«Venimos de un tiempo de oprobio y nos estamos temiendo que podamos acabar nuestras vidas indebidamente instalados en otros»

Tiempo de oprobio en el final de la vida

ALFREDO CONDE | Publicado:

Dionisio Ridruejo (a la izquierda), miembro de Falange, realiza el saludo fascista junto a Franco ante la tumba de José Antonio Primo de Rivera. / Efe

Los de mi generación, no todos, pero sí ya bastantes, están en proceso de franca retirada; empujados por los años, unos; retirados por los seniles ataques, otros; la mayoría de nosotros contamos ya a beneficio de inventario. Déjenme que lo diga, pero realmente es una pena.

Venimos de tiempos de oprobio. Nos enseñaron a cantar el “Cara al sol” y por nuestra cuenta aprendimos malamente “La Internacional” de forma que todavía hoy no la podemos cantar completa: nos faltan algunas estrofas, nos atascamos en otras y, a fuerza de que nos desagradase ver levantar el brazo en alto, en ángulo de cuarenta y cinco grados, con la palma extendida hacia abajo, somos renuentes a alzarlo con el puño cerrado.

Mi difunto padre tuvo un cuñado falangista que solía saludarlo brazo en alto, con la palma extendida hacia abajo etcétera, a lo que el autor de mis días solía responder con el suyo en puño cerrado y un recordatorio: la diferencia está en que, mientras tu ahostias, yo abrazo, le decía.

Educados que habíamos sido en la defensa de los intereses colectivos aceptamos que de nuestra participación en la clandestinidad lo único que podríamos obtener era represión

Los hijos de los ahostiados fuimos derechitos a meternos en política. Educados que habíamos sido en la defensa de los intereses colectivos, nunca en la de los personales, aceptamos que de nuestra participación en la clandestinidad lo único que podríamos obtener era represión: aquí unas bofetadas, ergo unas buenas hostias; allí unos años de cárcel, quizá la tortura, un expediente académico, el destierro cuando no el exilio, algunos incluso sucumbieron. Fueron retirados antes de que se cumpliera el tiempo, este tiempo al que algunos todavía están llegando y otros hace tiempo que lo hicimos.

Los primeros años de la convivencia asentada por la Constitución del 78 fueron ilusionantes. De un lado estaban los que no habían defendido nunca intereses personales y del otro, pues todo había quedado atado y bien atado, permanecían emboscados, al lado de los que viniendo del régimen del 18 de julio estaban convencidos cuando no de la necesidad sí de la conveniencia del cambio, los herederos más bastardos de aquellos que, habiendo ganado la guerra, no habían sabido, ni querido ganar la paz.

No pocos de estos últimos son los que hoy subvencionan ramos de flores que, siendo cuando menos legítimos en el ámbito privado, constituyen un oprobio cuando es el dinero público quien atiende el gasto; el mismo gasto que niega a quienes desean privar a España, esa palabra que parece que les llena la boca, pero no el alma, de ese terrible segundo lugar mundial en la existencia y conservación de fosas comunes en el que Camboya ostenta el nada dudoso y sí terrible lugar número uno.

Los de mi generación, ya en franca retirada, hemos tenido tiempo más que suficiente para saber que, a derecha e izquierda del arco político, se dan todo tipo de miserias y crueldades y existen todo tipo de individuos deleznables, de modo que aprendimos no solo que los medios son un fin en sí mismos, sino también que no vale aquello de que ‘fulanito’ es un hijo de puta, pero es ‘nuestro’ hijo de puta entendida sea la filiación por méritos propios del sujeto y no por la actividad profesional de su progenitora.

La diferencia entre el discurso de unos y el de otros tiene que ser real y, además de evidente, constatable; más aun si Samuel Johnson continúa teniendo razón cuando nos sigue advirtiendo de que “el patriotismo es el último refugio del canalla”, en unos momentos que querámoslo o no son históricos. En los que la no prestación de apoyo a los intereses del partido en el Gobierno ha sido sabia y eficazmente reconvertida en una falta de patriotismo y en una inequívoca muestra de militancia en la anti España donde, según dicterios anteriores, militaban todos los que no lo hacían en el régimen del 18 de julio. A ese y no a otro discurso es al que estamos regresando.

Toda oposición debe apoyar a su gobierno fundamentalmente en dos aspectos, a saber: su política exterior y su labor antiterrorista; en el resto debe ser oposición, la leal oposición si se quiere, pero la oposición que modere y controle el poder del ejecutivo y ayude a mitigar, en cada caso, los errores que el ímpetu estatalista de la izquierda genere o los excesos de liberalidad que la derecha produzca. El “no es nada personal, se trata tan sólo de negocios”, es otra forma de totalitarismo que a nadie debiera convencer.

Los de mi generación, unos más, otro menos, bastantes ni eso, venimos de un tiempo de oprobio y nos estamos temiendo que podamos acabar nuestros días indebidamente instalados en otros que, con total sinceridad, ninguno de nosotros se merece. Tampoco los que ni siquiera se saben una estrofa de “La Internacional” porque es tan solo una cuestión de dignidad colectiva. Por eso empecemos a desconfiar de todos cuantos alardeen de patriotas y de muy españoles sin reconocer ambos valores a la totalidad de la ciudadanía, no vaya a resultar que de nuevo la liemos.

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  • manu pla

    Biene una crisis de Estado , despues del 1-0 , volvemos a empezar como nos paso en el siglo XX aunque la historia no se repita igual ..lo de Cataluña no deja de ser bien un republicanismo de siempre , el que hace una cosa mal la tiene que hacer tres veces ..la constitución sirvio para una época pero se terminó y ahora estamos en la fase zoombi que va para largo como fue la de la primera restauración

  • florentino del Amo Antolin

    Alfredo, yo no se si por haber nacido en el 46,; lo entiendo perfectamente, recomiendo la cronica por lo accesible al intelecto normalizado… Pero, aquí está el nudo gordiano. Llevamos en el ADN, un componente aderido, y de tantos años… Arrastramos parte de la soflamas Nacional Catolica; ¿ porque ?. No hubo transición Alfredo; por eso mismo cuesta tanto admitir lo contrario de lo que nos hicieron tragar. Hay Ayuntamientos que hoy compran un camión de flores para la Patrona; van en procesión, y el programa de festejos municipal… se relata sus: Salves, horarios para acudir; añadiendo para mas inri : ¡ ” Los quintos de tal año llevarán la Virgen “!. ¡ Pero, si no hay mili… da igual !. Hay otro pero: ” la opsición debe de apoyar; la politicas de Exteriores, y la lucha antiterrorista “. ¡ Que ingenuo eres, Alfredo !. ¿ Sabe alguien que politica exterior lleva este desgobierno ?… Sí, los Americanos. Se hace todo lo que el Yankee. Antiterrorismo… Alfredo hubo un 11M, habian avisado en Casablanca con atentado; pues amigo Aznar decidió que habian sido: El Ejercito de Liberación de Euskadi. Y dió ordenes ha Bus, embajadas diplomaticas, primeras páginas… Y desfilamos con pancartas, alusivas al Nacional Españolismo; nada de Alqaeda. O te mandan ha Carromero para Cuba, y mata al desdente Paya. ¿ Se puede, o se debe apoyar un desgobierno para delinquir, en simulado y diferido ?. ¡ Eres credulo Alfredo !.

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