OPINIÓN

Los poderes acechan; los peligros también

  • "Que ya no se hable de la trama es la señal inequívoca de que ha ganado la partida"
  • "Sobredimensionar a Pablo Iglesias y a UP es parte de una estrategia, su objetivo es Pedro Sánchez"
  • "Ahora de lo que se trata es de romper el gobierno para debilitar la posición del presidente y que se 'ablande' y se avenga a unos nuevos Pactos de la Moncloa”
 

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A la memoria de Luciano Gallino, ejemplo de lucidez y coraje moral en tiempos duros y terribles

¿Sigue existiendo la trama? Ya no se habla de ella. Me refiero al complejo de poder conformado por los grandes grupos financieros y empresariales, parte significativa de la clase política y mediática que emergieron con una fuerza inaudita en la anterior crisis y que, en gran medida, la dirigieron y controlaron; sin embargo, sigue estando ahí. Que no se hable de ella es la señal inequívoca de que ha ganado la partida. Normalización y normalidad se mezclan y se organizan mutuamente. La normalidad se impuso y la normalización fue buscada desesperadamente. Ser parte de ellos y como ellos se convirtió en una consigna triunfadora. Casi sin darnos cuenta y abruptamente, llegamos a la excepción. Una excepción recurrente y que se empieza a convertir en regla.

La palabra clave sigue siendo memoria y es necesario construirla sobre sólidos fundamentos. En estos días hay tiempo para pensar, para reflexionar, para leer. No se encuentra lo que no se busca. He hecho un esfuerzo por repasar literatura periodística, científica e histórica sobre la crisis del 2008. Hay mucho escrito, mucho. Quiero subrayar algunos libros que me parecen interesantes para este momento. El primero, el de Naomi Klein, La doctrina del shock; después volví a leer la memorias de Varoufakis, Comportarse como adultos. Manejé los sesudos análisis de la Teoría Monetaria Moderna empezando por Stuart Medina; el libro de memorias de Zapatero y, para situarme bien en el contexto, El director de David Jiménez. No me quiero olvidar de La crisis del año 8 de Juan Ramón Capella y Miguel Ángel Lorente.

Tenemos que pensar históricamente e intentar combinar el ciclo corto con el largo. No es una tarea fácil, pero hay que intentarlo sabiendo que es un quehacer colectivo que parte de un debate más general y generalista. Para intentar entender lo que está pasando es bueno empezar con algunas ideas previas. La primera, el coronavirus ha sido el desencadenante catastrófico de una crisis que estaba ya latente en la economía capitalista global. Desde hacía meses se sabía que estábamos llegando a una crisis económico financiera. Lo que no sabíamos era donde aparecería el “cisne negro”. La segunda, el coronavirus da una dimensión nueva e inédita a la crisis del capitalismo. El metabolismo entre la sociedad de los humanos y el medio se está quebrando y por su sector más frágil, el agroalimentario. Los especialistas venían llamando la atención sobre estos fenómenos y, al final, han llegado. La tercera, esta crisis engarza y le da sentido a elementos que antes andaban sueltos; me refiero, fundamentalmente, a la gran transición geopolítica y a la lucha por la hegemonía entre las grandes potencias. Un dato nuevo y distinto: el centro de gravedad del mundo tiende —después de 500 años— hacia Oriente; es decir, se pone fin al dominio de la geocultura de Occidente.

Hablar de crisis significa también hablar de correlaciones de fuerzas y de poder. Olvidar esto es perderse y nunca más encontrarse. En esto tampoco deberíamos engañarnos: los costes sociales de las crisis en el capitalismo siempre son asimétricos y golpean más a los más débiles, a los que viven de vender su fuerza de trabajo. La clave no está en un posible y deseable reparto equitativo de las consecuencias de la crisis, sino en paliar sus efectos más negativos y generar un modelo social y político más justo e igualitario. El verdadero escudo social ante la crisis consiste en construir desde la misma unas nuevas relaciones de poder que den más peso a las clases trabajadoras, garanticen los derechos sociales fundamentales y cambien las conexiones entre la economía y la sociedad. Esto no se hizo en la anterior crisis, sino más bien, al contrario, se produjo un uso capitalista de la crisis para golpear sistemáticamente a los derechos laborales, sindicales y sociales. 

¿Cómo fue posible este uso capitalista de la crisis? Se podría explicar así, convertir el estado de necesidad en Estado de excepción. Aquí es donde aparece la Unión Europea. Las crisis siempre desvelan a los poderes reales. Es la vieja pregunta sobre el soberano. Antes, la última ratio acaba anudando poderes fácticos con ruido de sables. Hoy las razones últimas se toman en lugares más lejanos y por una tecnocracia político-económica aparentemente neutral. La Unión Europea fue construida para esto, para despolitizar la economía y garantizar el poder omnímodo del capital. Decisión y democracia se separaron y el autogobierno de las poblaciones se convirtió en una idea zombi. ¿Quién impone el Estado de excepción? La Unión Europea y sus instituciones. Lo veremos muy pronto. 

Hay que intentar ver esta crisis, como las otras, en dos momentos: el primero, el control político de la misma y el segundo, las medidas de recuperación o de reconstrucción. Ambas están íntimamente relacionadas. El gobierno PSOE-UP se está esforzando por apoyar a los sectores más débiles, a los previsiblemente más golpeados por la pandemia y por la paralización del sistema productivo del país. Se ha notado una falta de coordinación, de anticipación y la carencia de una unidad de reflexión y acción estratégica. Por lo demás, no muy diferente a otros países de nuestro entorno que no vieron sus dimensiones; conviene señalarlo. La UE —ya pasó la otra vez— aparentemente permite la “cláusula de escape” para los países en relación a los viejos criterios de Maastricht, el Banco Central Europeo puso en marcha una línea fuerte de más de 750 mil millones para comprar en el mercado secundario deuda pública y privada. El encontronazo norte-sur (básicamente, Holanda y Alemania) tuvo que ver con la carencia de políticas específicas de la UE. Ya sabemos tres cosas: no habrá mutualización de la deuda, no habrá monetización de la misma y, como prevé el Tratado del MEDE, la financiación será condicionada. Queda por saber cuáles serán éstas condiciones. Los nuevos mecanismos, como el SURE, están por diseñar y aprobar. Una cosa parece clara, su insuficiencia ante la enorme gravedad de los problemas que la pandemia conlleva. El estado de necesidad se agravará enormemente en las próximas semanas.

La coyuntura política está marcada por el conflicto y la polarización que el confinamiento apenas oculta. Las derechas, desatadas desde el primer día en una pugna por ver quién descalifica de peor manera al gobierno. Se han llegado a proponer nada sutiles golpes de fuerza. Esto continuará y estamos solo en el principio. El debate parece ser la figura de Pablo Iglesias y el relevante poder de UP. Hay que tener cuidado, que el dedo no oculte la luna porque la fuerza viene del sol. Lo que hay verdaderamente detrás son los poderes fácticos, la trama que está ya marcando el territorio para la segunda fase; es decir, para las medidas a tomar cuando se controle la pandemia. Repito, primera y segunda fase están unidas. Sobredimensionar a Pablo Iglesias y a UP es parte de una estrategia, su objetivo es Pedro Sánchez. Lo poderes lo saben. Ahora de lo que se trata es de romper el gobierno para debilitar la posición del presidente y que se “ablande” y se avenga a unos nuevos “Pactos de la Moncloa” y, si es posible, un gobierno de concentración con el PP, apoyado por lo que queda de Ciudadanos. Vox, presumiblemente, no obstaculizaría esta operación.

No es este el momento para analizar qué fueron los Pactos de la Moncloa. Son parte del imaginario social que legitimó durante años la transición política, norma fundante del Régimen del 78. ¿Qué significaría aquí y ahora, unos pactos programáticos entre el PP y el PSOE? Pura y simplemente un (re)cambio del modelo constitucional y social del país, la liquidación del ya debilitado Estado del bienestar y dejar el control de nuestra economía a los poderes que mandan en la UE. Es decir, iríamos a una colonización de España, al fin de su soberanía popular y a la derrota histórica de las clases trabajadoras. ¿Juicio excesivo? ¿Hipótesis catastrófica? No lo creo, ya lo hemos vivido y la crudeza del debate político lo anuncia. Es más, con una población confinada, con una esfera pública limitada y con un estado de necesidad que hace del miedo y de la inseguridad una doble piel, los peligros se incrementan mucho. El Palacio, el Estado profundo, la trama nunca cejan y están siempre ahí para conservar el poder, para incrementarlo y hacer de la crisis un instrumento para perpetuarse. No sería nada nuevo en nuestra historia. La oligarquía financiero-empresarial persevera e intenta imponerse siempre. Hay una cuestión que no se debe olvidar: la crisis de la casa de los Borbones. En la constitución material de nuestro país, la monarquía es una figura determinante y, como vemos cada día, inexpugnable. Es el centro aglutinador del bloque de poder y de las instituciones del Estado. Su crisis, en este contexto, enciende todas las alarmas.

El poder, los poderes, están en disputa y habrá una enorme batalla política, social y cultural en los próximos meses. El enfrentamiento decisivo será una vez más en la Unión Europea; allí se tomaran las decisiones fundamentales y se determinará nuestro futuro, lejos del control de la opinión pública, con un lenguaje ininteligible para la mayorías y, lo decisivo, impuesto a la soberanía popular.  La atmósfera de solidaridad que hoy impera en los sectores populares refleja los deseos de unidad de nuestro pueblo. La sanidad es ya un bien público y un derecho consolidado en el conjunto de la población. Ahora tenemos que ir más lejos, reivindicar una educación pública de calidad y gratuita; hacer constitucionalmente exigibles los derechos laborales, sindicales y sociales fundamentales, empezando por el derecho al trabajo y a un salario digno. Si algo nos enseñan todas las crisis es que hay que reivindicar con fuerza un programa claro, alternativo y posible; buscar el consenso popular y reconstruir sobre él patria, pueblo y soberanía.

8 Comments
  1. sturai says

    Liebe Cuartopoder, es müsste doch noch eine Entscheidung des Bundesverfassungsgerichtes offen sein, bei der es um die Anleihen-Käufe der EZB geht. Damals hatte sich das Bundesverfassungsgericht schon kritisch zu diesen Käufen geäußert und es an den EuGH verwiesen. Dort hieß es ja, dass die Käufe angeblich mit den Verträgen in Einklang zu bringen sind. Wann kommt jetzt dieses finale Urteil durch das Bundesverfassungsgericht? Hier sollte doch endlich mal ein Zeichen gesetzt werden, damit der Vergemeinschaftung von Schulden ein Ende gesetzt wird.

  2. Florentino says

    … Los poderes no acechan Manolo. Tienen el diseño del traje, la vaselina, bandera en la caja fuerte del Vaticano. Nos invitan al desfile de la «pasión de todo cristo»; por qué estamos en un ayuno anémico todo un Pueblo, por esos «poderes» que tienen muchas Patrias donde invertir, abonar las cizañas mortíferas… ¡ para subvertir el mandato de las urnas !.
    Aunque no es tiempo de secar la ropa, cuándo está cayendo la de dios; hay que decirte Manolo Monereo, que: no es Pablo Iglesias tan importante, cierto. Pero los que dividisteis la herramienta de UP, habéis hecho un trabajo sencillamente inexplicable. Ahí, están las derechas gobernando Ayuntamiento, Comunidad y más debilitada la izquierda, por el egocentrismo de tener más cuota de pantalla.
    Discrepo el que quieran ir por Sánchez. El caramelo envenenado le ponen la misma papelina de colores que aquellos «terribles» «Pactos de la Moncloa»; los presentaron como la vacuna para superar el «virus» franquista… ¡ pero encerraban otras cosas !.
    Precisamente, allí enraizó el «Régimen del 78, tan denostado por la propia izquierda española y por las nacionalidades históricas Catalunya, Euskal Herria, segmentos de Andalucía, Galicia, Asturias, Aragón. No estamos en el 77, pero se han sufrido los efectos, golpes de Estado incluidos (23F). Fue un capítulo con un balance ruinoso, para los nacionalismos y para la izquierda un poco más allá del difunto PsoE.
    Aquellos «Pactos» del 25 de Octubre, fueron sus firmantes: UCD de Suarez, Felipe González, (PsoE), la (AP) de Fraga y el (PCE) de Santiago Carrillo… ¡ Clave para otorgar credibilidad, legitimidad desde la izquierda al «consenso» de Suárez. Los «pactos» fueron rubricados también por: Juan Ajuriagerra del PNV y Miquel Roca de la minoría Catalana. CCOO y UGT después se sumaron a la apoteósica fórmula: «Venid y vamos todos, con flores a María que madre nuestra es». Manolo, el fracaso es hasta hoy día bien palpable; los sindicatos (subvencionados), no están, ni se les espera. Los estatutos, donde se quedaron, sin completar. Aquella LOAPA posterior al «tejerazo» los dejaron en casi papel mojado, ¿ autonomía ?. República ?… ¿ para qué ?.
    Las urnas están para usarlas, cuándo pase el aislamiento habrá que ejercer la «soberanía popular» (que no del PP) de un Pueblo que está hasta las narices, de «ruido de sables» y de blanqueamientos militares en estado de confinamiento y de medios mediáticos encubridores de buena parte del «circo nacional», que tú lo llamas «Patria»… Esa, que impusieron los fascistas, con la estimada ayuda de Hitler, Mussolini, con el olvido de ciertos Patriotas… sin memoria !.
    Los Presidentes por encargo, los pone Trump. Nosotros queremos menos encargados, más urnas democráticas para recuperar soberanía. ¿ Patria ?. La de cada uno… esas, no se imponen !.

  3. Paco Cherp says

    Al final tiene que meter sus obsesiones rojipardas el neofalangista este.

    1. Miguel says

      Nos dejastes como en un » thriller» en el que no se concreta el final.
      Salud y próxima decendia para España.

      1. Miguel says

        Perdón : releyendo un párrafo el artículo ackare mis dudas.
        Salud y lo dicho.

  4. Miguel says

    » «Los poderes…. » » acechan….» pero eso es porque UP ha llegado ya a eso que llaman » Moncloa» .Si la P$o€ no estuviera » vigilada tan de cerca » ; aperturo la ventanilla de las apuestas : » a que a buen seguro se encontrarían absolutamente » relajados….» y sin preocupación alguna » esa mafia española tan patriótica ( llámenme loco) .
    España necesita con urgencia : una consulta a la sociedad sobre el modelo de estado que queremos tener . Y es ahí : donde empieza todo el desasosiego de la mafia enquistada en todas y cada una de eso que llaman » instituciones del Estado » .
    Esto no requiere otra » ¿¿¿¿ reforma….???? (estafa chapucera para el resto) » como la que se montaron allá por el año 1978 del siglo pasado ; urgentemente requiere «obra nueva….» con planos y arquitect@s » titulados en democracia….» .
    Salud y próxima decencia para España… .

    1. Florentino says

      … La base de un Estado de derecho, con llevaría inevitablemente abrir un periodo constituyente, para que de una maldita vez, el Pueblo sea el que decida; aquí no valen las «compresas sor Virginia», entre las oscuridades de cloacas, medios fácticos y bancos apoyando el «falangismo sutil» para volver a condicionar a las gentes dignas; y de paso poner en la trena, todos y cada uno de los prevaricadores, ladrones reincidentes de una apostasía social, sin memoria, apaleados, expoliados, hasta la hucha de las pensiones. Los tribunales, (estos) no deben de ser quienes les juzgue… ¡ Están haciendo daño al ser humano, dejando invalidados: «los Derechos Humanos Universales!.

      1. Miguel says

        Y evidentemente la P$o€ continua en sus podridos fueros de 1978 apuntalando entre estertores al podrido régimen que padecemos . Lo que nos lleva nuevamente a la deducción de lo que realmente son est@s que se dicen ser » socialistas pata negra….» ; cuando no pasan de ser unos vulgares traidores,ladrones y un@s vendid@s a la mafia española.
        Con respecto a es@s que llamamos fascistas más de lo mismo ; pues lo del saqueo y el pillaje lo llevan impreso en su ADN y cuanto más » patriota….» ; más ladrón ( regla de trés directa).
        FASCISMO = PILLAJE Y SAQUEO ( eso si en nombre y por amor a eso que llaman » patria» ) .
        Salud amigo Florentino , un placer leer sus reflexiones, cuídese .
        PD .
        Dicen que no hay mal que pueda durar 100 años ; pero esto lleva ya camino y demasiado les ha cundido.

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