La vida cautiva de los opositores

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Imagen de archivo de opositores durante un examen. / Efe

Cuando uno ha visto a una amiga interina llorar de impotencia y desolación, y a otros compañeros echar juramentos de rabia, es que estamos ante un tema serio. Durante la campaña electoral está pasando desapercibido un atropello que el gobierno de la comunidad de Madrid del PP está haciendo con los opositores a docentes de la educación pública. Resulta que este año tocaba la Oferta Pública de Empleo para Infantil y Primaria y se han sacado un número insuficiente de plazas en relación a las necesidades reales existentes y al número de personal interino contratado. Son 539 plazas, la mayoría de inglés (297). No sirven para compensar siquiera las jubilaciones que se vienen produciendo ni, por supuesto, las necesidades educativas reales. Los colegios están con las aulas abarrotadas y con cada vez menos tiempo para coordinación, atención al alumnado y sus familias o la participación en proyectos de innovación pedagógica.

La cosa es más escandalosa en el cuerpo de Secundaria, donde no tocaban este año oposiciones porque ya las hubo el año pasado. La oferta es tan ridícula que supone un desprecio para el profesorado interino. Así, por ejemplo, se convocan 7 plazas (que quedan en 3 de acceso libre) en las especialidades de Geografía e Historia, Lengua y Literatura, Matemáticas, Tecnología, Biología y Geología y Física y Química. Viene a suponer del orden de un 1% de los interinos que han sido llamados a trabajar. Si comparamos las plazas convocadas con el número de los opositores que se presentan es más absurdo aún. Una auténtica burla, no hay más que ver el cuadro.

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Fuente: Comunidad de Madrid. Gráfico: Elaboración propia (pinchar en el gráfico para ampliar).

A esto hay que añadir un sistema de acceso impuesto y no negociado con los sindicatos, como representantes de los trabajadores. La oposición es un procedimiento que no permite al aspirante desarrollar todas las fases (incluida la “encerrona” ante el tribunal); que pondera en exceso unas rebuscadas pruebas prácticas diseñadas para la eliminación masiva de opositores en la primera prueba (al 90% de media); que no tiene en cuenta todos los méritos y la experiencia en el ejercicio de la profesión de muy buenos docentes que han aprobado, a veces en múltiples ocasiones, las oposiciones pero sin plaza. ¿Qué más tienen que demostrar?.

La consejería persigue aumentar la rotación y la precariedad del colectivo, hacer caja con el pago de tasas por los opositores y jugar a la demagogia barata de que crean empleo en periodo electoral, aunque sea una birria. Por no tener, no tienen en cuenta los negativos efectos sobre la calidad de la práctica docente, al poner a preparar oposiciones a miles de profesores interinos meses antes de que acabe el curso que están impartiendo.

Urge dar soluciones a este problema creado por la Consejería. Y ello pasa por reducir a la mínima expresión la temporalidad sacando una abundante Oferta Pública de Empleo que restituya los puestos de trabajo perdidos. Fuerzas como Izquierda Unida, CCOO y el movimiento Marea Verde estiman del orden de los 7.500 puestos de trabajo los que habría que crear de forma inmediata. La ampliación de las plantillas docentes públicas debería llegar hasta 15.000 puestos en 4 años, unida a la reducción de los horarios lectivos, de las ratios de alumnos y la no amortización de las jubilaciones. Además se debería aplicar un nuevo sistema de acceso equilibrado, que tenga en cuenta también la experiencia y que permita que los opositores realicen todas las fases (teórica, práctica y programación docente).

Nadie tiene derecho a someter a este maltrato a muchos miles de personas un año tras otro y a machacar su autoestima, sin tener en cuenta el intenso estrés al que se les somete. El impacto sobre su vida familiar y cotidiana, sobre sus proyectos, es tremendo: parece que se les acaba el mundo y todo gira en torno a la oposición. Como si no tuvieran otra cosa que hacer que estudiar para algo tan absurdo como la reordenación de las listas de interinaje, sin ninguna posibilidad de sacar plaza. Es una gimnasia absurda donde se juegan caerse de la lista y quedarse sin trabajo. Llama la atención la baja participación en las movilizaciones convocadas en su defensa, todo un reflejo de la desmoralización a la que se les somete.

Este artículo no es para recordarles a los afectados la injusticia que sufren. Es para denunciarla, para que no sea un problema invisible durante la campaña electoral, para hacerles llegar que hay quienes nos comprometemos a cambiar las cosas. Y sobre todo para solidarizarnos con ellos. Para que nada ni nadie les robe el entusiasmo y el compromiso con la educación, uno de los oficios que, si te gusta, irás cantando a trabajar.

Probablemente la administración busca que haya profesores y profesoras que tiren la toalla, con la consiguiente pérdida de talentos, como una forma más de deteriorar la educación pública. A pesar de esta desconsideración por la administración educativa, nadie competente y con vocación se debería de ir de la enseñanza. Antes hay que echarles a ellos del poder. Y el 24 de mayo hay una ocasión para que las cosas cambien y defender la escuela pública y a todo su profesorado.