ISLAMOFOBIA / A quienes los terroristas dicen representar, no son cómplices del terror

La madre del terrorista

JESÚS CUADRADO | Publicado: - Actualizado: 06:56

La madre del terrorista-Hermanas y madres de los terroristas de Cambrils y Barcelona se abrazan entre llanto, el sábado 19 de agosto, después de guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los atentados cometidos por sus allegados
Hermanas y madres de los terroristas de Cambrils y Barcelona se abrazan entre llanto, el sábado 19 de agosto, después de guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los atentados cometidos por sus allegados. Las mujeres, vecinas de Ripoll (Girona) y que se concentraron frente al ayuntamiento de la localidad, mostraban carteles con la leyenda “No en el meu nom!” (“No en mi nombre”). / Robin Townsend (Efe)

“Musulmán, judío o cristiano, que te tomen como eres o que prescindan de ti.
Cuando la mente de los hombres te parezca estrecha,
piensa que la tierra de Dios es ancha y anchos Sus manos y Su corazón.
No vaciles nunca en alejarte allende todos los mares,
allende todas las fronteras, todas las patrias, todas las creencias.”

                                               En  León el Africano, novela de Amin Maalouf. 

Las madres de cuatro de los terroristas de los atentados de Barcelona y Cambrils participaron, apenas 24 horas después, en una concentración en Ripoll con carteles en los que se leía “no al terrorismo” y “no en mi nombre”. También se podía leer en sus caras el pánico que las abrasaba. Son como millones de inmigrantes, de ahora y de siempre, que luchan por salir adelante y, sobre todo, por abrir un camino a sus hijos en una nueva tierra. Ellas son también víctimas de sus propios hijos.

Como casi dos millones de migrantes originarios de países musulmanes, familias que ahora mismo vivirán asustadas porque ya saben lo que se les viene encima, qué miradas, qué palabras de odio, qué agresiones. En su miedo también se expresa el éxito de los artífices intelectuales de los asesinatos: están interesados en que se produzca una identificación entre terroristas y millones de musulmanes en Europa. La islamofobia es su éxito y nuestro fracaso; el odio es la munición para su próximo atentado. Estarán encantados con reacciones como las de quienes se manifestaban en Cambrils al grito de “asesinos, iros a vuestro país”. ¡Éste es su país!

«Los expertos en antiterrorismo saben que es esencial no convertir en blanco a hombres y mujeres inocentes ni, como hace Israel, a los familiares de los terroristas»

Como saben los expertos en esta lucha antiterrorista, es esencial “combatir” sin convertir en blanco a hombres y mujeres inocentes, incluidos, como hace Israel, los familiares de los terroristas. Como señala Michael Walzer en Terrorismo y guerra justa, “es preciso identificar al enemigo, así que es muy importante decir desde el principio que las personas a las que los terroristas pretenden representar no son cómplices del terror”. Y conviene comprender que este criterio no es propio de la izquierda o de la derecha, sencillamente es básico para el éxito de una estrategia antiterrorista.

El odio al musulmán no es, como se suele hacer creer, un producto exclusivo de la marginación social. Hay en esta actitud sesudas aportaciones de “expertos” en el islam y en Alá, estudios “teológicos” que intentan demostrar que la violencia terrorista bebe en fuentes del Corán. No tengo ni idea sobre teologías, solo sé que las religiones han tenido, y tienen, múltiples versiones, pero no se me ocurriría imputar al cristianismo o al judaísmo tantas tropelías como se cometieron y se cometen en su nombre.

Como escribe en Identidades asesinas Amin Maalouf, por libanés experto en la materia, “con demasiada frecuencia se exagera la influencia de las religiones sobre los pueblos, mientras por el contrario se subestima la influencia de los pueblos sobre las religiones”. En Europa las religiones se modernizaron, en el mundo musulmán no ha sucedido lo mismo, no porque el islam no sea “modernizable”, sino porque no se ha modernizado la propia sociedad. O es que, como se pregunta Maalouf, ¿fue el cristianismo lo que modernizó Europa? Ya sé que Aznar y los “neocons” españoles de FAES dirían que sí, como vuelven a insistir sus voceros estos días.

«En Europa las religiones se modernizaron, en el mundo musulmán no, no porque el islam no sea “modernizable”, sino porque no se ha modernizado la sociedad»

Básicamente lo que se quiere demostrar es que un país, una nación, no puede subsistir con más de una identidad, que el llamado “multiculturalismo” es un fracaso, una utopía imposible. No entienden, ni parece que vayan a entender nunca, que una sociedad democrática puede sobrevivir con ciudadanos que mantengan diferentes sentidos de pertenencia. Aunque se crean muy cultos, tienen un sentido tribal de la identidad y no entienden que, como señalan el sociólogo Ulrich Beck, en su tesis de la “sociedad del riesgo mundial”,  y el filósofo anglo-ghanés Anthony Appiah, en sus análisis sobre “religión e identidad”, un buen ciudadano español, por ejemplo, puede compatibilizar sentidos diferentes de pertenencia, “sentirse de aquí, pero también de allí”. Entender esto es vital para que la sociedad española consiga resilencia, entendida como una capacidad de resistencia socialmente construida, políticamente planificada. Especialmente cuando en una década, entre 2000 y 2010, España recibió más de cinco millones de inmigrantes, de los que el colectivo más numeroso procede de Marruecos.

Cuando se pretende que una única identidad se imponga de manera absoluta sobre las demás, se produce miedo y odio. Es lo que lleva al Brexit, a los Trump y a todo tipo de supremacismo, esa epidemia mortal que se extiende por el mundo. No es el multiculturalismo, que está en la sociedad, te guste o no, es la gestión que se hace de él, buena, mala o muy mala, lo que nos crea problemas. Y, cuando esa epidemia alcanza a cualquier político mediocre, ocurre lo que, por ejemplo, sucedió en unas elecciones municipales de Badalona, en las que un candidato del PP, Javier García Albiol, recurre a la xenofobia como única fórmula para ganar las elecciones. Y las gana, y otros copian.

Ahora, cuando el terrorismo yihadista transnacional ya no puede utilizar los métodos del 11-M, cuando el atentado se ideó y organizó a 6.600 kilómetros, en Karachi, con todo detalle y antelación, como demuestra el investigador Fernando Reinares en ¡Matadlos!, dependen más de instrumentos locales. Esta vez no han ido a Pakistán, han organizado la matanza ahí al lado, en Ripoll, con el trabajo artesanal de un “cabecilla” hábil y calculador. Por eso, ahora aún más, la cohesión de la sociedad y la calidad de los debates públicos son tan decisivos en la lucha antiterrorista.

«Me he preguntado qué posiciones tienen las izquierdas españolas ante este tipo de terrorismo. No he visto una conclusión clara. Insistir en las causas no es buena estrategia»

Me he preguntado estos días qué posiciones tienen las izquierdas españolas ante este tipo de terrorismo. No he podido llegar a una conclusión clara. La insistencia en las causas del terrorismo está bien, pero no supone una estrategia de lucha antiterrorista. Y esos relatos incomprensibles sobre el apoyo de Arabia Saudí al Daesh (tendrán que poner al día algunos datos geopolíticos básicos), o la referencia constante a las evidentes responsabilidades de EEUU y otros en el caos de tantas regiones de mundo, no son el catálogo de respuestas inmediatas que una población muy preocupada por la amenaza de este terrorismo espera.

Desgraciadamente, lo que ha dominado en los responsables políticos, aparte de una inaceptable descoordinación (ni se ha activado la Ley de Seguridad Nacional) y un uso paleto de los recursos de la seguridad del Estado como reñidero político (¡Qué imágenes tan patéticas las de Rajoy y Puigdemont mirándose de reojo!), ha sido un “prudente” silencio. Cuando la población asustada espera liderazgos, muchos se han callado, no por no interferir, sino por no tener nada que decir y por no correr riesgos electorales. Mal asunto.

Pero, cuando veo cómo sube la marea de la islamofobia, del odio a cientos de miles de familias trabajadoras procedentes de países musulmanas, me acuerdo sobre todo de mi alumna Fátima, alegre, brillante, quien agradece como nadie tu sonrisa. Tendrá miedo. Como tantos españoles que son los más preocupados en Europa, ya antes del atentado, ante la amenaza yihadista, como muestra la encuesta reciente sobre “actitudes globales” del Pew Research Center.

Esperemos que la importante manifestación de Barcelona, como la de Madrid tras el 11-M, sirva para que los españoles podamos sentirnos más fuertes y más unidos frente a una amenaza terrorista a la que tendremos que mirar de frente durante años.

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  • florentino del Amo Antolin

    Jesus Cuadrado; hago mia tu reflexión emocionado, en ver que se puede esperar más de esta sociedad compleja… ¡ como viviran en su país, para recalar en este !. No se cuantas generaciones de Españolitos andan por el planeta; pero estoy seguro que si los mandasen para aquí de vuelta, no cabriamos en la Peninsula… Todos somos emigrantes de una forma u otra; si aceptamos el respeto a la diversidad de forma natural, seria la ayuda integradora humana, y sencilla. Al ver esas madres, desgarradas de dolor, compartido por todos nosotros… necesitan ayuda, humana y cercana. Jesus, tu escrito, junto las fotos de madres desesperadas; junto con el abrazo de Javier con el Iman de Rubí… ¡ Me hacen creer en el ser humano !.¡ Gracias!.

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