El Proceso 1001: CCOO y el movimiento obrero, baluartes de la democracia en España

  • En junio de 1972 la policía franquista obtiene la detención de 10 integrantes del núcleo dirigente de la más importante fuerza opositora, pacífica y de masas
  • Hasta el actor Marlon Brando anunció que acudiría a la vista, aunque finalmente no pudo hacerlo

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Pedro Delgado, secretario de Cultura de CCOO Madrid (@p_pdelgado)

El área de Formación y Cultura del Trabajo de la Confederación Sindical de CCOO ha publicado el quinto vídeo de la serie “Flashes sobre la historia”, una iniciativa para mantener viva, preservar y dar a conocer a las nuevas generaciones la memoria histórica de la clase obrera. Esta vez rememora el Proceso 1001, que llevó a la cárcel a parte de los dirigentes nacionales de las Comisiones Obreras.

La detención de la Coordinadora General de CCOO se produjo el 24 de junio de 1972 en la residencia religiosa de los padres Oblatos de Pozuelo de Alarcón, donde mantenía una reunión clandestina. Año y medio después el Tribunal de Orden Público (TOP) sentenció a los “10 de Carabanchel” a 162 años prisión. Para comprender la dureza de las condenas y la importancia política de lo acontecido hay que remontarse al papel que desempeñaba entonces Comisiones Obreras.

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Si bien hoy somos un sindicato consolidado y el primero por afiliación y representatividad electoral, la fecha fundacional es objeto de controversia. La razón radica en que nuestro alumbramiento se produjo a través de un largo proceso en el que, hasta la llegada de la democracia, el perfil responde más a un movimiento de oposición que a una organización de corte clásico. Su origen está vinculado a una fórmula espontánea: la creación de comisiones de trabajadores en las empresas para enfrentar problemas muy concretos y que se disolvían al finalizar la tarea. A lo largo de la década de los 60, aquellas comisiones primigenias adquieren estabilidad y mejoran su coordinación en las diferentes ramas de actividad y territorios, empleando de manera sorpresiva para las autoridades franquistas las reducidas posibilidades que la legalidad del momento permitía, por ejemplo, mediante la participación a cara descubierta en las elecciones sindicales promovidas por la dictadura.

En 1972, tras avanzar en las elecciones convocadas en 1963, 1966 y 1971 el número de enlaces sindicales y de jurados de empresa promovidos por CCOO era ya muy numeroso. Al tiempo, el empuje de las luchas laborales provoca que entre 1963 y 1968 se produzcan 1.714 huelgas parciales. Es el periodo más determinante para la consolidación de unas CCOO estables. Tras unos primeros momentos dubitativos, explicables por la sorpresa inicial y las contradicciones de un régimen que se debatía entre la apertura y el búnker, la dictadura mostró su rostro más duro y represor. Las movilizaciones crecientes obtienen como respuesta los despidos, detenciones, torturas, encarcelamientos y asesinatos. Pero CCOO resiste.

El año 1966 se cierra con el inicio de la huelga más larga de la dictadura, la de la Empresa Siderúrgica de Laminaciones de Bandas en Frío de Etxebarri (Bilbao). Fueron ocho meses que despertaron la solidaridad de muchas otras empresas y que CCOO aprovechó para convocar una Huelga General en la zona, secundada por 23 empresas y rematada con una importante manifestación en el Arenal.

CCOO convoca, a principios de 1967, la “Marcha sobre Madrid”. Al finalizar su jornada laboral, los trabajadores de la periferia industrial caminan hasta la ciudad. La movilización se salda con las detenciones, entre otros, de Julián Ariza y Marcelino Camacho. 365 intelectuales remiten una carta al vicepresidente Agustín Muñoz Grandes en protesta por la represión. Fue en vano. El TOP condena a Ariza y a Camacho a penas de cárcel. CCOO no se amilana y sigue convocando movilizaciones. La dictadura responde con un incremento de la represión.

Tras el asesinato el 20 de enero de 1969 de Enrique Ruano a manos de la Brigada Político-Social, se proclama el Estado de Excepción. Situación que volvería a repetirse a finales de 1970, esta vez en respuesta tanto a las movilizaciones obreras como a las que se desarrollaron en relación con el Proceso de Burgos. A pesar de la represión, CCOO obtiene buenos resultados en las elecciones sindicales de 1971. Entre octubre de ese año y diciembre de 1972 se producen 17.364 bajas de enlaces sindicales, la mayoría por despidos.

Y llegamos al mes de junio de 1972, cuando la policía franquista obtiene la pieza que pretende ya ansiosamente: la detención de 10 integrantes del núcleo dirigente de la más importante fuerza opositora, pacífica y de masas. Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, Francisco García Salve (Madrid); Eduardo Saborido, Fernando Soto, Francisco Acosta (Sevilla); Juan Muñoz Zapico (Asturias); Miguel Ángel Zamora (Zaragoza); Pedro Santisteban (Vizcaya), y Luis Fernández Costilla (Valladolid) fueron detenidos y encarcelados en Carabanchel.

El juicio

El juicio se fijó a las 10 de la mañana del 20 de diciembre de 1973, pero se postergó hasta las cuatro de la tarde porque media hora antes ETA hizo volar el coche en el que viajaba Carrero Blanco. El abogado Juan María Bandrés reveló a Jaime Sartorius, según recoge Juan Moreno en su libro Comisiones Obreras en la dictadura, que la fecha del atentado había sido escogida a propósito: “Los preparativos estaban ya en marcha cuando señalaron la fecha para la vista del Proceso 1001 y lo hicieron coincidir al estar la atención internacional pendiente del juicio contra CCOO, para que tuviera mayor repercusión el atentado”.

La campaña organizada contra el Proceso 1001 obtuvo muy importantes resultados en forma de solidaridad internacional. Hasta el actor Marlon Brando anunció que acudiría a la vista, aunque finalmente no pudo hacerlo. Las defensas fueron asumidas por diversas personalidades que cubrían un amplio espectro político. La dictadura franquista enfrentó como consecuencia del Proceso 1001, dentro y fuera de España, fortísimas críticas provenientes de amplios sectores sociales, políticos y culturales que se prolongaron en el tiempo. Con motivo del recurso de casación presentado ante el Tribunal Supremo se convocaron nuevas protestas. Las penas fueron rebajadas de los 162 años iniciales a 38.

Poco después de la muerte de Franco, Juan Carlos de Borbón indultó a los procesados. CCOO volvería a sufrir el zarpazo de la represión en enero de 1977, esta vez contra sus abogados de la calle Atocha. Después obtendría la legalización.

La historia de CCOO es también la de la lucha por la conquista de la democracia combinando reivindicaciones laborales concretas con una visión de los intereses de clase más general. Una doble orientación que CCOO ha preservado y que se antoja tan conveniente en momentos de una fuerte ofensiva por parte de los herederos ideológicos de la dictadura franquista y del neoliberalismo económico.

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