Amarillo fuerte tirando a ocre

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Antonio Peiró *

Calle de Hortaleza (Madrid), el 29-S, a las 10:54 horas. / Reportaje gráfico: Antonio Peiró.

“No veo ambiente de huelga general”, ha sido una de las frases más repetidas durante semanas por los portavoces de casi todo y la mayoría de los profesionales de la opinión, también llamados tertulianos, al parecer especialistas en ambiente sindical. Qué le vamos a hacer, piensas, si no lo ven, no lo ven, ignorando que vas a asistir a la enésima campaña de desinformación. Más cerca del 29-S observas que va subiendo el tono de quienes tienen el privilegio y la responsabilidad de conformar la opinión pública: “la huelga general es un error”, “es de manual que en crisis no se convocan huelgas generales”. En paralelo, ves que buena parte de los medios (especialmente los audiovisuales y digitales anclados en la derecha profunda) arrecia en su larga ofensiva contra “los sindicalistas”. Por supuesto, siguen sin ver clima. Pero llega el 9 de septiembre y CCOO y UGT reúnen a dieciséis mil delegados sindicales en Vistalegre (Madrid), aportando algo de calor y de color a este mundo supuestamente frío y gris de la protesta. Entonces la campaña (ya plenamente confirmada) dobla otra esquina “qué hacían todos esos fuera de su trabajo en horario laboral”, las lenguas se tornan lanzas y los insultos digitales suben decibelios, desde el simple “vagos” al truculento “hijos de puta”.

Gran Vía y Plaza del Callao (Madrid), el 29-S, a las 11:28.

En los días previos a la huelga general, columnistas, articulistas y las gentes de bien que controlan en la práctica el cotarro mediático se ganan el sueldo y empiezan a poner en circulación el "miedo ciudadano", el “temor a los piquetes” y el "derecho a trabajar". Los hay que, incluso, piden la dimisión de los dirigentes sindicales si la huelga fracasa, teniendo ya en la cabeza el titular del día después. Como si desconociesen la realidad televisiva actual de un sinfín de canales altamente tecnificados, aventuran que si las pantallas no se van a negro a las cero horas del 29 (como aquel 14-D de hace casi veintidós años y de televisión única), puede considerarse que la huelga no saldrá adelante.

En el colmo de la comprensión, uno puede entender que los medios de comunicación privados hayan sido convertidos en empresas multimedia, con inversores ajenos por completo al mundo de la información e intereses económicos y financieros globales más allá de los deberes clásicos del periodismo, pero es imposible asimilar que la pública estatal caiga en el desequilibrio absoluto a la hora de abordar cuestiones de tanta importancia. Así, TVE-La 1 emite un 59 segundos (22 de septiembre) con seis invitados beligerantes con la huelga o anodinos, según los casos: José Antonio Zarzalejos: “es un anacronismo”, Nuria Ribó: “es inoportuna, hay miedo a la violencia”, José Antonio Segurado: “es absurda”, José García: “obviamente no estoy a favor”, mientras el ex secretario general de CCOO, José María Fidalgo, adopta un tono suficiente y resabiado que le lleva a concluir con un mayestático “la huelga es inevitable, ni oportuna ni inoportuna, es peor”, y Arsenio Escolar pasa desapercibido. En RNE, Juan Ramón Lucas pone en antena un día antes (28 de septiembre) el llamado Gabinete de crisis, con cinco invitados, cuatro de ellos posicionados claramente en contra del paro: Pedro Sánchez (PSOE), Ramón Aguirre (PP), Emilio Olabarría (PNV), Alejandro Couceiro (CEIM-CEOE), y uno a favor, Toni Ferrer (UGT).

Calle de Atocha (Madrid), el 29-S, a las 14:47.

Con todo, lo peor está por llegar. El 29-S el Gobierno responde como todos los gobiernos, negando la mayor, eso sí, con vaselina socialdemócrata, y los periódicos de mayor difusión defendiendo lo suyo y titulando en contra de la protesta después de que la huelga general les obliga a cerrar con antelación (producto devaluado), imprimen entre la mitad y un tercio menos de páginas al mismo precio de un ejemplar normal (engaño comercial), con problemas en el reparto y, en Madrid, con cierre general de quioscos que impide la venta. Hablando de ventas, está muy bien eso del medir el impacto de la huelga según el gasto de energía, el porcentaje de tiendas abiertas y hasta el de empleados del pequeño y mediano comercio que van a trabajar, pero estaría mejor que la patronal hiciese público el volumen real de ventas del 29-S porque, al menos en Madrid, en las horas centrales de la huelga general, en las principales zonas comerciales del centro (Fuencarral, Montera, Gran Vía, Preciados, Sol, Carretas, Atocha) la mayoría de las tiendas no abren, en las que tienen el cierre levantado la ausencia de clientes es clamorosa y el vacío en las calles (algunas peatonales) indudable.

No obstante lo observado personalmente entre las once de la mañana y las dos y media de la tarde del miércoles, La Vanguardia titula al día siguiente “la actividad apenas se ve afectada en el centro de las principales ciudades”. Si a lo expuesto en el comercio del centro de la ciudad se añaden los polígonos cerrados, la no recogida de basuras, los problemas en el transporte público, el paro en grandes empresas y la afluencia a las manifestaciones, se comprenderá que los titulares de portada de El Mundo -“fracaso general”-, ABC -“fracaso general”-, La Razón -“fracaso de la huelga borroka”- y El País -“impacto moderado”-, se compadezcan mal con la realidad y, lo que es más grave, no se correspondan con el deber y la obligación de los medios de informar a la ciudadanía con veracidad, rigor e independencia.

Que el paro no ha sido total, seguro, siempre se puede exigir más a todo lo que no llega al cien por cien; que ha sido suficiente para mostrar un amplio rechazo colectivo a la reforma laboral y a los ajustes sociales, sin duda; que hay más trabajadores en contra de estos retrocesos de los que participaron en la huelga, también; que no ha sido un fracaso, fijo; ah, y de ambiente… muy bien.

(*) Antonio Peiró es periodista, miembro de la Ejecutiva del Sindicato de Periodistas de Madrid (SPM) y coordinador de Acción Sindical de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP).
7 Comments
  1. Arturo says

    Cinco Días abría el 30 de septiembre con: «El gobierno ofrece diálogo a los sindicatos tras el fracaso de la huelga general».

    Hoy en cambio informan sobre el gran impacto de la huelga en el sector aéreo:

    http://www.cincodias.com/articulo/empresas/aerolineas-extranjeras-critican-trato-Fomento-huelga-general/20101005cdscdiemp_17/cdsemp/

  2. Enric Bastardes says

    Comparto el análisis de Antoinio Peiró pero quisiera añadir algún argumento más. El director de El Periódico de Cataluña justifica la publicación de su diario el día de la huelga por la primacía del derecho a la información por encima del derecho de huelga. Aún que sea un chico jovencito no creo que sea tan desinformado como para no saber que lejos de la aparición o no de El Periódico de Catalaña la ciudadanía tiene muchas otras posibilidades de estar informada y que ofreciendo un periódico sin ni un noticia del día porque lo construye con lo que los periodistas llamamos «la nevera» es decir textos intemporales de recurso, no se está cumpliendo ninguna responsabilidad d la exigencia de informar debidamente. Además de estafar a los lectores este chico pretende dar lecciones de derecho. Pobre..

  3. Pkito says

    Hombre, la foto de la Gran Via es muy fuerte. A esa hora pase por ahi y el trafico estaba cortado (no se muy bien por que, pero me desviaron al llegar a Plaza España a las 11,10). Evidentemente, no habia ni un coche circulando.

  4. Cape says

    La frase:
    “es de manual que en crisis no se convocan huelgas generales”
    la dice Fidalgo, ex secretario genaral de CCOO, en el programa 59 segundos.

  5. maria says

    totalmente de acuerdo con AntonioPeiró. Lo que no entiendo es por qué la gente de izquierdas por defender a Zapatero se pone en contra de la huelga. No se dan cuenta del zarpazo a los derechos de los trabajadores que supone la reforma laboral… y encima nos dice el Gobierno que aún tendremos más paro!!!

  6. miguelmiranda says

    No seré yo quien defienda a la prensa nacional. De hecho arremeto contra ella siempre que tengo ocasión, pero me gustaría matizar algo. No se cual son las razones de los medios para manipular, una vez más, la información en esta ocasión, aunque supongo serán económicas. Lo que sí se es que deberíamos asimilar los verdaderos problemas del país. En España el fontanero no hace factura, el que sirve gin-tonics no tiene contrato, el que cobra el paro trabaja también en «negro» y el pequeño comercio no se registra todo lo que se vende. Que se haga ahora es supervivencia pero que se hiciera antes es…España
    ¿Como no va a haber una crisis? Estoy convencido de que mucha gente como yo, considera que la culpa de la crisis es más de todos nosotros que de un gobierno u otro, y eso se arregla manifestando nuestra opinión en la calle, pero no haciendo una huelga. Si no hubiera habido piquetes mucho más persuasivos que en otras ocasiones (ojalá dirigieran ese odio frente a las cristaleras de los bancos y no de las PYMES) la huelga hubiera tenido aún menos apoyos, al menos en el sector comercial.

  7. idea says

    El pueblo es predecible, ahora tocara que gobierne el PP, …Pero y si no ganan y sale algún partido de extrema izquierda o derecha, ese grupo de aristocratas llamado mercado lo tiene negro, aunque es improbable no es imposible, dicen que la avaricia rompe el saco y los refranes terminan acertando.
    el nuevo orden mundial se basará en el mercado del reciclaje, pues el planeta se queda pequeño para el consumismo en que se basa el gran capital a nivel global.
    China se industrializará de tal manera que pasará a ser la 1ª potencia mundial pero con gobierno comunista, y ahi del dolar que dolor que pena.
    No se por donde empezar, com el paso de los años…

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