OPINIÓN

El dos de mayo de Ayuso, una farsa que es tragedia

  • "Diferentes caras, mismos personajes y un mismo guion. Ayuso, a veces delirante, como presidenta de la Comunidad de Madrid es fiel continuadora de Aguirre"
  • "Ayer asistimos a un intento fallido de crear otro mito en Ifema. Pero no se puede crear un mito fundacional al mismo tiempo que se despiden 10.000 héroes y heroínas"

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Sol Sánchez es diputada de Unidas Podemos IU en la Asamblea de Madrid

Todos los nacionalismos tienen sus mitos fundadores, y el nacionalismo español no es ninguna excepción. Esa es una de las razones por las que la extrema derecha, de forma entre tosca y sonrojante, nos ha regalado en los últimos tiempos escenas donde no se azoraban lo más mínimo recreando desde jinetes de la reconquista, a los últimos de Filipinas defendiendo una isla imaginaria.

Además, para conseguir la identificación de la población con esos sentimientos nacionales, se precisan buenos rituales, y las fiestas que conmemoran esos mitos -reales o ficticios- son perfectas herramientas. El 2 de mayo podría ser un buen ejemplo.

Aunque los primeros liberales utilizaron el 2 de mayo como mito justificador para derribar el Antiguo Régimen, ya a finales del siglo XIX la conmemoración del 2 de mayo tenía la cualidad de evidenciar las brechas políticas y las contradicciones de la época. Así, mientras los progresistas celebraban una lucha por la libertad y la independencia, los carlistas ensalzaban el carácter monárquico de la guerra de la Independencia, los republicanos honraban el triunfo del pueblo sobre un tirano, y los internacionalistas directamente la rechazaban por su dimensión nacional y burguesa. Les ahorraré el resto de su tortuosa historia hasta que llegamos a la época actual, donde precisamente el 2 de mayo, día de la Comunidad de Madrid, revitaliza y exacerba su carácter de mito nacionalista español con la llegada de Esperanza Aguirre –Tamayazo mediante- a la presidencia de la Comunidad de Madrid, tras un Gallardón que era conocido en ese momento por su presunto carácter centrado y su talante pseudo progresista.

Y resultó que esa Esperanza Aguirre, a la que incluso Pablo Carbonell le dedicaba “El rincón de Espe” en el programa Caiga quien Caiga por lo cómico del personaje, no daba puntada sin hilo… y se convirtió en un abrir y cerrar de ojos en la indiscutible dama de hierro de la derecha española, adalid de las políticas más salvajemente neoliberales del país, y privatizadora de todo lo público de competencia autonómica que se le puso por delante. Además, su épica prepotencia llegó a un punto culminante en 2008 al encararse con sanitarias del Ramón y Cajal que protestaban en una de sus visitas contra las privatizaciones realizadas por su Gobierno.

Sanidad, educación, servicios sociales, y convertir la Comunidad de Madrid en un paraíso fiscal donde los ricos casi no pagan impuestos, mientras el Partido Popular en Madrid con ella por máxima responsable, iba articulando toda una red de financiación ilegal y corruptelas que hoy tienen tantos nombres y piezas separadas que no cabrían en este artículo.

En cuanto al progre Gallardón (del que cuentan que llegó a decir que había que casarse con el Abc y acostarse con El País) desde la alcaldía de Madrid -que fue su siguiente destino- consiguió convertir la capital en el municipio más endeudado de España con obras más que discutibles como la de la M-30, la insistente obsesión por los Juegos Olímpicos, concesiones millonarias y la herencia de un modelo de ciudad insostenible y centro de operaciones de las grandes constructoras. Al final resultó que tan progre no era, porque se lo llevó por delante el movimiento feminista y las protestas contra una reaccionaria propuesta de reforma de la ley del aborto en 2014 cuando ostentaba la cartera de Justicia.

Inmortal es ya esa frase, utilizada incluso por quienes reniegan de su autor, que asevera que la historia siempre se repite dos veces; la primera como una tragedia y la segunda como farsa. Hoy en Madrid, la farsa se representa en mitad de una gran tragedia.

Sobre esta tragedia hay poco que contar que no sea relatado en bucle por los medios a diario. Hace tan solo cuatro meses oíamos hablar distraídamente en los informativos de una epidemia que se había desatado lejos, como todas, y a veces incluso prestábamos atención a unas imágenes que nos resultaban totalmente ajenas. Hoy, somos parte de esas imágenes que resultan ajenas a cada vez menos “otros” lejos de nosotros, y llevamos confinados en casa desde marzo, aterrorizados por una curva que forman ya muchos miles como nosotros, que no volverán. Y el territorio más castigado del Estado por esta pandemia es precisamente la Comunidad de Madrid, la que hoy conmemora el 2 de mayo, la que ayer trágicamente regentaban Aguirre y Gallardón, y hoy a modo de farsa, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez- Almeida.

Diferentes caras, mismos personajes, y un mismo modelo como guion. Ayuso, a veces delirante, como Presidenta de la Comunidad de Madrid es fiel continuadora de las políticas de Aguirre. Una de sus primeras decisiones tras menos de tres meses de ser investida en el cargo fue la re-privatización de los laboratorios de análisis clínicos que cubren en la región a más de un millón de personas. A pesar de sus excentricidades de peor calidad, el proyecto es idéntico, y para paliar la crisis económica que generará, y ya está generando, la crisis sanitaria, habla sin rubor de recetas como la liberalización del suelo y la vuelta al ladrillo. Ha tenido a los niños y niñas con menos recursos de Madrid cuarenta y siete días alimentándose de comida basura comprada a una empresa cotizada que obtuvo más de mil millones en beneficios en 2019, y ha convertido las redes de la Comunidad de Madrid en un anuncio permanente de las grandes empresas que hacían donaciones, aunque a los tres días también hicieran un ERTE de miles de empleados.

Almeida con un talante totalmente opuesto a Ayuso, tranquilo y dialogante, y por comparación con la extrema derecha presente en el Ayuntamiento, y la suave oposición cero beligerante, pareciera estar hasta centrado ideológicamente muy en la onda del antiguo progre Gallardón. Ahora, pidiendo la eliminación de las reglas de Montoro para poder gastar el excedente de Madrid en atender la emergencia social en vez de en amortizar deuda, nadie recordará con que virulencia pedía la cabeza del anterior Concejal de economía Carlos Sánchez Mato por proponer precisamente eso, como si la pobreza y la miseria anterior al Covid-19 no fueran una injusticia y una vergüenza evitable en una ciudad rica como Madrid. Podríamos pensar que la crisis puede cambiar sensibilidades, pero resulta que entre las medidas económicas para mitigarla se le coló una rebaja fiscal para las casas de apuestas y los bingos, así que permítanme que tenga mis dudas.

Hoy dos de mayo estarán ambos buscando la identificación del pueblo con el mito fundacional, y al mito fundacional con ellos mismo. Ayer día 1 de mayo asistimos a un intento fallido de crear otro de esos mitos, en Ifema. Pero no se puede crear un mito fundacional al mismo tiempo que se despiden 10.000 héroes y heroínas, y menos en un momento de catarsis como este, y menos, quien en mitad de una gran tragedia; no deja de ser una farsa.

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