Ninguna ilusión

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Santiago Alba RicoCualquiera que haya leído mis últimos artículos sabe que estoy todo lo contrario de “ilusionado”. ¿Lo contrario? ¿Desilusionado? ¿Preocupado? ¿Cabreado? ¿Desesperado? Todo eso y además agorero, neurasténico y sombrío. Podemos analizar de nuevo el recorrido, repartir culpas, atribuir responsabilidades individuales y objetivas, pero de nada sirve ya llamar a la unidad, la madurez o el pragmatismo: se llega a Vistalegre II con el partido roto y, pase lo que pase, se saldrá de Vistalegre con el partido roto. La cuestión es si hay alguna posibilidad de reconstruirlo y quién puede acometer esa tarea.

A regañadientes, tras muchos duelos y quebrantos, he aceptado apoyar simbólicamente la candidatura de Recuperar la ilusión por tres motivos: uno general, otro político y otro personal.

El general tiene que ver con la situación de emergencia que vivimos en Europa y en el mundo. Lo he escrito muchas veces: el Tiempo no es homogéneo y por eso se llama Historia y la Historia alterna los remansos y los rápidos, períodos en los que el tiempo, grumoso, permite y requiere pocas intervenciones y periodos nerviosos en los que el tiempo, sin cauce, permite y exige zambullirse en su curso. La des-democratización global que experimenta el mundo desde 2008 y, sobre todo, desde 2012, es el resultado de --y resulta en-- un choque entre dos fuerzas negativas: el neoliberalismo, culpable de la crisis y el neofascismo como única alternativa “popular”. España es la excepción por distintos motivos que no hace al caso analizar por extenso: porque el PP cataliza todo el espectro derechista --del centro liberal al fascismo--, porque España es el país más desmemoriado de Europa, porque el 15M se adelantó a ocupar las ruinas, porque Podemos supo leer la época y el momento. Esa excepción se llama precisamente Podemos.

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En 2014 Podemos fue un acierto, una fiesta, una sorpresa, una promesa, una belleza. Hoy es un partido feo y astillado, pero más necesario que nunca. El deseo de mucha gente --yo mismo-- de alejarse de ahí y contraerse en la vida privada (a donde nos perseguirán los monstruos) debe ser neutralizado por la convicción de que cada centímetro que cedamos será ocupado, como en el resto de Europa, por el neoliberalismo destructor y por su alternativa destropopulista des-democratizadora. Podemos ya no es bonito. Pero si no lo apuntalamos y tuneamos, si no salvamos al menos los muebles, dejaremos el país y el continente a merced de la barbarie; y a toda una generación a la intemperie y sin posibilidad --tras la destrucción interna y la desilusión sufrida-- de regresar a ningún refugio individual o colectivo. Con ilusión o sin ella, con entusiasmo o sólo por convicción y sentido de la responsabilidad, tenemos que salvar Podemos. En Vistalegre II decidimos no si podemos y queremos ganar sino si podemos y queremos existir.

Ahora bien --y este es el motivo político-- Podemos está roto y no se puede recomponer de cualquier manera. Hay tres listas. La más “blanca”, porque no puede ganar, es la de Anticapitalistas, fieles a sí mismos dentro de un partido que los necesitará siempre en los pliegues y las costuras. Las otras dos, las encabezadas respectivamente por Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, representan ya dos proyectos contradictorios cuyas diferencias se han ido agudizando --y definiendo-- en el marco de la propia guerra de facciones que ha hecho imposibles los acuerdos. ¿Por qué apoyo sin ilusión Recuperar la ilusión? Empiezo por este lado. Me parece bastante irritante, y desde luego muy injusto, que se haya querido identificar esa lista con la voluntad de convertir Podemos en un nuevo PSOE. Nunca ha existido ese peligro en Podemos y jamás apoyaría una candidatura que albergara, explícita o larvada, esa propuesta. Lo que sí tenemos en común los componentes de Recuperar la ilusión es el objetivo de llegar a reunir el capital simbólico y político que tenía el PSOE en 1982; y la convicción de que para ese propósito es necesario mantener la fórmula original: un Podemos tan transversal como lo fue el apoyo al 15M (que --recordaba El Roto-- hizo “envejecer a todos los partidos”) y un Podemos que, más allá de la denuncia, haga y vehicule --ahora que ha entrado en las instituciones-- propuestas concretas destinadas a aliviar a los más desfavorecidos y demostrar capacidad de gobierno mientras construye en todas direcciones la mayoría social necesaria para frenar al mismo tiempo al neoliberalismo y al neofascismo, hermanos siameses, y transformar luego la realidad política y material del país.

Si algo me gustó del acto del sábado en el cine Palafox, al que acudí con pocas ganas, fue que no parecía un acto de Recuperar la ilusión sino un acto de Podemos, y si no recuperé la ilusión fue porque se interpuso la angustia de medir, a través de esa belleza ganadora, todo lo que estamos a punto de perder. Entre otras cosas el apoyo de mucha gente --como la que había en el Palafox-- que sigue queriendo ilusionarse.

El peligro, más bien, es que Podemos deje de ser Podemos para convertirse en una reedición de Izquierda Unida o del más viejo PCE. Esa es la apuesta cada vez más clara de Pablo Iglesias y de Podemos para todas, y ello con independencia de algunos de los nombres de su lista, sin peso suficiente para contrarrestar la fuerza gravitatoria de la peor izquierda: identitaria, resistente, bronca, regañona, maniobrera, maniquea, elitista y populachera, incapaz de comprender que, si ya fracasó en el pasado, mucho más va a fracasar tras el 15M y frente a una nueva ultraderecha que, en las ruinas humeantes del neoliberalismo, no invoca ni la raza ni la expansión imperial ni la violencia transformadora sino la conservación y protección de los cuerpos concretos.

Es ahí donde hay que dar la batalla con una alternativa que vincule la conservación de los cuerpos a la democracia, la universalidad de los derechos y el feminismo. Sólo la nostalgia de la vieja realidad sin mundo --donde nos lamíamos las heridas-- y la renuncia a intervenir en el curso de la historia, ahora nerviosa y sin cauce, puede llevar a Pablo Iglesias, que comprendió mejor que nadie en 2014 lo que estaba en juego, a volver al “obrerismo”, la “agitación callejera” y la resistencia extraparlamentaria, fórmulas que dejan fuera tanto a las mayorías sociales como a las mayorías electorales.

Pero hay un motivo más para mi apoyo a Recuperar la ilusión y es personal, aunque tiene que ver también con el retorno, desde el interior de Podemos, de la vieja izquierda y sus prácticas aparateras.

Imagino que todos los inscritos en Podemos hemos compuesto una lista mental que corrige, amplia o combina las candidaturas existentes; y que, de algún modo, protesta contra los alineamientos y las divisiones internas. En la mía ideal yo no estoy y sí, en cambio, algunos componentes de la de Podemos para Todas (Sofía Castañón, por ejemplo, y Julio Rodríguez) y otros de la de Podemos en Movimiento (Nacho Vegas, desde luego, o César Rendueles). Y están los que, en Recuperando la ilusión, más numerosos, me parecen menos “familiares” y más des-listados: Pablo Bustinduy o David Perejil, que han convertido Internacional en un oasis de trabajo transversal y en una mónada del futuro partido perfecto; o en Clara Serra, que ha impuesto al ‘errejonismo’ un debate en profundidad sobre el nuevo feminismo; o en Eduardo Fernández Rubiño, Miguel Vila o Pedro de Palacios, que no permiten los acomodos identitarios; o en tantos otros que, a mi juicio, protestan desde una lista contra las listas y sus alineamientos faccionales y se combinan en la más mezclada y promiscua de todas las candidaturas.

Las listas en general tienen siempre una vertiente incómoda, casi angustiosa: uno se busca en ellas --o busca a sus amigos-- como una sentencia o un destino. Hay listas blancas y listas negras. Los candidatos, como su propia etimología indica, deberían estar siempre en las primeras, pero se llega a Vistalegre II en un estado de enfrentamiento --y hasta beligerancia-- tan intenso que algunos elaboran sus listas negras a partir de las listas cándidas de la candidatura rival. Por mucho que algunos protestemos mentalmente contra los alineamientos mediante la elaboración de una candidatura mixta ideal, esas divisiones no se pueden ignorar; ni se puede ignorar el efecto destructivo que ya han causado. Si algo da la medida del estado del partido es esta sensación desasosegante que tengo de haberme incluido --al incluirme en la lista mixta y blanca de Recuperar la ilusión-- en una “lista negra”. No son los nombres los que componen las listas sino las listas las que recomponen y devoran los nombres.

Llegamos a Vistalegre II con un partido roto en el que la mitad del partido quiere sencillamente suprimir a la otra mitad, sin concesiones ni negociaciones; y la ha empujado a una batalla final sin cuartel ni prisioneros tras intentar asegurarse por anticipado la victoria mediante triquiñuelas procedimentales, plebiscitos fraudulentos, chantajes políticos y prácticas criminalizadoras absolutamente inaceptables entre compañeros. Muchos nos hemos sublevado, por ética y por fidelidad al proyecto, contra esa injusticia destructiva, y lo hemos hecho al margen de familias, como lo prueba la evidencia de que los más próximos, los que más lo querían, los que más creían en él, han sido empujados a Recuperar la ilusión por el propio Pablo Iglesias, rehén solitario de un puñado de hoplitas de la vieja izquierda.

Ningún debate real hubiera hecho a Podemos el daño que le han hecho estas bajezas, umbral de un Vistalegre II con clima de reyerta y anticipo de un día después ingestionable y tormentoso. Creo -lo he repetido varias veces estos días- que Íñigo Errejón debería haber disputado la secretaría general a Pablo Iglesias, que hubiera sido mejor para los dos y para el partido, y que su fidelidad y su prudencia sólo han dado alas a la pugnacidad de Iglesias y a esta carrera entrópica hacia el abismo. Se lo he dicho al propio Errejón y no ha servido para nada.

Llegamos así a un Vistalegre de “listas negras” en el que, por coherencia con el primer Podemos, por higiene organizativa y por decoro político deberíamos evitar al menos premiar a los que han planteado la Asamblea como un ajuste de cuentas y una danza de machetes. El daño ya está hecho. Si hay alguna posibilidad aún de recomponer Podemos y, con tiempo, trabajo y un mejor marco organizativo, recuperar la ilusión perdida, tendrá que ser con nombres de todas las listas --listas realmente cándidas-- pero con nuevos liderazgos y nuevas formas de gestión. Pasado ya el momento de los acuerdos, que el resultado de Vistalegre sea malísimo o simplemente malo dependerá de lo que votemos ahora los inscritos. No es el momento de la ilusión sino de la simple supervivencia. Pero la supervivencia depende también de un embrión --una luciérnaga-- de ilusión y de vida.

(*) Santiago Alba Rico es filósofo y columnista. Su última obra es “Ser o no ser (un cuerpo)”, publicada por Seix Barral.
17 Comments
  1. Robert says

    Este tío debería dedicarse a escribir novelas rosas y románticas en lugar de filosofía política. Qué desperdicio de espacios con sus maniqueos buenos y malos, con la de gente que hay con cosas interesantes para decir y que no tienen voz, ains.

  2. Castellano says

    Otro vergonzoso artículo del defensor de los rebanacuellos sirios y van… Le molesta que se compare a una corriente con el PSOE para justo después acusar al equipo de Pablo de querer ser como el PCE, de locos. Podemos está roto porque Errejón y los suyos lo han roto. Éste y Pascual colocaron a todos sus amigos cuando Pablo estaba en Bruselas (pregunten a Roberto Uriarte o Gemma Ubasart). Iglesias al volver vio que estaba rodeado por quienes querían descabalgarle (todo el equipo de Redes o de Discurso, entre otros). Montero, Mayoral y Del Olmo sólo son culpables de ser leales. Por otra parte, Recuperar la Ilusión se apropia del Podemos ganador, transversal, ancho, que construye pueblo, pero sin incidir en el cómo. Podemos funciona mejor cuando habla claro y es capaz de emocionar como en el 20-D. No se puede pretender ganar con sonrisas y corazones cuando el escenario es tan adverso. Muy infantil también eso de generar certezas en el «mientras tanto» con el PSOE de la Gestora, que no te quiere ver ni en pintura. Tampoco se puede tildar a tu secretario general de machista, soberbio, inmaduro, absolutista y perdedor y luego enarbolar la bandera del victimismo. Y no, el Podemos real no está en las listas de Errejón. Yo no quiero un Podemos progre que se conforme con cambios cosméticos. Quiero un Podemos, que sin repliegues identitarios, esté al lado de los trabajadores, los desahuciados, los que más están sufriendo, y a partir de ahí crecer. No vienen tiempos para moderados y cuanto menos se manchen los morados de régimen, mucho mejor. Y sí, estoy de acuerdo con que Íñigo debería disputar el liderazgo, pero como sabe que no tendría posibilidades, ha preferido este ejercicio de cinismo de utilizar a Pablo para luchar contra Pablo. El Podemos real no estaba en Palafox, ése sólo era de cartón.

  3. Fran60 says

    Los mismos comentarios muestran lo que falta en Podemos, respeto, disponibilidad a consensuar y sobre todo desapego al poder.
    Si no eres de los míos a la hoguera, ¿y esto no os recuerda el sectarismo rancio de la vieja izquierda?

  4. Dan says

    En la lista ideal de este señor : 8 hombres y 2 mujeres.

    Nada más que comentar.

  5. OTAN NO says

    En su lista faltan más de la OTAN y del Maidan nazi, pero están todos los que atacan a Cuba y Venezuela

    El anticomunismo de este otanista de familia bien es repugnante, y sigue sin pedir perdón por haber apoyado el genocidio libio o a los yihadistas sirios.

  6. pepito pótamo says

    Todo el discurso hueco de los errejonistas (incluido este señor) se funda en la política del miedo: miedo a los comunistas que generan miedo, miedo a la ruptura, miedo a perder la ilusión, etc. Sin contar que todo lo elevan al Parlamento como único reducto de la posibilidad de ganar, cuando es lo más parecido a la resistencia.

  7. La yapa says

    Brillante, Santiago. Un análisis que ojalá nunca hubieses tenido que hacer. Hay que votar Recuperar la ilusión con los dientes apretados y sabiendo que nos jugamos mucho más que una lista, que unos cargos esperpénticos… Se juega mucho más en esa pobre elección que sólo los pobres de toda pobreza ética han transformado en un barrizal.

  8. M says

    Muy de agradecer este artículo…pocas veces se pueden ver opiniones, que de un modo abierto y completamente sincero; aboguen abiertamente por el cambio de Secretario General del partido. Parece que se despiertan otras posibilidades y opciones pero se descartan por innecesarias o , directamente, inviables. El «proyecto» de Recupera la ilusión con Íñigo Errejón a la cabeza, ha sido controlablemente incapaz de proponer un candidato a la SG. No es un detalle menor. «Recupera la ilusión» se encuentra huérfana de un candidato propio, por así decirlo. Y Siendo claros: Iglesias ha «repudiado» esa candidatura,ha sido completamente explícito y ha confirmado que su continuidad estará ligada a la de su lista. Sin ambigüedades.
    ¿Qué escenario se abriría en el partido ante un descabezamiento (que lo llamarán algunos) o dimisión (mencionarán otros) del SG?
    Hace pocas semanas hemos visto en el PSOE escenas de «intervención». Otros matices y otras connotaciones pero la «intervención» siempre huele penetrantemente y deja poso.
    Las campañas despiertan las rencillas pero abrá que estar a la altura de las circunstancias una vez se despache Vistalegre 2 para que no se reduzca todo a «es que tu eres muy de IU» o «a ti te han enviado los del PSOE». Este congreso requerirá sinceridad profunda, como ha hecho el profesor en este artículo. Que cada equipo/corriente exponga con precisa transparencia su proyecto; y no solo la parte de funcionamiento interno u organización como se ha puesto de relieve en estos días eclipsando y monopolizando todo el debate. Se necesitará Política en mayúsculas, como las que parieron este hermoso proyecto, y honestidad y verdad. Mucha verdad. Es un error entregarse al pesimismo y la desilusión del profesor Alba-Rico (muy contradictorio con «Recuperar la ilusión» por cierto). No nos podemos permitir no estar al la altura una vez pasado el Congreso.
    Saludos fraternales

  9. raimundo castro says

    Santiago, deberías leer lo que escribe Thomas Mann de las grandes palabras. Y que no existen en la realidad. Son pajas mentales. No sé si lo experimentaste, pero si sentiste su aroma, aunque fuera de rozadilla, has perdido el olfato porque no sabes quién huele a 15-M en Podemos. Defiendes a quienes huelen a naftalina antes de ponérsela en las chaquetas.

  10. Gamela says

    «Pablo Iglesias, rehén solitario de un puñado de hoplitas de la vieja izquierda» Y como podemos observar por los comentarios los HOPLITAS vienen descalzos y con las lanzas afiladas! Pero, sinceramente, algunos llevamos más de 40 años viéndolos engordar en las trastiendas del Poder sin hacer absolutamente nada más que PROTESTAR y PROTESTAR pero a la hora de mostrar un MUNDO NUEVO jamás han sabido siquera señalar la dirección correcta… Que sea lo que dios quiera (perdón) lo que la diosa razón desee !!!

  11. Chispita says

    Gracias Santiago por tu articulo tan esclarecedor, si y tan triste llegar a esta situación que muchos que hemos dejado tiempo, ilusión, trabajo y dinero terminemos sin quererlo en el antiguo PC, esperemos al lunes a ver que pasa…yo tengo un nudo en el estomago porque esto lo veía venir pero no me lo creía, siempre pensé que se pararía antes.
    En que manos vamos a quedar, no quiero la lista del señor Iglesias quiero que estén los mejores, soy ya mayor para trincheras inútiles..
    Recuperemos la Ilusión

  12. Marta Indignada says

    Genial el artículo, creo que describe perfectamente qué está pasando en Podemos, es más, describe a la perfección lo que ya pasó con el 15m y no lo supimos recomponer, espero que esta vez hayamos aprendido de los errores pasados, y aún estemos a tiempo de echar a perder este proyecto tan ilusionante, como rompedor.

    Ni que decir tiene que el proyecto que mantiene la esencia original de Podemos es el de Errejón, porque pese a lo que mucha gente está escribiendo por doquier en las redes, Podemos no nació para unir a la izquierda, para eso ya estaba IU y no era su misión, su misión iba más allá, desde el 15m gritamos, que éramos los de abajo luchando contra los de arriba, el 99% frente al 1%, y eso es lo que tiene que ser Podemos, el pegamento que una a través de sus propuestas, debatiendo ideas y no etiquetas, mientras no sea eso, y sea un PC 2.0 o la nueva IU, veremos a las élites riéndose en sus poltronas, y habrán ganado, porque a la izquierda hace tiempo que la tienen vencida, y el que no lo vea, es que no hay más ciego que el que no quiere ver.

  13. JAMES says

    ¿Podría el CNI haber usado a Monedero para crear un partido con jóvenes valores como Iglesias y Errejón para absorver y dominar el impacto que supuso el 15M y querer destruirlo ahora?

  14. Podemos sí says

    Perdona, Marta Indignada, te voté negativo sin querer. Totalmente de acuerdo con tu opinión, el espíritu plural y diverso del 15-M sigue encarnado en la lista de Errejón. La de Iglesias se parece demasiado al típico aparto de partido comunista anquilosado que no va a atraer nuevas mayorías. La prueba del mal rumbo es que se juntó Podemos con IU y no se sumó ni un voto, al contrario de esfumaron de golpe 1 millón de votos.

  15. OTAN NO says

    La charlatanería populista y posmoderna tiene estas cosas: transversalidad, «no somos de derechas ni de izquierda» y resto de estupideces para engatusar a la chavalada más inocente, … pero si somos de la OTAN, de los nazis ucranianos, por supuesto anticomunistas y anti-Vanezuela (que ahora ya podemos vivir del parlamento) .
    No es que sean patéticos (que lo son), es que son de derechas, el nuevo PSOE (no por casualidad los trasnfugas y trepas de IU que se fueron a Podemos están todos con Errejón).

  16. OTAN NO says

    La corriente de Errejón, Alba Rico y Tania Sánchez no presentan candidato a la Secretaría General porque están a la espera de si Zozulya acepta (es que la afición del Rayo es muy poco transversal y no apoya el Maidan nazi, como Alba Rico).

  17. asies es says

    Esto de Errejón, Sergio Pascual y la operación “jaque Pastor”, recuerda mucho a la operación PEDIN ( Partido Democrático de la Nueva Izquierda), a la que se prestaron López Garrido, Cristina Almeida y otros cargos de IU, para cargarse a Anguita cuando este sacaba los mejores resultados de la coalición. Todos sabemos que aquello lo fraguaron Mister X Glez y Rubalcaba y recompensaron a Almeida y López con los mejores puestos posibles en el PSOE. Todo apesta a lo mismo y me temo que dentro de poco veremos a muchos “errejonistas” de altos cargos del PSOE. Un gran servicio a la casta y el régimen del 78 atado y bien atado que tendrá su recompensa, porque pase lo que pase en Vistalegre , PODEMOS está tan amortizado como el PEDIN e IU. Seguiremos con el régimen de partido único nacional falangista y su corrientes internas, el PP fuerzanovista o el PSOE socialfalangista (como Barrinuevo y tantos ilustres amigos presidiarios de Glez misterX). !que le pregunten al papá de Errrejón que sabe mucho de todo eso !

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