yo me centraba en feminismo en la medida en que podría ser que Podemos tuviera el ministerio de Igualdad y por tanto estamos hablando de competencias que le pueden pertenecer.

Creo que es muy necesario un feminismo alternativo al del Partido Socialista. No solo porque le va bien al espacio del cambio disputar la hegemonía para el día de mañana, también porque creo que un feminismo menos punitivo que el del PSOE y con capacidad para tener imaginación más allá de esa actitud prohibicionista tan recurrente es necesario para enfrentar el reto de parar a la ultraderecha.

- El otro día debatió con Un Tío Blanco Hetero, un debate polémico que ha levantado cierto revuelo. ¿Cree que el feminismo debe pasar de la retaguardia a la confrontación con quienes lo atacan?

"Tenemos que hablarles a quienes no nos van a venir a escuchar"

- El feminismo tiene que dar argumentos a los no convencidos, cada vez más bombardeados por argumentos contra el feminismo. Me parece ingenua la posición que apuesta por hacer oídos sordos a eso. Es evidente que Vox está aquí y es evidente que personajes como UTBH tienen muchos seguidores que le escuchan. Sus posiciones representan a una parte no menor de la gente, nos guste más o nos guste menos y por tanto su “legitimidad” como interlocutor dentro del espacio público de nuestra sociedad no depende de que nos sentemos o no nos sentemos con él a hablar, depende de los 250 mil seguidores que tiene.

Ahora bien, dar por perdidos a sus seguidores (como, incluso, dar por perdidos a los potenciales votantes de Vox) no es una opción, entre otras cosas porque muchos de los interesados en escucharle son chicos jóvenes. ¿Si algunos de mis alumnos, a los que quiero convencer de que se hagan feministas, llegan al feminismo a través de UTBH, cómo voy a considerar que no tengo que dirigirme a ellos, tomarme en serio lo que les lleva a tener dudas y tratar de convencerles? Quizás no tiene mucho glamour discutir con un youtuber para llegar al público adolescente masculino que le escucha pero, sinceramente, si hacemos política esto va de conseguir atravesar las fronteras y llegar a los públicos menos accesibles.

A ese debate vino un público 90% masculino, no era el terreno más amable del mundo y puede que tenga algo de hostil, pero justamente es interesante porque es una ocasión y una oportunidad. Tenemos que abrir espacios para esas oportunidades y hablarles a quienes de otra forma no nos van a venir a escuchar. Justamente por esto creo que podríamos haber debatido mejor si hubiéramos jugado un poco menos al reto y más a rastrear los posibles puntos de conexión. Siempre existen, por muy escondidos que estén y son los que te permiten llegar al otro lado y hablarle a gente muy distinta que en algún recóndito lugar sin embargo tiene que ver contigo. Me lo tomo como un aprendizaje para las siguientes ocasiones.

- Tío, blanco y hetero. ¿Cree que los nuevos movimientos sociales y las nuevas luchas han dejado de lado a aquellos que no tienen una identidad minoritaria?

"Lo revolucionario es aspirar a que los hombres participen en el feminismo"

- Los discursos hechos desde una masculinidad herida o las reclamaciones del día del orgullo hetero son victimistas. Creo que el discurso reaccionario de Vox contra el feminismo, que acusa a las feministas de tratar a las mujeres como víctimas, está en realidad victimizando a los hombres y tratándoles como niños pequeños enfadados que no quieren adaptarse al mundo actual ni a las demandas de igualdad de las mujeres.

Dicho lo cual, también creo que pueden juntarse el hambre y las ganas de comer. Las luchas sociales pueden ser identitarias y esa pulsión está presente en muchos movimientos sociales y explica cierta lucha cainita de la izquierda que lleva a una fragmentación ad infinitum. El identitarismo lleva a cada movimiento social o colectivo a reclamar que la legitimidad de sus demandas descansa en quiénes son los sujetos que hablan (mujeres, migrantes, personas racializadas, identidades de género no normativas) y no en el proyecto que defienden. Esta primacía del quién habla sobre el qué dice pone énfasis en las diferencias y las distancias entre unos sujetos y otros, defiende el estatuto epistemológico de las víctimas de cada opresión y acaba sosteniendo que las personas no racializadas nunca podrán defender los intereses de las personas racializadas, que los heteros no son bienvenidos en las luchas por la diversidad sexual o que los hombres no pueden hablar sobre feminismo. Me siento completamente alejada de esas posiciones y creo que son conservadoras y reactivas.

Lo revolucionario es aspirar a que los hombres participen en el feminismo y que las personas cis se pongan en el lugar de la personas trans, y además creo que es posible. La política es revolucionaria cuando, como en la película Pride, los mineros y los colectivos LGTBI construyen una alianza y luchan juntos. Me gustan los espacios políticos mestizos y mixtos y me siento heredera de una forma de militar en la que personas distintas se unen no por lo que son sino por el mundo que quieren y el proyecto político que persiguen.

Lo contrario es suponer que todas las personas trans defienden las mismas demandas (y no es cierto) o que las mujeres siempre estamos de acuerdo entre nosotras y además es lo que da excusas a los hombres blancos y heteros para hacerse las víctimas. Frente a su victimismo, justamente hay que decir que los hombres pueden ser feministas y que si algún Hombre Blanco Hetero es mi adversario no será porque sea hombre, ni blanco ni hetero, sino porque yo crea que no tiene razón y porque su proyecto no sea el mío.

- ¿Qué opina de los discursos que defienden que la cuestión de clase ha quedado relegada a un segundo plano tras luchas más identitarias?

"El feminismo hace un discurso anticapitalista cuando reivindica los cuidados, no hace falta la palabra 'clase' para eso"

- No creo que la cuestión de clase haya desaparecido del mapa político. Creo que si las distintas luchas sociales son capaces, como decía antes, de trabajar sobre las alianzas en vez de aislarse unas de otras, la cuestión de clase, como otras cuestiones clave, atravesará nuestras luchas. Para mí, el feminismo es un terreno político de construcción de hegemonía porque hoy está en condiciones de ser el elemento aglutinador de otras luchas y demandas.

Y quienes están de luto por la muerte de la clase tienen que dramatizar menos y atreverse a pensar que eso de la hegemonía del feminismo o del ecologismo tiene que ver con que son terrenos políticos enormemente eficaces para poner en jaque hoy al capitalismo. El feminismo hace un discurso anticapitalista cuando reivindica los cuidados, la cuestión es que no hace falta la palabra 'clase' para eso, pero eso no significa que no suponga un profundo cuestionamiento de nuestro orden económico y sus principios.

- Nada más y nada menos que 52 diputados en el Congreso de Vox. Ha calado su discurso antifeminista y de negación de la violencia de género. ¿El feminismo debe esforzarse de nuevo en convencer? ¿Cuál es la fórmula para combatir el discurso de la extrema derecha?

"La extrema derecha nos pone trampas y no siempre sabemos esquivarlas"

- Creo que el feminismo ha avanzado muchos estos años y ha conseguido convencer a mucha gente, pero que, al mismo tiempo, se ha generado una reacción en contra y tiene muchos detractores. Digamos que polariza a la sociedad: hay mucha gente feminista y mucha gente anti feminista. Es decir, hay poca gente indiferente. En base a este análisis, si el feminismo quiere seguir convenciendo y sumar a más gente tiene que, digamos “rescatarla” del otro lado, ir al bando contrario a buscar a la gente. O eso o asumimos que los bandos son los que son y que no van a cambiar, algo que, si somos coherentes, creo que nos llevaría a la conclusión de que hay que chocar para ver quién gana.

Si no hemos decidido ir a la guerra y chocar, entonces se trata de seguir haciendo política y seguir convenciendo. Y se trata, no de consolidar los bandos y cohesionarlos, sino de disolver el bando contrario. Se trata de no dar por perdidos a quienes están al otro lado e ir a buscarlos con más paciencia que nunca. Las feministas tenemos hoy que salir ahí fuera a rebatir los discursos machistas y dar contrargumentos eficaces. Hoy más que nunca toca hacer feminismo en espacios incómodos y en terreno hostil y hoy más que nunca hace falta un feminismo que le hable a los hombres.

En mi opinión la extrema derecha nos está poniendo trampas y nosotros no siempre estamos sabiendo cómo esquivarlas. En la polarización, el choque de trenes y la guerra, ganan ellos. En el debate, la exposición de argumentos y la capacidad de interlocutar más allá de los bandos, ganamos nosotros y nosotras.

- En su libro Leonas y Zorras también contemplaba la dificultad de ser feminista en formaciones de izquierdas como Podemos. ¿Hasta qué punto fue decisiva esta cuestión a la hora de decidir dar también un paso atrás con Mas Madrid? 

"La verticalidad, la informalidad y la falta de estructuras supone para las feministas un gran obstáculo"

- Bueno, mi paso atrás en Más País tiene que ver con dos cuestiones fundamentalmente. La primera tiene que ver con una apuesta política que no compartía y que era presentarse a las elecciones generales más allá de Madrid, compitiendo con compañeros en algunos territorios como es el caso de Barcelona.

La segunda tiene que ver con el funcionamiento interno de la organización y con la repetición de errores que criticamos en Podemos y que creo que teníamos que haber demostrado que podíamos hacer mejor. En este sentido, tanto en Podemos como en Más Madrid, como en cualquier otra organización, la verticalidad, la informalidad y la falta de estructuras supone para las feministas que queremos trabajar dentro de nuestras organizaciones un gran obstáculo.

Sin formalidad y organicidad, reglas, tiempos y un cierto republicanismo interno no se dan las condiciones para hacer feminismo o son condiciones muy adversas. Creo que ya no hay excusas para seguir poniéndonos esas dificultades y que es nuestra responsabilidad esperar algo mejor de un partido y exigirlo.

- ¿Existe alguna formación política feminista en lo organizativo, que se haya tomado en serio eso de la feminización de la política? 

- Barcelona en Comú es un ejemplo de una organización que se ha creído el feminismo y ha apostado de verdad por ello. No solo porque hacia afuera es uno de sus estandartes y han hecho políticas públicas valientes sino porque han dedicado tiempo y esfuerzo a feminizar la organización, tener liderazgos femeninos aparte del de Ada y cuidarse unos a otros.

- Prostitución y vientres de alquiler. ¿Les da prioridad a estas dos cuestiones dentro de la batalla feminista y dónde se sitúa a la hora de abordar ambas cuestiones?

"Hay que hablar con las prostitutas y darles la palabra"

- Le doy cada vez más prioridad a la cuestión de la prostitución porque creo que el PSOE está teniendo posiciones muy fundamentalistas que llegan incluso a querer abolir el debate. Para mí, las feministas tenemos que trabajar con todas las mujeres y tenemos que dar voz a todas ellas, más si cabe a la que menos la han tenido. Podemos discutir muchas cosas sobre la prostitución, pero me parece bastante evidente que las prostitutas siguen estando estigmatizadas y no tienen asegurado el derecho a hablar en el espacio público.

Cualquiera que defienda que tienen que seguir sin tener voz y que no pueden hablar en las universidades me parece que está reforzando ese estigma. Hay que hablar de qué políticas públicas aumentan la autonomía y la capacidad de decisión de las mujeres que se dedican a la prostitución frente a clientes y por supuesto proxenetas. Pero, para elegir las políticas que les hagan a ellas más fuertes y más libres, hay que hablar con ellas y darles la palabra.

- ¿Ha seguido la polémica entre el Partido Feminista y los colectivos de personas trans? ¿Qué opinión tiene al respecto?

"El Partido Feminista está atrapado en posiciones trasnochadas"

- Sí, la he seguido. El Partido Feminista está atrapado en posiciones trasnochadas. Pero el problema no es el PFE, que al fin y al cabo es un partido muy pequeño, el problema es que en el Partido Socialista tienen las mismas posturas y también se niega, obstinadamente, a pensar los retos que el feminismo tiene hoy.

Yo diría que la cuestión trans implica que muchos de los problemas en los que el feminismo tiene que pensar se vuelven más complejos. Hay hombres más allá de los cuerpos que siempre se les asignaron y hay mujeres con cuerpos muy diversos. Hay también personas que no quieren elegir entre ser hombres o mujeres y, para abrir aún más el abanico, hay masculinidades más allá de los hombres y feminidades más allá de las mujeres. Esta diversidad no imposibilita que hagamos feminismo pero tenemos que estar abiertas a repensar ciertas cosas que se vuelven hoy bastante más complejas.

En cualquier caso, diría que, como en el resto de los movimientos y, por supuesto, en el feminismo, en el movimiento trans también hay distintas posturas y creo que solo un movimiento trans que se aleje del biologicismo y entienda el género como una construcción social está en condiciones de hacerse cargo de las grandes preguntas del feminismo.

Sabiendo de qué lado estoy en esta discusión, no desprecio el debate que hay en juego y creo que debemos tenerlo. De nuevo, la agresividad en redes sociales y la demonización de las posturas contrarias no ayuda nada. Hay días que leo comentarios contra las personas trans que son verdaderamente vergonzosas. Por otra parte, estos días escuché quejas hacia el diario Público por haber publicado el artículo de Lidia Falcón contra la Ley Trans y volvemos a las mismas. Censurar y tener recetas prohibicionistas no debería ser jamás la manera de abordar las diferencias y los desacuerdos en el feminismo. ¿Si no estamos dispuestas a debatir ni siquiera entre nosotras, cómo vamos a debatir y convencer a los de ahí fuera?

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