Combatimos la resignación, preparémonos para volver

  • Existe una propuesta política en la que nos preparamos para volver a un 1 de Octubre
  • El reto pasa, a su vez, por no desvincular cuestión social y cuestión nacional

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Vidal Aragonés, diputado de la CUP-CC, abogado laboralista y profesor del Derecho del Trabajo

Durante el reciente mes de julio de 2019 se propuso, enmendó, debatió y votó la ponencia política estratégica de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP). La totalidad de la militancia estaba llamada a participar en la configuración tanto del texto estratégico como del organizativo que ha de determinar la acción política de la próxima etapa.

Como el título indica, la voluntad política de la actual etapa pasa por dos ejes fundamentales: no entregarse a la visión que considera imposible el ejercicio democrático del derecho a la autodeterminación y superar las políticas de austeridad que se derivan de la vigencia del artículo 155 de la Constitución Española. Existe también, sin embargo, una propuesta política en la que nos preparamos para volver a un 1 de Octubre, entendido el mismo como un proceso democrático y autoorganizado de desobediencia civil colectiva que tiene como objetivo acabar con el Régimen del 78 a través de la construcción de una República en Catalunya.

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Balance, análisis de coyuntura y perspectivas

Fijamos un final de ciclo, lo cual supone una reestabilización del Régimen del 78, como consecuencia de la acción de las élites económicas españolas y catalanas y del papel protagónico del PSOE. Se ha cerrado el ciclo de luchas de carácter económico y social que explotaron en el inicio de la crisis y que seguramente cesaron ya poco antes del 2015: 15-M, Mareas, Huelgas Generales… En el supuesto de Catalunya el conflicto democrático para hacer efectiva la autodeterminación que tuvo como máxima expresión las jornadas del 1-0 y 3-0 de 2017 desaparece en cuanto a su naturaleza de transformación inmediata. Pero esto no significa que el conflicto político por la autodeterminación esté agotado sino que su expresión en forma de ruptura ya no se da en la etapa actual. 

Realizamos un balance crítico en relación a cierta incapacidad para explicar lo sucedido antes, durante y después de octubre de 2017, así como para realizar una lectura propia de los hechos. También reconocemos que en los últimos meses, más allá de una oposición frontal al Gobierno de la Generalitat en el Parlament, no hemos tenido una hoja de ruta alternativa al independentismo gubernamental y hemos padecido una cierta subordinación.  

En relación a los planteamientos prácticos de ERC y PDCAT, no podemos sino constatar que el ejercicio del derecho a la autodeterminación no vendrá dado por un pacto con el Estado, ya que la posibilidad de un referéndum ha sido rechazada, por activa y pasiva, por el Gobierno del PSOE y éste no sería permitido por el aparato del Estado. Tampoco confiamos en la acción favorable de las instituciones de la UE. 

Sobre el sujeto político (o bloque) de cambio, si bien no se analiza con excesiva profundidad, se apuesta por la identificación y construcción de elementos comunes que puedan cohesionar una conciencia nacional y de clase desde los cuales se pueda iniciar la construcción material de soberanía política y económica de nuestro país. Un proyecto más necesario que nunca: una propuesta en clave socialista, independentista, feminista, antiracista y ecologista para los Països Catalans. Somos conscientes que a día de hoy ni la CUP ni el conjunto de la izquierda independentista y anticapitalista está en condiciones de hacer posible el proyecto de liberación social y nacional que defendemos. Se hace  necesario construir, desde la práctica, las condiciones para hacerlo posible, partiendo de la desobediencia civil colectiva que permita una ruptura democrática y defendiendo la soberanía como un realidad en la que la conquista de derechos sociales es la piedra angular. 

La ponencia opta por una estrategia que articule movimientos y acción institucional para la defensa de la clase trabajadora y el desarrollo de una economía arraigada en el territorio. Entendemos que el proyecto republicano ha de ligarse a la consecución de los más amplios derechos sociales, revertir los procesos de privatizaciones y preparar e impulsar la organización y movilización popular. 

Por último, vislumbramos una nueva crisis económica como elemento objetivo y material que antes o después condicionará la realidad social. De la misma manera, como futuro próximo, situamos en el horizonte un embate al Régimen del 78 y a las políticas de austeridad, consecuencia inevitable de la agudización de contradicciones sociales y democráticas.

Más allá de los acuerdos políticos, las dificultades para concretar una estrategia con y para las clases populares

La CUP es una organización que se define como socialista y apuesta de forma clara por la superación del capitalismo. La ponencia insiste en la necesidad de construir políticamente combinando la teoría y la práctica anticapitalistas. Planteamos así una acción política para la próxima etapa que pivota alrededor de cinco cuestiones claves: respuestas a la crisis ecológica, defensa de los derechos sociales, feminismo, lucha contra la corrupción y apuesta por la autodeterminación. 

Más allá de la ponencia estratégica y formando ya parte de las reflexiones personales de quien escribe, la gran dificultad histórica de la CUP y el gran reto para la próxima etapa es la construcción de una propuesta estratégica concreta al margen de las instituciones en un contexto hegemónico de ERC, que habla de políticas sociales en el Congreso de los Diputados y aplica el modelo neoliberal en el Govern de la Generalitat. 

El reto de construir una propuesta estratégica para el conjunto de las clases populares pasa, a su vez, por no desvincular cuestión social y cuestión nacional. Nuestra vía de reformulación debe ligar agenda independentista con políticas contra la austeridad; este es el camino para avanzar nacional y socialmente. No podemos quedarnos, sin embargo, en un mero planteamiento teórico sino que debemos practicar una política de construcción de poder popular, manteniendo la presencia institucional (de nuestras 350 concejalas y 4 diputadas) pero con una clara determinación para construir al margen de las instituciones. Nuestros derechos se construyen en las movilizaciones de masas y la construcción de contrapoder. 

Nos gustaría pensar, y se convierte en una necesidad de alianzas, que este camino lo construimos en clave internacionalista con quienes también entienden en el Estado español que acabar con el Régimen del 78 y la construcción de Repúblicas es el objetivo común de los proyectos emancipadores. 

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