Podemos: de Lutero a Calvino

Jesús Cuadrado *

Jesús_Cuadrado“Año nuevo, vida nueva”. En la escena política española, muy nueva, con Podemos imparable. Quienes pretenden frenarles se están luciendo. En el diario El País aparecía la guinda hace unos días: se está fraguando, dicen, una alianza, una pinza, entre el PP y Podemos, como demostraría que IglesiasPons sean ambos seguidores de la serie Juegos de Tronos. Elegida la descalificación como respuesta, Podemos, por supuesto, no para de crecer. Y si había una estrategia para pararles, mejor que licencien a los estrategas. Si quieren evitar su crecimiento, tendrían que hacerlo de frente, con argumentos más serios, y aceptar que esta fuerza emergente será ya parte relevante de la escena política española.

Publicidad

Nacen de la voluntad de cambio que ha arraigado con fuerza en la sociedad y también del fracaso de otros. Me sigue asombrando que en el PSOE pudieran creer que tendría éxito un sucedáneo de renovación protagonizada por un grupo con larga trayectoria de “fontaneros”, como ellos mismos se autodenominan, a las órdenes de José Blanco y Alfredo Pérez Rubalcaba. Como muestra de una estrategia fallida de oposición a Rajoy, sirva la referida a la política laboral. Sólo por formar parte de su grupo, eligen como responsable de la secretaría federal correspondiente en el partido a quien fuera Secretaria de Estado de Empleo entre octubre de 2010 y diciembre de 2011; para facilitarle las cosas al PP, que sólo tiene que recordar que, en esos quince meses, se destruyeron casi 700.000 empleos. Así, ante la alternativa entre Matteo Renzi o PASOK, elegida por los socialistas españoles la opción del suicidio, la organización de Iglesias y Monedero se mueve a sus anchas.

El nuevo partido es el que mejor ha sabido “leer” el clima político del país. Podemos nace como respuesta a un periodo de desorden, de desconcierto, frente al que se muestran incapaces los partidos hasta ahora dominantes, y se ha configurado en meses como una fuerza política relevante gracias a la capacidad demostrada para enfrentarse a un orden corrompido, a la audacia para moverse en un medio hostil y a la habilidad para ir construyendo una nueva clase política; son sus fortalezas. Pero se pueden enredar si insisten en la utilización de una gramática marxista fosilizada, incluido el concepto gramsciano de hegemonía que tanto parece seducirles, si se empeñan en bucear en el “vertedero de la historia”, según la expresión de Trosky. Así, hay quienes presentan a Podemos como una segunda oportunidad para el PCE en su enfrentamiento histórico con el PSOE, la posibilidad de ganarle, en segunda vuelta, la batalla perdida en la Transición. Llegan a afirmar que el sorpasso que no consiguió Julio Anguita se lograría ahora, “con diez años de retraso”. Si van por ahí, mala ruta.

Las mismas encuestas que dan a Podemos una intención de voto próximo ya al 30% les advierten de un punto débil: muchos españoles dudan de su capacidad para gobernar. Deberían tomarse en serio este dato. A pesar de las apariencias, aún se les ve más cerca de la teología que de la política, es decir, tendrán que pasar de Lutero a Calvino, por seguir el lenguaje del estudio clásico sobre cambios políticos de Michael Walzer en su obra La revolución de los santos, un estudio sobre los orígenes de la política radical muy útil para entender la acelerada evolución de Podemos. No es la primera vez que se da un proceso como este; que se lo pregunten al PSOE de los años ochenta. Pero, si quieren estabilizar el salto del 3%-8% del PCE y otros grupos ubicados en la extrema izquierda a un peso electoral “de gobierno”, tendrán que despejar dudas reales sobre su capacidad para gobernar en una de las economías importantes de la Unión Europea. Es verdad que se lo ponen fácil quienes, desde la responsabilidad directa en la situación crítica que vive el país, dicen que Podemos hundiría la economía española; sólo tienen que responderles con un “¿más que vosotros?” y fin de la cita. Pero eso no les ahorra que, para aspirar a gobernar, tengan la obligación de explicar con detalle qué respuestas concretas tienen.

Por ejemplo, cuidado con propuestas como las de una banca pública si se argumentan con errores de bulto como hace V. Navarro, uno de los redactores del documento sobre economía, cuando pone como ejemplo de banco público al británico Northern Rock, que sólo fue público tras el rescate y a fecha de hoy ni existe. Hay que estar de acuerdo con Podemos en el objetivo de meter en cintura a una banca privada que se mueve a sus anchas en un país con reguladores que, en la práctica,  no son independientes y con normas hechas a la medida de sus intereses, pero no es con más ideología como se va a conseguir ni un sistema financiero al servicio de la gente ni una imprescindible política seria y urgente de consolidación fiscal para España.

Los profesores Torres y Navarro, que ahora asesoran a Podemos, y el diputado Alberto Garzón escribieron en 2011 un libro-programa, Hay Alternativas, en el que proponen 115 medidas que podrían considerarse la oferta programática de IU en aquel momento. Recuerdo, como ejemplo, la que propone el recorte del gasto en defensa. Si esa propuesta se hiciera para países con un gasto militar del 4% o del 2% del PIB podría entenderse, pero en España, con un 0,80%, es pura retórica, economía basada en ideología frente a lo que necesitamos, una economía basada en la realidad. En fin, una organización que puede convertirse en un partido de gobierno debería hablar con más economistas, con todo mi respeto para los citados.

La socialdemocracia europea tiene demostrado que los mejores resultados para la cohesión social y contra la elevada desigualdad se dan con modelos alejados de fundamentalismos económicos. Les sugeriría a los de Iglesias más visitas a Dinamarca y menos a Grecia. Y no creo que sea buena oferta para los intereses electorales de Podemos la que Syriza les ha hecho ante las elecciones adelantadas en Grecia, la de la “refundación de una nueva Europa”, nada menos, desde un frente formado por ambos con la suma de Izquierda Unida. Saben que para Felipe González resultó esencial la compañía de Willy Brandt y Olof Palme. Deberían tenerlo en cuenta, ahora que finalizan el papel de Lutero y deben dar paso al de Calvino, el de proporcionar estabilidad política, que necesitan sobre todo los más débiles. Cometerían un error de bulto si se limitan a la senda griega.

Del otro PSOE al que se esperaba, seguimos sin noticias, y sus actuales dirigentes parecen más interesados en los deportes de riesgo. Veremos, pero si se retrasa más puede que cuando llegue ya nadie le espere. Feliz 2015.

(*) Jesús Cuadrado es militante y exdiputado del PSOE.