Los maestro mexicanos cortan los accesos al aeropuerto del DF y siembran el caos en las calles

49

Daniel D. Carpintero *

Uno de los enfrentamientos entre manifestantes y policías que se repiten estos días por las calles de la capital mexicana. / Sashénka Gutierrez (Efe)

(México DF).- La profesión más odiada estos días en el Distrito Federal de México es la de maestro de escuela pública. Desde el mes de mayo hay miles de profesores acampados en el Zócalo en protesta contra la reforma educativa que el gobierno del PRI aprobó en febrero. Pero en la última semana los maestros han llevado su lucha a extremos intolerables para los ciudadanos de la capital. El jueves impidieron a los diputados y los senadores entrar en los edificios donde llevan a cabo su trabajo y causaron atascos de tráfico de más de cinco horas en varias zonas de la ciudad. El viernes cortaron durante nueve horas todos los accesos al aeropuerto mientras mantenían el cerco al Congreso y al Senado. No se sabe de cuántos manifestantes se trata. Según el gobierno, tres mil. Según el sindicato de maestros, más de treinta mil. En una ciudad de veinte millones de habitantes con el tráfico más caótico y destartalado del mundo el desastre orquestado por los maestros alcanza un tamaño colosal y mastodóntico.

Publicidad

En varios medios de comunicación se les llama «vagos» y «delincuentes». En el noticiero más popular de México, el que presenta Joaquín López Dóriga en Televisa, se dedican diez minutos diarios al conflicto sin que en ningún momento se hable de las reivindicaciones de los maestros; diez minutos durante los que sólo vemos imágenes del caos y oímos las quejas de los políticos y los ciudadanos afectados.

El punto de la reforma que parece molestar más a los profesores es el requisito de tener que someterse a un examen en el que deberán probar que tienen los conocimientos necesarios para impartir las clases. Este trámite, que es habitual en cualquier país, resulta insólito en México. Aquí el puesto de profesor de escuela pública se hereda de padres a hijos o se vende por unos cuantos miles de pesos. México es el último país de la OCDE en cuanto a la calidad de la enseñanza (según un informe de 2009). La mayoría de los adolescentes no saben multiplicar ni son capaces de entender lo que leen. La única opción para que los niños obtengan una educación aceptable es la enseñanza privada, que a menudo es cara y elitista. En un país donde la clase media casi no existe —hay algunos ricos y muchos pobres— estos últimos parecen condenados a ser también incultos. La opinión más generalizada entre la gente y en los medios de comunicación es que los maestros protestan porque temen suspender el examen y perder sus puestos de trabajo.

El mismo día que el gobierno de Enrique Peña Nieto hizo que se publicara en el Diario Oficial de la Federación la reforma educativa fue detenida en el aeropuerto de Toluca la jefa del sindicato de los maestros, Elba Esther Gordillo. La Maestra, como era conocida popularmente, era uno de los personajes más odiados y temidos de México. Afirmaba ganar treinta mil pesos mensuales (menos de dos mil euros) pero sus costosas operaciones de cirugía estética y sus viviendas millonarias y sus estrambóticos desembolsos en tiendas de moda de Nueva York eran conocidos por todos desde hacía años.

Elba Esther dirigía el sindicato de los maestros desde finales de los años ochenta con un poder asombroso. Sus acuerdos con gobernadores de estados e incluso con algún presidente de la República —una de sus monedas de cambio eran los votos de los profesores— garantizaban que se mantendrían los privilegios de los maestros y que ella podría seguir engrosando su fortuna corrupta. La detención de Elba Esther Gordillo por desviar fondos del sindicato a más de ochenta cuentas en bancos —el mismo día en que se publicó la reforma educativa— fue una de las noticias más impactantes de los últimos meses en México. El PRI volvía a ser el partido todopoderoso de antaño y avisaba a los profesores de que sus privilegios habían terminado.

En marzo los maestros colapsaron la ciudad de Oaxaca y varias poblaciones en los estados de Guerrero y Michoacán. A continuación cortaron durante casi diez horas la autopista que comunica el Distrito Federal con las playas de Acapulco en un momento de máxima afluencia de turistas. Pero el órdago de los maestros ha llegado esta semana. La imagen de los diputados reunidos en el Centro de Convenciones Banamex por no poder entrar en el Congreso es un símbolo de lo que han conseguido. Antes protestaban contra algunas cláusulas de la reforma. Pero ahora piden que se retire entera y rechazan como interlocutor al secretario de Educación, Emilio Chayffet, cuyo enfrentamiento con Elba Esther Gordillo era de conocimiento público. Denuncian que la reforma educativa ha sido impuesta por el PRI sin preguntar a nadie ni buscar en ningún momento el consenso. Portavoces del PRI han anunciado que no se retirará la reforma. Los maestros han dicho que tampoco cesarán las protestas.

(*) Daniel D. Carpintero es periodista.