Pechos sagrados

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Las activistas de Femen, durante su protesta desde la tribuna de invitados del Congreso, el pasado miércoles, día 9. / Chema Moya (Efe)
Las activistas de Femen, durante su protesta desde la tribuna de invitados del Congreso, el pasado día 9. / Moya (Efe)

La protesta Femen, realizada en el Congreso de los Diputados en la última sesión de control al Gobierno, merece ser analizada con profundidad, más allá de la algarada que ha representado para algunos miembros del gobierno y del Partido Popular.

Femen es una red de activistas feministas de carácter internacional, nacida en Ucrania en 2008 para denunciar el tráfico de mujeres con fines sexuales y la prostitución (Ucrania es el segundo país, después de Tailandia, del llamado ‘turismo sexual’), y saltaron a los medios internacionales durante el mundial de futbol de 2012, celebrado en Polonia y Ucrania.

Aunque sus acciones en Rusia no tienen mucho que ver con los derechos de las mujeres, es allí donde han alcanzado mayor difusión, nacional e internacional: protestas por la detención y condena del grupo musical femenino Pussy Riot, por la condena del opositor Alexei Navalny, contra Putin y Merkel;  en Francia han realizado acciones contra la detención de miembros de Greenpeace… y el sumun está en Túnez, donde han protestado por la detención de Amina Tyler. Sus pechos al aire delante de mujeres tapadas con hiyab y nikab son imágenes inolvidables.

Su punto en común: mujeres jóvenes, con el pecho descubierto, con los lemas pintados en sus cuerpos y con una reminiscencia de los 60: guirnaldas de flores en el pelo. Más puntos en común: delgadas, cuerpos atléticos, trabajados en gimnasios. Acciones aisladas y minoritarias: una mujer, dos, tres como en el Congreso. Acciones inesperadas, sin preaviso a los medios de comunicación, en espacios donde hay muchos medios.

A partir de aquí, y del respeto a la acción realizada en el Congreso por Pauline Hillier (francesa), Inna Shervshenka (ucraniana y fundadora) y Lara Alcázar (representación española), podemos intentar desgranar las razones por las que unos pechos desnudos generan tanto revuelo, político y mediático.

El pecho femenino es una de las partes del cuerpo sexualizada por el patriarcado y que debe permanecer oculta para las funciones que se han designado para él: ser parte del juego erótico y, en castidad, del papel reproductivo. El pecho no es de las mujeres, por tanto. Pertenece a quien nos posee y liberarnos de esa atadura ha sido una reivindicación histórica de las mujeres y del feminismo, desde el ‘sujetadores fuera!’ hasta el papel protagonista que tiene en las protestas Femen. Las mujeres de Femen llevan a efecto el discurso del ‘cuerpo como sustento de prácticas de libertad’ (Manifiesto por una Convención Interamericana de los Derechos Sexuales y Reproductivos), frente al eterno orden moral, de base religiosa, cuyos representantes alto y claro se han manifestado (Fernández Díaz, preocupado porque el acto ‘delictivo’ pudo tener como consecuencia la muerte de algún diputado, que hay que ser exagerado y egoísta, o Ruiz- Gallardón… cilicio en mente).

Pero las Femen utilizan esa moralina para conseguir el eco mediático necesario para proyectar su protesta. Porque una reunión, congreso, seminario, de las mujeres más listas y más competentes que finalice con propuestas reales, tangibles, para acabar con esta situación patética que estamos viviendo en España no tendría la repercusión que han tenido los pechos Femen. Porque los medios también responden a los modelos sexuales y a los códigos culturales imperantes, y ya lo dice el refrán: tiran más dos tetas…!

Otro aspecto que ha sido muy mencionado es el de la consigna de ayer: Aborto es sagrado. Bueno. Sagrado no es sólo lo divino, también lo imprescindible. Y en el marco de los derechos de las mujeres, de los derechos reproductivos, el aborto es imprescindible. Otra cuestión es si como consigna es la mejor, la más comprensible, la que engloba lo que queremos cuando reivindicamos el derecho al aborto. Y es muy posible que la consigna no haya sido la idónea, pero ha sido la que han elegido ellas.

Claro, que teniendo en cuenta que sólo una tiene dominio del idioma… Dónde se habrán quedado las jóvenes que desde mayo se han ido apuntando a Femen en España? Quizá estos han sido los elementos más débiles de la protesta: la falta de discurso, de elaboración, que culmine con el acto de protesta, la nula organización como colectivo y el escaso peso de la red individual en la reivindicación común, que la hay y muy numerosa, del derecho al aborto y en contra de la modificación de la ley actual.

(*) Berta Cao es consultora de género y Máster en Género y Políticas de Igualdad.
8 Comments
  1. GENTE CORRIENTE says

    Nada que oponer a la protesta, cualquier manera de defender derechos es buena siempre que no se haga daño a nadie y si se consigue mucha repercusión mejor. Gallardón es incapaz en vigor una ley que funciona bien y que funciona en casi toda Europa.

    Lo que he leído es que este grupo está (o estaba) capitaneada por un señor que las trataba muy mal, vamos que el feminismo lo tenían que dejar en casa y eso me huele mal, a markéting o algo peor…

  2. Gran Jero says

    A cuenta del torso femenino, algunos tontacos de alcurnia, como el hijo del conde de los Gaitanes, han destilado su etílico y purulento desprecio asqueroso hacia el género femenino. Ya era hora de leer algo sensato en algún medio respetuoso como es este artículo.

  3. Julia says

    Me parece muy bien. Ojalá la próxima vez lleven la consigna en el culo y así les dan por el mismo a sus señorías!!!

  4. Ángel says

    Animo al desnudo completo con inscripciones en las partes más sexualizadas por el patriarcado. Y que vayan, por ejemplo, al juzgado donde se juzgue cualquier caso de corrupción de menores. ¡Eso sí que sería un golpe perfecto!
    «Eliminemos la sexualización de la mujer porque es fuente de discriminación».
    ¡Cuánta irresponsabilidad e incultura juntas!

  5. ecu says

    Lo que se celebró en 2012 fue la Eurocopa, no el mundial.

  6. ana says

    En qué siglo estamos?. Demos la enhorabuena a las nuevas fórmulas de protesta, ya que las otras no nos funcionan.

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