La batalla de Madrid

  • Existe el riesgo de la desmovilización del voto progresista y que gobierne la derecha más la extrema derecha
  • Lo peor que podría pasarle a la izquierda en el Ayuntamiento es que gane Manuela Carmena, pero gobierne la derecha

Madrid siempre ha sido decisiva. Como capital de España, por su importancia política, económica y demográfica, por ser un espejo en el que muchas veces se mira el resto del Estado a efectos de pactos políticos. También lo será en las elecciones autonómicas y municipales del 26 de Mayo. Pero la incertidumbre es total y no está nada claro lo que pueda suceder. Veamos.

Algo falla entre datos reales y encuestas. Se dice que la mejor encuesta son las urnas. Si se analizan los resultados concretos del 28-A en Madrid, la suma del tripartito de las derechas y ultraderecha obtuvo un 54,4% de los votos, frente a un 43,5% de PSOE y Unidas Podemos (UP). Ello supone que el bloque conservador sacó 372.091 votos más en la Comunidad de Madrid y 177.033 votos más en el ayuntamiento de Madrid que la suma de PSOE y UP.

Sin embargo, la encuesta del CIS del 9 de mayo daba la victoria al bloque progresista en la Comunidad de Madrid y en el ayuntamiento. Y esta encuesta se realizó hasta el 23 de abril, es decir, días antes de las elecciones generales que arrojaron un resultado a favor de las derechas. La fidelidad de voto es bastante alta, si no a los partidos, al menos a los grandes bloques políticos (conservador o progresista). Otra cosa en que haya vasos comunicantes entre partidos del mismo bloque. En las elecciones municipales puede haber más variación del voto, porque pesa más la figura del candidato, pero no es suficiente para explicar la contradicción entre los datos reales de abril y las previsiones de mayo. Así que ¡ojo! que algo no cuadra.

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Existe el riesgo de la desmovilización del voto progresista de hacer caso a encuestas como la del CIS. De entrada, hay razones objetivas para ello: el nivel de participación el 28-A ya fue muy alto (79,75%) y es difícil de mantener o superar. Cuatro elecciones distintas y sus correspondientes y aburridas campañas electorales, genera cansancio y no es muy estimulante para el electorado. A ello hay que añadir el malestar y menor ilusión que produce la implosión que ha dividido a la izquierda de la que ya hablé. Por último, parece que la estrategia de la derecha es la de rebajar el tono para que la izquierda se quede en casa. Todo ello, más las encuestas que predicen su victoria el 26-M pueden hacer que el bloque progresista baje la guardia y el 26-M no recuperen el gobierno de la comunidad ni mantengan el del ayuntamiento de Madrid. La izquierda puede morir de éxito si afloja la movilización del electorado o se equivoca de estrategia.

Es muy alta la posibilidad de que gobierne la derecha más la ultraderecha. Sus consecuencias serían catastróficas. El PP lleva 24 años practicando una política al servicio de las élites económicas y de privatización de los servicios públicos esenciales, con el apoyo de Ciudadanos la última legislatura. Nos está robando el bien común. Son paradigmáticos los casos de la educación y la sanidad. El PP pretende reforzar aún más el proceso de privatización y de ataques a la enseñanza pública. Así lo ha anunciado el candidato del PP a la alcaldía: regalará suelo público inmediatamente a los colegios privados sostenidos con fondos públicos. La perspectiva es muy preocupante, si tenemos en cuenta la situación de la educación madrileña: siendo la comunidad autónoma más rica de España es la última en inversión educativa (4.496 euros por alumno y año, frente a 7.320 euros en el País Vasco). Además, no paran de crecer los recursos públicos para la escuela concertada al mismo tiempo que se reducen para la escuela pública. Ello hace que Madrid sea la segunda región de Europa en segregación y en falta de equidad según numerosos estudios.

En relación a la sanidad dos datos. Por un lado, según el informe del Observatorio Madrileño de la Salud, la sanidad ha perdido en Madrid 800 camas hospitalarias en cuatro años pese al aumento de la población en 163.00 personas. Es una de las comunidades que menos invierte, hay una saturación en atención primaria y se fomenta la privatización con la reducción de camas públicas y el aumento de las privadas, aunque la asistencia sanitaria en un hospital concertado cuesta seis veces más que en uno público. Como será la cosa que el lobby de la sanidad privada, el gigante alemán Fresenius propietario actual de la Fundación Jiménez Díaz y Quirónsalud, ha manifestado su opinión a favor de que les gustaría que siguiera el gobierno de la derecha en Madrid porque beneficia sus intereses.

A lo anterior habría que añadir, como hace Ignacio Escolar que en este cuarto de siglo de gobierno ininterrumpido del PP desde el “tamayazo”, Madrid se ha convertido en un paraíso fiscal para los ricos y en un inmenso lodazal de corrupción (Gürtel, Púnica, Lezo…). El panorama para la ciudadanía madrileña podría ser pavoroso si al modelo neoliberal del PP se le suma el ultraliberalismo de Ciudadanos y el necesario protagonismo de Vox, de los que necesitarían sus votos para gobernar, y que también defiende la privatización de lo público. Puede que nos hagan gracia los disparates que todos los días dice Isabel Díaz Ayuso, pero si tuviéramos que aguantarla de presidenta de la Comunidad de Madrid, seguro que ya no nos iba a hacer ni puñetera gracia. Ni ella ni Aguado.

La división de la izquierda es un error y no facilita su triunfo. Además del CIS, habría que considerar otro estudio, el del gabinete demoscópico Key Data para Público que evalúa y pondera con un complejo sistema todos los sondeos disponibles. Según Key Data, en Madrid la suma de PP+CS +Vox sería de 67 escaños, frente a 65 de PSOE+Unidas Podemos Madrid en Pie+Más Madrid. Habría un empate a 1,6 millones de votos, con una diferencia de solo 8.280 votos a favor de las derechas. Es decir, empate técnico total. Con otra conclusión que tira por tierra el argumento de los que han defendido la división de la izquierda como si así se ocupara más espacio político: sin escisión, Íñigo Errejón habría podido ser presidente de la Comunidad de Madrid al superar en votos Unidas Podemos y Más Madrid al PSOE. Más complicada es la situación del ayuntamiento donde, según esta estimación, Más Madrid puede perder 60.000 votos y tres concejales, se anularía el crecimiento del PSOE y podría impedir a Manuela Carmena ser alcaldesa en alianza con el PSOE.

Así las cosas y una vez que no fue posible la unidad de la izquierda, por las razones que cada cual considere y que sin duda influirán a la hora de votar, debería de minimizarse su impacto negativo. Al menos en dos cuestiones: a) una campaña de respeto entre las diferentes candidaturas, para no ahuyentar al electorado y recibir su sanción en forma de abstención y de inhibición participativa. b) intentar asegurar que todas las candidaturas sumen para que puedan salir las cuentas. Hay que reconocer que este último tema es complejo. En la CAM parece asegurado, no así en el ayuntamiento de Madrid según el CIS, aunque la encuesta preguntó por IU y no por Madrid En Pie (IU+Anticapitalistas+La Bancada). Por eso no hay ahora mismo datos fiables de su potencial electoral, ya que no se conoce el efecto en el ayuntamiento de la dinámica unitaria en la CAM (Podemos-IU) y que Podemos parece estar girando hacia el apoyo a esta lista.

Al presentarse dos listas a la izquierda del PSOE, sería negativo que la lista de Madrid en Pie no obtuviera resultados. Si esto sucediera, se perderían bastantes decenas de miles de votos y lo que podría ser algún concejal más para Más Madrid, serían varios concejales menos para la suma para el gobierno de la izquierda. Lo último que debería pasarle a la izquierda es que se repita la situación de 2015, cuando se perdieron 130.890 votos de IU en la CAM y salió elegida Cifuentes porque en aquella ocasión Podemos no estaba por la unidad (la unidad entre Podemos e IU tuvo que esperar a las generales del 26 de junio de 2016). Lo peor que podría pasarle a la izquierda en el Ayuntamiento es que gane Manuela Carmena, pero gobierne la derecha y se retire sin haber terminado sus proyectos en favor de la ciudad. Dicho de otra manera, si Más Madrid fuera una maquinaria electoral perfecta debería desviar votos a Madrid en Pie para asegurar que supera el umbral para obtener representación. En términos pragmáticos y sin ningún sectarismo, no hay ninguna duda de qué es lo que beneficia a la izquierda globalmente para asegurar el gobierno del ayuntamiento de Madrid: que Más Madrid gane las elecciones y que Madrid en Pie saque el 5%.

En resumen, hacer una campaña amable entre todas la izquierdas para intentar minimizar el impacto negativo de la división, votar con inteligencia para que todas las candidaturas de izquierda sumen y, sobre todo, no desmovilizarse por los datos del CIS y otras encuestas. Se logró para el golpe el 28 de abril, ahora hay que conseguirlo el 26 de mayo. Para ello, todas y todos al puente de los Franceses y a la Ciudad Universitaria. Valga la metáfora para evitar que la derecha y la ultraderecha gobiernen en Madrid y mucho menos por una mínima diferencia. Sería imperdonable y no nos lo podemos permitir.