Justicia igual para todos

En el periódico, el presidente del Gobierno, el presidente del Tribunal Supremo y el mismísimo rey de España se ponen muy serios, sacan pecho y dicen con voz solemne, satisfechos, que en este país el estado de derecho funciona: la justicia es igual para todos. En ese mismo periódico se puede leer, en otra página, que el personal de Instituciones Penitenciarias denuncia el trato privilegiado que ha recibido Iñaki Urdangarín.

Brieva es una cárcel de mujeres. No tiene departamento de hombres. Para el marido de la hermana del rey se ha habilitado un módulo especial, con dormitorio y salón con televisión. Urdangarín estará solo, tanto en su celda (?) como en el gimnasio o el patio. “Se trata de un evidente trato de favor”, insisten los representantes sindicales de Instituciones Penitenciarias. No olvidemos que en la gran mayoría de casos se incumple la Ley Orgánica General Penitenciaria, que exige una celda por interno. Del salón con televisión no se dice nada. Ni de las diferencias con presos vascos o catalanes, alejados de sus familias en cárceles de otras comunidades. Ni por supuesto de las presiones durante el proceso judicial.

Pero Urdangarín está en la cárcel, y esa situación que nos parece milagrosa es suficiente para que a muchos se les llene la boca con la frase comodín: “La justicia es igual para todos”. Mentira. La justicia no es igual para todos. Y se les debería caer la cara de vergüenza al presidente del Gobierno, al presidente del Tribunal Supremo y al mismísimo rey de España cuando la utilizan con tanto desparpajo.

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La hemeroteca es un placer inútil. Desnuda a mentirosos, hipócritas y sinvergüenzas, qué gustazo, pero casi nunca cambia las cosas: en España la desfachatez tiene sólidos cimientos. El engaño, sobre todo cuando es verbal, no se considera falta grave. Y de la misma manera que el rey habla de “justicia igual para todos” el día que su cuñado entra en una cárcel VIP, el Gobierno de Pedro Sánchez rectifica uno de los proyectos que había vendido a bombo y platillo solos unos días antes: “No se sacará a Franco del Valle de los Caídos de manera inmediata”, afirmó Margarita Robles, ministra de Defensa, sin ruborizarse. Y sin coordinación alguna, puesto que solo unas horas después volvieron a la casilla de salida: “El traslado de los restos de Franco queremos que sea inmediato”, aseguró Pedro Sánchez en entrevista en El País.

Dicen lo que quieren, lo que mejor suena en ese momento. Sobre la justicia, la ley de Memoria Histórica o, por ejemplo, los abusos y la violencia que sufren las mujeres. Los hechos son otra cosa bien diferente. La realidad está ahí para confirmarlo: el duque empalmado ha ingresado en una cárcel de mujeres, los despojos de Franco hacen y deshacen las maletas, y la Manada… con la Manada no se puede ni se debe hacer bromas.