21-D / El hundimiento del PP y la pérdida de peso de la izquierda en Cataluña anuncian cambio de ciclo político en España

El 'procés' cambia la política española

JESÚS CUADRADO | Publicado:

Pedro Sánchez y Miquel Iceta conversan durante la reunión de la Ejecutiva del PSC
Pedro Sánchez escucha las explicaciones de Miquel Iceta durante la reunión de la Ejecutiva del PSC, celebrada hoy en Barcelona, y en la que se han analizado los resultados del 21-D. / PSC (Flickr)

Y el perdedor es… ¡La Izquierda! Hicieron todo lo posible por conseguir la derrota electoral el 21-D y lo lograron con creces. Me lo temía cuando en un artículo anterior escribí que el juego del PSC-PSOE y el de Podemos con su comprensión del nacionalismo catalán lo pagaría caro la izquierda, y lo ha pagado. “Se arriesgan a perder a sus electores que, en su inmensa mayoría, ni son independentistas ni apoyan el procés”. Y los perdieron. ¡Pánfilos, pánfilos, pánfilos!

Hospitalet es el municipio más importante de los que gobierna el PSC en Cataluña, con Núria Marín al frente del Ayuntamiento. El resultado de estas elecciones en este granero histórico de voto socialista lleva un recado que es imposible no entender. Los electores ya avisaron en 2015 cuando Ciudadanos y los socialistas empataron, pero ahora se lo han dicho al PSC con estruendo. Inés Arrimadas gana con un 34% de los votos y le saca a Iceta, aquí, en L’Hospitalet de Llobregat, 10 puntos porcentuales. No es el único caso, pero éste duele más. En esta ciudad del cinturón industrial de Barcelona se culminó una larga data de despropósitos del PSC e irresponsabilidad del PSOE.

Ada Colau quiso tener protagonismo en estas elecciones autonómicas y lo ha logrado. Publicitó su posición soberanista el 1-O, rompió la organización de Podemos en Cataluña para dirigir la candidatura que presentaron con Doménech al frente y marcó el perfil estratégico electoral al servicio de una propuesta de nuevo tripartito con el independentismo de Junqueras. Los vecinos de su ciudad han respondido alto y claro. Ciudadanos ha ganado en la capital de Cataluña con un 24% de los votos y el candidato de Ada Colau se ha ido al quinto puesto con menos del 10%. Recoge los frutos de la aplicación de una larga tradición de la izquierda en Cataluña, la de ofrecerle candidatos de perfil nacionalista a electores que, humillados por un nacionalismo supremacista, han dicho “hasta aquí hemos llegado”.

«Los resultados en los cinturones industriales, en el Barcelonés, Baix Llobregat, Vallés, Garraf o Camp de Tarragona son inapelables. Ciudadanos barre»

Siempre que hay unas elecciones catalanas busco en primer lugar los resultados en los cinturones industriales, en el Barcelonés, Baix Llobregat, Vallés, Garraf o Camp de Tarragona. Quiero saber qué piensan quienes considero parte de mis convicciones ideológicas y políticas. Esta vez han dejado poco campo para la interpretación, su sentencia electoral es inapelable. Ciudadanos arre. En el Baix Llobregat se convierte en la primera fuerza política con el 30% de los votos, 10 puntos por encima del siguiente. En el Barcelonés son también con diferencia los primeros, y en las ciudades con voto tradicional al PSOE, como en Tarragona donde, con más del 34%, Arrimadas más que dobla a la candidatura de Iceta, o Lleida, donde también consigue el doble de votos que el PSC.

He oído los “análisis” de portavoces del PSOE y de Podemos y deduzco que van a necesitar tiempo para volver a la realidad electoral. Es por el voto útil, dicen. Pues, sí, eso parece, que los que antes les votaban no han considerado útil volver a votarles. Como suele ocurrir en estos casos, parece que van a insistir en el camino trillado del Ciudadanos es la marca blanca del PP, las nuevas generaciones de la derecha, la extrema derecha que representa Aznar, del que Arrimadas sería su candidata, la media naranja de Rajoy, los sucesores de los falangistas, nada menos. En fin, los fachas.

Colau, Iglesias, Domènech, Alamany y Garzón en acto electoral de CECP
Ada Colau, Pablo Iglesias, Xavier Domènech, Elisenda Alamany y Alberto Garzón saludan a los asistentes al acto de cierre de campaña de Catalunya en Comú Podem. / CECP (Flickr)

Cuidado con las metáforas, esos artefactos que, como solía decir Winston Churchill, utilizan los políticos que no saben qué decir. ¿Tantos electores de los cinturones industriales, tradicionales votantes fieles de la izquierda, votan facha? Me temo que los Ábalos y los Doménech están a un paso de responsabilizar a los votantes de su propio fracaso. Ningunear el éxito de Arrimadas no es una respuesta inteligente para el futuro de la izquierda. En vez de asumir responsabilidades y dimitir para permitir salidas políticas a sus propias organizaciones, como está escrito en las viejas tradiciones democráticas, revolotean.

«Las autonómicas de 2015, las generales de 2016 y éstas de 2017 marcan una progresión sin retorno de Ciudadanos, fruto de años de desprecio de las izquierdas a sus electores»

Lo que deberían analizar, y con urgencia, tanto PSOE como Podemos, es qué repercusiones se derivan de estos resultados para toda España. Si se comparan los resultados de las últimas consultas en Cataluña se podrá comprobar cómo las crecidas electorales de Ciudadanos en las autonómicas representan subidas en las generales. No se trasvasan todos los votos de unas a otras, cierto, pero el “voto dual” catalán de los cinturones urbanos está girando. Las autonómicas de 2015, las generales de 2016 y éstas de 2017 marcan una progresión electoral de Ciudadanos sin vuelta atrás. Es el resultado de años de desprecio de las izquierdas a sus propios electores. Creo que el PSOE cierra un ciclo de irresponsabilidad política en Cataluña que termina cuando miles de electores “socialistas” le dijeron el domingo a Inés Arrimadas “para el procés”. Definitivamente han reorientado su confianza.

¿Y en el resto de España? Habrá que esperar a los hechos, pero el hundimiento del PP y la confirmación de la pérdida de peso de la izquierda en Cataluña anuncian cambio de ciclo político en España. Se puede comprobar por todo el país una atmósfera que puede ser decisiva: los españoles se han doctorado con el procés en los riesgos de los nacionalismos para la cohesión de la sociedad española (futuro de las pensiones incluido). En este escenario de preocupaciones y temor, de deseos de cambio, Rivera tiene todas las posibilidades de hacerse con el territorio de la política emergente. Sí, por incomparecencia de otros, pero eso ya es agua pasada.

«Si Rivera tuviera el talento necesario para dirigirse a los electores del centroizquierda el terremoto político en España podría ser del nivel producido por Macron en Francia»

Más aún: si Albert Rivera tuviera el talento necesario, que hasta ahora no ha demostrado, para dirigirse a los electores del centroizquierda el terremoto político en España podría ser del nivel producido por Emmanuel Macron en Francia.  ¿No? Si Ciudadanos se ha convertido en el partido del Nou Barris, más les vale a Sánchez e Iglesias tomarse en serio al “naranjito”, como ellos le llaman. Sobre todo si el PSOE sigue regalándoles bazas, como en Baleares, donde se alían con nacionalistas primarios, como MES, para expulsar a médicos especialistas con la tontería de exigirles el catalán como requisito para poder desarrollar su trabajo en los quirófanos.

¿Y ahora qué, en Cataluña? Es obvio que se producirá una situación de bloqueo político que seguirá dañando la economía catalana. Creo que se va a entrar en una resilencia a la italiana, una resistencia que la gente tiende a construir para reducir daños. Los funcionarios harán su trabajo, como ha ocurrido con la aplicación del 155, a la vez que asistimos a una ración diaria de espectáculo político de la peor calidad. Lo que demuestra el estudio preelectoral del CIS es que el nivel de rechazos mutuos entre fuerzas políticas hace muy difícil una salida política racional.

«Esta carlistada, una experiencia política que Jürgen Habermas ha equiparado a la de Marine Le Pen en Francia, ha terminado, pero los daños derivados, no»

No sé si repetirán elecciones o se producirá algún apaño parlamentario, pero, de paso, no estaría de más que los “sabios” como Manuel Castells, Mas-Colell, Viver Pi-Sunyer, Josep Fontana y otros que avalaron el proceso de independencia explicaran a los catalanes por qué tenían que destrozar su economía. Ayudaría mucho a la apertura de un escenario político gestionable. Esta carlistada, una experiencia política que Jürgen Habermas ha equiparado a la de Le Pen en Francia, ha terminado, pero los daños derivados, no.

Entre estos no es menor el efecto colateral de las pésimas perspectivas para las izquierdas en España. Hay pocas dudas sobre las posibilidades de victoria electoral de Albert Rivera, y en cualquier caso será decisivo. Alguien debería responder por el incendio, pero me temo que nadie se dará por enterado, de momento.

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