Iras europeas contra las multinacionales

  • Las conclusiones de dos jornadas de trabajo de Francia insumisa con activistas españoles.

Arthur Brault Moreau, sindicalista y militante LGTB, y Leïla Chaibi, candidata de Francia Insumisa para las europeas*

La Unión Europea convirtió nuestros países en un terreno de juego para las multinacionales. Si un país les exige impuestos, ellas los evaden a otro país. Si un país les parece demasiado «social» o protector, juegan con las normas imponiendo tiempo parcial a sus empleados o juegan con nuevas herramientas como las plataformas digitales. Y, por fin, si los trabajadores y trabajadoras de un sector logran organizarse y luchan, esas mismas multinacionales huyen a un país con un menor derecho sindical.

En esa estancia conocimos a Carmen, trabajadora en Burger King, y a sus compañeros de la federación de Servicios de Comisiones Obreras (CCOO). En los fast food se imponen contratos de trabajo de 20 horas. Las horas extras no son declaradas ni pagadas. La falta de personal genera un estrés constante y la falta de protección para los repartidores de comida aumenta el riesgo de accidentes. Carmen decidió pasar a la organización y a la acción. Su establecimiento la despidió, pero tuvo que reintegrarla después de una intensa lucha. La represión sindical también existe en empresas como Amazon. En el local de la CGT, conocimos a Moisés Fernández, una de las figuras del movimiento dentro de Amazon. Desde marzo del 2018, lanzaron varias oleadas de huelga. La primera obtuvo un 95% de participación. Moisés explica ese éxito por un trabajo de base: son las asambleas de los trabajadores que decidieron entre todas las modalidades de la acción. Esas huelgas se extendieron a otros países europeos como Alemania, Polonia o Francia. La coordinación al nivel europeo pasó de los deseos a la realidad por una sencilla razón: fue una necesidad de los huelguistas para que Amazon no desplace su actividad al país vecino, rompiendo entonces la huelga.

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También conocimos a trabajadores que luchan contra las nuevas plataformas (Uber, Deliveroo, etc). Para Mariano, miembro de Riders x derechos y de la cooperativa de repartidores La Pájara, los riders de Deliveroo son «falsos autónomos». «No eliges tus precios, tus clientes, no eres autónomo. Además estás sometido a la plataforma que te emplea y no tienes los derechos asociados al estatuto de trabajador asalariado», resume él. Con Riders x Derechos, intentan recalificar los contratos con Deliveroo en contratos laborales. Con la cooperativa La Pájara proponen una alternativa concreta: que los y las riders se constituyen en cooperativas para mejorar sus condiciones de trabajo y la calidad de servicio.

Es una lucha que comparte con Tito, el fundador de la asociación profesional Élite Taxi. Gracias a sus huelgas y acciones, el gremio del taxi logró que la comunidad de Cataluña regulase a los VTC. Ahora tienen que respetar las mismas normas que los taxis y el sistema Uber perdió esa batalla. Esa victoria no disminuyó la voluntad de lucha de los y las taxistas, ya que preparan ahora un «lobby social» a nivel europeo. «Juntaremos a asociaciones y sindicatos de taxistas de toda Europa, pero también a otros colectivos como los riders o los que luchan contra los desahucios», explica Tito. Para él, la lucha de los taxistas es de interés general, «luchamos para que las empresas respeten las leyes y paguen sus impuestos. Son los impuestos que financian la salud pública y la educación. También hacemos acciones de solidaridad, cuando hay un desahucio, por ejemplo, venimos con los taxis». En el caso de las y los taxistas, la batalla contra una multinacional se convirtió en la batalla del interés común.

Para acompañarnos y preparar esos encuentros, pudimos contar con unas personas aliadas de Podemos: Patricia Caro, Esther Sanz Selva y Miguel Urbán Crespo. Con ellos y ellas pudimos esbozar lo que serían eurodiputados de lucha. Para nosotros y nosotras, lo primero es traducir al nivel institucional las reivindicaciones y luchas de los colectivos y de los trabajadores y trabajadoras. Luego, un representante de lucha debe ayudar a tejer las iras y las luchas. Como representantes europeos, podremos participar en la mediatización de estas luchas y a generar encuentros entre activistas y experiencias de los diferentes países.

Durante estos dos días en Madrid, constatamos puentes importantes entre las luchas en Francia y en España. Justicia fiscal, justicia social y medioambiental son los principales ejes de lucha contra las multinacionales en ambos países. Como primera síntesis de esos encuentros, Leïla Chaibi presentará el 15 de mayo en París una directiva europea contra McDonald’s. El espíritu de esa directiva se puede resumir en un solo lema: «Multinacionales, ¡que lo devuelvan todo!».  

*Leïla Chaibi, tercera candidata en la lista europea de la Francia Insumisa, lanzó en marzo una Comisión de Investigación Ciudadana para denunciar las estrategias de evasión fiscal y de presión asalariada de las multinacionales. El 7 y 8 de mayo, con Sergio Coronado, otro candidato de la lista insumisa, extendió su investigación fuera de Francia hacia Madrid. Los candidatos Patricia Caro, Esther Sanz Selva y Miguel Urbán Crespo participaron en los encuentros con activistas madrilen@s.