Retos y oportunidades para la reconstrucción: el papel de la Agenda 2030 como brújula de este Podemos

  • "La situación vivida durante los últimos meses ha servido para posicionar en agenda que, ahora más que nunca, es necesario actuar en favor del desarrollo sostenible"
  • "Los siguientes pasos han de ir encaminados hacia una reindustrialización verde, fomentando la movilidad sostenible, la economía circular y las energías renovables"
  • "La reconstrucción hay que basarla en el fortalecimiento y blindaje de lo público, que es lo que nos ha salvado en esta crisis"

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Mónica Monterreal,secretaria de Transición Ecológica y Desarrollo Sostenible de Podemos Comunidad de Madrid, y Carolina Alonso, secretaria de Reconstrucción, Políticas Públicas y Agenda 2030 de Podemos Comunidad de Madrid

Uno de nuestros grandes retos como sociedad es la transición hacia modelo económico sostenible, basado en principios verdes y que sea tanto una garantía de progreso, igualdad y trabajo como de cuidado y protección de nuestro medio ambiente.

La situación que hemos vivido durante los últimos meses, con una pandemia a nivel mundial, ha servido para posicionar en agenda que, ahora más que nunca, es necesario actuar en favor del desarrollo sostenible.

Antes del confinamiento asistimos a las marchas y movilizaciones multitudinarias en defensa del Planeta y contra el cambio climático. Si en aquel momento el diagnóstico indicaba que nos encontrábamos en emergencia climática y que era urgente actuar, hoy las peores consecuencias económicas y sociales de la pandemia convierten este llamamiento en un imperativo de inmediata ejecución.

Este Podemos tiene clara la acuciante necesidad de actuar. Por ello, desde la Vicepresidencia de Gobierno, se han ido implementando paulatinamente medidas, en principio de urgencia, pero con vistas a un futuro cercano. Un Escudo Social sin precedentes. Medidas que buscaban solucionar problemas inmediatos, pero que se diseñaron con la vista puesta en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) contenidos en la Agenda 2030.

Son, sin embargo, las administraciones locales y autonómicas las que tienen un rol primordial para la implementación y consecución de estos ODS, siendo la cooperación y coordinación institucional una baza fundamental para su puesta en marcha.

La Comunidad de Madrid ha sido gravemente damnificada por los 25 años de gestión fracasada del Partido Popular. Las privatizaciones, los recortes y la corrupción han dejado a nuestra región en una situación de debilidad para cumplir esos objetivos.

Hemos visto, con preocupación, que la repercursión de esta pandemia ha agravado las desigualdades sociales. En consecuencia, toda solución debe pasar, necesariamente, por reconstruir lo común, pues es lo único que garantiza la justicia social. Concretamente, esto significa poner en marcha políticas redistributivas, porque la recuperación económica ha de llegar a todas las personas.

Para lograrlo, en primer lugar, la reconstrucción hay que basarla en el fortalecimiento y blindaje de lo público, que es lo que nos ha salvado en esta crisis. Hemos asistido a la lección de compromiso, esfuerzo y dedicación que nos ha dado el personal sanitario, venciendo la sangría perpetrada durante años por la derecha para destruir la sanidad pública a favor de la privada. Hemos comprobado cómo, a pesar de las dificultades, los profesionales de la pública han dado todo por mantener el servicio funcionando.

Los siguientes pasos han de ir encaminados hacia una reindustrialización verde, fomentando la movilidad sostenible, la economía circular y las energías renovables. El fomento de este último sector destaca por su carácter estratégico, ya que supondría un aumento de los profesionales en esta materia, creando un empleo de calidad tanto a corto como a medio plazo y devolviendo la soberanía energética a nuestro país, liberándonos de la dependencia importadora de los combustibles fósiles, que en varias ocasiones ha vuelto nuestra balanza comercial negativa.

En esta misma línea, debemos aprovechar la oportunidad para promover industrias verdes y de nuevas tecnologías. El acuerdo alcanzado en la Unión Europea abre una oportunidad en ese sentido. La posibilidad de responder a esta crisis ya no sólo con un aumento de la política social y la demanda agregada, sino también con la construcción de un tejido industrial moderno, innovador y dinámico, supondría enormes oportunidades para la transformación de nuestra región y, en particular, de comarcas enteras que han vivido tradicionalmente de la industria.

Esto se ha repetido mucho durante esta crisis, a pesar las resistencias del modelo económico neoliberal promovido por los Gobiernos del Partido Popular. Han salido al paso con las recetas de siempre: más ladrillo y menos Airbus. El Partido Popular ha sido el único grupo de la Asamblea de Madrid que no se ha reunido con los trabajadores del sector aeronáutico en lucha y la presidenta Ayuso se ha desentendido totalmente de una industria clave para nuestro país y muy concretamente para el sur de Madrid.

La posibilidad de afirmar el rol protagonista de lo público para dinamizar nuestra economía, combinado con ambiciosas inversiones que desplieguen un robusto y novedoso tejido industrial, abrirían las puertas a una década donde podamos empezar a pensar en una Comunidad de Madrid donde su ciudadanía se emancipe de los designios de los lobbys empresariales de siempre y de los fondos buitre, acostumbrados a vivir del ladrillo, la especulación y el saqueo de los servicios públicos, sentando las bases para una vía de desarrollo adaptada a los tiempos, que garantice la creación de empleo estable y la reducción de las desigualdades

1 Comment
  1. Mangel says

    Buenos días,
    Las prioridades que se fijan en este artículo me parecen, desde todo punto de vista, correctas, ya que van en la línea de la conservación de equilibrios en el planeta y la de promover actividades de alto valor añadido, que sirvan para incrementar notablemente el nivel de vida de la gente.
    Sin embargo, echo de menos que no se piense en la demarcación de una serie de sectores estratégicos, cuya actividad deba ser protegida, fuera de las leyes del mercado. Es cierto que la normativa actual de la Organización Mundial de Comercio no permite la protección de actividades, que en el escenario de los precios de mercado internacionales, tuviera que recibir subvenciones para mantener su actividad, no sólo en España, sino en toda Europa; lo hemos vivido con las mascarillas, EPIs, respiradores, etc. Esa situación no se puede volver a repetir, pero tampoco en el ámbito de la alimentación.
    Se dice que esas normas de la OMC tienen por objeto ayudar a países de segundo y tercer mundo, que tienen la capacidad de producir más barato. Yo más bien diría que van encaminadas a mantener condiciones de semiesclavitud entre las trabajadoras y conseguir grandes beneficios para las multinacionales que operan en esos sectores, para muestra tenemos a Amancio Ortega.
    Hay formas mucho mejores, que respetan la dignidad de las personas, para ayudar a progresar a los países menos desarrollados sin que eso implique el desmantelamiento de sectores de producción de productos esenciales, hay que trabajar en ello.

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