In Memoriam: Paco Frutos

  • "El PSUC fue, durante el franquismo, el principal partido de oposición a la dictadura y defensor de los derechos de trabajadores y clases populares de Catalunya"
  • "Un grupo de militantes del PSUC, entre los que estábamos Paco Frutos y yo decidimos asumir la dirección del partido"
  • "Paco era un hombre y un compañero entregado, responsable, honrado, siempre preocupado y ocupado en las luchas de los trabajadores"

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Josep M. Rodríguez Rovira

El pasado día 26 de julio murió en Madrid, Paco Frutos, amigo y compañero de luchas durante tantos años. Nacido en Calella en 1939, hijo de campesinos. Había cumplido ochenta años. Nos conocimos en CCOO y en el PSUC, el año 1970. Tres años después, en 1973 estuvo en la cárcel Modelo durante seis meses a consecuencia de la detención de la Asamblea de Catalunya.

Durante los últimos años de la dictadura franquista, después de haber sido despedidos de las respectivas empresas; Paco por la empresa SAFA de la ciudad de Blanes, por promover luchas sindicales. Junto con otros compañeros/as hacíamos un trabajo clandestino de coordinación de las CCOO en Catalunya. Hasta la fundación de CCOO como sindicato en el año 1976, en la "assemblea" celebrada una iglesia de l’Hospitalet.

En la primavera de 1978 se celebró el “I Congrès de CCOO de Catalunya”, que fue la consolidación del trabajo de tantos años de lucha, primero clandestina y, desde 1977, ya legal. El “Congrés” dio un fuerte impulso a la sindicación en aquel inicio de la transición. En este “I Congrés”, Paco fue elegido responsable de organización del sindicato y yo responsable de acción sindical, en Catalunya.

Al mismo tiempo, militábamos en el PSUC y nos incorporamos a su Comité Central en la reunión celebrada en la Bretaña francesa el 1974, todavía durante la clandestinidad. Después, en el año 1981, en el V Congreso del PSUC, asumimos formar parte de la dirección junto con otros compañeras/os, él como Secretario General, yo como como Secretario de Organización.

El PSUC fue, durante el franquismo, el principal partido de oposición a la dictadura, el principal defensor de los derechos de los trabajadores y clases populares de Catalunya. Sufrió una enorme represión por parte de la dictadura: despidos, detenciones, torturas, encarcelamientos, asesinatos, ejecuciones…

Siempre fue un partido “hermano” asociado al Partido Comunista de España, PCE, aunque sin dependencia orgánica con este. Algunos miembros de la dirección del PSUC pertenecíamos también a los organismos de dirección del PCE, en su Comité Central, por elección en los congresos del PCE. En el momento de celebrarse el V Congreso del PSUC, este tenía 30.000 afiliados, tanto hombres como mujeres.

Desde hacía unos años, y especialmente desde 1968, cuando se produjo la intervención de la URSS en Checoeslovaquia, había una polémica dentro del PSUC, que, con el paso del tiempo y las actuaciones político militares de la URSS, se fue haciendo cada vez más dura. Por una parte los defensores de las actuaciones de la URSS y sus intervencionismos y los que defendíamos actuar y transmitir a la sociedad unos principios y actuaciones limpiamente democráticos. Era la política que se dio en llamar, sobre todo, inicialmente, por el PCI (Partido Comunista italiano), el Eurocomunismo. Esto es, los objetivos sociales y políticos de una sociedad más justa e igualitaria basada en principios y métodos democráticos.

En torno a estas distintas visiones, se crearon a lo largo de los años, diferentes “corrientes” de opinión, aunque sin llegar a concretarse en estructuras organizadas, cosa que, además, no estaba permitida en el PSUC, como no lo está en la inmensa mayoría de partidos políticos.

En estas condiciones, se llegó al V Congreso, en enero de 1981, y allí se produjo una confrontación entre diferentes propuestas políticas –la pro soviética, la eurocomunista y la llamada “leninista” que intentaba conjugar las diferentes posiciones. El Congreso rechazó mayoritariamente la propuesta defendida por la dirección saliente y por el PCE, la eurocomunista/leninista.

En vista de ello, varios miembros de la dirección y candidatos a formar parte de la nueva dirección a elegirse en el Congreso, entre ellos, su presidente Gregorio López Raimundo, y su secretario general, Antoni Gutiérrez Díaz, decidieron retirar sus candidaturas y no entrar a formar parte de la nueva dirección.

Esto originó un vacío de dirección que debía resolverse en el propio congreso democráticamente. Así pues, un grupo de militantes entre los que estábamos Paco Frutos y yo decidimos asumir la dirección del partido con el objetivo de dar continuidad a su actividad y sus compromisos con los trabajadores y toda la sociedad. Nos presentamos a la elección en el Comité Central y salimos elegidos, Paco Frutos como Secretario General y yo como Secretario de Organización dentro del Comité Ejecutivo.

Durante todo el año 1981 y el primer trimestre de 1982, prosiguieron las confrontaciones. Desde la dirección, hicimos un esfuerzo de integración de todos los militantes en un único proyecto político. Simultáneamente y paralelamente, las corrientes referidas dedicaron sus esfuerzos a organizarse autónomamente cada una de ellas, sin contar para nada con la dirección y manteniendo el enfrentamiento, para llegar al próximo congreso y conseguir hacerse con la mayoría de la dirección.

En el VI congreso, celebrado al año siguiente, en marzo de 1982, los llamados eurocomunistas consiguieron la mayoría, marginaron a los que no habían sido afines a sus planteamientos y actuaciones –entre ellos estábamos Paco y yo-, aunque nos propusieron seguir en los órganos de dirección, sin ninguna responsabilidad clave.

Mientras yo dejé la política activa al cabo de poco tiempo, Paco prosiguió con su actividad social y política durante muchos años. Durante un corto período en el PSUC y después en el PCE, del que fue Secretario General del 1998 a 2009. Llevó a cabo una intensa actividad como diputado en el Congreso desde 1993 hasta 2004. Antes había sido diputado en el Parlament de Catalunya (1980-1984). Más tarde fue dirigente de Izquierda Unida.

Explico toda esta trayectoria, para decir que para mí Paco Frutos siempre fue compañero y amigo, no solo en política, también en nuestras vidas.

Paco era un hombre y un compañero entregado, responsable, honrado, siempre preocupado y ocupado en las luchas de los trabajadores, por sus derechos y libertades, luchando por una sociedad más justa e igualitaria, siempre en primera fila, siempre decidido batallador, siempre dando la cara.
Descansa en paz Paco.

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