OPINIÓN

Un acuerdo para un éxito razonable

  • Aunque muchos hubiéramos preferido comenzar por un apoyo programático desde fuera del Gobierno, ya no era posible volver al nivel previo
  • Priorizar las medidas que afectan al común y construir relatos convincentes que aborden las transformaciones legales permitirán superar el cerco político y mediático de la derecha

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José Antonio García Rubio, miembro de la Colegiada Federal de IU

En la tarde del día 30 de diciembre se dio a conocer el acuerdo de Gobierno denominado de “Coalición Progresista” entre el PSOE y UP. Si se materializa, todos podremos concluir que, finalmente, la Transición ha terminado.

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Desde el punto de vista político, ese hecho, con todas sus consecuencias, es el elemento fundamental que permite confirmar ese fin. Todas las cautelas y prevenciones (incluido el sistema electoral y la Ley de Financiación de Partidos Políticos) que se armaron para evitar que pudieran influir desde el Gobierno fuerzas que se sitúan a la izquierda de la social democracia han terminado.

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Se inicia con ello un nuevo ciclo político en España en el que habrá que trabajar con realismo y responsabilidad, conceptos que no deben encubrir renuncias a nada. Hoy, como siempre, el núcleo de la política está en hacer posible lo necesario.

Es cierto que en Izquierda Unida la pantalla (valga el símil informático) se nos colocó en el nivel “Gobierno sí o sí”, y aunque muchos hubiéramos preferido comenzar por un apoyo programático desde fuera del Gobierno, ya no era posible volver al nivel previo. Votamos afirmativamente a participar en un Gobierno de coalición. Sopesando los riesgos y las oportunidades.

Los riesgos son muchos, pero derivan fundamentalmente de que se malogren las oportunidades. Y ambas cosas tienen mucho que ver con que seamos capaces de atender la situación de los trabajadores y trabajadoras, y de los sectores populares que decimos representar. Se trata de lograr que el Gobierno que pueda formarse logre un éxito razonable. Y no se pueden escatimar esfuerzos para ello.

A los varios centenares de medidas que contempla el acuerdo hay que aplicarles criterios de prioridad, urgencia y procedimiento parlamentario. Esto último es importante porque es dudoso que algunas de las propuestas que requieren leyes vayan a tener el apoyo de partidos de derecha (como el PNV) sin ser descafeinadas. Por ejemplo, ciertas medidas de reforma fiscal. Las leyes orgánicas requieren tiempo de debate y mayorías absolutas. Ejemplos importantes son los Estatutos de Autonomía, las Leyes de Educación, Poder Judicial, delegación de competencias estatales, Estatuto de los Trabajadores, Libertad Sindical, etc.

Es importante, pues, no generar falsas expectativas, pero muchas de las medidas pueden ser aplicadas desde la política normal del Gobierno con inteligencia y determinación: salario mínimo, pensiones públicas vinculadas al IPC y elevación de las mínimas, escolarización 0 a 3 años, eliminación copagos, listas de espera en atención a la dependencia, ayudas de comedor y material escolar, combatir la subida del alquiler y aumentar la vivienda pública en alquiler, cotización social de autónomos, limitar la brecha de género, incorporar el Pacto de Estambul a la legislación contra la violencia machista, combatir el fraude fiscal y laboral aumentando las respectivas inspecciones y las posibilidades organizativas y reglamentarias, y medidas concretas contra la despoblación, pueden ser algunas de ellas.

Priorizar las medidas que afectan al común y construir relatos convincentes que aborden las transformaciones legales importantes permitirán superar el cerco político y mediático de la derecha y los nuevos reaccionarios.

Junto a ello, es fundamental contar con la movilización popular y el respaldo de las organizaciones sociales, de forma muy significativa con los sindicatos de clase, pero no solo. Impulsar ese trabajo no es fácil cuando se está en el Gobierno.

Todo lo anterior conduce a la consideración del riesgo principal: no solo que el fracaso de ese programa sería la frustración de muchas de las reivindicaciones más importantes de nuestro pueblo sino, además, abrirá un largo período de gobierno de la derecha y la nueva reacción. Así de grave.

En el acuerdo pactado se han dejado de lado los temas relacionados con Política Exterior, Defensa, Seguridad, etc. No es una señal para generar entusiasmo y es lógico esperar que los negociadores expliquen las causas.

Finalmente, quisiera subrayar dos cuestiones a las que se es da nula o escasa importancia en el acuerdo: por un lado, la necesidad de un cambio sustancial en el modelo productivo español. Este modelo, que podemos calificar de perverso, es hoy la causa fundamental de la gran destrucción de empleo en la crisis y de su retorno como empleo de baja calidad cuando se produce la recuperación, junto a otros muchos efectos colaterales que están bien estudiados. Su cambio podría producir acuerdos ganador/ganador entre los trabajadores y una parte del empresariado.

Por otro lado, la importancia de impulsar la economía social en un desarrollo económico decididamente social y sostenible, que sólo tiene un par de párrafos. La Economía Social, aligerada de algunas iniciativas cuasi empresariales puede ser un auténtico tercer pilar, junto a lo público y el sector privado de un modelo productivo avanzado.

2 Comments
  1. Pilar M.L. says

    A mí me flipa lo de Pdr Schz, mucho, en muchos aspectos… Todo un personaje de los tiempos de posverdad, todo liquidez. Ni idea de lo que es, lo que quiere, nada es lo que parece, una cosa y la contraria, escondido e iluminado segun el giro de guión, una metáfora perfecta de los tiempos salvajes que protagonizamos. ¿Un genio?, ¿Un psicópata?, ¿Una mezcolanza?… De momento, ahí sigue, en pié. Veremos…
    What a time to be alive – WATTBA

  2. Normalidad says

    Hablan ustedes como si estuvieran en posesión de la verdad absoluta.Dividen puerilmente el mundo entre buenos, la izquierda radical, y malos malísimos, la derecha. No hay matices. Reformar la LOPJ claro, para colocar a todos los jueces podemitas que puedan. Es sabido que la Justicia en sus altas instancias, es campo de juego de los partidos. Pero con ustedes sería un salto cualitativo :todos los jueces de su cuerda, para así darle la puntilla a la división de poderes que, mal que bien, funciona.

    La derecha extrema el coco uuuuuh. Es el mismo discurso rancio de los 70 y hasta de los 30. Los poderes económicos uuuuh, cuando uno de ellos, atresmedia, convirtió a Iglesias en fenómeno mediático. Y tb lo llevaron constantemente a T5 y Cuatro. Pero ustedes van de víctimas de esos poderes económicos (que existen, es cierto) cuando han tenido TRES TVS a su entera disposición. Y con la sexta lo siguen teniendo.

    Victimismo puro. Vox, con TODOS LOS MEDIOS EN CONTRA salvo dos, ha llegado a los 52 diputados. Eso sí que es meritorio porque han tenido el viento de cara. Ustedes, de cola (sin negarles pese a todo su habilidad, eso es innegable, tb para engañar) Tienen 17 más que Podemos, que por supuesto no es extrema izquierda pese a las conocidas y manifestadas simpatías de sus líderes por ciertos dictadores sudamericanos. Ganando elecciones amañadas y encarcelando a líderes de la oposición democrática, que es lo que a ustedes les encantaría, no lo nieguen. Que todos los poderes del Estado estén bajo su control.

    Dan miedo a la gente normal. Han abusado y manipulado a muchas personas de buena fe que, afortunadamente, ya les han ido calando. Pero están de enhorabuena, millones de españoles estamos preocupados, mucho. Pero es que nosotros no somos gente, ya se sabe. Gente son sólo los suyos y pocos más Tampoco tenemos que ver nada con el IBEX ni con los poderes financieros. Y tampoco queremos a Podemos, así que esa matraca del IBEX como únicos contrarios a ustedes (como es lo lógico) no cuela. Es una falacia sideral ñ. Bajo ese bonito programa de ampliación de los derechos sociales, gran banderín para incautos, se ocultan intenciones de tipo 1984,y lo saben. Pero siguen teniendo su público.

    Por cierto, en democracia se habla de ciudadanos, como sujetos libres e iguales en derechos y obligaciones. No se habla, salvo muy limitadamente, de pueblo ni de gente. Se habla de ciudadanos responsables.

    Por supuesto que hay un neoliberalismo duro, que limita derechos de los trabajadores, y debe ser combatido. Pero es que la alternativa comunista que proponen es mucho peor, y la Historia lo demuestra. Capitalismo de rostro humano es lo que se precisa, como le leí hace tiempo a un autor nada sospechoso de uktraderechista.
    La corrupción de PP y de PSOE (tb la hay en Podemos, antes de llegar al poder, y la habrá ahora que tienen sus parcelas) es una vergüenza y les ha servido a ustedes, junto con la crisis financiera agravada en España con el ladrillazo, de catalizador.

    Hablan de Defensa. Claro, para colocar al JEMAD de ministro, si pudieran, y así purgar el Ejército de elementos desafectos. Pura dictadura es lo que, disfrazado de derechos sociales y desarrollo económico sostenible, pretenden ustedes.

    La Justicia… Cuando condena por corrupción al PP (que bien condenado está, como cualquier otro partido, si se prueban sus delitos) es cojonuda. Y la utilizan ustedes para armar la famosa moción de censura (el ponente de la sentencia, De Prada, ha sido separado por mayoría de los magistrados de la Sala Penal para otra causa afectante al PP, por no reunir las garantías mínimas de imparcialidad).

    Eso sí, cuando no les gustan la sentencias, entonces es que la Justicia está llena de jueces reaccionarios y ultranacionalistas. Como la sentencia del TS que condena por sedición y malversación a Junqueras y compañía.

    Lo suyo es de una desvergüenza inmensa.

    Buenas tardes

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