DANIEL RIPA | Publicado:

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, tras la reunión que mantuvieron el 5 de febrero del año pasado en el Congreso.
Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, tras la reunión que mantuvieron el 5 de febrero del año pasado en el Congreso. / Efe

Hubo un tiempo en que los aparatos de partido ponían y quitaban candidatos. Hubo un tiempo en que los imperios mediáticos decidían dónde, cuándo y contra quién se movía la calle. Hubo un tiempo en el que Pedro Sánchez habría sido un cadáver político. Y sin embargo, aquí está. Dejando tras de sí varias certezas e insinuando una gran paradoja. Tradicionalmente, el abandono de aparatos autonómicos y cargos públicos debilitaba a un candidato. En su caso, sin embargo, la soledad orgánica le ayudaba. Hernando, Luena, Patxi López y las baronías sanchistas… Cada traición le acercaba a la victoria. Añadían épica a su rol de outsider, bien fuese para ganar o para, llegado el caso, romper. Lo señala Antonio Maestre, que ve en Sánchez, “una creación involuntaria de sus adversarios, que en su empeño por masacrar su figura la han engrandecido”. Le ofrecieron “un relato, una historia, un argumento de movilización y de unión efectiva, racional y emocional”. Le ofrecieron, como al héroe en las películas, resurgir de sus cenizas. Le pusieron en bandeja generar empatía en quienes le veían arrogante. Perder para ganar, en definitiva, o, como diría Jon Juaristi, la fuerza de la melancolía.

Tras el ‘abstencionazo’, la Gestora socialista prometió estabilidad, consenso entre tertulianos, grandes acuerdos nacionales y una feroz (e impostada) oposición parlamentaria. Y sobre todo: prometía bloquear a Podemos. También se alentaron las traiciones, qué duda cabe. La vida de todos los que votaron contra Sánchez y por Rajoy en el Comité Federal cambió para bien. Portavocías, cargos de libre designación, promesas… Pero no había para todos. La crisis económica ha contraído el número de contratos públicos, liberaciones o subvenciones y, por tanto, limitado la influencia sobre la sociedad civil de quienes hicieron del clientelismo una forma de gobierno.

“Al unirse todos los aparatos en su contra, permitieron que las bases se unieran a su vez en una gran venganza”

En este punto de la historia, Sánchez olfateó en los vientos políticos lo que había intuido Podemos mucho antes: con Rajoy en Moncloa y la Gran Coalición en marcha, el Congreso perdería legitimidad. Había que salir de allí y ponerse del lado de la calle. El ex líder socialista abandonaba su escaño y, con ello, una pregunta era inevitable: ¿quería ganar o sólo legitimar su salida y su ruptura? Negaba en público sus ambiciones, pero una candidatura flotaba en el ambiente. Y esa tenue amenaza fue suficiente para hacer saltar las alarmas en sus futuros adversarios. Muchos en la Gestora pensaron en inhabilitar a los díscolos, bloquear sus avales o, incluso, desfederar a Cataluña, pero, ¿y si eso servía para justificar su escisión acompañado de miles de militantes? Que se lo digan al PP asturiano, que impidió concurrir en sus primarias a Álvarez Cascos en 2011, legitimándole para fundar un partido que, tres meses después, ganó las elecciones. Javier Fernández, que perdió esas mismas elecciones, no lo olvida. Tampoco Adriana Lastra, diputada autonómica en esa época.

La gran brecha (digital)

Pero recuerden: la crisis del PSOE no comenzó con Sánchez. Desde 2007 han perdido votos en cada elección. Y el declive se reproduce a nivel autonómico y municipal. Por ello, al unirse todos los aparatos en su contra, permitieron que las bases se unieran a su vez en una gran venganza. Permitieron ofrecer un blanco unificado contra el que impugnar, todo en uno, las crisis regionales y municipales latentes. Para comprenderlo, necesitamos dar un paso atrás. Hasta 2011.

Muchas bases y votantes socialistas, y sus hijos o nietos, sufren la crisis. La precariedad, el paro y devaluación salarial, que comenzó con jóvenes y mujeres, ya es la de todo el mercado laboral. Estas bases tienen motivos para no querer a Rajoy, así que también sienten la urgencia de un cambio. Las reformas económicas generaron una sociedad dividida en tres tercios, como señala el ideólogo ‘sanchista’ José Félix Tezanos. Un tercio integrado, uno excluido y otro en riesgo de exclusión. Ante ello, en Europa se consolidan dos espacios políticos: el que apuesta por conservar lo existente (porque el futuro puede ser aún peor) y el que aboga por un cambio radical, la ruptura, recuperando un viejo orden idealizado o creando uno nuevo que mejore las condiciones de vida.

Pero Pedro aún tenía que conectar con esa militancia del PSOE envejecida, que se informaba a partir de medios de comunicación que forjaron a una generación (El País, Cadena Ser) y articulada, hasta esa fecha, a través de los aparatos municipales, en casas del pueblo, cartas a la militancia o actos culturales del partido. ¿Cómo lograrlo?

“Las redes sociales permiten recibir información que ya no pasa por los medios de comunicación tradicionales. Grupo Prisa, primer aviso”

Túnez, 2011: un vendedor ambulante se inmola y, repentinamente, estalla la indignación popular. Millones de personas que usaban las redes sociales para hablar de sus vidas, su entorno y sus afectos, comienzan a utilizar esas herramientas políticamente, comunicándose entre ellas directamente. La furia traspasó fronteras y empezó lo que se dio en llamar las “primaveras árabes”. Los gobiernos intentarían bloquear las redes sociales, pero ya era tarde. En España se reprodujo el fenómeno meses después. Hackactivistas e indignados confluían en el 15M, cambiando el clima de todo un país. Hace una década la movilización sin intermediación de una estructura (partido, sindicato, medio de comunicación) era la excepción, porque quien controlaba la estructura, controlaba la protesta. Ahora, las redes sociales permiten organizar movilizaciones sin que medie ninguna estructura política. Es el fin del aparato todopoderoso. También permiten recibir información que ya no pasa por los medios de comunicación tradicionales. Grupo Prisa, primer aviso.

El problema aparejado era obvio. Gran parte de la militancia del PSOE era testimonial en las redes sociales. ¿Cómo llegar a ellos? Indirectamente. La intuición inicial de Pedro fue que tenía que dirigirse a las redes sociales de quienes ya estaban políticamente activos, para llegar después a su propia gente. Hagan memoria. 30 de octubre, cara a cara de Pedro con Jordi Évole: “No me dejaron pactar con Podemos”. No hablaba a los suyos. Todavía no. Pero los podemitas son parejas, hijos, nietos y amigos de esa militancia socialista. Con ellos activados, la campaña seguiría viva y llegaría a los suyos. Lo virtual pasaría a lo presencial. En este punto, la simpatía de los dirigentes de Podemos hizo el resto del trabajo. Tras el guiño en Salvados, Podemos tendió un puente de plata que dio cuerpo a esa intuición.

Las víctimas de la corrupción del PP

Tenemos todos los elementos del relato sobre la mesa, pero aún falta un desencadenante. O dos. El primero, el estallido de la corrupción del PP. Lezo, Púnica, Gürtel, Caso Auditorio en Murcia, y Aquagest en Asturias. Lo recuerda Enric Juliana cuando afirma que las primeras víctimas mortales por la corrupción del PP son Susana Díaz y los barones autonómicos. Sostener a Rajoy sólo era justificable si la corrupción se mantenía en segundo plano. “No hay nada nuevo en la Gürtel”, decía Javier Fernández en Octubre, cuando se abría juicio oral y Correa explicaba el reparto de maletines en la sede del PP. “Aquí que queda, ¿pegarle dos tiros al juez?”, lamentaba Ignacio González, en sus escuchas telefónicas a finales de Abril, al tiempo que Rajoy era citado en la Gürtel y la Guardia Civil pedía la imputación de Cifuentes. ¡Qué inoportuno, Susana! La negociación presupuestaria tampoco ayudó. Las comunidades con gobiernos socialistas fueron obviadas y el mercadeo de votos con el PNV, CC y NC (7.000 millones por 7 votos) dejaba cadáveres con nombre de barones socialistas. Faltaba el segundo desencadenante: La moción de censura de Podemos. Ante la irritación de la Gestora, la moción ponía el foco en la única pregunta que se hacía el país: ¿hay alternativa a Mariano Rajoy aquí y ahora? Todos pensaron en el ‘elefante’.

“(En la victoria de Sánchez) hubo dos desencadenantes: el estallido de la corrupción del PP (…) y la moción de censura de Podemos”

Tras la recogida de avales, se mascaba la tragedia. Caras largas y nerviosismo, incluso agresiones e insultos a estudiantes universitarios por la plana mayor del ‘susanismo’ asturiano. Pero ya habían perdido. Sólo la presidenta de Baleares reaccionó a tiempo. Otros, como Javier Fernández, ya han renunciado a la reelección y tienen un panorama complicado. Durante años, unificó el PSOE asturiano en la lucha entre familias gijonesas y de las cuencas mineras. Un mierense del sindicato minero que se mudaba al exclusivo barrio gijonés de Somió parecía una gran jugada. Ahora, derrotado, el tempo político no le va a ayudar. Con sólo 14 de 45 diputados, a su padrino político, el ex sindicalista minero José Ángel Fernández Villa, se le ha abierto juicio oral por apropiarse de 1,4 millones de euros. En días se hará pública la sentencia contra el ex consejero de Educación: 10 millones de colegios asturianos desaparecidos mientras los niños estudian en barracones en lugar de en escuelas, para las que no llegó el dinero prometido.

Fernández fue a Madrid como “autoridad moral” solo para descubrir, al igual que Susana, que no es bueno creerse la propia propaganda. Lo señala Paralelo 36: “No es baladí que en Andalucía mucha gente se haya enterado de quién es verdaderamente Susana Díaz cuando el relato mediático se ha escrito desde Madrid. Por periodistas andaluces a veces, sí, pero en cabeceras no andaluzas. Aquí hace tres años no se escuchaba ni se leía una sola crítica”.

La batalla de los órdagos

Sánchez, antes de constituir una alternativa a Rajoy, debe terminar con el trabajo en su casa. ¿Mano de pintura o casa nueva? Lo anticipaba Adriana Lastra: Serán magnánimos, con “quien pida perdón”. La candidatura de Sánchez se ha basado en una red de cuadros medios de mediana edad (alcaldes, coordinadores comarcales) que han atajado una década en su ascenso a la cima. Habrá (ya los está habiendo) pactos con los viejos aparatos, pero estos cuadros medios generarán una nueva correlación… que no es suficiente. Quien crea que una simple reordenación del poder puede alumbrar a ese nuevo PSOE, se equivoca. Las estructuras autonómicas serán más jóvenes, pero no tan diferentes de las actuales.

“¿Convencerá Sánchez al IBEX 35 de que es la única alternativa? ¿O le sucederá, como a Hamon en Francia, que vio cómo el aparato socialista y los poderes fácticos se cambiaban de partido y apoyaban a Macron”

Podemos y PSOE lucharán por acelerar sus contradicciones mutuas. La batalla de los órdagos. Subirán el ritmo, intentarán que el otro no pueda seguirles. Pedro necesita marcar la agenda y demostrar que Podemos busca el “postureo”, forzando a Iglesias a desdecirse. Siempre pensó que a Podemos y a Ciudadanos no se les confronta acercándose al PP, en un cierre de régimen, sino tensionándoles en su propio espacio, subordinándoles a los socialistas. Desde el partido morado, por su parte, obligarán a Sánchez a traspasar su zona de confort. Querrán tensionarle, bien con sus sectores conservadores, bien con quienes le auparon. Por ello, no habrá tregua en un contexto en el que la corrupción provoca sensación de urgencia. Y Podemos ha crecido en esa excepcionalidad. Pero aunque no tengamos un nuevo PSOE, sobre todo a nivel local y autonómico, eso no quiere decir que el PSOE de Sánchez vaya a seguir los parámetros tradicionales. Tendrá innumerables tensiones, pero incorporará un nuevo elemento: la amenaza de “ruptura por arriba” frente a los propios aparatos autonómicos de su partido. Es decir, seguirá adelante hablando directamente a sus votantes. Lo señala Brais Fernández al recordar que se “abre una situación de crisis permanente en el PSOE”, que mantendrá vivo el ciclo de cambio. Hace sólo 6 meses, nos alertaban del fin de la historia, del Rajoy para años. Nada más lejos de la realidad: el régimen sigue en crisis, porque sigue sin abordar los dolores sociales que provoca.

En esa tensión, ¿convencerá Sánchez al IBEX 35 de que es la única alternativa? ¿O le sucederá, como a Hamon en Francia, que vio cómo el aparato socialista y los poderes fácticos se cambiaban de partido y apoyaban a Macron? Albert Rivera saliva, pero España no es Francia. Llueve sobre mojado (15M, Mareas, PAH, Marchas de la Dignidad, Podemos, etc…). Tatúense esta sencilla fórmula: si el régimen y sus medios cargan contra Sánchez, provocarán el efecto contrario. Grupo Prisa: Segundo aviso. Una parte de la sociedad, tras el acoso a Podemos, se ha vacunado contra estos ataques exagerados de los medios. Repetir los ataques contra Sánchez llevará a la generación que vivió la dictadura a apoyar un cambio de régimen político (que sus hijos y nietos ya apoyan) y al que hasta ahora han sido reacios. Ésta es la principal oportunidad que se abre y que liga políticamente a dos generaciones que llevan tres años mirándose sin abrazarse. No va a tener vuelta atrás.

Podemos: ¿qué hacer?

Para Podemos, las primarias socialistas han sido una encrucijada. La victoria de Sánchez posibilita acuerdos de gobierno, pero también les estabiliza (aunque no amplía) un electorado que vivió la Transición y que aún no se fía de Podemos. Por el contrario, la victoria de Díaz fomentaba el abstencionismo entre sus votantes, a cambio de llevar al partido morado a un apartheid político.

Lo repetían desde la Gestora y lo creían demasiados líderes en Podemos. “Pedro no puede ganar”; era una premisa equivocada. Craso error, de consecuencias imprevisibles, como señala el periodista Xuan Cándano. Apoyado en el puente de plata de Podemos, ahora vuelve a estar legitimado. Lo decía en Septiembre: el enfrentamiento de Sánchez con el aparato del PSOE (Felipe, siempre Felipe) era “el evento simbólico fundacional que este partido necesitaba desde el 15M. Romper con la crisis del zapaterismo (y del felipismo), con la reforma del 135, con los recortes, con la corrupción, con su elección en 2014 gracias a Pepe Blanco y Susana Díaz, todo en uno”. Tras ello, Sánchez vuelve a estar en condiciones de disputar la hegemonía.

“Podemos debería evitar dos reacciones intuitivas. La primera, girar a la izquierda (…) La segunda, fiar su camino exclusivamente a ser el aliado del PSOE”

 

Ante ello, la formación morada debería evitar dos reacciones intuitivas. La primera, girar a la izquierda para recordar que Sánchez, por mucha Internacional que cante, no es lo que aparenta, que nos quiere engañar. Recordar su pacto con Ciudadanos o su voto del art. 135, paradójicamente y a pesar de que es cierto, sitúa a Podemos en situación subordinada, a la izquierda de Sánchez. Y hace buena su evolución. La segunda reacción a evitar es la de fiar su camino exclusivamente a ser el aliado del PSOE para un bloque de gobierno conjunto. Quienes defienden esa opción nos dirán que los morados no recuperarán el electorado socialista y, viceversa, que los jóvenes no votarán al PSOE. Empate catastrófico. Pero nada está predefinido. Los de Iglesias crecerán entre los mayores y los de Sánchez, con más dificultades, se acercarán a los jóvenes. Y es que, de aceptar este análisis, la solución sería moderarse y tender la mano, evitar que el PSOE rehuya a Podemos como aliado. Rol subordinado, lógica subordinada, donde Podemos ya no es Podemos. Pero parte de un argumento falaz, el de que no puede haber gobiernos sin los socialistas y que son un aliado necesario, como parece serlo en la Comunidad de Madrid. Miren Asturias, Andalucía o Extremadura, donde el PSOE tiene largas experiencias de gobierno, ¿puede aceptar Podemos a sus redes clientelares, aún vigentes, y realizar renuncias éticas? No parece prudente.

¿Tiene el PSOE materia gris para una renovación de verdad? Aún no. De momento, renovarán parte de sus aparatos, pero con cuadros del SOMA y UGT, con su red de alcaldes, o con líderes forjados en Juventudes Socialistas. La legitimidad de Sánchez no se trasladará al sanchismo autonómico. Tendrán que ganársela confrontando esas redes clientelares heredadas y realizando políticas para la mayoría social. Y es que los que alzaron la voz contra Rajoy (más tenuemente de lo que ellos mismos proclaman ahora), no lo hicieron ante la devolución de los favores por parte del PP en Extremadura o Asturias en forma de aprobación presupuestaria o cuando Javier Fernández intentó mantener al ex alcalde popular de Oviedo Iglesias Caunedo, ahora imputado, frente a su agrupación local que apostaba por un gobierno con la CUP de Somos Oviedo.

Podemos ahora se arrepiente de los meses perdidos en batallas internas madrileñas, incomprensibles desde sus periferias. La luz de la crisis del PSOE cegó a Podemos en Diciembre. Miró hacia adentro, en vez de a la ciudadanía. No mimó su diversidad, pero amplió su presencia en la movilización social, lo que a partir de este momento será un tesoro. Ahora debe mantener aquello en lo que es fuerte. En lo que cualitativamente (y no cuantitativamente) es diferente. En los compromisos éticos o en la lucha contra la corrupción. En dar voz a los sin voz. En mezclarse con la sociedad civil. No puede bajar el ritmo donde el PSOE no se renueve tanto, en los aparatos locales y autonómicos. Luchar contra Pedro en el terreno de Pedro será más difícil. Por ello, debe descentralizar su comunicación, explicando los logros de los ayuntamientos del cambio y de los parlamentos autonómicos. Tiene que ampliar el tablero de juego, abrir el campo para ganar profundidad, en unos próximos meses que podrán definir el futuro político de este país.

Daniel Ripa es secretario general de Podemos Asturias y diputado autonómico.

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  • Meekel

    De hecho ésto es salir el tiro por la culata, tanto para el Psoe que para los Iglesiantes.
    No hay radicalidad ni cuentos de “casta” como le gustaria al coletudo cochambroso de siempre, manos en la faltriquera. Lo que esta triunfando es la racionalidad de unos y otros que ya estan hartos de cuentos de aparatos para aderezar lo poco que queda de democracia y de democratas.
    El impresentable Iglesias no sirve de presidente, sin embargo Sanchez, si. Pues a por ello!
    Rebajar un poco las ambiciones de Pudimos, no podrà ser mas que beneficio para que la mafia empiece a decaer.
    Claro que para ello habria que dulcificar y disminuir la dosis de LGBT, regionalismos estériles, inmigracionismo histérico y demas rollos marginales en los que solo algunos rastas siguen creyendo.

    • petitsuis

      tiene usted una auténtica obsesión con los pelos de la gente, sean coletas o rastas, y además es un poco insultante con colectivos de lo mas diverso, lo digo porque al margen de estas consideraciones capilares, racistas, clasistas y xenófobas, amén de su insultante uso de los adjetivos calificativos, ¿cuál es exactamente su aportación al debate?

    • Juan Fernandez

      Cuando solo te quedan dos neuronas activas es tontería insistir,,,como la mosca del vinagre solo vale para el laboratorio.

  • Jesús Díaz Formoso

    Sin Izquierda Socialista, ninguna novedad supondrá el regreso del yedi, digo de Sánchez.
    http://puntocritico.com/2017/05/24/el-psoe-y-la-caida-de-los-graves-por-jose-antonio-perez-tapias/
    Si Izquierda Socialista no es un bluff, no habrá momento mejor para el Socialismo Democrático.
    Veremos; veamos

  • Jesús Díaz Formoso

    Sé que la campaña hace mella; agota.
    Pero el camino no admite posada. Pedro -y el PSOE- ha ganado por los pelos. Militancia al 50%; una mitad con pedro y otra contra Pedro.
    Tiene que abrirse a nueva militancia; o perderá lo logrado: nuestra espectación; que se tornará en decepción muy pronto.

  • Un veí de Carcaixent

    Daniel Ripa hace un análisis correcto, pero que en lo que se refiere a Podemos tiene un punto que me parece un torpedo en la línea de flotación de nuestra formación. Es más, parte de una premisa derrotista, de la que se deriva que pudiésemos estar alelados y fuéramos a tragarnos que conviene no “girar a la izquierda” (¡Qué barbaridad!, como si Podemos hubiera crecido por haberse planteado como una opción centrista), para lo que interesa que admitamos el acercamiento a Ciudadanos con naturalidad, y el voto socialista del artículo 135, mejor no mentarlo. Ya puestos, tampoco hablar de su reforma laboral (solo le ha faltado decir en esta parrafada, para que quede redonda, que debíamos ponernos “el culo en pompa”).
    Creo que el compañero debería desarrollar más este punto, porque puede que efectivamente nos falte el rodaje del PSOE para comprender lo incomprensible.

  • florentino del Amo Antolin

    Amigo Daniel: Después de Vistalegre II, hay un solo Podemos, sobrio y coherente por el cual 5.000.000 de personas depositaron el voto en las urnas; os debéis a ellos con todas las consecuencias. Me decepciona bastante que un secretario, y además diputado Astur hable como si Podemos fuese el mismísimo PsoE. Antes de escribir algo, como diputado hay que analizar en que tiempo estamos todos. La facción del Sánchez, tiene muy poca cuerda, pues con el 50% de los votos, muy lejos no puede ir. Faltan Barones, medios de desinformación varios, puertas giratorias.. La coctelera socialista tiene firmado lo que no podemos imaginar. No auguro un tiempo de bonanza, pues los que dirigen ese partido no lo hace su militancia. O sea cuidadin.. Cuidadin! Ripa.

  • Juan Fernandez

    Con el PSOE de compañero no vamos a ninguna parte, no valía Susana y tampoco vale Sanchez, El PSOE de izquierdas …que izquierdas?? si es mas de derechas que Ciudadanos, mientras la suma de PP, C´s y PSOE sea más que la de Podemos y confluencias, Podemos no gobernara, eso sí, sera como la luna que en la distancia sera capaz de `poner y/o quitar mareas.

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