El último debate

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Jorge García Castaño *

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El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, el pasado día 4, durante su intervención en el debate del estado de la región. / Víctor Lerena (Efe)

Ayer finalizaba el Debate sobre el Estado de la Región en la Asamblea de Madrid. En principio, se trata del debate más importante de cada año junto al de los presupuestos. Un debate que debería tratar sobre la situación de la región, los elementos centrales de la gestión en el año, las apuestas más estratégicas para el futuro de Madrid. Un momento en el que la rendición de cuentas por parte del presidente del Gobierno debe ocupar un papel fundamental.

Desde luego no encontramos nada de eso en el discurso de Ignacio González el pasado jueves, que fue prácticamente idéntico al del año pasado, en el que fijaba una cierta confrontación con el Gobierno de Rajoy en cuanto al modelo de financiación y sobre todo con la subida del IVA cultural. Estos roces con el Gobierno central han seguido apareciendo en el discurso de 2014 aunque rebajados en el tono y en el texto (González busca la nominación de Génova) y acompañados de un alegato en torno a la defensa del régimen, de sus instituciones y de la unidad de España.

No hemos oído nada sobre los grandes proyectos para la región de 2013 –Juegos Olímpicos y Eurovegas – que iban a crear centenares de miles de puestos de trabajo y se iban a convertir en elementos estratégicos para la región. Tampoco, por supuesto, ha hablado González de dos de la principales derrotas que ha cosechado frente al movimiento popular, como han sido sus proyectos de privatización de la sanidad y del agua. No sorprende que el transporte haya estado prácticamente ausente del debate aunque haya sido una cuestión estelar en la política del PP de Madrid -quizá la más importante para penetrar en el electorado de barrios y municipios populares- y cuya imagen se hunde día a día desde el estallido de la crisis.

Las “grandes” propuestas de futuro parecen ser el hospital de Villalba o la Ciudad de la Justicia, que representan precisamente dos fracasos de su gestión y que ya les han costado muchos millones de euros a los madrileños. Esta vez, la creación de empleo viene básicamente de la operación en Valdebebas ya citada y de un plan de 50.000 empleos verdes, que vienen a sustituir a los centenares de miles de puestos de trabajo creados en la sección de ocurrencias de cada debate o campaña. Conclusión: no se ha transmitido ningún proyecto de región por parte del Gobierno, más bien una serie de anuncios de corto alcance y los típicos regates parlamentarios.

Lo que necesitamos ver en la Asamblea de Madrid, de una vez por todas, es un ajuste serio de cuentas con el modelo de región de la derecha que ya ha fracasado y ha dejado terribles consecuencias para los madrileños y madrileñas. Un modelo que pretendía un crecimiento ilimitado -hasta los 12 millones de habitantes en pocos años-consumiendo de forma voraz recursos y suelos públicos. Un modelo que ha llevado a la construcción enloquecida de infraestructuras de transporte, algunas necesarias, otras cuyo único fin ha sido la de encarecer el suelo y abrir nuevas zonas a la urbanización. Todo sin ningún tipo de estrategia territorial ni criterio urbanístico, en una ensoñación turbocapitalista que pretendía crear riqueza y atraer población eternamente a través de la construcción de vivienda y la recalificación de suelo de forma ilimitada, detrayendo recursos de la industria o de cualquier inversión de carácter productivo.

Sin embargo, al escuchar a González parece como si la retórica ultraliberal que servía para vender las virtudes del insostenible crecimiento madrileño pueda servir ahora al PP para explicar su fracaso e incluso para encarar la recuperación (es sabido por todos y todas que Madrid es la locomotora de España y España la de la UE). Si queremos rescatar Madrid de los oligopolios y devolver el poder a la gente, es absolutamente básico explicar lo que ha pasado aquí, la magnitud del saqueo, las consecuencias irreversibles, sus beneficiados, sus responsables. El momento de hacerlo es ahora que, de alguna manera, la pistola sigue humeante. Luego, cuando ya no llamemos a esto crisis, será tarde.

La imagen que transmite el Gobierno de Madrid es de agotamiento y falta de proyecto. Es difícil que un gobierno (un régimen) atravesado de casos de corrupción, incapaz de sacar a Madrid de la pobreza, el paro y del estancamiento, sobreviva hoy a unas elecciones. El bloque de poder que ha hecho lo que ha querido con la región durante décadas está debilitado y cuesta creer que pueda identificar con éxito sus intereses particulares con los de la mayoría social. El ciclo de movilización que empezó con el 15M ha sido especialmente intenso en Madrid, ha vinculando a todo tipo de sectores sociales, ha reconciliado a los madrileños y madrileñas con sus servicios públicos a través de las “mareas” en una de las luchas sociales e ideológicas más importantes de cara al futuro de la región y del país. Además, esa movilización tuvo un reflejo contundente en las pasadas elecciones europeas en nuestra región. Por primera vez en mucho tiempo la victoria es posible y no hablamos de una victoria cualquiera.

En todo caso, hablamos de una oligarquía poderosa, capaz de todo (hasta de derribar un Presidente en 2003) y que sigue controlando todos los resortes del poder, incluido un fortísimo aparato de propaganda. La trama del cemento y el hormigón formada por el PP, la banca y las grandes constructoras tiene mucho que perder. Durante estos años ha arrasado con el ladrillo, la obra civil, los grandes contratos municipales y hasta con buena parte de servicios como la sanidad, la educación o la dependencia. El urbanismo neoliberal y las privatizaciones han hecho la corrupción estructural y el saqueo formidable.

Nos va a hacer falta mucha empatía e inteligencia colectiva para derrotar al PP en 2015 pero esta vez, en gran medida, el resultado dependerá de nosotros y nosotras. Está en nuestras manos que este sea su último debate.

(*) Jorge García Castaño es concejal de IU en el Ayuntamiento de Madrid.
3 Comments
  1. juanjo says

    Funesto, funesto y funesto.
    .
    Fanático enemigo de los bienes y servicios públicos, hizo todo cuanto pudo contra ellos.
    Hay que echarlo

  2. juanjo says

    Se me ocurre así, de repente: ¿Y si le casáramos en santo matrimonio con el Wert? ¿Se imaginan?

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