Con la lengua colgando

Mariano Rajoy, ayer, votando desde su escaño durante el pleno en el que se aprobaron los Presupuestos. / Chema Moya (Efe)

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno y líder indiscutible del Partido Popular, votó el pasado martes en contra de sus propios presupuestos. Fue en el Congreso de los Diputados: Rajoy pulsó el botón del ‘NO’ cuando tenía que votar una de las enmiendas pactadas con Nueva Canarias. Un error que, pese a que no influyó en el resultado de la votación, debería hacernos reflexionar. Quizá usted lleve unos días haciéndolo: desde que vimos a Rajoy con la lengua fuera, colgando flácida como un filete de babilla, en la fotografía oficial de la última cumbre de la OTAN.

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Cuando se dieron cuenta del error del presidente en la votación, los diputados socialistas hicieron sangre: se rieron con ganas y abuchearon con fuerza. Normal. Como resulta también normal que poco después fuesen Soraya Sáenz de Santamaría y el resto de diputados ‘populares’ quienes les dieran la réplica: se descojonaran de lo lindo y se burlaran con recochineo cuando fueron algunos socialistas los que se confundieron y votaron ‘SÍ’ y ‘Abstención’ cuando no debían.

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¿Son completamente idiotas nuestros diputados? ¿Qué tipo de retraso o deterioro les impide votar lo correcto, elegir entre dos el botón adecuado? Dicen quienes están a pie de Congreso que es normal que se produzcan errores. Que no pasa nada. Con lo cual, las risas y los buenos momentos tienen que ser habituales en ese sagrado lugar. Un ambiente distendido, propiciado quizá no solo por la relajación de sus señorías a la hora de pulsar el botón, sino por el precio de los combinados en la cafetería. ¿Quiere pasar un buen rato? Vaya al Congreso, tómese unos gin-tonic a precio de club de jubilados de provincias y asista a unas votaciones locas. Mejor que El Club de la Comedia.

ticketea

La inseguridad de Rajoy en público es nuestra última oportunidad. Ahora que ya sabemos que no nos libraremos de él ni con agua caliente, que no dimitirá pese a ser el presidente de Gobierno más corrupto de Europa, el líder de una banda criminal, debemos confiar precisamente en eso, en su profunda, ilimitada e irreversible torpeza. Es decir, en que cometa un nuevo error el próximo día 26 de julio y diga la verdad sobre la Gürtel en la sede de la Audiencia Nacional. Nada de por escrito, en plasma o en videoconferencia. En persona, como cualquier ciudadano español, con la lengua fuera o dentro, con la verdad o la falsedad por delante, en lo que los jueces denominan “un acto ciudadano que se enmarca en la normalidad democrática y del estado de derecho”.

Comienza el Vía Crucis de Mariano Rajoy. Cualquier error aparentemente menor como el del martes en el Congreso, apretar ‘Sí’ cuando debía hacerlo en ‘NO’, puede costarle muy caro: si el tribunal advierte que el presidente intenta confundir, esquivar las preguntas o mentir durante su declaración, puede deducir testimonio por fraude procesal o falso testimonio. Se fuerte, Mariano.

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