TIRO AL MUÑECO // Como dulce de leche

  • Cuarto relato de la serie 'Tiro al muñeco'

Ya es caída la tarde y las choperas de la rivera aplacan los postreros envites del astro rey en su obsesión por consumirlo todo. El arrullo del agua refresca las almas y la tenue brisa disipa las brumas de la siesta y del entendimiento. En la orilla siniestra un grupo de jóvenes labriegos festeja la enésima caída del precio del cereal y se arremolina a ritmo de dulzaina y pandereta junto a las bellas muchachas que apalizan, como en otro tiempo, las camisas azules de sus padres y hermanos sobre las piedras del río, que de tan pulidas se confunden con los botellines vacíos de Mahou Cinco Estrellas que abarrotan el idílico paraje situado junto a la casa fuerte de un muy distinguido marquesado toledano.

En la orilla diestra, contoneándose entre las sombras movedizas como lo haría el Halcón Milenario en plena tormenta de meteoritos emerge la figura graciosa y esbelta de una delicada amazona que aferra con garbo las riendas de un altivo —y entero— potro alazán. A su vera, un joven con pinta de gañán y calzas rojigualdas aporrea con los muslos la panza de un pollino cárdeno y remolón que responde al reclamo de Txulapo.

—Pasados son ya tres meses desde las últimas consultas y la tierra sigue sin rey… Paréceme que llegada es la hora de renovar el discurso, mi gentil Cayetana —inicia la conversación el mancebo.

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—No digas sandeces, Pablo… En política se puede ser cualquier cosa menos simple… Eso me lo enseñó un bufón medio calvo y con tirantes que conocí años atrás en otro Mundo, en otra Corte...

—Pero la patria reclama principios, valores; mensajes claros que el populacho pueda entender.

—Monsergas. La patria lo que reclama es demagogia, adjetivos, firmeza en las tertulias y toneladas de basura en la red, como en la guerra de Irak… Eso lo aprendí de otro malandrín, el sin par Miramamón, que unas veces luce bigote y otras non…

—Y a faltar el respeto a la gente que no piensa como vos, a predicar como cierto lo que nunca ocurrió, a decir “arre” cuando está claro que es “so”, a eso, ¿quién os adiestró?

—Por todos Los Santos… Pero ¿qué te enseñaron en ese master? No hay mejor programa que un diccionario de sinónimos: pendejos, meapilas, vendepatrias, alsasuarras, abrazafarolas, filoterroristas, etarrasdemierda, chupópteros, tiralevitas, traficantes de golosinas, tocahuevos del Penedés, comunistas, feminazis, batasunos, comemierdas, separatistas, drogadictos, excluidos, sinvergüenzas, socialistas, matones, peronistas, chuparrabos, huelebraguetas, matafetos, culés, soplapollas, rojos, sodomitas, basura, maricones, republicanos, zampabollos, socialdemócratas, curasrojos, afiliados, mamporreros, sindicalistas, abertzales, sinvergüenzas, presos, madresdepresos, asesinos, diferentes, divergentes, borrachos, drogadictos, jipis, cabrones, saltimbanquis, payasos, porreros, comediantes, viejaschochas, violadores, no hay que decir no, no hay que decir sí, no hay que decir nada, hay que sufrir en silencio, como en La Legión, sin decir ni pío, cuando te violan, cuando te fuerzan, cuando no quieres, como si estuvieras en Versalles, en un baile, en Palacio, como si no pasara nada, como si no tuvieras una navaja en el cuello y hubiera otros tres tíos esperando a que termine el que tienes encima, como en el cine, como si no fuera real, como si todos viviéramos felices, comiéramos perdices y hubiéramos tenido un montón de oportunidades, como si uno no tuviera derecho a navegar con su yate por el Mediterráneo sin tropezar con un montón de cadáveres, como si Salvini fuera un jodido bocazas… Ya sabes, ese tipo de cosas.

—Perdone vuesa merced, pero no he alcanzado a apuntarlo todo —dice el mozalbete con un boli en una mano y una libreta con el logotipo de Bankia en la otra— y me gustaría presentar estas pendencias en la próxima reunión de la Junta Directiva Nacional… Si lo tenéis a bien…

La muchacha parece abandonarse por unos instantes, a ritmo de vals, al melifluo discurrir de sus pensamientos: Lirolí/lirolá, lirolí/lirolí/lirolá; lirolí/lirolá, lirolilo/larilo/lará.

—¡Que bien me sienta el campo!¡Todo parece tener sentido aquí, en la hasienda! —retoma el discurso la joven.

—¿Puedo apuntar también eso?